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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-06-2017

Aproximaciones a El siglo sovitico, de Moshe Lewin
Ms sobre Gramsci, la revolucin y El Capital

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


[Pregunta: En su nuevo libro, usted nos muestra un Lenin que no hemos visto normalmente: su amor por la literatura latina, el ajedrez, y el impacto de la muerte de su hermano] Estas son las cosas que las personas no cuentan por una variedad de razones. Una de las razones es la imagen de Lenin, proyectada por la direccin sovitica despus de su muerte. Fue una decisin tomada por el Politbur. Cuando decidieron momificarlo, (para mostrar su cuerpo en pblico) pretendieron transformarlo casi en un santo bizantino. Esta prctica era una tradicin de la Iglesia ortodoxa. A pesar de que muchos en el Politbur no estuvieron a favor de esta decisin, no lucharon contra ella porque habran parecido muy sectarios. La viuda de Lenin, Nadia Krupskaya, y sus dos hermanas, se opusieron: "Lenin lo hubiera odiado, dijeron. Vladimir aborreca todo este tipo de deificacin. Por favor, enterradlo debajo de los muros del Kremlin, donde han sido enterrados otros dirigentes y militantes. No le hagan esto a l".

Tariq Al (2017)

Estbamos en el fragmento 4 del clebre artculo del joven Gramsci sobre la revolucin de Octubre y El Capital. Antes de entrar en materia, unas notas de un estudioso de su obra, el profesor y ensayista Nicols Gonzlez Varela. Estn fechadas el 26 de mayo de 2017:

1) AG: "La revolucin de los bolcheviques se compone ms de ideologas que de hechos. (Por eso, en el fondo, nos importa poco saber ms de cuanto ya sabemos). Es la revolucin contra El Capital de Carlos Marx. El Capital de Marx era, en Rusia, el libro de los burgueses ms que el de los proletarios."

NB: Destacar que el artculo apareci en "Avanti!", el rgano oficial del PSI (del cual era director Serrati), el lector potencial era el militante socialista formado en la matriz de la II Internacional y de un Marx "evolucionista"y darwiniano; en Gramsci "Ideologa" no es un trmino negativo (como s lo es en Marx, Gramsci desconoce "La Ideologa alemana"); era el libro de los burgueses en el sentido de la corriente rusa llamada "Marxismo legal"

2) AG: "Era la demostracin crtica de la necesidad ineluctable de que en Rusia se formase una burguesa, se iniciase una era capitalista, se instaurase una civilizacin de tipo occidental, antes de que el proletariado pudiera siquiera pensar en su insurreccin, en sus reivindicaciones de clase, en su revolucin. Los hechos han superado las ideologas. Los hechos han reventado los esquemas crticos segn los cuales la historia de Rusia hubiera debido desarrollarse segn los cnones del materialismo histrico. Los bolcheviques reniegan de Carlos Marx al afirmar, con el testimonio de la accin desarrollada, de las conquistas obtenidas, que los cnones del materialismo histrico no son tan frreos como se pudiera pensar y se ha pensado."

NB: Aqu ya est "in nuce" la futura discusin sobre Oriente y Occidente, y al etapismo tanto de mencheviques como de la mayora de los bolcheviques en febrero de 1917 (salvo Lenin y sus "Tesis de Abril", tratado de "demente" por sus camaradas, o Trotsky-Parvus); los hechos, la "realidad efectual" (como le denomina Gramsci), es la que corrige y perfecciona en forma de catarsis las ideologas polticas; buen lector del autntico Marx (siempre neg que "Das Kapital" fuera el modelo universal de desarrollo del Capital, como les escribi a los populistas rusos), Gramsci sabe que los bolcheviques han debido renegar del Marx "esclerotizado" por la vulgata socialdemcrata, y que el Marxismo no puede ser un dogma ni una "Teora general" calcada de modelos histricos, es en todo momento una Teora abierta, crtica y creativa, anlisis concreto de una situacin concreta.

La siguiente nota es tambin del autor de Heidegger. Nazismo y poltica del Ser: 

Una ltima cosa. Las sorprendentes noticias de la revolucin de febrero de 1917 llegaron a Italia, debido a la lentitud como a la censura de guerra, recin a mediados de abril de 1917, cuando Gramsci escribe su primer comentario conocido sobre la trascendencia internacional de los sucesos rusos. La fuente de Gramsci en esos momentos son los anarquistas internacionalistas italianos (aliados de Lenin hasta mediados de 1918). Con la poca informacin a mano, Lenin era un perfecto desconocido en los crculos socialistas de Occidente, Gramsci niega apresuradamente que fuera una "revolucin burguesa", sealando que "estamos persuadidos que la revolucin rusa es, adems de un hecho [proletario], un acto proletario. Como lo ha sido hasta ahora en sus acciones, y que resultar naturalmente en un rgimen socialista." Tajantemente afirma que "la Revolucin Rusa ha ignorado el Jacobinismo, ya que el Jacobinismo es un fenmeno puramente burgus." Y que el nuevo hombre nacido de ella "era el hombre el cual Immanuel Kant, el teorizador de la moral absoluta, habia predicado, el hombre que dice: la inmensidad del cielo fuera de m; el imperativo de mi consciencia dentro de m."(Vase: Gramsci, Antonio; "Note sulla rivoluzione russa"; en: Il Grido del Popolo; 29, aprile, 1917; ahora en: Ferrata, G./ Gallo, N. (ed.): Due mila pagine di Gramsci; Il Saggiatore, Milano, 1964, I, pp. 251-252.)

Volvamos al texto de Gramsci, al fragmento 4 de su artculo sobre Das Kapital y la revolucin socialista de Octubre.

Marx ha previsto lo previsible; una evidencia que convena sealar y que Gramsci seala. Marx no es un brujo por supuesto, no es el dios omnisciente de las ciencias sociales e histricas. No poda "prever la guerra europea, o, por mejor decir, no poda prever que esta guerra habra durado lo que ha durado e iba a tener los efectos que ha tenido". No poda prever tampoco, por ejemplo, "que en tres aos de sufrimientos indecibles, de indecibles miserias, esta guerra iba a suscitar en Rusia la voluntad colectiva popular que ha suscitado". Una voluntad de cambio, de transformacin social, un deseo revolucionario de paz, justicia, libertad y pan.

Una voluntad de esa naturaleza necesita para constituirse normalmente, la oportuna cursiva es del autor, de nuevo Gramsci y uno de sus categoras centrales, "un largo proceso de infiltraciones capilares, una larga serie de experiencias de clase". La metfora capilar ahora fortuna. Los hombres son perezosos, una pequea nota antropolgica necesitada de matices, "necesitan organizarse, exteriormente primero, en corporaciones y ligas, y luego ntimamente, en el pensamiento, en las voluntades de una continuidad incesante y mltiple de estmulos exteriores". Por eso normalmente, de nuevo la cursiva y la prudencia, "los cnones de crtica histrica del marxismo captan la realidad, la aferran en su red y la tornan evidente y distinta", es decir, permiten ver la realidad histrica de una forma ms fructfera, diferenciada de otras aproximaciones.

Normalmente, insistiendo en la misma prudencia, "las dos clases del mundo capitalista producen la historia a travs de la lucha de clases en constante intensificacin", uno de los puntos centrales del Manifiesto comunista como es sabido con el matiz complementario de la destruccin de las clases en lucha. "El proletariado siente su miseria actual, se encuentra constantemente sin asimilar por ella y presiona sobre la burguesa para mejorar sus condiciones". La lucha, seala el autor de los Quaderni, "obliga a la burguesa a mejorar la tcnica de la produccin, a conseguir que sta sea ms til para que resulte posible la satisfaccin de sus necesidades ms urgentes". Es, por supuesto, una afanosa carrera hacia el perfeccionamiento que tiene objetivo esencial acelerar "el ritmo de la produccin e incrementa constantemente la suma de los bienes que servirn a la colectividad" cuando ese es el caso (que no es siempre). En esa carrera desalmada, Gramsci lo ve con claridad, "caen muchos y dan ms urgencia al deseo de los que se mantienen, y la masa esta constantemente agitada, y va pasando del caos-pueblo a entidad de pensamiento cada vez ms ordenado, y cada vez es ms consciente de su potencia, de su capacidad de hacerse con la responsabilidad social, de convertirse en rbitro de sus propios destinos". Es decir, de devenir clase hegemnica, clase con capacidad para construir su propia vida, sus propias finalidades, su propio estar en el mundo. A partir de ser caos-pueblo en afortunada expresin, llegar a ser entidad de pensamiento cada vez -vale la pena insistir: cada vez, no de golpe o de manera perfecta- ms ordenado, ms consciente de sus posibilidades, de ser capaz de llegar a ser clase emancipada y con ello alcanzar la emancipacin de toda la sociedad.

Eso ocurre normalmente, seala Gramsci en el siguiente punto esta vez sin cursiva. "Cuando los hechos se repiten segn cierto ritmo, cuando la historia se desarrolla segn momentos cada vez ms complejos y ms ricos en significacin y valor, pero, a pesar de todo, semejantes". Mas en Rusia, este es el punto singular destacado, "la guerra ha servido para sacudir las voluntades". Y estas voluntades, "a causa de los sufrimientos acumulados en tres aos, se han encontrado al unsono mucho ms rpidamente". La caresta "era acuciante, el hambre, la muerte de inanicin poda aferrarles a todos, aplastar de un golpe decenas de millones de hombres". Las voluntades se han puesto al unsono, "primero mecnicamente y luego activamente, espiritualmente, a raz de la primera revolucin", la de febrero. La predicacin socialista, la propaganda poltica socialista, la difusin de ideas e informaciones, "ha puesto al pueblo ruso en contacto con las experiencias de los dems proletariados". Con estas palabras inicia el penltimo fragmento. Dejmoslo aqu por el momento.

Finalizo esta entrega con un comentario de Manuel Sacristn, de un libro interrumpido y ms que recomendable, editado, presentado y anotado por Albert Domingo Curto, El orden y el tiempo (Madrid, Trotta, 1998, pp. 120-124):

La intensa actividad poltica de Gramsci durante esas semanas -a partir de la primavera siguiente su nombre aparecer con frecuencia en los informes de la polica- est sin duda animada por la conviccin de que los hechos rusos confirmaban su inspiracin revolucionaria contra el marxismo oficial, evolucionista o fatalista, de la derecha y la izquierda respectivamente. Por lo que hace al desarrollo del pensamiento socialista de Gramsci, eso quiere decir que la revolucin rusa le confirma los fundamentos doctrinales idealistas. En el artculo ms importante y ms clebre de este perodo Gramsci ha escrito la siguiente lapidaria afirmacin. "La revolucin de los bolcheviques est ms hecha de ideologa que de hechos (Por eso, en el fondo, importa poco saber ms de lo que sabemos ahora.) Es la revolucin contra El Capital de Carlos Marx (...) Lo cierto es que lo esencial de su doctrina depende del idealismo filosfico y que en el desarrollo interior de esta doctrina se encuentra la corriente ideal en la cual confluye con adecuacin histrica el movimiento proletario y socialista".

 

La ltima frase de este texto, seala Sacristn, da la clave de su totalidad y permite tambin adivinar la nueva problemtica que "la doctrina de un socialismo revolucionario por idealista va a significar para Gramsci".

Da la clave de toda esa doctrina porque muestra su motivacin: constituir la fundamentacin ideal de la voluntad revolucionaria, contrapuesta a la pasiva espera del cumplimiento, por algn mecnico deus ex machina, de las "previsiones" del materialismo histrico. Y permite ver el nuevo aspecto de la problemtica doctrinal de Gramsci porque la voluntad que positivamente ha realizado la revolucin "contra El Capital" no se ha movido en absoluto por consideraciones filosficamente idealistas, sino por una comprensin de los hechos que ella misma atribuye al anlisis marxiano (...) La prisa del hacer periodstico le obliga casi a simultanear, o alternar al menos, formulaciones en los dos sentidos, en el de la reafirmacin idealista y voluntarista, y en el de la reconsideracin de su lectura de Marx. As, por ejemplo, entre los dos artculos recordados, precisamente siete das despus de la segunda edicin de "La revolucin contra El Capital", Gramsci publica una nota interpretativa de la Revolucin de Octubre que le muestra sumido en una reflexin acerca del pensamiento de Marx bastante menos simple que su "renegarle" de la semana anterior: "La nueva generacin parece querer un regreso a la genuina doctrina de Marx, para la cual el hombre y la realidad, el instrumento de trabajo y la voluntad no estn separados, sino que se identifican en el acto histrico".

 

A eso siguen, prosigue el editor, traductor y anotador de la Antologa de Gramsci, una versin mejorada de la idea del materialismo histrico como conjunto de "cnones" interpretativos, adems de una conclusin digna de nota:

[] los miembros de la "nueva generacin" creen no que "la guerra ha destruido el materialismo histrico" al provocar una revolucin contra El Capital, "sino que la guerra ha modificado las condiciones del ambiente histrico normal, por lo cual la voluntad social, colectiva de los hombres ha conseguido una importancia que no tena normalmente" (Gramsci considera la "concentracin" de los trabajadores de la ciudad y el campo "en las trincheras" que ha suplido la concentracin "normal" en la gran industria). "Estas nuevas condiciones son, tambin ellas, hechos econmicos, han dado a los sistemas de produccin un carcter que no tenan antes", por ejemplo, con la estatificacin transitoria de la industria blica y pesada en general. "La educacin del proletariado se ha adecuado a ello necesariamente y ha llevado en Rusia a la dictadura". Esa oscilacin entre puntos de vista no aparece slo en la alternancia de unos artculos que se suceden a escasa distancia de tiempo: ocurre incluso en un mismo artculo, y as documenta, con una claridad que sin duda el lector de hoy debe a la urgencia periodstica de Gramsci, la situacin de crisis del pensamiento socialista de ste. En el mismo artculo "La revolucin contra El Capital" por ejemplo, a rengln seguido del cuadro de aquellos bolcheviques que renegaban de Carlos Marx, se lee: "Y, sin embargo, tambin en estos acontecimientos hay una fatalidad, y si los bolcheviques reniegan de algunas afirmaciones del Capital, no reniegan, en cambio, de su pensamiento inmanente, vivificador".

Aos despus (el texto anterior se edit en 1998 pero es de 1968), en 1977, la principal aportacin del pensador y revolucionario sardo era comentada por Sacristn en una entrevista en los siguientes trminos.

Yo no veo que en 1924 Gramsci tuviera ya en claro que el enemigo principal e inmediato fuera el fascismo. Creo que por esa fecha, aunque ya haba comprendido que la revolucin no estaba al alcance de la mano, segua pensando en el fascismo como en cosa pasajera y no muy diferente de otras formas de dominacin capitalista. No me parece que Gramsci haya podido rectificar ese eufrico error de la III Internacional antes de su prisin. En cambio, s que lo tena corregido en 1928, cuando el VI Congreso de la Internacional exacerb ese error hasta lo catastrfico.

Ese era el momento en el que cuajaba, en opinin de su traductor y estudioso, la mayor aportacin de Gramsci:

[] la explicacin de la dificultad de la revolucin en Occidente. El hecho mismo ya lo haban visto otros, principalmente Trotski y Lenin. Pero Gramsci coloca ese hecho en el centro de su reflexin, y descubre en l la vital complejidad del estado por as decirlo occidental, o sea, del estado capitalista que vive ya sobre base propiamente capitalista, arraigado en una sociedad que no tiene ya con l ms contradicciones que las orgnicas a ese modo de produccin. Dejmoslo en eso: me parece mejor mejor subrayar ese punto central que recitar una lista de mritos de Gramsci sin que nos podamos detener ante ninguno de ellos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


 



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