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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-06-2017

Violencia criminal a sueldo

Miguel ngel Ferrer
Rebelin


En una fotografa que ya le dio la vuelta al mundo varias veces, publicada en la prensa internacional el martes 13 de junio pasado, se ve a un grupo de encapuchados atacando con piedras y cocteles molotov un edificio administrativo del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Venezuela. Los atacantes, jvenes veinteaeros con apariencia y mtodos de los tristemente clebres halcones mexicanos del 10 de junio de 1971, provocaron el incendio de la fachada de la Direccin Ejecutiva de la Magistratura, edificio en cuyos bajos funciona una oficina bancaria, la cual tambin sufri daos.

En Mxico es bien conocido el uso de pandillas juveniles violentas a las que se les encomienda atacar edificios pblicos y privados, destruir unidades de transporte pblico, mobiliario urbano y hasta monumentos con valor histrico o recreativo. Esta es una de las ms socorridas tcticas de la derecha para generar la imagen de caos social. Y tambin, desde luego y sobre todo, para provocar una respuesta represiva de las autoridades que d pie al incremento de la violencia, ahora aparentemente justificada por una represin excesiva y, si se puede, sangrienta y mortal.

En el caso venezolano, y a pesar de las mltiples provocaciones de los halcones y los guarimberos, tpicos lumpemproletarios, el gobierno del presidente Maduro no ha cado en las provocaciones de los piquetes de golpeadores, destructores, incendiarios e incluso asesinos que simulan, contra toda evidencia documental y grfica, ser opositores democrticos a un gobierno al que acusan falsamente de autoritario.

Las imgenes del ataque incendiario a las oficinas del Tribunal Superior de Justicia ha sido, como dira el clsico, ms que un crimen, un error. La oportuna imagen periodstica muestra claramente el origen, naturaleza y mtodos de las supuestas manifestaciones populares contra el gobierno de Maduro. Vndalos, criminales, porros, golpeadores, incendiarios y asesinos a sueldo presentndose como pueblo.

Ahora, luego de ms de dos meses de violentos disturbios prefabricados, le va a resultar ms difcil a la oligarqua venezolana y a la putrefacta OEA (Organizacin de Estados Americanos) presentar como manifestantes populares y pacficos a los piquetes de guarimberos, prototipo de la violencia criminal a sueldo.

A este severo golpe a la ya muy cuestionada credibilidad de la OEA y de Luis Almagro, el corsario que la comanda, se suma otro de igual poder demoledor poltico, social, cultural y meditico.

Como se recordar, la OEA y Almagro haban organizado un cnclave antivenezolano en las instalaciones de la prestigiada Universidad Iberoamericana. Pero el rector de la institucin, el sacerdote jesuita David Fernndez, sali pblicamente al paso de esas pretensiones y cuestion la concepcin formalista de democracia que defiende la (OEA).

La democracia que hemos vivido recientemente dijo el rector en el estado de Mxico o en Coahuila, o en los comicios presidenciales de los pasados 30 aos en Mxico, es la democracia que debe defender la OEA? Esa es una democracia de papel, que avala fraudes e impone la voluntad de las lites sobre las mayoras de los pueblos. Esa es la democracia que impulsa la OEA y en cuyo nombre castiga otras posibilidades de soberana popular y de gobierno?.

El asalto incendiario a las instalaciones del Tribunal Superior de Justicia de Venezuela, el fallido cnclave antichavista en la Universidad Iberoamericana y el claridoso discurso del rector Fernndez son duros golpes a los propsitos de derrocamiento del gobierno de Nicols Maduro.

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Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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