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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-06-2017

Guerra psicolgica en Venezuela

Marcelo Colussi
Rebelin


Venezuela est en guerra. Hace largo tiempo que lo est, pero en estos ltimos meses todo indica que esa guerra entr en una fase nueva. Para quienes la provocan, pareciera que apuestan a que este sea el momento final de ese enfrentamiento. Es decir: una guerra que tiene que tener un desenlace; y como en toda guerra, uno de los bandos en pugna debe alzarse vencedor, pero para el caso segn lo que se desprende de los actuales acontecimientos aplastando al derrotado, no negociando sino neutralizndolo totalmente, no dejando espacio para la reaccin.

Donde hay balas sobran las palabras, pudo leerse alguna vez en una pinta callejera annima cuando el inicio de una dictadura sangrienta, una ms de tantas que poblaron la regin latinoamericana. Cuando se pasa de las palabras, los smbolos, la bsqueda de consenso, al hecho concreto (las balas, la violencia descarnada, la intervencin armada y sanguinaria), lo nico que cuenta es la fuerza bruta. En Venezuela pareciera que se va hacia esto.

Ahora bien: llegar al uso de la fuerza bruta, al menos en trminos de las dinmicas socio-polticas, no es algo sencillo, requiere de preparaciones. Las guerras no surgen por generacin espontnea. Son posibles, sin dudas, (la violencia es la partera de la humanidad, dijo Marx) pero las poblaciones, o las fuerzas armadas, no hacen uso de la violencia solo por un presunto espritu agresivo siempre listo a entrar en accin: es necesario un condicionamiento social-poltico-ideolgico-cultural que prepare las condiciones. Solo porque s (salvo un caso de trastorno mental: un psictico o un psicpata por ejemplo) nadie mata a su vecino. La moral social, la culpa se impone. Los llamados normales (aquellos que estructuralmente somos neurticos) nos regimos por normas de convivencia; las podemos transgredir circunstancialmente, pero en trminos generales las respetamos. El respeto a la norma nos contiene.

Cmo es posible que alguien mate a otro ser humano? Hay que despersonalizar a esa vctima: hay que transformarla en un enemigo, una cosa sin valor, un malo de la pelcula. Solo as alguien normal puede saltar una regla bsica como es la prohibicin del asesinato y permitirse ver al otro como peligro, un enemigo deshumanizado (sin nombre, sin historia, sin sentimientos), pudindole quitar la vida sin culpa. Cuando en la guerra se mata a otro, nadie se siente un asesino: en todo caso, en nombre de determinados ideales (defensa de la patria, causa justiciera, etc.), cualquiera, dadas las circunstancias, puede empuar un arma y aniquilar a otro ser humano. Ms an: la guerra premia a quien ms enemigos mata. Se es un hroe de la patria, se le condecora; de ah que, terminada la guerra, es tan difcil hacer ese pasaje hacia un nuevo mundo de legalidad y respeto al otro donde, si se mata, se es un delincuente1.

Para que haya violencia fsica desatada, organizada, planificada sistemticamente (para que haya balas, en otros trminos), es necesario preparar las condiciones que permitan no ver al otro como un ser humano sino como un enemigo, un peligro, un posible atentado contra mi propia seguridad, una cosa maligna. Para lograr eso existen las llamadas operaciones psicolgicas (guerra de cuarta generacin, como se le ha dado en llamar recientemente). En otros trminos: la Psicologa, en tanto ciencia, a favor de un proyecto de dominacin (lo que la transforma en mera tecnologa ideologizada, en prctica vasalla al servicio del poder, quitndole su pretendida seriedad cientfica).

Una masa perpetuamente balancendose al borde de la inconsciencia, pronta a ceder a todas las sugestiones, poseyendo toda la violencia de sentimiento propia de los seres que no pueden apelar a la influencia de la razn, desprovista de toda facultad crtica, no puede ser ms que excesivamente crdula2, anunciaba a inicios del siglo XX el iniciador de la Psicologa de las multitudes, el francs Gustave Le Bon. A partir de esos fenmenos, los aos posteriores nos fueron confrontando con la aplicacin prctica de esos principios. As, el Ministro de Comunicaciones del rgimen nazi, el alemn Joseph Goebbels, padre de la manipulacin meditica moderna, pudo decir: A quin debe dirigirse la propaganda: a los intelectuales o a la masa menos instruida? Debe dirigirse siempre y nicamente a la masa! (...) Toda propaganda debe ser popular y situar su nivel en el lmite de las facultades de asimilacin del ms corto de alcances de entre aquellos a quienes se dirige. () La facultad de asimilacin de la masa es muy restringida, su entendimiento limitado; por el contrario, su falta de memoria es muy grande. Por lo tanto, toda propaganda eficaz debe limitarse a algunos puntos fuertes poco numerosos, e imponerlos a fuerza de frmulas repetidas por tanto tiempo como sea necesario, para que el ltimo de los oyentes sea tambin capaz de captar la idea3. En otros trminos, su famosa frase que lo resume: Miente, miente, miente, que algo queda.

Esa suerte de psicologa, si as puede llamrsele, esa tcnica de manipulacin, esa herramienta diablica al servicio de la dominacin y la explotacin, dio como resultado una ingeniera humana dedicada al control social de grandes mayoras. De esa cuenta, un idelogo de la derecha conservadora estadounidense, el polaco-norteamericano Zbigniew Brzezinsky, lo dijo magnficamente: En la sociedad tecnotrnica el rumbo lo marca la suma de apoyo individual de millones de ciudadanos incoordinados que caen fcilmente en el radio de accin de personalidades magnticas y atractivas, quienes explotan de modo efectivo las tcnicas ms eficientes para manipular las emociones y controlar la razn4

Las guerras se preparan. En Venezuela, hoy da se est preparando una guerra; o ms an: ya est en curso una guerra, de momento meditico-psicolgica, preparndose condiciones para muy probablemente una posterior intervencin armada.

Por qu esta guerra? La misma no se puede entender solo por causas endgenas: debe verse en el marco de lo que significa ese pas y el papel jugado globalmente por la principal potencia capitalista mundial: Estados Unidos. Lo que mueve todo esto es la afanosa, imperiosa necesidad de la gran potencia por el petrleo.

Las reservas de oro negro que tiene Venezuela aseguran un aprovisionamiento para la economa estadounidense para todo lo que resta del presente siglo, considerando an el aumento geomtrico de la demanda. Eso es vital para el funcionamiento de la primera economa capitalista (el petrleo mueve el mundo), y vital para las grandes multinacionales petroleras que lucran con ese negocio, estadounidenses principalmente, y tambin europeas. As como los gobiernos de los Estados Unidos [y otras potencias capitalistas] necesitan las empresas petroleras para garantizar el combustible necesario para su capacidad de guerra global, las compaas petroleras necesitan de sus gobiernos y su poder militar para asegurar el control de yacimientos de petrleo en todo el mundo y las rutas de transporte (James Paul, Global Policy Forum).

Dicho ms claramente an: la guerra que se libra en Venezuela es la guerra de unos grandes pulpos comerciales que no quieren perder un hiper rentable negocio que les asegurar miles de millones de dlares por muchas dcadas. Guerra que se articula, igualmente, con una derecha nacional que fue siempre la burocracia administradora y testaferra de esas compaas, y que ahora, con la Revolucin Bolivariana en curso, se encuentra desplazada.

Ahora bien: no se puede invadir Venezuela de un da para otro. Hay que crear el clima para que el gobierno nacionalista/socialista actual (iniciado por Hugo Chvez, continuado por Nicols Maduro) se aleje del poder. Hasta ahora, todas las maniobras desplegadas (por el gobierno de Estados Unidos, por la derecha verncula, por el coro conservador que acompaa esas iniciativas a lo largo del mundo) fracasaron. Pero la guerra iniciada a principios de este ao parece que est logrando otros resultados. Es ms que probable que el Departamento de Estado, en Washington, ya tenga trazados todos los planes que seguirn, con sus distintas variantes. Todo indica que lo que se viene puede ser mortal para el proceso bolivariano. Van por la cabeza de Maduro, van por terminar de una buena vez con todo ese proceso, van por las inconmensurables reservas de la franja del Orinoco. Lo que comenz es una brutal guerra psicolgico-meditica. Steven Metz dice sin ambages en qu consiste la misma: Generalmente busca generar un impacto psicolgico de magnitud, tal como un shock o una confusin, que afecte la iniciativa, la libertad de accin o los deseos del oponente; requiere una evaluacin previa de las vulnerabilidades del oponente y suele basarse en tcticas, armas o tecnologas innovadoras y no tradicionales5. Hace meses que esto se viene haciendo en Venezuela.

Seguramente las actuales acciones estn preparando la nueva fase: la necesidad de intervencin de una fuerza militar internacional, probablemente de la OEA, quiz de la ONU, que intente reinstalar la democracia perdida. La avanzada meditica a que asistimos, que ya lleva meses, ha ido creando la matriz necesaria. La prensa, que ya no es el cuarto poder , que ya subi de categora (pues es quien fija realmente la agenda poltico-cultural, las prioridades, la que moldea la bendita opinin pblica), viene presentando la situacin venezolana como un caos, un desastre generalizado donde se combinan escasez econmica, crisis poltica y, ms recientemente, virtual guerra civil, ya con alrededor de 50 muertos. Venezuela se enfrenta ahora a la inestabilidad econmica, social y poltica significativa debido a la rampante violencia, la delincuencia y la pobreza, la inflacin galopante, la grave escasez de alimentos, medicinas y electricidad, anunciaba el general John Kelly ante el Comit Senatorial de Servicios Armados del Congreso el 12 de marzo de 2015. Un ao despus, el Almirante Kurt Tidd, Jefe del Comando Sur, informaba en Washington que Venezuela atraviesa un perodo de inestabilidad significativa el ao en curso debido a la escasez generalizada de medicamentos y comida, una constante incertidumbre poltica y el empeoramiento de la situacin econmica. Guin ya establecido?

En el Documento Plan para intervenir a Venezuela del Comando Sur de Estados Unidos: Operacin Venezuela Freedom-2, de inicios del 2016 guin de la novela ya escrita puede leerse como algunas de las acciones a seguir: () c) Aislamiento internacional y descalificacin como sistema democrtico, ya que no respeta la autonoma y la separacin de poderes. d) Generacin de un clima propicio para la aplicacin de la Carta Democrtica de la OEA.

La crisis de escasez est generada por la especulacin y el mercado negro implementados por el mismo empresariado local; la crisis poltica es una artera maniobra de las fuerzas polticas de derecha, nucleadas en la Mesa de la Unidad Democrtica MUD, financiadas y teledirigidas por la Casa Blanca; y la virtual situacin de guerra civil es un escenario fabricado por bandas de matones a sueldo y francotiradores que aterrorizan a la poblacin. La imagen que todo ello posibilita ir creando, interna e internacionalmente, es de desastre humanitario, de ros de sangre, de situacin de ingobernabilidad absoluta.

La situacin no es ingobernable, pero esa guerra psicolgica lleva a que lo sea. Las muertes de personas entre ellos, un joven chavista linchado por hordas antichavistas, la quema de unidades de transporte, los ataques a edificios gubernamentales, son reales, sin duda. Su magnificacin, la forma en que se presentan, los artificios que logran las tomas televisivas que muestran cientos y cientos de miles de personas hastiadas del rgimen castro-comunista del dictador Maduro han logrado disociar/esquizofrenizar la opinin pblica global (la venezolana en principio, la planetaria luego), para pedir a gritos una solucin.

La poblacin, como siempre, queda en el medio, vctima de esa manipulacin. Lo que deca Goebbels hace casi 100 aos, o lo que la Psicologa de las Multitudes ya entrevea en los albores del siglo XX (las masas son increblemente manipulables, las masas se mueven por sentimientos primitivos) permite crear las condiciones para que las multinacionales roben una vez ms un petrleo que no les pertenece (tal como hicieron y siguen haciendo en Medio Oriente o en el frica).

Qu sigue ahora en la Revolucin Bolivariana de Venezuela? Todos los indicios muestran que el plan de la Casa Blanca sigue los patrones de lo hecho ya en Irak o en Libia, donde se inventaron guerras civiles que permitieron derrocar a los dictadores correspondientes: Saddam Hussein y Mohamed Khadafi. La guerra psicolgica prepara el escenario para, luego, derrocar al gobernante de turno utilizando la fuerza bruta (donde hay balas sobran las palabras). Los fantasmas de la Guerra Fra se siguen agitando igual que hace 60 aos, y lamentablemente, la poblacin sigue comprando esos espejitos de colores.

Como campo popular, oponer otra guerra psicolgica de igual cuo es imposible (y ticamente despreciable). La prensa veraz que por supuesto existe no puede ante esa prensa comercial mundial que miente, miente, miente porque sabe que una mentira repetida mil veces se transforma en una verdad. Quiz, como deca aquella pinta de ese pas latinoamericano, se acab el tiempo de las palabras y es hora de las acciones. Organizacin popular! Fuerzas armadas fieles a la revolucin y poblacin preparada para hacer frente a lo que venga! Tal vez no hay otra alternativa. Si no, el precio a pagar puede ser muy alto.

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1 Terminada la guerra volvi el soldado a casa. Pero no tena ni un mendrugo. Vio a alguien con un pan, y lo mat. No debes matar!, dijo el juez. Por qu no?, pregunt el soldado, elocuente poema de Wolfgang Borchet.

2  Le Bon, G. (2004) Psicologa de las masas. Estudio sobre Psicologa de las multitudes. Buenos Aires: La Editorial Virtual.

3  Goebbels, J. En un artculo publicado el 30 de abril de 1928 en Der Angriff, rgano de prensa del Nacional Socialismo.

4 Brzezinsky, Z. (1968). The Technetronic Society. En Encounter, Vol. XXX, No. 1 (Enero).

5 Metz, S. En Bartolom, M. (S/F) Las guerras asimtricas y de cuarta generacin dentro del pensamiento venezolano en materia de seguridad y justicia.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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