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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-06-2017

Tras la pista de la comida

Katherine Fernndez
Rebelin


Desde siempre conocemos que la relacin entre el cuerpo y el alimento es mediada por la tierra y la semilla, sin embargo en el ltimo siglo la intensa urbanizacin y el crecimiento de las ciudades han introducido una brecha muy grande incorporando fundamentalmente a la industria que fabrica y vende alimentos, a tal grado que pareciera que para comer ya no son necesarias la semilla y la tierra, sino solamente el dinero y la tienda.

Existen pases donde el campesinado como productor de alimentos ha desaparecido y la sociedad est conformada por trabajadores que dependen del sueldo para comprar la comida; la agricultura como tal pertenece a una fase ajena a su vida cotidiana y la distancia entre el productor y el consumidor es muy grande, tanto que ya no se reconocen entre s debido a la larga cadena de intermediarios que han proliferado.

En el caso de Bolivia, muy a pesar de ser un pas agrcola y boscoso, tiene un sistema alimentario alarmantemente contaminado con elementos como la semilla transgnica, la biotecnologa mal utilizada, el plaguicida sinttico, la publicidad desinformante, las franquicias de comida automatizada, el monocultivo, el azcar y la grasa como base de la dieta cotidiana, la proliferacin del conservante y el obedecimiento a las modas consumistas con resignacin y sometimiento consciente a los azahares del cncer consentido.

Este tipo de situaciones extremas y caos dan lugar a corrientes de pensamiento alternativo, levantamientos populares, enfrentamientos y tambin nuevos instrumentos de lucha en escenarios menos descarnados que una guerra y ms sensibles a la vida. Uno de los mtodos es recuperar la relacin con la tierra, de manera que el comprarle directamente al productor y el aproximarse nuevamente a la naturaleza se convierte en la opcin frente a los suministros hegemnicos. Es curioso pensar cmo se ha volcado la realidad, pero es un hecho, hay tanta incertidumbre y confusin que es cada vez ms difcil confiar en lo que uno est comiendo, por eso ahora los nuevos revolucionarios son todos aquellos buscadores que van tras la pista de la comida.

Los mecanismos y movimientos internacionales como el comercio justo, las certificaciones, la defensa del derecho a guardar la semilla, las marchas contra Monsanto, las declaratorias madretierristas, el veganismo o la medicina homeoptica, se balancean entre el trfico de tendencias, la mercantilizacin del ingenuo modelo y el desenvolvimiento de una ideologa alimentario-ambientalista en defensa de la clula, la vitamina, la protena, la fertilidad y el almcigo, frente a la clonacin industrial, la reproduccin sin padre ni madre ni polinizacin y las patentes del presente y futuro gentico.

El rastro de la comida natural con todas sus bacterias, hongos y vacunas sigue luchando por restituir el vnculo entre los elementos bsicos de la naturaleza que solan ser el agua, la tierra, el aire, la biodiversidad y los antdotos espontneos de la larga cadena alimenticia que sola tener equilibrios interconectados.

Ya sabemos que la naturaleza no siempre ha sido la misma, los cambios que dan paso a nuevas eras son normales, pero el forcejeo hacia una transformacin acelerada es irresponsable y para nada necesaria, mucho menos en un mundo que no hemos acabado de descubrir ni de disfrutar. Por eso los esfuerzos de productores y consumidores por reencontrarse de manera natural se convierten en autnticas revoluciones ciudadanas comestibles a la vez que propositivas, creando espacios valientes por la salud, grandes y pequeos, clandestinos, itinerantes, ilegales, sin registro, sin permiso, callejeros, obstinados, virtuales y tambin de contacto cercano, llenando las canastas de compromiso, recordando recetas o innovando en busca del mejor sabor para reconquistar a los nios, rescatando el grano despreciado, las plantas medicinales, haciendo huertitos urbanos, compostas, criaderos de lombrices y aunque sobrecarguemos exageradamente a las abejas de toda nuestra esperanza de vivencia, ayudarlas a seguir existiendo es un accin de entendimiento de lo que est pasando.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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