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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-06-2017

Los peligros de la flexiseguridad: crnica de un desastre anunciado

Adoracin Guamn
Alainet


Foto: Wikipedia

Hace ya varias dcadas que las normas que regulan las relaciones de trabajo remunerado, el Derecho del Trabajo, estn sufriendo una profunda mutacin gentica y no precisamente hacia una mejora de las condiciones de vida de las mayoras sociales. El discurso bajo el cual se ha camuflado la destruccin de los derechos laborales tiene un nombre: flexiseguridad.

Esta mutacin hacia la precariedad ha sido especialmente acusada en los ltimos aos y se ha producido en particular en los pases europeos caracterizados por tener normas laborales orientadas a proteger a la clase trabajadora y a garantizar los derechos colectivos de las organizaciones de los trabajadores y trabajadoras. Con el objetivo de destruir esta voluntad protectora, y en un caldo de cultivo perfecto (el desempleo masivo y las recurrentes crisis econmicas) en los pases de la Europa del antiguo estado del bienestar, se ha promovido el discurso suicida de que la reduccin de los derechos de las y los asalariados es el nico medio para alcanzar un mayor nivel de bienestar econmico. El derecho del trabajo sera, segn el discurso proveniente de los sectores empresariales y de las instituciones financieras, el culpable de la elevada tasa de destruccin del empleo. Las normas laborales son, en opinin de estos sectores econmicos, anticuadas y rgidas, un obstculo para las exigencias de flexibilidad de las empresas.

Flexibilidad, he ah la gran palabra de moda entre las organizaciones empresariales que exigen que el trabajador se convierta en una mercanca flexible, adaptable a las exigencias del infalible mercado, que todo lo puede. Se exige que sean las y los trabajadores quienes carguen con los riesgos econmicos que asume el empresario en el mercado y para ello pretenden que la empresa pueda desprenderse de la fuerza del trabajo como quien se deshace del mobiliario que ya no le sirve.

Este discurso se instal con rapidez en las agendas polticas estatales con el auspicio fundamental de las instituciones de la Unin Europea. Evidentemente, fue necesario maquillar el trmino flexibilidad y para ello se inventaron un nuevo crculo virtuoso: la flexiseguridad. En apariencia, este concepto contena la voluntad de crear un equilibrio en el mercado de trabajo para conseguir una combinacin entre las medidas flexibilizadoras y aquellas orientadas a dar seguridad a los trabajadores, no en el puesto de trabajo sino en el empleo. Los documentos relativos a la poltica de empleo europea pronto integraran este discurso, que justifica la flexibilizacin del mercado de trabajo a cambio de estrategias que protejan al trabajador en las transiciones entre distintos empleos y no en el puesto de trabajo. Sin embargo, ms all de las declaraciones de intenciones, lo cierto, y as lo demuestran las reformas laborales realizadas en Europa bajo el signo de la flexiseguridad, es que este trmino es fundamentalmente una cara amable de la flexibilidad, y que su utilizacin por la Comisin Europea y por los gobiernos de numerosos Estados miembros (en especial el espaol) se vincula fundamentalmente con la precarizacin, es decir, con la reduccin de los derechos de las personas que trabajan y de las organizaciones que las representan, con la conversin de la fuerza de trabajo convirtindola en una mercanca.

Esta percepcin se consolida al analizar la recepcin del concepto en la normativa espaola, mediante las grandes reformas laborales realizadas entre el 2010 y el 2014, muchas de las cuales ya utilizaron expresamente como eje central el trmino flexiseguridad. Esta palabra se constitua como concepto gua de las modificaciones normativas orientadas a aumentar la triple va de la flexibilidad: precarizacin en la entrada (contratos laborales temporales, de muy corta duracin y con figuras atpicas como un periodo de prueba de un ao); precarizacin en las condiciones de trabajo (posibilidad del empresario de reducir salarios y modificar las condiciones de trabajo con facilidad) y precarizacin en la salida, es decir, despido libre con indemnizacin reducida y sin visto bueno. De manera paralela, se quebr la columna vertebral de los sindicatos, al destrozar la estructura de la negociacin colectiva y priorizar el mbito de la empresa frente al mbito del sector para la negociacin de los convenios y de los salarios. Esto ha provocado una devaluacin generalizada de los salarios en Espaa. Ahora s se ha conseguido lo que queran, no slo han flexibilizado el trabajo, han flexibilizado la vida. La cuestin de la seguridad se qued por el camino. La flexiseguridad a la espaola se ha convertido as en un claro ejemplo de flexi-inseguridad.

Cules han sido los resultados de este experimento de la flexi-inseguridad instaurado en Espaa con las reformas realizadas entre el 2010 y el 2014? Para comenzar es necesario recordar que desde inicios de 2008 hasta el final del ao 2013 hubo en Espaa una destruccin neta de casi 3 millones setecientos mil empleos, lo que representa un 17,8% del empleo total del pas. El desempleo aument hasta casi el 27% de la fuerza de trabajo y entre las y los jvenes hasta el 57%. Qued as demostrado que la economa espaola es, dentro de la UE, la que ms empleo crea en las expansiones econmicas y la que ms empleo destruye en las recesiones, por eso sorprende que alguien pueda decir que el mercado espaol es rgido, cuando en realidad es todo lo contrario.

Pero las polticas de precarizacin (flexibilizacin) fueron efectivas al menos para los objetivos de un gobierno preocupado nicamente por maquillar las cifras del desempleo. Desde 2014 se viene incrementando el volumen de ocupados en Espaa, el desempleo ha pasado del ya mencionado 27% a un 18,75%. Las razones de este crecimiento tienen que ver mayoritariamente con factores externos como la recuperacin econmica europea que tira de la demanda espaola, y la bajada del precio del petrleo, pero tambin, desde luego, la devaluacin salarial y la precarizacin provocada por las reformas normativas flexibilizadoras, que han reducido drsticamente la calidad del empleo y han dado forma a este crecimiento de la ocupacin en Espaa.

Merece la pena sacrificar los derechos a un trabajo digno y estable, a un salario adecuado, a cambio de la creacin de puestos de trabajo precarios? La respuesta es NO, la precarizacin es un fenmeno que se enraza en la fuerza de trabajo, que la corroe, que impide la evolucin profesional de las y los jvenes, su emancipacin, la dignidad de la vida de las familias y que provoca pobreza, desmotivacin, desilusin, y que acaba con generaciones enteras que emigran o desafectan de un sistema que les recorta los derechos por los que lucharon generaciones enteras.

Lo ocurrido en Espaa demuestra que tras los discursos y los trminos en apariencia amables se esconden dinmicas de destruccin de derechos que son diametralmente opuestas al buen vivir y a los derechos reconocidos en la Constitucin ecuatoriana de 2008, donde se reconoce con claridad el derecho a un trabajo digno y estable y la prohibicin de aplicar polticas recesivas de los derechos laborales. La experiencia comparada, no solo espaola, tambin la italiana, portuguesa, griega o francesa nos demuestra que el camino no pasa por una receta mgica fallida, la flexiseguridad, sino por polticas que apuntalen el buen vivir y el trabajo digno.

Adoracin Guamn, profesora de derecho del trabajo. Universidad de Valencia.

Fuente: http://www.alainet.org/es/articulo/186202



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