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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-06-2017

"Perros que duermen", un monumento tico a la dignidad

Rafael Calero Palma
Rebelin


Los numerosos lectores de Juan Madrid estamos estos das de enhorabuena ya que el escritor malagueo, afincado desde hace unos aos en la localidad granadina de Salobrea, acaba de publicar su nueva novela: Perros que duermen.

Juan Madrid naci en Mlaga, all por 1947, cuando en este pas se pasaba mucha hambre y se fusilaba a la gente en las tapias de los cementerios y se les enterraba de mala manera en las cunetas. Siendo un nio, su familia se va a vivir a Madrid y la influencia de la gran urbe dejar en el futuro novelista una huella indeleble, rastreable en todos y cada uno de sus libros. Realiza estudios de Historia Contempornea en la Universidad de Salamanca, y durante unos aos se dedica a la docencia, pero el poder magntico de las calles de un pas en ebullicin (no olvidemos que Franco estaba a punto de morir de viejo en su cama) lo absorben irremediablemente, empezando a trabajar como reportero en distintos medios periodsticos.

Entretanto, muere el Dictador y comienza lo que se ha dado en llamar la Transicin, perodo de cambios, de ilusiones, de sueos, de esperanzas, para la mayora de los espaoles; prdida de privilegios, para la pequea minora que haba gobernado con mano de hierro durante cuarenta aos. En esta encrucijada histrica se empieza a hablar de la Nueva Novela Policaca Espaola (Paco Ignacio Taibo II dixit), esto es, un grupo de jvenes narradores que, partiendo de la vieja novela tradicional, pero aplicando nuevos parmetros estilsticos sobre todo, efectos cinematogrficos y literarios procedentes de la novela estadounidense y francesa va a combatir el tedio y el estancamiento al que haba llegado la literatura de vanguardia, perdida en un callejn sin salida. En este contexto, aparece Un beso de amigo, la primera novela de Juan Madrid, cuyo protagonista, Antonio Carpintero, alias Toni Romano, se convertir en uno de los personajes de ficcin ms importantes de la novela negra escrita en castellano. Toni Romano es un ex polica, duro, descredo, que no duda en usar la violencia cuando hace falta, y preocupado, ante todo, por su propia supervivencia, un habitante ms de esa avenida de los sueos marchitos en la que tan bien se desenvuelve el escritor malagueo.

La obra de Juan Madrid se nutre, principalmente, del realismo social americano (Steinbeck, Doss Pasos, Hemingway, Crane, etc.) y de los pesos pesados del gnero negro, de Hammett a Chandler, de Himes a Cain, de Thompson a Spillane. Pero no hay que olvidar la gran influencia de la tradicin literaria hispana. Y es que para Juan Madrid la influencia de escritores como Baroja (sobre todo el de la triloga de Las Ciudades o La lucha por la vida) o el Aldecoa de Young Snchez o Con el viento solano, es de suma importancia. A lo largo de una extensa bibliografa que abarca 50 ttulos, el autor de Das contados (uno de sus momentos cumbres) ha ido modelando un estilo francamente personal, un estilo seco, cortante, exacto y medido (Paco Ignacio Taibo II), donde violencia y ternura se cruzan por las esquinas a ritmo vertiginoso (Rafael Conte), que se sustenta en una inteligente compaginacin de invencin y realidad, una especial capacidad para recrear esos mundos oscuros del delito (Luis Mateo Dez), y es que, como escribi hace unos aos Javier Goi en el desaparecido Diario 16, Juan Madrid tiene un odo especial para pasar al lector historias escuchadas al desgaire de sucios bares de mostradores pringosos, donde nunca se pasa suficientemente la gamuza.

Cuento todo esto para que nadie olvide que nos encontramos ante uno de los narradores ms importantes de su generacin, como demuestra su obra ms reciente, Perros que duermen. Ms de 3 aos ha dedicado Juan a poner en pie este libro. Y despus de terminar de leerlo no me sorprende en absoluto. Y es que detrs de las 428 pginas de Perros que duermen hay una labor de investigacin, preparacin, documentacin y escritura compleja y minuciosa, comparable, intuyo, a un fino trabajo de orfebrera, pues en eso es lo que me ha hecho pensar esta novela, en el trabajo de un orfebre en el cual cada pequea pieza debe encajar a la perfeccin en el todo, que al fin y al cabo, es lo que realmente importa.

Empecemos por la documentacin: Al final del libro, el autor, como si de una obra de no ficcin se tratase, nos proporciona una lista de obras de referencia, la mayora de ellas ensayos sobre la Guerra Civil y la interminable posguerra, lo que nos sita en el mismsimo centro geomtrico de la verdad histrica. Y es que Perros que duermenes, ante todo, una obra de ficcin, cmo no poda ser de otra manera, pero tan imbuida de verdad, tan pegada a los acontecimientos histricos que tuvieron lugar en aquellos aciagos das, que en muchos aspectos, es casi un libro de historia, aunque eso s, narrado con toda la maestra que atesora el autor, que, como todos nosotros ya sabemos, no es poca.

Qu van a encontrar los lectores que se aproximen a esta obra? En primer lugar, una historia compleja. Que nadie busque en las pginas de este libro la simplicidad narrativa y formal de otros autores contemporneos. Porque, aviso a navegantes, no la va a encontrar. Juan ha escrito una obra muy alejada de esa simplicidad que, por desgracia, parece ser la marca distintiva de la ms reciente literatura espaola. Para empezar, la historia que se cuenta en este libro, o mejor dicho, las historias que se cuentan en este libro, ocurren en diferentes momentos histricos y adems, en diferentes lugares. La narracin temporal de la novela parte desde el presente. El punto de partida es la muerte de Dimas Prado, polica franquista, falangista de corazn, defensor a ultranza del fascismo, quien a travs de su albacea, que no es otro que su hermano de padre, Guillermo Borsa, deja en herencia al periodista Juan Delforo unas memorias que narran acontecimientos que tuvieron lugar durante el ao 1938, en la ciudad de Burgos, convertida en la capital de la Espaa fascista, por obra y gracia de Franco. Por otra parte, el autor nos hace partcipes de la propia historia del padre de Delforo, Juan Delforo Farrel, quien, en primera persona y a travs de un diario, nos har partcipes de sus vivencias en el frente como militar republicano y en la crcel como preso poltico. Tambin los escenarios geogrficos van cambiando: Burgos, Madrid, Mlaga, Puerto de Santa Mara o Mohedas de la Jara, en Toledo, son algunos de los lugares donde se desarrollan los distintos acontecimientos narrados en la novela.

Por otra parte, Perros que duermen tambin huye de la equidistancia ideolgica. Me explico. Juan Madrid no engaa a nadie y nos deja muy claro con que bando estn sus preferencias. Muy al contrario que otros escritores que han tratado el tema de la Guerra Civil espaola en sus obras ms recientes, y estoy pensando en autores como Prez Reverte o Eslava Galn, por poner slo algunos ejemplos, Juan Madrid huye de las medias tintas, y se posiciona desde el primer minuto. En este pas exista un rgimen democrtico, legalmente constituido y nacido de la voluntad popular y un golpe militar fascista, primero, y una larga guerra, despus, acab con l, llevndose, de paso, las vidas y las esperanzas de millones de hombres y mujeres, y sumiendo al pas, en un largusimo perodo de oscuridad y barbarie, que, por mucho que nos lo hayan intentado vender, no acab con la muerte del dictador y con la tan cacareada Transicin. El propio Delforo, al final del libro, da sus razones para que exista una novela como esta:

Pero nunca lo hizo. Nunca escribi ninguna novela sobre aquellos aos. La escribira l, su hijo, siguiendo su designio. Lo hara para que no se olvidara de lo que fue capaz de hacer el fascismo. Contara el oprobio, la humillacin y la terrible represin, y la lucha que continuaron despus de la derrota aquellos milicianos republicanos que nunca se dieron por vencidos. La larga lucha contra el dictador durante cuarenta aos es el monumento tico ms importante del siglo XX europeo.

Y a partir de aqu, como ocurre en la vida real, todo est interrelacionado. Y es que al final, la literatura, como la vida misma, no es ms que una gran tela de araa, en la que las tramas, las vivencias, las pasiones, las esperanzas, el dolor, la traicin, o la fidelidad, se entrecruzan, se cortan, se empapan unas de otras, se insuflan vida.

No voy a profundizar en los aspectos argumentales de la novela, pues no quiero cometer el pecado mortal de desvelar ningn detalle que estropee la lectura de este fantstico trabajo. Supongo que el lector avezado ya se habr dado cuenta de que Juan Delforo es, obviamente, uno de los distintos alter egos utilizado por Juan Madrid a lo largo de su carrera como escritor. De la misma manera, los lectores sagaces recordarn a este personaje porque ya apareca en alguna de las novelas de la serie protagonizada por Tony Romano. No obstante, s voy a comentar algunos pormenores que me han parecido bastante acertados. Por ejemplo, un detalle que me ha encantado ha sido la aparicin si estuvisemos hablando de una pelcula, hablaramos de cameos- de tres escritores, que adems, me encantan: Ramn J. Sender, Arturo Barea y Ernest Hemngway. Los 3 comprometidos con la Repblica, los 3 profundamente humanos y los 3, me consta, muy del gusto de Juan. Imagino que por ello, ha querido rendirles su pequeo homenaje a cada uno de ellos.

Perros que duermen es una historia dura y amarga, como suelen serlo todas las historias de dolor y de muerte, de guerra, de traiciones, de perdedores. Y es an ms dura y ms amarga si nos detenemos a pensar que detrs de los personajes de ficcin de la novela, Juan Delforo Farrel y Carmen Muoz, subyace la historia real del padre y la madre del propio escritor, luchadores antifascistas durante toda su vida. Todo ello hace que Perros que duermen sea una historia necesaria, como suelen serlo, por otras razones distintas, las historias de dolor y de muerte, de guerra, de traiciones, de perdedores. Me alegro profundamente de que Juan haya escrito este libro. Me alegro de que un escritor de la calidad, de la personalidad, del prestigio internacional de Juan Madrid se haya atrevido a escribir esta novela, para poner las cosas en su sitio, para rendir cuentas con el pasado, que es manipulador y tiene muy mala memoria, para recordarnos quines fueron los malos y quienes fueron los buenos, con sus luces y sus sombras, con sus errores, que no fueron pocos, con sus anhelos y sus esperanzas, pero los buenos, al fin y al cabo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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