Portada :: Chile :: Pueblo Mapuche: Cinco siglos de Resistencia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-06-2017

El problema y el desafo no es programtico sino colonial
Las balas: o de los montajes nacern las verdades

Pavel Guiez Nahuelir
Rebelin


Domingo por la maana, prendo la radio dos asaltantes mueren por las balas certeras de un parcelero... y habra pasado sin sorpresas, pero al poco bucear en las noticias del da, el parcelero se transforma en Ignacio Gallegos Pereira, ex capitn de carabineros ya retirado y con un historial no muy grato en la zona.

Los furiosos asaltantes con nutrido prontuario se transforman en Patricio Gonzlez y Luis Marileo Cariqueo, este ltimo de la comunidad Cacique Jos Guion, con al menos 2,5 aos en prisin en el cuerpo (algo as como el 10% de su vida) y dos huelgas de hambre a cuestas, la primera a los 16 aos (la segunda a los 20) todo gracias a la prisin preventiva de la ley antiterrorista, convirtindose en el primer menor de edad acusado de terrorismo y secuestrado por el Estado Chileno, obvio sin pruebas, impidindole terminar 3ro medio bajo una presuncin de culpabilidad jams demostrada y de la que por supuesto, nadie se responsabiliz cuando qued en libertad por falta de pruebas..

Luis junto a otros menores mapuche secuestrados por las mismas razones en 2010, pedan entonces, visionariamente quizas, que el SENAME se responsabilizara de su situacin en que se los mantena sin estudiar, lejos de sus familias y que, de una vez por todas intercediera por los derechos de los nios y nias, ay! Si los hubieran escuchado...Cuntos menores murieron despus, vctimas de la desidia del Sename y las autoridades? ni siquiera ellos lo saben. Hoy uno de sus primeros denunciantes hace casi una dcada, aparece muerto, la atemorizada sociedad chilena lo celebra, un ladrn menos (sic), el Estado lo ha logrado, una vez mas ha logrado hacer pasar un conflicto politico como uno policial.

Mientras tanto la presidenta saliente, en su cuenta anual plantea con fuerza terminar con el conflicto de 500 aos, los candidatos en carrera responden: Hay que combatir la violencia, imponer el estado de derecho el estado de derecho se va a recuperar en un 100% y si hay que meter balas, hay que meter balas, al que sea terrorista, dos cuas, supuestos polos opuestos (como Villalobos y Saavedra Pelez, un fascista y un marxista respectivamente), pero con una increble similitud en este tema Qu ms los unir?...

El conflicto Estado chileno-Pueblo Mapuche es uno de los pocos que no admite zonas grises, que constituye en s mismo un rompehielos entre las posiciones de derecha o izquierda, conservadoras o progresistas, donde o se asume el riesgo de plantear lo que se debe: reconocer en la autonoma cn autodeterminacin un pilar trascendental para una nueva relacin entre Estado y los Pueblos Originarios, o se corre el riesgo de, con la omisin, ayudar a instalar una verdad a medias (que en rigor no es verdad) que nos cierre el paso ante situaciones como las de hoy, donde los y las frenteamplistas esperamos (todavia) or de ambos candidatos, posiciones contundentes que ubiquen el conflicto Estado Chileno - Pueblo Mapuche lejos de las pginas rojas y las portadas sensacionalistas.

Para lo anterior, es requisito reconocer en el conflicto Estado - Pueblo Mapuche, un conflicto de cuo poltico-cultural, de mundos distintos, y por tanto de formas de vivir distintas, supone entender que el conflicto se inicia con la negacin del Estado al ejercicio de los derechos polticos colectivos fundamentales de un pueblo distinto y previo al chileno (mapuche en este caso) para invadir, usurpar y disponer de los recursos naturales que existan en un territorio dominado por una nacin distinta a la chilena, y que post invasin son los recursos que han cimentado la acumulacin de riquezas del 1% del pas y de los que pretender disponer cualquier proyecto poltico al corto plazo, este ejercicio implica reconocer que se le exigir al Estado (y a los grupos econmicos que controlan el pas) ceder el poder que se han arrogado sobre un grupo humano que no los reconoce como gobernantes en un territorio claramente delimitado y que perfectamente puede ser dispuesto por esas fuerzas sociales para fines distintos al desarrollo extractivo neoliberal que en su depredacin, ha destruido formas de vida dejando la violencia como nica alternativa. Son las consecuencias de ese modelo las que nos despiertan cada tanto con noticias como la de ayer.

Es un deber entonces para salir de este aparente zapato chino, hablar del modelo econmico extractivo y su relacin con la pobreza brutal de las zonas de sacrificio, del monocultivo forestal y sus consecuencias auspiciadas por el D701, de la falta de aguas y tierras entregadas en premio a propietarios que a balazos aseguren el control del territorio usurpado hasta que el tiempo pase y la memoria olvide, de las escuelas transformadas en cuarteles y de los sistemticos derechos territoriales, sociales, culturales y espirituales negados gracias a un entramado jurdico racista creado para despojarnos en pos de un modelo de desarrollo econmico y social cifrado en el sacrificio de millones para beneficio de un puado de familias enriquecidas desde la dictadura.

En otras palabras si no se sita el problema real en un marco mayor donde para entender el conflicto Estado-Pueblo Mapuche, sea un factor determinante asumir como necesaria la transformacin del modelo econmico, poltico y cultural impuesto por el neoliberalismo pinochetista y sostenido por los gobiernos sucesores para acumular y producir riquezas en chile a nuestras expensas, ni este ni otros conflictos tendrn solucin definitiva.

La crudeza de la realidad que vivimos los pueblos originarios abonada por la forma poltica en la que nos educaron (competitiva, hegemonista, colonialista y neoliberal) nos exige de manera permanente, creemos, mas respuestas y menos preguntas en los escenarios pblicos, tan esquivos para las fuerzas transformadoras, pero ...a detenerse un momento aca, quiza una arista est en que quizas la relacin fecunda entre las fuerzas politicas y las organizaciones de los pueblos originarios requieren ms caminos y menos metas, un horizonte comn con diversidad de caminos, como los ros que se nutren de afluentes imperceptibles, asi donde la norma instruye dar cuenta de sesudos equipos de trabajo debemos poner ms reflexin colectiva, ms comunidad organizada y ms trabajo mancomunado, en otras palabras aprender de los pueblos originarios la perenne deliberacin y soberana colectiva articulada en poder, local y territorialmente ejercido.

El problema y el desafo no es programtico sino colonial, ideolgico (descolonizar el saber, el poder, le dicen), y no slo poltico en tanto quines, sino cultural o sea cmo, y en ese binomio Derecha y 'Concertraicin' (hoy Nueva Mayora) son lo mismo, de la alternativa que emerge ser la tarea de plantearse el horizonte poltico a debatir con nosotros, es decir resolver adecuadamente el problema del poder para si, para luego resolverlo en conjunto, situacin que los anteriores gobiernos democrticos han negado y criminalizado con las consecuencias ya conocidas, de lo contrario seguiremos creyendole a los medios que Luis Marileo muri mientras intentaba robar animales, sin preguntarnos si quizs intentaba recuperar lo que a el y su gente le robaron, y entonces seguirn prescindiendo de un actor relevante y necesario para cualquier transformacin que se pretenda en el pas por no vernos entre sus sombras a nosotros, los mapuche.

Pavel Guiez Nahuelir es socilogo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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