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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-06-2017

Universidad y poltica. Disputas pasadas y presentes (II)

Julio Csar Guanche y Ariel Dacal
Temas


No es posible conocer a cabalidad el devenir de la nacin cubana desde el siglo XVIII, su ciencia, su cultura y su poltica, sin mirar a la universidad. Tampoco es posible abordar las disputas de sentido actuales y sus alcances sin mirar hacia y desde ella.

La relacin entre universidad y poltica tiene dimensiones obvias y tambin otras que son necesario hacer ms visibles. Por entender que el debate sobre la educacin universitaria en particular debe partir de comprensiones integradoras, hemos invitado a varias personas vinculadas a ella por una larga trayectoria profesional (Luis Carlos Silva Aycaguer, Ral Garcs Corra, Julia Mara Fernndez Trujillo, Narciso Alberto Cobo Roura, Julio Antonio Fernndez, Esteban Morales, Jos Ramn Vidal y Ren Fidel Gnzalez Garca) para que contribuyan a conformar un mapa ampliado del lugar poltico, cientfico y cultural de la universidad cubana, de los matices y particularidades de su historia y los datos que hoy tensan la disputa de sentidos que vive Cuba en general, y la universidad como espacio privilegiado de esta en particular.

La conexin especfica entre universidad y democracia hace parte de las indagaciones motivadoras de este dossier. Luego, el sentido que anima estas intervenciones es explcitamente poltico: busca insertar la problemtica universitaria en el horizonte mayor de las apuestas de la Cuba de hoy por el socialismo democrtico, frente a las resistencias que este encuentra fuera y dentro de la nacin, en el horizonte de lograr una educacin que, siendo ms libre intelectualmente, haga a la vez ms libre poltica y culturalmente a la sociedad cubana, a la que se debe por entero.

Nota: Para su publicacin en Catalejo, hemos dividido este material en tres partes. Puede leer la primera parte aqu.

Narciso Cobo Roura

En la historia nacional, qu relacin ha existido entre la vida universitaria, la vida cultural, el pensamiento social crtico y la poltica cubanas?

No creo que haya habido episodio alguno en el espacio sociopoltico o cultural, en la historia de nuestro pas, que no haya encontrado raz y ala, en el medio universitario. Es una constante, hasta hoy. Cuando deje de serlo condonando momentos en que lo ha sido con menor intensidad habr que preocuparse. Y habra que preocuparse ms si solo fuera como a veces preocupa que sea mimtica o adaptativa ms que real. Confo en que no sea el caso.

Otra cosa es, sin embargo, qu tanto este pensamiento social crtico que de manera natural se gesta en el medio universitario, comprendidos sus centros de investigacin, encuentra espacio en la formacin de las polticas que se adoptan. En esto, si juzgamos por los criterios y valoraciones que circulan en los medios sociales alternativos a la prensa oficial parece estarse en deuda. No se hace visible el debate, que es una forma de anular las bondades que le atribuimos y decimos defender. Y ello afecta valores y virtudes en la universidad cubana y pone un signo de restar, cuando ms participativos e inclusivos estamos llamados a ser. Y habra que preguntarse si esa falta de permeabilidad a la crtica es efecto o resultado de la falta de capacidad propositiva o de comunicacin del medio acadmico, o, por el contrario, como parece, causa de las formas a las que muchas veces se ve limitada hoy la circulacin de ese pensamiento.

Ahora, mirando al escenario cubano actual y los desafos de futuro (cientficos, culturales y polticos) que plantea para el espacio universitario, cules son las virtudes y problemas de la universidad cubana de hoy?, cules son sus propias esperanzas en la universidad cubana para el futuro inmediato?

Quizs lo primero sea identificar cules pudieran ser esos problemas, esos desafos. No creo que sea algo sobre lo cual nadie pueda ofrecer una visin nica; quizs tengamos que ir sumando y viendo en cules coinciden los ms y qu tanta razn puedan llevar aquellos en que coinciden los menos. No creo tampoco que la verdad tenga que alcanzarse por mayora. Y no hay duda que estamos en un escenario con muchas reas de tensin.

No creo que sea difcil representarse la complejidad del escenario cubano en la actualidad, pautado por los riesgos de discontinuidad sobre los que de manera anticipada diera la alerta el propio Fidel en su intervencin en el Aula Magna universitaria, su cese al frente de la conduccin del pas y su relevo por Ral, la anunciada y cercana conclusin de este en su actual mandato al frente del Estado cubano, con el colofn, no por esperado menos doloroso, de la muerte del lder histrico de la Revolucin cubana.

La legitimidad y credibilidad que acompaaron su liderazgo, y que explican la confianza depositada en ellos por el pueblo cubano, no parecen, sin embargo, encontrar continuidad en ninguna otra figura del Partido o del Gobierno. Y este es un problema mayor. No son estas cualidades a las que se pueda exhortar; se forman solo de manera iterativa y sostenida; no se asumen o prefiguran, resultan. Y la disciplina, en mi opinin, sera un pobre sucedneo de estas.

Esto debe llevarnos, como sociedad poltica, a repensarnos en trminos de futuro inmediato, como quizs no lo hemos tenido que hacer antes, acostumbrados como pueblo a mirar y confiar en los logros alcanzables a largo plazo. No parece haber muchos ms plazos. Es ahora en realidad que tenemos que producir los cambios y disear el Estado que va a dar continuidad a la obra revolucionaria y a realizar el proyecto de justicia social que nos ha trado hasta aqu. Y esto, si bien es labor de todos, con verdadera vocacin inclusiva, lo es de manera especial de quienes, desde la universidad, por su propia misin formadora, estn llamados a examinar y analizar, crticamente, el funcionamiento de nuestra sociedad, de la que forman parte.

Y ello requiere, ante todo, pienso, una capacidad prospectiva y de proyeccin y diseo de las polticas y programas que estn llamados a promover y ordenar las transformaciones que se hagan necesarias para dotar al pas del marco institucional conforme al cual, la nueva direccin, quienes quiera que integren esta, pueda realizar su labor con la necesaria y obligada transparencia y sujecin a la voluntad popular. Esto, con el actual diseo del Estado cubano, no creo que se alcance. Quizs configuramos un Estado a la imagen de un hombre extraordinario que ya no existe sino en nuestro imaginario, que en el mejor de los casos y ojal as fuera podr pautar nuestra conducta personal y aspiraciones, pero no tomar las decisiones que conduzcan la nacin por nosotros.

Es en este empeo que atribuyo un especial protagonismo al medio universitario cubano, necesariamente diverso como lo es nuestra sociedad, por su capacidad para identificar y visibilizar los problemas, en todos los planos, y de afirmar valores y movilizar el pensamiento crtico y la reflexin, tanto en alumnos como un inmenso laboratorio en permanente experimentacin, dotado de un extraordinario poder inquisitivo como en profesores e investigadores. No cabe dar respuestas nicas o reduccionistas a problemas que, por su complejidad, no las admiten. Nada que frene o limite el pensamiento cuestionador, por contestatario que pueda resultar, o pretenda descalificarlo, limitando su participacin en el debate o impidiendo el dilogo, hace bien al pas; nos priva de su riqueza mayor, nuestro capital humano. Anular la mediocridad, supone no solo voz, tambin capacidad de emplazamiento.

Un pensamiento reprimido corre el riesgo de hacerse oportunista o complaciente. Una conducta condicionada por intereses o temor a disentir anula la autenticidad de la virtud. La sinceridad, la valenta, la independencia, se cultivan, como la honestidad, prefiriendo el riesgo del disenso al ocultamiento en la masividad o la indiferencia. La participacin y esta parece ser una palabra clave en la solucin de nuestros problemas presupone estas virtudes. Si es real. Junto al convencimiento. Y a la universidad toca la capacidad de mostrarlas. Querer ensear valores es como pretender explicar una cancin de Silvio. Los valores se reconocen, se comparten, o se advierte su falta. No es nada que no sepa o no pueda hacer la universidad cubana. Creo que eso es lo que los tiempos reclaman.


Luis Carlos Silva Aycaguer

En la historia nacional, qu relacin ha existido entre la vida universitaria, la vida cultural, el pensamiento social crtico y la poltica cubanas?

La naturaleza medular del vnculo entre la vida universitaria y los avatares culturales y sociopolticos de la nacin est fuera de toda duda. Sospecho, ciertamente, que difcilmente se hallar un pas donde la simbiosis entre Universidad y Sociedad no exenta de contradicciones, debates y confluencias propias de cada sitio no se haya desplegado de manera fecunda. Sin embargo, el caso de Cuba, desde mi particular vivencia, tiene una singularidad, acaso no presente en muchas otras latitudes: a partir de los aos 60 del siglo pasado, la universidad alberg y form alumnos de todos los estratos sociales. No dispongo de un anlisis estadstico serio que examine la composicin del alumnado (y ms tarde del profesorado) segn extraccin social, etnia, credos, gnero y rasgos culturales, pero puedo testimoniar que tanto en las carreras humansticas como en las cientficas, estuvo presente el rico crisol que caracteriza a la cubana. En la medida en que los egresados se fueron volcando en la prctica social y poltica del pas, la nacin se vio crecientemente enriquecida por esa savia plural, consiguiendo as lo que la propia palabra universidad entraa: la asimilacin de lo universal en su sentido ms abarcador.

Ahora, mirando al escenario cubano actual y los desafos de futuro (cientficos, culturales y polticos) que plantea para el espacio universitario, cules son las virtudes y problemas de la universidad cubana de hoy?, cules son sus propias esperanzas en la universidad cubana para el futuro inmediato?

Las acechanzas que se ciernen sobre el proyecto humanista y de justicia de nuestra sociedad han cambiado su centro de gravedad. Han pasado de ser un conflicto frontal con los Estados Unidos y sus aliados europeos empeados en el asedio a la Revolucin, a una confrontacin ideolgica y poltica con dichas fuerzas. Es cierto que ni el acorralamiento econmico ha cesado al da de hoy, ni la confrontacin ideolgica es nueva, pero el peso relativo de esos polos se ha visto modificado, en parte debido a la globalizacin y la interconectividad en que inexorablemente nos movemos, y en parte a la comprensin por parte de aquellas fuerzas de que el acoso es estril a los efectos de sus propsitos estratgicos. Sus designios no han dejado de ser la reconduccin del destino de la nacin segn sus intereses, aunque ahora se reinventan con la esperanza de socavar cualquier vestigio de lo que ya se ha avanzado. Es por ello imperativo que la universidad opere inteligentemente en este complejo escenario erizado de novedosos desafos. Si bien la sociedad toda debe accionar de manera tal que cualquier ciudadano se involucre en el aprovechamiento de sus potencialidades para mejorar el destino de todos, a la universidad corresponde gravitar, hoy ms que nunca, de acuerdo con el perfil histrico que mencion con motivo de la primera pregunta.

Los intentos de aborregar a profesores y estudiantes universitarios han discurrido con intensidad variable y xito cambiante en una u otra poca de la centenaria existencia de la institucin que los cobija. Ante problemas acuciantes que esperan por soluciones creativas, es hora de respetar, defender y promover todas las voces que anhelen expresar sus propias visiones acerca de cmo preservar nuestra herencia martiana y consolidar nuestro futuro socialista. Si el propio Fidel admiti su error de haber pensado que alguien saba cmo construir el socialismo, con qu derecho podemos acallar las voces que quieren realizar aportes para conseguirlo?

La precariedad digital que atraviesa a toda la sociedad, el funcionamiento ritual de muchas sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, la confusin de que unidad equivale a unanimidad, la pattica y estril conviccin de que cortar los hilos telefnicos es til para no enterarnos de los problemas que nos aquejan, y la galopante descapitalizacin de nuestros talentos, son algunos de los problemas que la universidad ha de tomar por las astas sin demora.

Hemos sido educados en la reflexin cientfica y racional; suplirlo por un pensamiento rgido y encasillado es lo que menos necesitamos. Personalmente, deposito grandes esperanzas en que cualquier esfuerzo de ese tipo sea extirpado de la vida universitaria; no solo porque los disensos, las nuevas ideas, las sensibilidades diferentes como la ley de gravedad perviven ms all de nuestra voluntad y es, por tanto, necio negar que existen, sino tambin y sobre todo porque nuestra Cuba soberana y socialista no merece padecer obstculos adicionales a los que sus enemigos establecen. Sinceramente, creo estar interpretando la convocatoria del general Ral Castro varias veces expresada en aos recientes. Nada hay ms peligroso que dar un cheque en blanco a presuntos dueos de la verdad y olvidar que dar libertad solo a los que piensan igual que uno, no es dar libertad genuina a nadie (Rosa Luxemburgo, RL, dixit). Sera un error demasiado costoso como para permitrnoslo. Cada vez que una izquierda anquilosada se ocupa de aniquilar a la verdadera, la reaccin se frota las manos, en la poca de RL y en cualquier otra.

La pluralidad de opiniones ha dejado de ser solo algo deseable para conseguir metas tanto econmicas como sociales, cientficas y culturales an pendientes, sino, simplemente, una realidad que nos circunda, que adopta las ms diversas formas y que urge asumir y poner en funcin del proyecto que nos envuelve y compromete. No podemos ser ingenuos, claro est; pero tampoco vivir en estado de paranoia perpetua, que para algunos es un modus vivendi pero para muchos otros, es mi caso, sera garanta del lento suicidio de nuestros sueos. No deberamos permitir que a nadie le ocurra lo que a Ignacio Ramonet cuando recientemente comentaba el sistemtico silenciamiento meditico de que fue objeto cuando os elogiar aquello que molestaba al poder. No podemos estar conformes con la inercia que nos divorcia del mundo real; por ello termino citando a Pepe Mujica cuando deca a los profesores universitarios: Les peda antes que contagien la mirada curiosa del mundo, que est en el ADN del trabajo intelectual. Y ahora agrando el pedido y les ruego que contagien inconformismo. Estoy convencido que este pas necesita una nueva epidemia de inconformismo como la que los intelectuales generaron dcadas atrs. Y eso tambin es cultural, eso tambin se irradia desde el centro intelectual de la sociedad a su periferia".


Jos Ramn Vidal

En la historia nacional, qu relacin ha existido entre la vida universitaria, la vida cultural, el pensamiento social crtico y la poltica cubanas?

Desde los albores mismos de nuestra nacionalidad los espacios acadmicos fueron fuentes nutricias de nuestra cultura y nuestra poltica, desde la peculiar manera que tiene la produccin cientfica de hacerlo, es decir, identificando problemas, partiendo del anlisis de la realidad y desde all, imaginar y fundamentar nuevos mundos posibles (en el conocimiento de la naturaleza y en lo social). En el siglo XIX, el seminario de San Carlos y San Ambrosio desempe un papel muy importante en el surgimiento de un discurso que sustentaba las ideas independentistas y las bases ticas de la repblica que emergera de esa independencia.

Ya en la repblica, la Universidad de La Habana fue no solo un centro de produccin de ideas, de conocimientos y de profesionales que enriqueceran a la nacin, sino tambin un espacio de luchas por las transformaciones sociales. Momentos cumbres de ese papel de la universidad fueron los aos 20 y los 30, En ese periodo se constituy la FEU, la Universidad Popular Jos Mart y se aport un caudal impetuoso que sumado a otros desencaden la Revolucin del 30. Otro momento culminante lo constituy la lucha contra la dictadura de Batista, que tuvo en el asalto al Palacio Presidencial, el 13 de marzo de 1957, el acto ms audaz y heroico, que cost la vida de muchos universitarios.

El triunfo del Primero de Enero renov las formas y vas de la participacin de los universitarios a la vida nacional y fortaleci a la institucin con la Reforma universitaria de 1960. En las dcadas posteriores, centros de nivel superior se multiplicaron y diseminaron por todo el pas. Un enorme contingente de profesionales, formados en las aulas universitarias, constituye hoy uno de los recursos esenciales de la nacin en su necesario desarrollo econmico, social y cvico. Recurso que debemos proteger mucho ms eficazmente porque la emigracin de jvenes talentos lo est erosionando.

Este legado de las universidades cubanas no se logr desde la reproduccin de ideas, sino desde la creacin y la audacia, basadas en un pensamiento crtico y en una voluntad continua de cambio y mejoramiento social indispensable para no hipotecar el futuro y plantearnos siempre, como nacin, nuevas metas de bienestar y justicia social.

Ahora, mirando al escenario cubano actual y los desafos de futuro (cientficos, culturales y polticos) que plantea para el espacio universitario, cules son las virtudes y problemas de la universidad cubana de hoy?, cules son sus propias esperanzas en la universidad cubana para el futuro inmediato?

La universidad cubana tiene hoy un acumulado de tradiciones y recursos humanos altamente calificados que, desde mi punto de vista, son sus fortalezas principales. Desde estas, tiene mucho que aportar ante los desafos y retos que, en todos los rdenes, tendr nuestra nacin en las dcadas prximas.

Por supuesto, tambin hay problemas. Desde los atrasos tecnolgicos, que comparte con todos los sectores del pas, hasta la renovacin en las maneras de afrontar la creacin cientfica y tecnolgica para que esta sea un factor directo en el desarrollo sostenible en lo econmico, en lo ecolgico y en lo tico y poltico, que Cuba aspira, merece y necesita.

Las aspiraciones de tener un pas libre, soberano, justo y democrtico, que son inherentes a nuestra historia y que se han trasladado de generacin en generacin, estn intactas, aunque desde luego siempre a partir de lo alcanzado por las generaciones precedentes. Las actuales generaciones de cubanos y cubanas tienen ante s desafos y retos que no son menores que los de sus antecesores. Ellos son parte de un mundo ms complejo, lleno de incertidumbres y peligros pero tambin de oportunidades.

Las universidades tienen mucho que aportar, pero solo podrn hacerlo si asumen los retos cientficos y tecnolgicos, econmicos o comunicacionales y, ante todo, los que desafan a la condicin humana. Al respecto he expresado en otro momento:

Los cambios producidos a escala mundial tienen un gran componente de ciencia y tecnologa, pero no se agotan en estas esferas. Se trata de generar una cultura de aprendizaje y de empleo de lo aprendido. Ese aprendizaje no puede ser mimtico, sino crtico, e implica conocer en toda su diversidad y complejidad los cambios en curso y lo que significan en cuanto a la valorizacin de cada uno de nosotros como seres humanos. No debemos entender la poca que nos ha tocado vivir como la preeminencia de lo tecnolgico sino como el crecimiento de lo humano. El gran reto es qu tipo de ser humano brotar de los cambios en curso. Este crecimiento de lo humano implica una profunda transformacin de los procesos de socializacin. Los sistemas educativos estn retados a transitar definitivamente de la reproduccin a la creacin de capacidades para aprender crticamente y para aplicar lo aprendido de forma innovadora y contextualizada [1].

Entonces lo que espero es que nuestras universidades afronten los desafos con esta perspectiva humanista, de pensamiento crtico, despojada de cualquier dogmatismo que ahogue la creacin y el pensamiento innovador. Una universidad con espacios de reflexin profunda y comprometida con el proyecto de nacin que debe irse reconstituyendo permanentemente segn avancemos y segn se vayan transformando los propios desafos que hemos de vencer.


[1] Intervencin en el XIII Congreso de la Asociacin Latinoamericana de Investigadores de la Comunicacin. Mxico, octubre de 2016.


Julio Antonio Fernndez Estrada

En la historia nacional, qu relacin ha existido entre la vida universitaria, la vida cultural, el pensamiento social crtico y la poltica cubanas?

Las universidades siempre han sido fuente de nuevas ideas. Han afincado valores, principios y poderes, pero tambin han movilizado el cambio y las revoluciones. De las universidades han salido las marchas y los conceptos que han sustentado grandes cambios sociales desde el medioevo hasta la actualidad.

Las universidades cubanas no han sido la excepcin. En La Habana, desde 1728, y despus en el siglo XX con la mayora de las otras casas de estudios que hoy tenemos, se ha preparado a jvenes hoy ms mujeres que hombres para levantar, soportar y dirigir un pas.

Si usamos el ejemplo de la Universidad de La Habana, que comenz Pontificia, fue Autnoma y todava es la ms importante Alma Mater de Cuba, con casi tres siglos de vida, podemos decir que en ella la cultura nacional tiene una de sus expresiones ms altas.

La Universidad en su enclave de La Habana intramuros form patriotas, emul en calidad con los seminarios de San Carlos y San Ambrosio y San Basilio el Magno y sobre todo fue el horno donde se coci parte de la Revolucin del 30 y la de los 50 en Cuba.

Grandes pensadoras y pensadores cubanos han sido, antes que nada, profesores de la Universidad. Algunos de los jvenes ms limpios de Cuba murieron mientras luchaban desde y con la Universidad y sus estudiantes.

No podemos olvidar que la Universidad de La Habana tiene una organizacin poltica ms vieja que el propio Estado actual, que es la FEU. Tiene la UH una revista estudiantil antiqusima, una de las ms viejas publicaciones acadmicas de Amrica Latina.

La UH tiene adems la proteccin de Varela, de Poey, de Mella, de Trejo, de Jos Antonio, y el recuerdo de cuando Fidel gobernaba, junto a docentes y estudiantes, desde la Plaza Cadenas.

Ahora, mirando al escenario cubano actual y los desafos de futuro (cientficos, culturales y polticos) que plantea para el espacio universitario, cules son las virtudes y problemas de la universidad cubana de hoy?, cules son sus propias esperanzas en la universidad cubana para el futuro inmediato?

Las virtudes mayores que se encuentran en cualquier universidad del mundo estn en sus estudiantes, que son su fuerza renovadora, si se lo proponen. En Cuba, los estudiantes tienen una referencia muy fuerte en la historia universitaria, que es, en gran medida, la historia de la Revolucin.

Los jvenes, hombres y mujeres de las universidades cubanas, estn guiados por una tradicin que es difcil abandonar, pero que necesita ser alimentada con valenta y decencia. Ellos deben mirar con atencin y afn transformador los problemas actuales de la sociedad cubana y no solo observarlos desde los muros privilegiados de los altos estudios.

Una gran virtud que tiene la universidad cubana es el derecho a acceder a ella sin pagar un centavo, es la libertad que tienen los jvenes cubanos de ser universitarios sin ser ricos, ni de una clase social determinada, adems del derecho a usar libros que se tienen por generaciones anteriores de alumnos, lo que es una leccin de cmo formar valores de solidaridad y respeto por la naturaleza y el resto de los seres humanos, sin tener que hacer uso de consignas estridentes.

Uno de los desafos mayores que tiene la universidad del presente es preservar el derecho a estudiar en ella a personas de diferente estrato social y no solo a hijos de intelectuales, la gran mayora de ellos de piel blanca, como sucede hoy, aun cuando el Estado no se lo ha propuesto.

Otro gran desafo de las universidades de hoy en Cuba es superar la mediocridad, el oportunismo, el burocratismo, y el miedo a la poltica. Solo la poltica que propicie el dilogo, la discusin y la confrontacin de ideas podr salvar el ideario socialista en Cuba. La universidad ser uno de los escenarios ms importantes de la lucha a favor y en contra del socialismo democrtico en los prximos aos.

Fuente: http://www.temas.cult.cu/catalejo/universidad-y-pol-tica-disputas-pasadas-y-presentes-ii

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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