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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-06-2017

Crisis, guerras y geopoltica en el siglo XXI

Editorial Hemisferio Izquierdo


El capitalismo es nacional en su forma pero mundial en su contenido. La escala de los espacios donde se desarrolla el conflicto social ya desborda ampliamente los mbitos nacionales y la mundializacin del capital parece no detenerse y en su camino llevarse puestos Estados y resistencias locales. El terreno estratgico se dilata y la reflexin poltica que pretenda formular alternativas a la deriva del capital requiere necesariamente expandir temporal y espacialmente su campo anlisis.

Son varias las seales que indican que estamos ingresando a un nuevo espacio de turbulencias en la acumulacin global y la geopoltica. La renovada tensin entre la OTAN y Rusia, el ascenso de una derecha hardcore con expresiones polticas xenfobas y agresivas en Estados centrales, el desarrollo blico en Medio Oriente y la guerra de proxis en Siria, Estados que entran en fase de desagregacin y descomposicin social.

A pesar de estar asistiendo a un proceso de desagregacin poltica general, la geopoltica actual parece continuar teniendo su tensin central en el rimland , el anillo geogrfico que rodea el bloque terrestre central de Eurasia ( Heartland en palabras de Mackinder, padre de la geopoltica) y que hoy ocupa el Estado ruso. La guerra de Ucrania, Siria, el despliegue de EUA en Medio Oriente, el Mar de China, Irn, son todos terrenos que componen el rimland , rea estratgica cuyo control asegura la supremaca global segn Nicholas Spykman, otro viejo exponente del enfoque geoestratgico.

Sin duda un panorama por dems complejo que conviene analizar en su dimensin estructural y como resultado del movimiento de la lgica profunda de un modo especfico de organizar la vida social en nuestro planeta. Lo ms lejos posible de las miradas superficiales que suelen confundir las manifestaciones del problema con sus causas ltimas.

Un capitalismo zombi, hipertrofiado y en crisis latente de sobreproduccin se manifiesta en la enorme masa de capital ficticio con la que carga. Un hegemn en declive, que no se resigna a asumir que el siglo XXI no ser un nuevo siglo americano y se vuelve violento y altamente impredecible. Masas de poblacin que le sobran al desarrollo desigual del capital y se descomponen en las periferias de las urbes o se desplazan configurando verdaderos dramas migratorios. Analistas del capital que le prenden una vela a la suerte de los nuevos polos ascendentes de acumulacin capitalista que sacan su potencia de la baratura y sobreexplotacin de su mano de obra para que la mquina global no se detenga. En el mar de fondo avanza la posibilidad de un salto de calidad hacia una crisis ambiental y, en ltimo plano, el dedo en el gatillo nuclear. Es el despliegue de toda la irracionalidad y el desorden del capital.

El derrumbe de la socialdemocracia europea es una muestra de la imposibilidad de un horizonte de estabilidad bajo los marcos del capital an en pases de altos niveles de renta. Si bien, por el momento ha dado paso a la pretensin de nuevas remakes socialdemcratas, cuando no a propuestas de corte fascista, la suerte de Syriza administrando el ajuste en Grecia empieza a calar como un duro aprendizaje sobre los lmites de esos proyectos. Jeremy Corbyn, Sanders, Podemos, Melenchn, son sntomas de que hay pueblo que no se resigna a apoyar las salidas regresivas y violentas del capital, pero son tambin reflejo de nuestra precariedad y desarme poltico para enfrentar la crisis del capital con una propuesta y un programa orientado a su superacin.

En Amrica Latina, sin el flujo de renta por los recursos naturales e inversiones directas de los ltimos aos, el capital ingresa en una fase regresiva que requiere de la desvalorizacin de la fuerza de trabajo y soltarle la mano a lxs trabajadorxs que directamente le sobran para relanzar su acumulacin. Esa tensin recorre todo el continente y asume una intensidad particular en aquel pas donde la agudeza de los ciclos es mayor, Venezuela. Ni las burguesas del continente la tienen fcil para dinamizar los ajustes que requieren, ni los sectores populares son capaces de construir las condiciones polticas de un mayor control sobre el metabolismo del capital. En esa correlacin de debilidades se agita el actual tiempo poltico latinoamericano.

Puede ser que no te importe la geopoltica, pero a la geopoltica le importas t. Trump no es slo Trump, es la evidencia de que los aprendices de brujo estn perdiendo el control. El problema es de una escala a la que no estamos acostumbrados a pensar ni actuar. Continuar abonando la idea la construccin de un capitalismo nacional no parece sensato a la luz de las tendencias en marcha ni de la evidencia histrica. Replegarse al terruo local y autogestivo difcilmente pueda ser ms que una escapatoria momentnea y de alcance testimonial. Una nica certeza que abre mil preguntas: la accin poltica de lxs trabajadorxs a escala internacional y con un horizonte de superacin del capital es la nica posibilidad de evitar la barbarie global.

En los muros del callejn de una universidad montevideana un graffiti advierte: Proletarios del mundo unos (ltimo aviso).

Fuente: http://www.hemisferioizquierdo.uy/single-post/2017/06/16/Editorial-Crisis-guerras-y-geopol%C3%ADtica-en-el-siglo-XXI

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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