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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-06-2017

Trump: manotazo de ahogado en el Caribe

Atilio A. Boron
Rebelin


A Donald Trump lo acechan tiempos difciles. Sus bravatas de campaa siguen en el plano de la retrica y no se traducen en hechos. Lo esencial de su promesa: el retorno de los empleos que emigraran a China y otros pases de bajos salarios ha cado en odos sordos de los CEOs de las grandes transnacionales estadounidenses que pagan en aquellos pases la dcima parte del salario que deberan oblar en Estados Unidos para obreros que, adems, trabajan ms de ocho horas diarias y estn expuestos a muchos ms accidentes de trabajo. [1]

El muro que dividira la frontera entre Mxico y Estados Unidos tiene remotas posibilidades de concrecin, y no slo por su fenomenal costo cinco o seis veces superior al que anunciara Trump en su campaa. Aparte, fue condenado pblicamente por el Papa Francisco y Angela Merkel en su reciente visita a Mxico. El escndalo del rusiagate, aunque sea una farsa montada por sus enemigos dentro de Estados Unidos se yergue como una letal amenaza a su permanencia en la Casa Blanca. En el Congreso suenan tambores de guerra reclamando un juicio poltico al nuevo presidente. Tampoco lo ayudan los oscuros negocios de su yerno y la clara incompatibilidad de intereses entre su emporio empresarial y su funcin como presidente.

La ruta de escape ante tantas tribulaciones internas ha sido la usual en estos casos: un gesto de reafirmacin de su autoridad en la escena mundial, para demostrar que el gigante todava est all y que en cualquier momento puede pegar un zarpazo brutal. Un bombardeo sin sentido y con sorprendente mala puntera- a un aeropuerto en Siria como para decir aqu estamos en un escenario cada vez ms dominado por la presencia de Rusia e Irn o arrojar sin ton ni son la madre de todas las bombas en una zona remota y despoblada de Afganistn. Por ltimo, un amenazante desplazamiento de la Flota del Pacfico hacia las proximidades de Corea del Norte en represalia por sus experimentos misilsticos, movida que qued slo en eso Japn ni bien Tokio y Sel advirtieron al bocn de Washington que la capacidad retaliatoria de Pyongyang podra provocar enormes daos en varias ciudades de Japn y Corea del Sur.

Y ahora Cuba, esa vieja y enfermiza obsesin que frustr a once presidentes norteamericanos y que ahora est a punto de cobrarse una nueva vctima en la persona del magnate neoyorquino. Con su nueva poltica, atizada por la mafia no slo anticastrista sino sobre todo antipatritica de Miami, esa que no tiene reparo alguno en provocar sufrimientos a su pueblo con tal de promover su ilusoria agenda contrarrevolucionaria, Trump comienza a desandar el camino iniciado por Barack Obama. Lo hace, hasta ahora, de manera parcial: las embajadas quedan abiertas, muchas operaciones comerciales seguirn su curso y los cubano-americanos continuarn visitando la isla. Pero esta estpida regresin a los tiempos de la Guerra Fra, a un pasado que ya no volver, ocasionar nuevas complicaciones para el ocupante de la Casa Blanca. Por una parte, porque reavivar las llamas de la tradicin antiimperialista de Mart y Fidel, profundamente arraigada en el pueblo cubano que cualesquiera sean sus opiniones sobre la Revolucin rechaza visceralmente las ambiciones coloniales de su vecino. Por otra parte, al reinstalar trabas a las relaciones econmicas entre las empresas norteamericanas y Cuba Trump abrir un nuevo frente de conflicto al interior de Estados Unidos. Y esto es as porque son muchos los empresarios en la agricultura, comercio, hotelera, aviacin, informtica, etctera- que consideran a los trogloditas de Miami una rmora impresentable e irrepresentativa de la gran mayora del exilio econmico cubano cuyas absurdas pretensiones les cierran una atractiva fuente de negocios y favorecen a sus competidores de otros pases.

Habr que ver lo que pueda ocurrir con la nueva poltica de Trump cuando estos poderosos actores locales de la poltica norteamericana presionen sobre la Casa Blanca para defender sus intereses. O cuando el estadounidense comn y corriente se d cuenta de que de ahora en ms podr seguir viajando sin restricciones a Corea del Norte, Sudn, Siria e Irn, pases incluidos como estados fallidos por el Departamento de Estado, pero no a Cuba. Lo ms probable ser que se fastidie y que piense que tenan razn los 35 profesionales de la Asociacin Psiquitrica Americana cuando dieron a conocer una carta abierta en el New York Times asegurando que el nuevo presidente muestra indicios de una severa enfermedad mental. [2]

Notas:

[1] Cf. http://www.huffingtonpost.com/2012/03/08/average-cost-factory-worker_n_1327413.html

[2] http://www.excelsior.com.mx/global/2017/02/16/1146714

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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