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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-06-2017

Periodismo, historia y guerra
Sintate, teclea y sangra

Ramzy Baroud
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


La configuracin tpica de una sala de prensa, donde los periodistas persiguen los titulares de las noticias dictadas por alguna agencia informativa centralizada a menudo con sede algunas capitales occidentales- ya no tiene sentido.

En el caso de Oriente Medio, la narrativa de las noticias ha estado siempre definida por otros y se le ha dictado a los periodistas y audiencias rabes durante demasiado tiempo.

Esto apenas funcion en el pasado pero en los ltimos aos se ha vuelto an ms irrelevante y peligroso.

Hay millones de vctimas por toda la regin de Oriente Medio, cantidades inmensas de familias desamparadas, flujos constantes de refugiados y un nmero de muertos que no puede entenderse ni expresarse mediante la tpica narracin meditica: un titular apasionante, un par de citas y un prrafo o dos que proporcionen algo de contexto.

El precio es demasiado alto para esta clase de periodismo perezoso. Hay demasiado en juego como para que el periodismo no sea fundamentalmente redefinido por quienes estn sufriendo la guerra si es que quieres comprender el pulso de la regin, penetrar la cultura y hablar el lenguaje de la gente.

En efecto, el pueblo rabe lleva aos hablando, colmando sus palabras de rabia y esperanza. Los inolvidables gritos de los sirios y otras naciones rabes definirn para siempre los recuerdos de esta generacin y de la siguiente.

Pero, en qu medida refleja hoy nuestro periodismo toda esta realidad, una realidad desgarradora y ensangrentada?

El escritor y periodista estadounidense, Ernest Hemingway, escribi en una ocasin: No hay nada especial en escribir. Todo lo que haces es sentarte ante una mquina de escribir y sangrar.

Pero el periodismo moderno al menos, la forma en que se trasmite en Oriente Medio el momento- apenas sangra. Bajo el disfraz de una falsa objetividad, permanece distante, desapegado de su realidad inmediata y rara vez consigue expresar la gravedad de esta difcil transicin de nuestra historia.

No obstante, la verdad es que el periodismo no ha fracasado. Nosotros s. Somos todava incapaces de apreciar la gravedad de lo que sucede en nuestra regin y, por extensin, en todo el mundo. Somos de esos que an siguen cantando alabanzas a las elites y defendiendo los intereses de unos pocos.

En cuanto al pueblo, cuando no le olvidamos, convertimos sus miserias en forraje de nuestras contiendas polticas.

Igualmente inexcusable es que prestemos tan poca atencin a la historia, como si el componente ms importante en ella fuera el menos relevante.

No es ningn secreto que la historia orientalista sigue definiendo la forma en que se escribe la historia en Oriente Medio y respecto a Oriente Medio. Deberamos negarnos, no slo por una cuestin de principios, sino tambin porque es tan intil como falso.

Esta caracterizacin orientalista ha afectado tambin al periodismo. Por qu permitimos que sean otros los que definan quines somos cuando tenemos la ms urgente de las necesidades de definirnos a nosotros mismos?

Al escribir sobre Palestina durante casi 25 aos, he experimentado esta extraa y persistente dicotoma, tanto en el periodismo como en el mundo acadmico.

Se informa sobre Palestina como de un conflicto recurrente y al parecer interminable. La cobertura que hacen los medios del conflicto palestino-israel se adhiere siempre a las mismas reglas, al mismo lenguaje y a los mismos estereotipos.

Una cuestin urgente que requiere de una solucin inmediata, al menos por su impacto regional y mundial, es relegada como si se tratara de una historia redundante y sin ningn inters.

Muchas personas tienden a tener una memoria a corto plazo cuando se cuestionan los derechos de los palestinos. Esto alimenta muy bien la narrativa israel, que ha tratado siempre de desplazar por completo la historia palestina y sustituirla con algo enteramente diferente, aunque sea un constructo, una historia falsificada.

Esto ltimo no es una conclusin ma sino un hecho, recogido por los propios medios de comunicacin israeles.

Aunque los expedientes relativos a la limpieza tnica llevada a cabo con los palestinos en 1948 est an oculta en los archivos israeles, hay un documento, segn el peridico israel Haaretz, que ha escapado al ojo atento del censor israel: el archivo nm. GL-18/17028.

Este archivo muestra el proceso de cmo el primer primer ministro de Israel, David Ben Gurion, recurri a los historiadores sionistas en los primeros aos de la dcada de 1950 para forjar una historia alternativa sobre cmo se expuls a los refugiados palestinos. Eligi la ms convincente, y eso se convirti en Historia.

Esa reescritura de la historia sigue en curso, manchando tambin el presente.

Cmo pueden entonces los periodistas desenterrar la verdad, aparentemente compleja, sin entender la historia, no la historia convenientemente diseada por Israel, sino la historia del dolor, del sufrimiento y de la continua lucha de los palestinos?

Informar sobre Palestina e Israel sin desentraar totalmente las races histricas del trgico suceso es contentarse sencillamente con proporcionar un relato superficial de lo que ambos bandos estn diciendo, un relato que a menudo favorece a la parte israel y demoniza a los palestinos.

El escenario palestino se repite ahora por todas partes. La narrativa sobre Siria y otros conflictos est guiada por creencias preconcebidas.

El periodismo sigue fracasando a la hora de romper el bastin del viejo paradigma que relega al pueblo y se centra, en cambio, en los gobernantes, los polticos, los gobiernos y las elites empresariales.

Esta es la versin meditica de lo que en el mundo acadmico se conoce como la Teora del Gran Hombre, una disciplina extinta que por desgracia se utiliza muy frecuentemente en la prensa rabe.

Pero sin pueblo no hay historia, no hay historia que escribir ni cambio que esperar.

Se cita a Arundhati Roy diciendo: En realidad, no existe eso de los sin voz. Existen los que son deliberadamente silenciados o aquellos a los que nunca se quiere escuchar.

Los palestinos y los pueblos rabes tienen ya voz y una voz articulada. Pero esa voz ha sido deliberadamente enmudecida a travs de toda una campaa masiva de desinformaciones, distorsiones y tergiversaciones.

Cuando Israel y sus aliados dicen que los palestinos no son un pueblo, intentan decir esencialmente que los palestinos no tienen identidad, ni demandas legtimas, por lo tanto, no se merecen tener voz.

Cuando los medios silencian la voz del pueblo, proscriben sus derechos y demandas de libertad, cambio y democracia.

Nuestra respuesta no debera ser la de hablar en nombre del pueblo sino escucharles realmente; escucharles de verdad y empoderar sus voces para que articulen sus propias aspiraciones y justas demandas, expresando su propia identidad.

El periodismo no es una profesin tcnica, una habilidad a perfeccionar sin corazn, sin compasin y sin una comprensin profunda del pasado y del presente.

Los autnticos intelectuales no pueden actuar fuera el reino de la historia, y la regin rabe est experimentando sus mayores transformaciones histricas en un siglo.

Para que el trabajo de los periodistas sea importante, deben abandonar su posicin de dictar las noticias siguiendo el mismo patrn predecible y ahondar ms profundamente en las historias.

Tienen que entender que una narrativa es deficiente cuando no del todo irrelevante- si no empieza y termina con el pueblo, un pueblo con una narrativa que no puede limitarse a una frase sino que est enraizada en una realidad compleja, en la que la historia debera ocupar el centro del escenario.

Ser un periodista que informa sobre la agitacin en el mundo rabe sin conocer ni entender por completo la historia, las esperanzas y aspiraciones de los pueblos ya no tiene excusa ni sentido.

Cuando naciones enteras estn desangrndose, se hace necesario que los periodistas consideren el consejo de Hemingway: Sintate ante una mquina de escribir y prtete el alma.


El Dr. Ramzy Baroud lleva ms de veinte aos escribiendo sobre Oriente Medio. Es un columnista internacional, consultor de medios, autor de varios libros y fundador de PalestineChronicle.com. Su ltimo libro es My Father Was a Freedom Fighter: Gazas Untold Story (Pluto Press, Londres). Su pgina web es: www.ramzybaroud.net

Fuente: https://www.counterpunch.org/2017/06/15/journalism-history-and-war-sit-type-and-bleed/

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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