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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-06-2017

La bomba, la mecha y el fuego

Ramn Pedregal Casanova
Rebelin


Para no hacer de mi icono pedazos, / para salvarme entre nicos e impares, / para cederme un lugar en sus parnaso, / para darme un rinconcito en sus altares. / Me vienen a convidar a arrepentirme, / me vienen a convidar a que no pierda, / me vienen a convidar a indefinirme, / me vienen a convidar a tanta mierda.

Primera estrofa de El necio, poema-cancin de Silvio Rodrguez.


Los medios informativos quieren prender fuego a la mecha para que estalle la bomba definitiva en Venezuela. Los dueos privados de los medios informativos, espaoles entre otros occidentales, silencian, presionan y amenazan a quien teniendo alguna responsabilidad pblica pueda manifestar opinin contraria a la suya con respecto a Venezuela. Sus intereses privados corresponden con la clase a la que pertenecen, toda la riqueza ha de ser para la minora social que conforma esa clase, as es la libertad de la burguesa.

Un ejemplo cercano, la mayor cadena de informacin en todos los pases de habla castellana y portuguesa, el Grupo Prisa, peridico El Pas y toda su corte de otros peridicos, emisoras de radio y tv, amenaz a Pedro Snchez cuando era Secretario General del PSOE por primera vez, dicho por l mismo, con ponersele en contra si acordaba alguna relacin electoral con Unidos-Podemos. Imaginamos que haran las restantes cadenas todas con su larga tradicin franquista?. El monopolio que conforman bajo los mismos principios de dominio ideolgico sobre las buenas gentes, mediante su informacin, tiene ahijados a los ultraderechistas de la bomba en Venezuela. Los monopolios informativos de Espaa y Venezuela, ms sus ahijados de la bomba, no hacen otra cosa que dar publicidad y prctica a sus voceros, los Lpez, los Capriles, los Fredy, y el grupo dividido en frentes ataca lo pblico con el fin de confundir con su terror y convidar a la mayora a indefinirse, a convidar a comer la mierda a que quieren reducir las conquistas sociales de la revolucin, lo pblico.

Siguiendo el accionar de los comandos fascistas en la calle, se ve que hay organizacin, mtodos de ataque y objetivos. Se puede imaginar como nace ste ejrcito infiltrado, sta 5 columna, tienen direccin y disponen de equipo para agruparse, realizar las acciones, mantenerse en la calle y retirarse con el menor riesgo. Todo indica que los mandatarios del acto criminal, tras su derrota de 2014 priorizaron la creacin de cuadros contrarevolucionarios, el reclutamiento de mercenarios y la planificacin de golpes en escenarios pblicos; al mismo tiempo los espanden reportados en sus medios monopolsticos, es como la multiplicacin de los panes y los peces que nos cuentan en un libro de milagros, ocultando lo referido a las causas primeras y al objetivo ltimo.

Conseguido el primer propsito, su tropa, en frentes separados, va haciendo que la bomba, la mecha y el fuego sea el centro de atencin del pueblo llano: su difusin tiene que convidar a indefinirse, tienen que convidar a comer mierda. Los crmenes son expandidos como una alarma por el ejrcito de la repeticin de noticias, sin las causas primeras ni el contexto, y siempre contemplan admirativamente a los grupos de la bomba, la mecha y el fuego. As es como convidan a las clases trabajadoras a indefinirse, as es como bajo su propsito terrorfico vienen a convidarnos a tanta mierda.

2014 fue su fracaso y volvemos a comenzar, es la ley del eterno retorno, pero como dice la misma ley, volvemos al mismo punto pero no en la misma circunstancia: los medios de propaganda espaoles han hecho la campaa de la contra aqu y en Venezuela, Aznar, Felipe Gonzlez, Zapatero, Rivera, cualquiera del PP, la alcaldesa de Madrid, y la bomba, la mecha y el fuego de 2014 vuelven, ahora la lanzan con las manos de mercenarios entrenados. Por eso no es casual que se compaginen las manos que la lanzan y las que la hacen estallar en escritura, unos y otros las tiran contra quienes representan la transformacin de la realidad de miseria en mejora social y contra el futuro an myor de autonoma y poder popular sobre la riqueza. Es la lucha de clases, es la lucha por la propiedad de unos pocos o por la propiedad de la mayora.

Es la hora acordada por la burguesa, y el fuego prende la mecha y hace estallar la bomba, la misma bomba que informativamente repetida defiende los intereses de la minora propietaria.

Para los voceros burgueses de la furia y el ruido todo discurre como han previsto, y llaman al terror con la cruz cristiana al cuello, repiten palabra por palabra la provocacin, la amenaza y la falsedad, siguen la enseanza de su Goebbels, una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad .

Es la guerra de clases en una circunstancia nueva: ya no son dominadores absolutos y ansan volver a serlo, por eso su agresividad es mayor que en 2014, por eso se afanan en el mando de tanta violencia contra los bienes del pueblo.

Algo de la riqueza de Venezuela se les escapa: casas para la poblacin trabajadora, atencin mdica, salarios, enseanza, y un poco de petrleo, lo que ha hecho de Venezuela uno de los tres pases ms igualitarios de Amrica Latina.

Odio de clase es lo expresado por la burguesa venezolana y espaola contra el pueblo venezolano.

Y no insulten a la inteligencia de la clase trabajadora esos que firman como inteligentes llegando o saliendo a la palestra a la hora contratada por la burguesa. Slo hay que echar cuentas del beneficio de los comunes. No insulten la inteligencia. Cualquiera sabe que los procesos de cambio arrastran consigo restos del modelo que se ve superado por la participacin y la mejora de vida de los desposeidos. Los fallos, los pasos equivocados, lo que se ha hecho mal desde el gobierno bolivariano, tendr que ser cambiado.

De todos es sabido que estamos ya en otra circunstancia (la ley del eterno retorno, otra vez, s, y en otra circunstancia), y que la burguesa, el rgimen imperial, los monopolios y sus militares comunicacionales tienen intereses al margen del pueblo, y las palabras pueden animar al avance o tener la cobarda de la bomba, de la mecha y el fuego como la emplea la contrarrevolucin. Detrs del comunicado de los inteligentes se agachan los Lpez, los Carriles, los Fredy, los dueos de la prensa espaola y venezolana, los oligarcas yankees, como lo hacen los intervinientes en una batalla tras un parapeto para salir al campo cuando se les ordene.

Quien niega que la Constitucin de un pas elaborada desde la base trabajadora es la mejor opcin, es sencillamente porque no participa de los intereses de la clase trabajadora. Quien niega que esa elaboracin de la clase trabajadora es la cima de la creacin social, niega a la mayora. Quien niega que la palabra y la accin de la clase trabajadora en el poder lleva a ir deshaciendo la contradicin principal del capitalismo, es que quiere asegurar el, o volver al, mundo de dominacin de la minora. Es la sntesis del aprendizaje histrico.

Tanto empeo en impedir su consecucin con todas stas armas es para convidarnos, a las clases trabajadoras a indefinirnos, convidarnos a la mierda resultante de sus principios explotadores de clase superior, vienen a convidarnos al terror que difunden con el fuego en la mecha y que estalle la bomba. La bomba en sus manos, la mecha en la bomba, y el fuego con el que la prenden.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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