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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-06-2017

El poder y otras dimensiones

Antonio Jos Gil Padilla
Rebelin


El poder, y su relacin con otros sentimientos y otras actitudes, es un asunto recurrente en mi pensamiento, y algo inagotable en el anlisis. Por esas razones, le he dedicado mucho espacio a su tratamiento en mis escritos, y un par de artculos exclusivos. As el 18 de octubre de 2011 publiqu el primero con el ttulo: El Poder, a secas. Ms adelante, el 27 de octubre de 2014, volva a referirme al poder con el artculo titulado: Miedo y poder en un sistema de dominio.

He relacionado el poder con otras pasiones (en particular, con la sumisin), con la enajenacin, con el miedo, con la indiferencia, con la correlacin de fuerzas, etc. Es ahora cuando, unas lneas ms abajo, pretendo distinguir poder de responsabilidad o autoridad.

Pero antes, es conveniente abordar de nuevo algunos matices que caracterizan al poder. Cuando hemos hablado de poder nos hemos referido, bsicamente, al poder econmico, al poder poltico o al de los medios de comunicacin. Con ms propiedad, deberamos decir que es la posesin de riqueza la que otorga el poder real, o, en otras palabras, es la propiedad la que convierte lo que debera de ser una verdadera democracia en una oligarqua, quien, a su vez, crea esos otros poderes, puestos a su servicio, como son el poltico y el meditico. El poltico es un poder insustancial y dependiente al que se le otorga la capacidad represora y la posibilidad de corromperse, y as lo ejercen sus agentes en ambos casos. Los medios de comunicacin son el instrumento ideal para intoxicar, manipular y trasmitir el mensaje que viene dictado desde arriba, a travs de un elemental esquema organizativo, colocando a lacayos bien alimentados en las direcciones generales, y en la de los programas de gran audiencia, de las cadenas de radio y TV y en los diarios escritos, o en gran parte de los digitales. De cualquier forma, siempre hemos vinculado el poder a una pasin negativa, es decir, hemos tratado el poder como una patologa.

El poder real, el primario, el de las oligarquas se ejerce (y se ha ejercido a lo largo de la historia) para explotar, para reprimir y para mantener una injusta e irracional situacin de desigualdad.

El poder-pasin que nace de la fuerza que adquieren los ricos en el marco de una sociedad intelectualmente dbil, se ha convertido en una abstraccin, otorgndosele la categora de capacidad. Nada ms lejos. El poder como magnitud fsica o intelectual nada tiene que ver con ese poder de dominio de unos sobre otros. No vendra nada mal un repaso a ese Diccionario acadmico tan confuso e impreciso en tantos campos de la semntica.

Una buena parte del pueblo llano, imbuido por la ideologa dominante, trata de imitar a los poderosos y, en consecuencia, ejerce el poder cuando tiene la ms elemental oportunidad, tal vez para escapar de la sumisin, de la represin o del sometimiento a poderes superiores. Esto suele ser un poder dbil, que se ejerce sobre los ms dbiles. Suele ser precario e informal en relacin con la contundencia y la estabilidad del poder de los econmicamente fuertes.

Para explicarme con mayor claridad, expongamos algunos casos, adems de aquel que, en el terreno del sarcasmo, dice que cuando a alguien se le pone una gorra se cree con poder para organizar o reprimir, ser, lo de la gorra, por semejanza a las fuerzas uniformadas. Un medio de comunicacin, por ejemplo, que se autootorga el apelativo de progresista, no tiene ningn reparo en eliminar cualquier artculo que, aunque correcto y respetuoso con la razn y el respeto a los principios ticos socialmente vigentes, no sea de su agrado, haciendo de eso que se conoce como libertad de expresin un mero enunciado. Otro ejemplo. Cuando alguien alcanza notoriedad desprecia a los que no estn en su rbita, aunque proclamen que estn con las clases populares. Esto ocurre, sin ir ms lejos, con los dirigentes de Podemos. Inevitable (de momento) pobreza humana que recurre al poder y lo utiliza.

Responsabilidad y Autoridad

Por aquello de la debilidad intelectual y emocional de esta especie, es frecuente confundir autoridad o responsabilidad con poder. Por eso, quienes ejercen una funcin de coordinacin o direccin, en ocasiones, en muchas ocasiones, se sienten investidos de poder, de ese poder-pasin que desvirta la tarea que llevan a cabo.

Las tareas de direccin o coordinacin se pueden ejercer de formas diferentes. Lo habitual es hacerlo de manera autoritaria, incurriendo en esa deformacin mental del poder-pasin.

Hay otras formas, como es la direccin democrtica, en las que las decisiones son compartidas por el grupo dirigido o coordinado. Entonces es cuando lo que se asume es la responsabilidad que requiere el cargo.

Lo mismo ocurre con la autoridad y el poder. En casi todos los casos se confunden ambas cosas. Esto ocurre en el ejercicio de esa forma autoritaria de gobierno. Sin embargo, la autoridad hay que granjersela por el respeto a los dems y el buen hacer en el ejercicio de esa funcin de mandato.

Pero en ambos casos, en el ejercicio de la responsabilidad y en el de la autoridad, ajenas al poder-pasin, hay que escapar de las garras de un sistema de dominio y tener una mente sana, huir de la sin razn y ajustarse a determinados principios ticos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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