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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-06-2017

Es necesario situar adecuadamente el debate

Jorge Franco
Rebelin


Por el inters que suele concitar en gran parte de la poblacin, una eleccin presidencial configura un momento y escenario apropiado para intentar llevar a cabo, de cara a las millones de personas que conforman el pueblo trabajador, un debate sobre el fondo de los grandes problemas que nos aquejan como sociedad, buscando esclarecer sus verdaderas causas y el modo en que las grandes aspiraciones humanas pueden, finalmente, ser realizadas.

Desde una perspectiva de izquierda, comprometida con la lucha por la justicia social y la democracia, hay que evitar caer en la trampa que suelen tender los defensores de la clase dominante buscando circunscribir la atencin a los diversos e innumerables problemas particulares, es decir a las ramas que impiden ver el bosque, extendiendo la mirada hacia ese horizonte, ms amplio y comprensivo, que permite abordar los grandes temas que se pretende mantener en las sombras, ignorados, invisibilizados.

Esta fijacin acotada a los variados problemas de la vida cotidiana constituye en el plano poltico el mismo tipo de reorientacin hacia la que en el ltimo siglo han sido progresivamente conducidas en su mayor parte las ciencias sociales, degradndolas hasta el punto de convertirlas en una prctica investigativa y reflexiva tan concentrada en las variadas manifestaciones y formas de interaccin social que lo que, finalmente, ocurres es que tiende a desaparecer de su horizonte visual la propia sociedad como un todo.

Un debate poltico fecundo y clarificador debiese ser capaz de superar la mirada miope y artificiosamente fragmentada de las mltiples manifestaciones conflictivas y parcializadas de la estructura social para poder centrarse, por tanto, sobre dos ejes principales de alcance global:

1. el de los grandes problemas estructurales subyacentes y sus causas de fondo

2. el de la manera en que es posible realizar, finalmente, las grandes aspiraciones humanas

Y los grandes problemas del mundo en que vivimos se resumen, en definitiva, en uno solo: el de la enorme, ominosa, injustificable y siempre creciente desigualdad social que, fundada en la explotacin capitalista, castiga a la inmensa mayora de mil maneras, directas e indirectas, enfrentndonos en definitiva a una disyuntiva crucial que cobra expresin en una diversidad de planos tales como, por ejemplo:

- la de los abusos o el respeto en el trato recproco entre las personas

- la de la situacin social que se detenta como producto de privilegios o de propios mritos

- la de la existencia de normas que fomentan la inclusin o que sancionan la exclusin

- la de un sistema de decisiones de carcter plutocrtico o efectivamente democrtico

- la de una actividad econmica que genera degradacin o sustentabilidad ambiental

Se trata, en suma, de una disyuntiva que se manifiesta de mltiples maneras pero que es en definitiva global entre formas de convivencia social cuyo fin primordial es la valorizacin de la vida y que por ello fomentan una consistente responsabilidad social y ambiental o que, en cambio, responden a la lgica individualista, explotadora y concentradora de la valorizacin del capital y que por ello se apoyan en criterios socialmente discrecionales y ambientalmente desquiciados.

Esta disyuntiva de fondo se soslaya cuando se escamotea el debate sobre las verdaderas causas de la desigualdad social imperante y se apela a la educacin, entendida como mecanismo de movilidad social particular, como la gran manera de hacerle frente, lo que supone sugerir vas de escape individual para problemas que en su misma esencia son de carcter social y que dejan inclume aquella realidad que supuestamente se estara intentando superar.

Por lo dems, en esto la hipocresa no tiene lmites. La clase dominante y sus defensores acostumbran a extorsionar a la poblacin, fingiendo un supuesto inters por la suerte de los ms dbiles y sosteniendo que, en la medida en que las propuestas que se levanten para favorecer a los pobres y aminorar la desigualdad afecten, por poco que sea, a los ms ricos, solo terminarn perjudicando a quienes se pretende beneficiar.

As, sin aceptar siquiera que se toque el problema a de la concentracin ostensiblemente antidemocrtica de la propiedad, se nos advierte que el solo hecho de plantear una elevacin, aunque sea mnima, de los impuestos a los ms ricos solo implicara agravar los problemas ya que su nico y seguro resultado sera el de desincentivar la inversin y el crecimiento. Por lo tanto, este sera un tema que debiese estar completamente fuera de discusin, un tema tab, que simplemente no se debe tocar.

As, los poderes fcticos nos advierten a cada paso, a travs de sus mltiples voceros: Que nadie ose meterse con nosotros! Tenemos suficiente poder para hacerlos polvo cuantas veces queramos! Nosotros somos intocables! Como deca en el pasado, el pas somos nosotros! Pero una opcin que pretenda hoy estar comprometida con el logro de la justicia social y la democracia no puede aceptar someterse a un chantaje semejante.

En consecuencia, ya es hora de incorporar al debate y a las propuestas los temas de fondo que apuntan a superar no solo las formas neoliberales del capitalismo sino la prevalencia del propio modo de explotacin capitalista. Hay que poner en el centro del debate el enorme costo econmico, social, poltico y cultural que representa para el pas el gran poder que hoy detentan los monopolios, tanto nacionales como extranjeros y su directa incompatibilidad con la existencia de una sociedad efectivamente democrtica.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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