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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-06-2017

La derecha sin mscaras: redoblar la apuesta neoliberal o morir?

Lorena Fritez
CELAG


Por ahora, la hegemona poltica chilena se sigue disputando dentro de la arena neoliberal. Sin embargo, el sentido comn neoliberal comenz a resquebrajarse producto de las masivas movilizaciones populares de 2001, 2006 y 2011 por una educacin gratuita, reformas laborales y de pensiones, as como pujas por la renacionalizacin del cobre. Pese al surgimiento de nuevas alianzas electorales antineoliberales como el Frente Amplio- o nuevos liderazgos populares que ocuparon posiciones de poder en el Congreso y en algunas alcaldas a propsito de este sacudn sociopoltico y cultural, el clima previo a las citas electorales que estn por darse parece indicar que, por ahora, la escena la seguirn dominando los dos bloques tradicionales de poder poltico: la izquierda del neoliberalismo progre (de la Concertacin), representada hoy por la Nueva Mayora, y la nueva derecha del neoliberalismo radical, representada por Chile Vamos. An as, los nuevos sentidos comunes ganados fruto de los conflictos sociales recientes, estn generando efectos al interior de estos bloques, lo cual no debe pasar desapercibido.

Dentro de las posibilidades y lmites que ofrecen estos dos bloques en disputa y ante la puesta en cuestin del neoliberalismo por amplios sectores sociales, se tejen desafos que marcan un nuevo ciclo poltico. Los resultados de la pasada eleccin presidencial tras la reciente instalacin del voto voluntario dibujaron sus rasgos. El 60% de abstencin manifestada en los comicios presidenciales de 2014 y la casi total abstencin de los jvenes (90%), sealan el desgaste de las opciones polticas existentes (marcadas por la lgica cmplice del bipartidismo pactado) , as como la an incipiente maduracin de nuevas opciones que movilicen a las mayoras.

Para Pedro Santander [1] las circunstancias hablan de un nuevo ciclo poltico cuyos ejes de polarizacin se desplazan del eje dictadura vs. democracia hacia mercado vs. derechos sociales. Deja claro que ante este nuevo antagonismo, el cual abre las compuertas para opciones progresistas en el debate poltico, los viejos liderazgos de la transicin post-dictadura tienen muy poco que decir. Esto se evidenci con la derrota electoral y extravo poltico de Nueva Mayora en las pasadas elecciones municipales de 2016.

En este contexto, resurge la figura de Sebastin Piera, pujando por el fortalecimiento de la lgica de mercado como sistema de organizacin social. El lder del partido Renovacin Nacional y figura destacada de la coalicin de derecha Chile Vamos, aparece como una opcin que, sin ser nueva (presidente de Chile 2010-2014), reaparece como el exponente del cambio. Llama la atencin que, siendo el candidato que dentro todo el espectro poltico se lleva el porcentaje ms alto de aprobacin (24%) [2] , pase del discurso centrista - ms tcnico y gerencial - del que ech mano en su primera campaa presidencial, a una apuesta neoliberal ms polarizada, sin la mascarada ideolgica propia de la Concertacin, que disfraza medidas pro mercado tras el discurso socialdemcrata de los derechos [3] .

En una sociedad signada por inditos ciclos de privatizaciones de bienes comunes, el desplazamiento del poder del Estado y sus instituciones hacia poderes fcticos (corporaciones) en reas fundamentales para la garanta de derechos (pensiones, salud, educacin, gestin monetaria, canasta productiva, entre otros), no slo hablan de sofisticadas modalidades estatales de transferencia directa de la riqueza al capital privado y la consecuente desposesin de derechos a las mayoras, sino tambin de la posible crisis de un modelo que est condenado a enfrentar contradicciones, tensiones y conflictividad social dada la desigualdad social y econmica que produce.

El neoliberalismo avanzado en Chile ha cristalizado un conflicto sociopoltico que, si bien se expres en las calles aos atrs, tambin comienza a expresarse en las necesidades de polarizacin que emplean sus defensores para controlar la conduccin del Estado y de la sociedad. Para el prximo 2 de julio, a Sebastin Piera le interesa, sobre todo, salir victorioso de la contienda al interior de su coalicin para liderar polticamente a la derecha, y resulta razonable que apueste por un discurso polarizado que le asegure los votos de este sector. Sin embargo, pareciera que se percibe un nivel de cuestionamiento al neoliberalismo en la sociedad chilena que podra conducir a una posible crisis de hegemona, ante la cual una estrategia polarizante resultara adecuada. Redoblar la apuesta neoliberal, polarizando dentro de la derecha, le permitira a Piera: 1) capitalizar el sustrato cultural instalado (meritocracia, inclusin va consumo, eficiencia, competitividad y productividad), 2) consolidar alianzas con los poderes fcticos que lo sostienen y 3) pasar a la disputa directa del discurso antineoliberal o progresista en ascenso.

El conflicto social a propsito de la educacin pblica y de calidad de 2011 que Piera signific como una crisis de expectativas de las clases medias aspiracionales [4] , marc el campo estratgico de disputa en las contiendas electorales por venir. Esta clase media, de un lado, encarna al sujeto socializado en las reglas del mercado, que exige ms trabajo para consumir ms, mayor eficiencia en la gestin pblica, con resultados e indicadores, pero del otro lado, aloja a un sector juvenil que, problematizndose sobre sus aspiraciones, se consigui con un discurso que otorg sentidos al por qu de sus dificultades para acceder a sus derechos y la relacin de estas dificultades con la distribucin de la riqueza chilena. La cuestin fundamental es que, si la izquierda anti-neoliberal logra movilizar al voto juvenil de esta clase media aspiracional afectada por deudas y muchas incertidumbres para acceder al trabajo, y en este proceso logra terminar de impugnar los referentes de la cultura del libre mercado, la derecha estar en graves problemas.

Piera pareciera tener claro el panorama. Comienza a trabajar en un programa que no deje lugar a dudas sobre la eficacia del modelo neoliberal y responda a los ejes del malestar a efectos de no salir de las expectativas mayoritarias de la poblacin. Su principal oferta es el empleo por la va del crecimiento econmico, sin debatir mucho sobre el cmo y el quines se benefician del crecimiento econmico y sobre el tipo de trabajo que se ofrece a propsito de ese crecimiento, slo vende ms y mejores empleos y modernizar las relaciones laborales. Por supuesto, intenta cubrir el flanco educativo por donde sabe que la izquierda tiene ms fuerza, apostando por la necesidad de un sistema de educacin de acceso universal y gratuito para los niveles pre-escolar y escolar, pero a su vez propone crear el Ministerio de Educacin Superior, despachando de antemano las explcitas demandas de gratuidad en la educacin secundaria y superior.

El ex mandatario ubica culpables individuales para exculpar al modelo por el que apuesta. Intenta dejar claro que es un asunto de mala aplicacin, no un problema estructural. C alifica al gobierno de Bachelet de mal gobierno (gobierno ineficiente) y causa de los retrocesos de Chile, pero no le pasar la retroexcavadora a lo hecho porque su principal conflicto no es con La Concertacin con quien comparte simpata por el modelo, motivo por el cual dar continuidad pero con mayor eficiencia. Y es que, adems de no antagonizarle en cuestiones programticas, hasta ahora Nueva Mayora es para Chile Vamos garanta del escenario poltico que le conducir al triunfo: una sociedad desmovilizada y despolitizada, descreda de la clase poltica y sin intencin de votar.

Ante tales sospechas, habra que decir que en el nuevo ciclo poltico que comienza a vivir Chile, el centrismo ha perdido eficacia y los actores polticos comienzan a darse cuenta que deben recomponerse. En este sentido, es significativo que Alejandro Guiller de Nueva Mayora en el marco de las alianzas con el Partido Comunista, muy a pesar de las posiciones internas de su coalicin, ha decidido colocar a la joven diputada Karol Cariola de vocera de campaa, no slo por pertenecer a la juventud comunista sino porque fue actor visible de las movilizaciones populares que trizaron el sentido comn neoliberal. Por su parte, Piera a pesar del bajo porcentaje de intencin de voto (10%) del Frente Amplio, ha enfilado su artillera para descalificarlos de extremistas [5] y con esto darle dinamismo a su estrategia de polarizacin con sus verdaderos adversarios polticos e ideolgicos. Destaca que los extremistas del Frente Amplio, la izquierda no conciliadora (anti-neoliberal) que siempre estuvo muy al margen del centro poltico chileno durante estos ltimos 40 aos, reaparezcan en boca del principal candidato (de derecha) a la presidencia chilena como la contraparte en disputa por la hegemona poltico-cultural del pas.

Es muy probable que las elecciones se definan entre los sectores tradicionales de la poltica chilena post-dictadura. Pero a efectos de la poltica por venir, que estos bloques hayan recompuesto sus actores y estrategias polticas a propsito de la presin popular anti-neoliberal, siembra la incgnita sobre la solidez de su hegemona poltica en el tiempo.

[1] http://www.celag.org/chile-fin-del-bipartidismo/

[2] http://www.eluniversal.com/noticias/internacional/pinera-solido-frente-las-preferencias-para-elecciones-chile_655469

[3] http://www.eldesconcierto.cl/2014/04/28/tras-las-riendas-del-neoliberalismo-chileno-balance-economico-del-gobierno-de-pinera/

[4] http://www.cctt.cl/correo/index.php?option=com_content&view=article&id=3258:chile-progresismo-transformista-neoliberalismo-maduro-y-resistencias-sociales-emergentes-&catid=26&Itemid=50

[5] http://www.latercera.com/noticia/pinera-frente-amplio-representa-camino-extremismo/


http://www.celag.org/la-derecha-chilena-sin-mascaras-redoblar-la-apuesta-neoliberal-o-morir/



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