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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-06-2017

Incendio en Londres
Tengo toda mi vida delante de mi...

Gilberto Lopes
Rebelin


No podemos salir, estamos bloqueados!, dijo Gloria aquella noche cuando, ms temprano, la haba despertado algn alboroto, quizs ruidos poco usuales a esa hora de la madrugada, quien sabe si el corre-corre de los vecinos, tambin inquietos, o el ulular de las sirenas, o un poco de humo que, subiendo desde pisos inferiores le advertan de que algo estaba pasando, aunque no pudiera, en aquel momento, saber exactamente qu; pero no era lo que pensaban cuando, un par de horas antes, haba llamado por primera vez a su casa en Italia, en Padua, si no me equivoco, para contar que haba un incendio, al parecer en el tercer piso, pero que ya los bomberos haban llegado, que lo extinguiran antes de que el fuego llegara al piso 23, que era donde estaban, sin saber que mucho antes haba empezado ese incendio que las aguas no podran ahogar, que aos despus estallara hasta transformar la Grenfel Tower en esa antorcha de la que no podemos apartar la vista, consumida por un incendio interminable, consecuencia de los errores escandalosos, tan escandalosos y fciles de determinar que, segn la prensa londinense, sera un escndalo si el gobierno, con evasivas, pretendiera promover largas investigaciones para descubrir qu ocurri, cuando solo un sistema de aspersin de agua instalado en cada piso, cuyo costo se calcula en centavos, comparado con los cerca de diez millones de dlares invertidos en reformas orientadas ms a cambiar el aspecto de un edificio que albergaba viviendas sociales en las orillas de un barrio elegante en la rica Londres, el ms elegante, donde su aspecto relativamente modesto desentonaba, pero probablemente el nico lugar donde esa joven arquitecta italiana poda vivir con las 1.800 libras que le pagaban, pero que multiplicaba casi por siete los 300 dlares que le haban ofrecido en Italia al concluir sus estudios, por lo que se la abran las avenidas de la vida, al poder viajar a esas ciudad de Londres, interminable, hermosa y extraa, donde finalmente se haba podido instalar sin saber que haca mucho tiempo haban determinado que su futuro sera corto, del mismo modo que el de aqul estudiante de ingeniera que, huyendo del infierno sirio, haba logrado refugio para sus sueos y mientras los dorma en la noche londinense los vio desaparecer entre la humareda por donde trataban de escapar con su hermano, al que ya no poda ver mientras buscaban la salida y todo se hizo opaco y desapareci, como las puntas de sus propios dedos, que tampoco podan ver, sin saber que all se separaban para siempre, pero que su destino haba sido escrito mucho antes de la guerra en Siria, cuando, como deca Patrick Cockburn en el Independent, se tomaron aquellas decisiones que lo molestaban, lo enojaban, cuando el gobierno decidi desregular la industria de la construccin y eliminar lo que consideraban una excesiva tramitologa mientras, al mismo tiempo, estrangulaban a los dbiles, pobres y ms vulnerables con nuevas regulaciones solo para privarlos de los escasos beneficios que reciban del Estado, cosa que ni la arquitecta, ni el estudiante de ingeniera, podan saber, pues no vivan aqu, ni saban de las normas que regan las viviendas sociales y quizs tampoco haban compartido la idea de que este desastre solo vendra a confirmar una sensacin de que era todo el sistema poltico el que haba ardido esa noche, atrapado en los 24 pisos de la Grenfall Tower, que arda como una antorcha cuando, horas ms tarde, Gloria Trevisan volva a llamar a su casa, en Italia (creo que en Padua), un poco ms nerviosa, para decir que ya los bomberos haban llegado, que todo estaba ok, sin saber que no era as, que el destino de ese edificio haba sido sellado muchos aos antes, cuando los valores de las propiedades en la zona rica de Kensington se haba disparado, que solo a tiro de piedra de all 1.399 propiedades acunaban libras no solo de noche, sino tambin de da, feriados y fines de semana, aunque vacas y cerradas por meses, como el milagro bblico de la multiplicacin de los peces, en Londres, la segunda ciudad donde el valor de las propiedades estn ms sobrevaloradas en el mundo, segn la prensa britnica, lo que sellaba el destino de aquel edificio de viviendas sociales donde ms de cien familias haba buscado refugio, sin saber que las casas vecinas, esas tpicas construcciones inglesas de fachada corrida, valan cerca de cinco millones de dlares y que la ola especulativa terminara por arrastrar en esa vorgine sus viviendas sociales, que los altos precios hara sus modestas moradas elegibles para la venta por un Consejo siempre necesitado de plata, que los misterios del mercado haran con que las caras casas vacas, como por arte de magia, tornaran inviables sus modestas residencias, como lo reconocan los planes en los que ya se prevea que, en Kensington, desaparecera el 97% de las viviendas sociales, como las suyas, en la que vivan sin saber que su destino ya haba sido trazado y que ahora, transformados en ciudadanos sin casa, en no ciudadanos, tendran que dormir en colchonetas, en lugares improvisados, o en hoteles, como Genet Shawo, que perdi su hijo de cinco aos, Isaac, que necesita un lugar donde dormir y no un cuarto de hotel distinto cada noche, un lugar para estar y para vivir pese a su enojo, cuando recordaba como el fuego se haba propagado con tal rapidez como si le hubieran echado gasolina, y eso era doloroso, por lo que la gente sali en protesta, exigiendo justicia, que hicieran algo, que les dieran respuestas, mientras marchaban con su ira por las calles de Londres, a Downing St, a la BBC, a la sede del consejo de Kensington, en busca de respuestas, como aquel hombre que, a gritos, le peda a la reina que se acercara, que la quera ver, mientras la reina, que los haba ido a acompaar, dudaba, hasta que se fue y solo qued aquel cartel con la imagen del nio que el martes haba ido a acostarse y que ahora nadie saba donde estaba, como no se saba aun de otros, ms de 50, mientras poco a poco se iba apagando el fuego que en la madrugada del martes haba estallado en el tercer piso sin que nadie supiera que subira como si se le hubiese echado gasolina y que toda esperanza estaba perdida, como en aquella ltima llamada, ya muy de madrugada, cuando sus padres ya vean en su televisin aquella antorcha prendida, pasadas las cuatro de la maana, en la que Gloria les deca, con tristeza, que ya no los volvera a abrazar, que tena toda su vida por delante, que no quera morir, que se iba al paraso, que los cuidara desde all, sin saber que haca ya varios aos que toda esperanza se haba perdido en aquella carrera hacia el fondo, como dijo Alex Cobbam, tambin en el Independent, una carrera irresponsable a la cual los polticos ingleses haban arrastrado el mundo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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