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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-06-2017

Merkel se escuda en Europa

Juan Francisco Martn Seco
Contrapunto


Por lo que he visto estos das, los tiempos en que podamos fiarnos completamente de los otros estn llegando a su fin. Son palabras de Merkel y se refiere a las jornadas de las reuniones de la OTAN y del G-7 celebradas al final del pasado mes y en las que result palpable el desacuerdo con Trump. Y por ello solo puedo decir -continu afirmando la canciller- que nosotros los europeos debemos ser los dueos de nuestro propio destino.

No deja de ser curioso que Merkel se vuelva ahora hacia Europa, despus de haber sido Alemania la que ha ido colocando obstculos una y otra vez a todo intento de una mayor integracin. La razn hay que buscarla en que los desacuerdos y ataques de Trump se dirigen precisamente contra la lnea de flotacin del pas germnico. No solo ha incidido sobre la desigual distribucin de los gastos de la OTAN y, por lo tanto, sobre la exigencia de que los pases europeos, especialmente Alemania, incrementen su participacin, sino tambin sobre un tema recurrente que a los alemanes les pone especialmente nerviosos, su ingente supervit comercial, que crea graves problemas no solo en Europa sino tambin en la economa mundial.

Las palabras de Merkel han sido consideradas por algunos como un cambio de postura y surgen rumores acerca de que estara dispuesta a aceptar, tras las elecciones de septiembre, una cierta flexibilidad en los vetos que hasta ahora ha mantenido. Pero esos mismos rumores avanzan que Alemania exigira a cambio que el actual presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, sea el sucesor de Draghi en la presidencia del Banco Central Europeo, lo que al final sera un mal negocio para el resto de los pases, especialmente para los del sur, ya que esta institucin es el mejor instrumento para forzar a los Estados miembros e imponerles una determinada poltica.

Fue el BCE el que torci la voluntad del Gobierno de Syriza y del pueblo griego manifestada en referndum y el que oblig al pas heleno, mediante la restriccin de la liquidez a los bancos, a someterse a todas las condiciones del tercer rescate, por ms gravosas que estas fueran. Y ha sido el BCE, bajo el mandato de Draghi, la nica institucin con suficiente fuerza para despejar en los mercados las dudas que existan sobre el euro, aunque haya sido provisionalmente y las incertidumbres continen y cada vez con ms fuerza. Y, por ltimo, es el BCE del que depende la estabilidad de las economas endeudadas de los pases del Sur, cuyos gobernantes son conscientes de que en la Unin Monetaria necesitan de su respaldo para que sus pases no se precipiten en la insolvencia.

Dejar el BCE en manos del presidente del Bundesbank sera un paso atrs de graves consecuencias, ya que nunca ha ocultado su oposicin y reticencias a las medidas adoptadas por Draghi. Sera desandar los nicos pasos que hasta ahora se han dado para evitar la catstrofe en la Eurozona, teniendo en cuenta que Alemania siempre se ha negado a cualquier integracin en materia fiscal y presupuestaria que implique transferencias de recursos o mutualizacin de riesgos entre pases.

Por otra parte, las palabras de Merkel son, como siempre, ambiguas y no hay nada que indique que est dispuesta, ni ahora ni despus de septiembre, a transformar la Unin Monetaria en una unin poltica, con impuestos, presupuesto y tesoro propios, capaz de actuar como un autntico Estado. Es cierto que cada vez cunde ms en todos los mbitos el convencimiento de que la situacin de la Eurozona es insostenible y que no puede permanecer; que se precisan reformas en profundidad si se quiere subsistir. El mismo Draghi se ha pronunciado con frecuencia acerca de que la poltica monetaria no basta; pero, a la hora de concretar, la Eurozona parece haberse convertido en la torre de Babel en la que cada uno est pensando en reformas diferentes.

Hace tiempo que la Comisin viene amagando sobre la necesidad de ciertos cambios en la lnea de una mayor integracin, pero lo hace con tanta mesura, parsimonia y cuidado de no ofender a Alemania que nunca llegan a ponerse en prctica, y si al final se implantan es despus de desnaturalizarlas y convertirlas ya en inservibles. Acaba de presentar un informe en esa lnea, titulado Papel de reflexin sobre la profundizacin de la unin monetaria y econmica. Una vez ms, se queda en un discurso etreo y sin concrecin y por lo tanto sin virtualidad prctica.

Las propuestas a corto plazo (de aqu a 2019) no presentan demasiadas novedades e inciden sobre medidas ya en marcha que se han ido retrasando, como la unin bancaria en la que, mientras que el poder de supervisin se ha transferido al BCE, la responsabilidad y el posible coste de las insolvencias, a pesar de haberse prometido al principio lo contrario, contina en los pases miembros. La nica novedad radica en un engendro que han denominado Sovereign Bond-backed Securities (SBBS), que consiste en empaquetar deuda de varios pases con distinto tipo de solvencia, pero sin que suponga mutualizacin de riesgos, puesto que cada miembro responder de su endeudamiento. Se cae en la ingenuidad de creer que as se engaar a los mercados.

Las propuestas a largo plazo se plantean nada menos que de cara a 2025 (a largo plazo, todos muertos o disuelta la Unin Monetaria) y estn descritas con total ambigedad y generalidad, que las convierten en poco significativas. No se atreven ni siquiera a hablar de verdaderos eurobonos. La propuesta de un tesoro europeo es un canto al sol, porque lo importante no consiste en crear una institucin ms, sino en las competencias y los medios con los que se la dote. El problema del presupuesto comunitario radica principalmente en su escasa cuanta, que impide cualquier actividad u objetivo que se pretenda acometer, y de eso no se dice nada, ni de su incremento ni del establecimiento de recursos propios; al menos no se cuantifica. Esa insuficiencia de recursos del presupuesto comunitario es uno de los condicionantes que invalida la propuesta de un instrumento de estabilizacin macroeconmica; el otro -y quizs ms importante-, la huida de todo lo que signifique transferencias entre los pases miembros. En estas circunstancias es un espejismo el proyecto de creacin de un fondo de desempleo europeo, tanto ms cuanto que se supedita a la convergencia en las cuestiones laborales.

A pesar de la insuficiencia e indeterminacin del documento no hay demasiada duda de que tendr la oposicin de Alemania, sobre todo si pretenden que pase de las musas al teatro. Pero entonces, cul ha sido la pretensin de Merkel al querer ponerse al frente de Europa y clamar por un destino comn europeo frente a EE.UU? Intenta utilizar para su conveniencia como siempre a la Unin Europea. En primer lugar, ante la exigencia de Trump de mayor aportacin a la OTAN, que afecta de forma notable a Alemania, este pas intenta mutualizar los gastos de defensa como antes ha pretendido hacer con el problema de los refugiados. El veto a la mutualizacin no funciona, todo lo contrario, se defiende ardorosamente, cuando es a favor de Alemania.

En segundo lugar, y sin duda lo ms relevante para Alemania, trata de defender su poltica exportadora que tan bien le ha venido a su economa, pero que ha puesto contra las cuerdas a muchos pases europeos y que se ha constituido en un grave problema para toda la economa internacional. Detrs de la crisis de los Estados del Sur se encuentra el supervit comercial de Alemania. Este excedente, que se hace mayor cada ao, ha perjudicado en primera instancia a los pases miembros de la Eurozona, pero se ha trasladado al exterior y, al margen de sus excentricidades y disparates en esta materia, Trump tiene razones para quejarse. Lo que resulta irnico, y sin embargo lgico, es que Alemania pretenda escudarse en la Unin Europea. Puesto que es el euro -y que el euro sea la moneda no solo del pas germnico sino de otra serie de pases- lo que permite a Alemania tener una divisa infravalorada. De existir, la cotizacin del marco sera bastante superior a la de la moneda europea.

Desde el comienzo de la crisis Alemania mira ms al Este que a Occidente; ms, por ejemplo, a China y a Rusia que a Estados Unidos. Pesan ms las razones econmicas, salvar su estrategia de crecimiento basado en las exportaciones, que las polticas. Muchos alemanes manifiestan que para mantenerla Alemania ya no necesita a Europa, tiene a los pases emergentes. A la vista est que Merkel no es de tal opinin. Sabe que para que la divisa alemana no se aprecie precisa del anclaje en la Unin Monetaria. Lo que no es consecuente es que si Alemania es la gran beneficiaria de la moneda nica no est dispuesta a hacer concesiones para defenderla.

Guste o no, hoy se comienza hablar de nuevo de la cuestin alemana. Muchos se preguntan si Alemania no ha vuelto a los hbitos que adopt desde 1871 hasta 1945. Est claro que en el campo geopoltico, no, pero y desde el geoeconmico? Hans Kundnani en su interesante libro La paradoja del poder alemn afirma que s. Y no conviene olvidar que en las coordenadas actuales la economa manda mucho ms que la poltica.

www.martinseco.es

Fuente: http://www.republica.com/contrapunto/2017/06/08/merkel-se-escuda-en-europa/#



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