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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-06-2017

Las opciones de Catar

Oraib al-Rantawi
Nodo 50


Catar no tiene mucho margen de maniobra a raz del bloqueo impuesto sobre el pas; la ola que amenaza con engullir al pequeo Estado del Golfo es grande y peligrosa. Adems, la polarizacin en la regin ya no permite que se implemente la forma usual del Golfo de arreglar los conflictos. Esta vez, la disputa parece muy diferente a las anteriores, distinguiendo al emirato de sus vecinos ms antiguos.

En mi opinin, Catar tiene nicamente dos opciones. Puede cumplir con las condiciones establecidas por el Cuarteto rabe de Egipto, Arabia Saud, Emiratos rabes Unidos y Bahrin, si bien esto sera un suicido para Catar, ya que acabara con todo lo que ha construido en las ltimas dos dcadas. Tambin sera un reconocimiento explcito de que existe cierta base para las acusaciones que se le han dirigido, que son lo suficientemente graves como marcar al pas como Estado delincuente. Esta opcin tambin podra tener repercusiones internas, afectando al gobierno y a la familia gobernante.

La segunda opcin de Catar es pasarse al otro lado y reforzar sus vnculos con el eje alrededor del cual siempre ha girado; me refiero al eje de la resistencia. Sin embargo, esto tambin sera un suicidio para Catar, ya que complicara su situacin regional y se pondra en desacuerdo con la administracin estadounidense, que ha etiquetado a Irn como el enemigo pblico nmero uno. Washington est tratando de superar las diferencias dentro del Golfo y est conforme con mantener las distancias y meramente proporcionar asesoramiento para resolver el conflicto mediante el dilogo interno.

Doha ha dado seales en ambos sentidos, ya que dio a Hams cuyo liderazgo poltico est establecido en Catar una lista de funcionarios de enlace en Cisjordania, pidindoles que abandonaran el pas, al igual que ha hecho anteriormente Turqua (aunque Hams lo neg en ambos casos). Adems, el anuncio de Azmi Bishara de su retiro de la poltica y de que se centrar en la investigacin no fue una decisin propia, El ex miembro de la Knesset, que vive en el exilio en Catar, estaba ms cerca del despido que de la dimisin; esto sucedi para evitar la presin de los pases vecinos, cerca y lejos.

Por otra parte, Doha envi un mensaje claro cuando el emir Tamim Bin Hamad Al-Thani contact con el presidente iran, Hassan Rouhani, para felicitarle por su releccin, para despus ofrecerse a desarrollar relaciones bilaterales entre ambos pases. Al hacerlo, rechaz el enfoque de Riad-EEUU-rabe que sita a Tehern en la cima de la lista de las amenazas para la seguridad del Golfo, rabe e internacional. Esto fue una seal de que Doha est dispuesta a buscar alternativas y a extender sus alianzas regionales ms all de Turqua, hasta el propio Irn.

Sin embargo, la realidad es que Doha no puede avanzar mucho en ninguna direccin: si sucumbe a las condiciones de Egipto-Arabia Saud-EAU, arriesga su pasado y sus beneficios. Si salta a los brazos del eje Irn-Damasco, arriesga su futuro, su seguridad y su estabilidad, as como la cobertura estadounidense extendida sobre su territorio, espacio areo y aguas territoriales.

Es por eso que Catar est buscando la manera de absorber y despus dispersar el trauma todo lo posible. En los prximos das, seremos testigos de los intentos por parte de muchos partidos de expresar su voluntad de mediar y arreglar la situacin entre los pases involucrados. Doha ser la capital ms feliz de ver a tantos mediadores, ya que esto les brindar algo de tiempo. Tambin ayudar a ablandar las posiciones del Cuarteto rabe, y podra permitir que Catar escape de la esquina en la que le han arrinconado.

En este contexto, Doha mostrar su disposicin a realizar sucesivos lotes de concesiones, y podra tomar medidas para ayudar a los mediadores a lograr su misin. Estas medidas podran incluir la retirada de algunas figuras que no son bien recibidas en Catar y tambin reajustar el discurso en los medios. Tambin podra incluirse la expresin de posiciones ms cercanas a Riad, al menos verbalmente.

De los cuatro pases que participan en lo que es claramente un ataque coordinado contra Catar, parece que Doha est ms interesada en neutralizar la posicin de Arabia Saud por diversas razones, bastante obvias, de las cuales una es la nica frontera terrestre de Catar que conecta con el reino. A los dirigentes catares no les importa lo que tengan que decir Emiratos y Bahrin, y tampoco le interesa lo ms mnimo el discurso de El Cairo.

En los das previos a la decisin de cortar lazos con Catar, Doha intent dirigir la mayor parte de su enfado a Abu Dhabi, y evit las crticas de Arabia Saud. Continuar con est tctica, y Catar tratar de desmantelar el frente del Cuarteto rabe centrndose en apaciguar y neutralizar a Arabia Saud. Sin embargo, esta vez hay pocas posibilidades de que esta tctica tenga xito.

El escenario en el que Doha no parece haber pensado es del que habl hace unos das; probablemente exista una tercera opcin. Catar debera buscar la solucin internamente y redibujar la imagen del emirato. Lea una pgina del libro de Suiza, no del de Esparta. Podr hacerlo si tiene la voluntad poltica y puede pasar de ser el actor problemtico de la crisis regional a la posicin de mediador y punto de referencia al que las partes en conflicto pueden acudir buscando ayuda. Debe transformarse a s mismo y no construir muros frente a las iniciativas, la cooperacin regional o la integracin, sino puentes que lleven al entendimiento y al consenso.


Fuente original: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article2253


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