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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-06-2017

El Capital de Marx. Reflexiones desde Amrica Latina

Marta Harnecker
Rebelin


Cun diferentes sera la situacin actual de Amrica Latina si nuestros gobiernos progresistas [...] en lugar de resolver desde arriba los problemas ms sentidos de la gente, la hubiesen convocado a participar en su solucin!

Por desgracia, muchas veces ha primado una visin tecnocrtica: si los cuadros tienen ideas claras y acertadas, para qu perder tiempo en discutir con la gente, lo que importa es presentar soluciones rpidas. Nunca se han preguntado acerca de cul podra ser el resultado subjetivo, humano, de las polticas implementadas. Tarde se han dado cuenta que sin esa participacin muchas medidas no han logrado la eficacia esperada y, lo que es peor, no han preparado a su pueblos para defender lo conquistado.

Para concluir [...] el propsito de Marx en El capital fue exponer extensamente la lgica con la que funciona el modo capitalista de la produccin. Lo hizo despus de dedicarse muchos aos para investigar qu estaba ocurriendo en los pases capitalistas ms avanzados de su poca. Pero, como sabemos, l reconoci que exista una diferencia entre la va europeo occidental y la va rusa. Nuestro propsito, como militantes revolucionarios latinoamericanos debera ser diferente. Deberamos ser capaces de desarrollar una va latinoamericana para la construccin del socialismo buscando soluciones sin las anteojeras del marxismo dogmtico.

Aunque los objetivos que nos proponemos alcanzar son idnticos a los que expone Marx muy brevemente en El capital, especialmente aquel que se refiere a la bsqueda del pleno desarrollo humano; se trata, sin duda, de una va original. Estamos obligados a inventar para no cometer los errores" como deca Simn Rodrguez. Sin embargo, para poder desarrollar una base econmica slida que permita ese pleno desarrollo humano, no podemos dejar de tener en cuenta la lgica del modo capitalista de la produccin descrita por Marx en su obra maestra y sus efectos en el mundo actual.

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Introduccin

1. Hace 150 aos Marx public su primer tomo de El capital: un esfuerzo intelectual de gran envergadura para revelar la lgica con la que funciona el modo de produccin capitalista y dotar a los trabajadores de su poca de los instrumentos tericos para su liberacin. Al revelar la lgica del sistema fue capaz de prever con gran anticipacin mucho de lo que actualmente est ocurriendo en el mundo en el plano econmico. Pero, evidentemente no podemos aplicar mecnicamente lo expuesto en El capital a la realidad actual de AL.

2. Como explica Marx en el prlogo a su primera edicin, la meta que se propuso en su obra maestra no fue estudiar una formacin social concreta. Inglaterra slo fue tomada como ejemplo ilustrativo, no como objeto de investigacin, y lo fue por ser la expresin concreta ms avanzada del modo de produccin capitalista.

3. Su encomiable esfuerzo intelectual se orient al estudio del modo de produccin capitalista y las relaciones de produccin e intercambio a l correspondientes [1] buscando sacar a la luz la ley econmica que rige el movimiento de la sociedad moderna sin detenerse en el estudio de los antagonismos sociales que resulta de la aplicacin de [esa ley] [2] .

4. No tenemos entonces que confundir el estudio del modo de produccin capitalista: un objeto terico abstracto, con el estudio de formaciones sociales concreta histricamente determinadas y el estudio de la lucha de clases que en ellas se da. No tener en cuenta estos diferentes niveles de abstraccin y aplicar mecnicamente ciertos conceptos de Marx como si la realidad no hubiese cambiado en estos 150 aos, llev a muchos de nuestros intelectuales y cuadros polticos marxistas latinoamericanos a encasillar nuestra realidad en las nociones clsicas, incapacitndolos para comprender los nuevos fenmenos que estaban ocurriendo en nuestra regin que escapaban a esos parmetros.

5. Exponer esos nuevos fenmenos y realizar algunas reflexiones de lo que est ocurriendo en nuestra regin en las ltimas dcadas, viendo en qu se aproximan y en que se distancian de lo planteado por Marx en El capital, es el objeto de esta ponencia. [3]

I. A Latina pionera en el rechazo al neoliberalismo

6. Hoy, cuando el neoliberalismo recibe un creciente rechazo en el mundo, debemos recordar que fue Amrica Latina el primer escenario donde se implantaron las polticas neoliberales y que Chile, mi pas, sirvi de ensayo, antes que el gobierno de la primera ministra Margaret Thatcher las aplicara en el Reino Unido. Pero tambin fue la primera regin del mundo, despus del derrumbe del socialismo en Europa del Este y la URSS, en producir un proceso de rechazo a esas polticas, que slo sirvieron para aumentar la pobreza, incrementar las desigualdades sociales, destruir el medioambiente y debilitar a los movimientos obreros y populares en general.

Horrores de del neoliberalismo

7. Creo que nuestra situacin en la dcada de los 80 y 90 puede compararse en ciertos aspectos a la vivida por la Rusia prerrevolucionaria de comienzos del siglo XX. Lo que fue para ella la guerra imperialista y sus horrores ha sido para nosotros el neoliberalismo y sus horrores. En estas circunstancias varios de nuestros pueblos dijeron basta y echaron a andar, resistiendo primero y, luego, pasando a la ofensiva, fruto de lo cual empiezan a triunfar candidatos en nuestra regin presidenciales de izquierda o centro izquierda que levantan programas antineoliberales.

Movimientos populares: los grandes protagonistas .

8. No fueron, sin embargo, partidos polticos de izquierda sino movimientos sociales los que, de maneras muy diferentes de un pas a otro, estuvieron a la vanguardia de la lucha contra el neoliberalismo, destacndose muy especialmente los movimientos campesinos e indgenas. Dada la profundidad de la crisis vivida por nuestra regin estos movimientos sociales dejan de ocuparse de los temas puntuales que los afectan y pasan a preocuparse de temas nacionales. Esto no solo enriquece sus luchas y sus demandas sino que, adems, les permite aglutinar en torno a ellas a los ms diversos sectores sociales.

El movimiento obrero: el gran ausente

9. El gran ausente del escenario poltico latinoamericano, salvo muy raras excepciones, ha sido el movimiento obrero tradicional

10. En gran medida esto se debe a que ha sido muy golpeado por la aplicacin de medidas econmica neoliberales como la flexibilizacin laboral y la subcontratacin y su estrategia de fragmentacin social que ha logrado dividirlo internamente, [4] sin dejar de reconocer que ha ello han contribuido tambin las diferencias ideolgicas, personalismos, caudillismos de sus dirigentes.

Domesticacin a travs del crdito

11. Otra forma de debilitar a la clase obrera ha sido la promocin de la cultura consumista. Convirtiendo lo superfluo en necesidad [5] algo intrnseco al desarrollo capitalista como lo seala Marx en El capital y facilitando el acceso a los nuevos bienes mediante la expansin del uso de las tarjetas de crdito, se ha creado un nuevo mecanismo de domesticacin. [6]

12. Como dice Toms Moulin, socilogo chileno, el endeudamiento agudiza el pnico a perder el empleo y es un factor importante de desmovilizacin social. [7]

Una aplicacin mecnica de la estructura de clases de El capital

13. El acento puesto en forma acrtica en la clase obrera industrial nos condujo a los marxistas a no tener en cuenta las especificidades de nuestro sujeto social revolucionario ignorando las reflexiones que haban realizado al respecto pensadores latinoamericanos como Maritegui y Haya de la Torre. Durante muchos aos no fuimos capaces de percibir el papel que podan jugar los cristianos y los indgenas en nuestras revoluciones.

14. Aplicamos en forma muy mecnica las categoras de clases empleadas por Marx en El capital a nuestra realidad. No conocamos entonces sus anlisis posteriores acerca de la situacin rusa donde l constat el carcter minoritario de la clase obrera industrial y el papel destacado que poda jugar el campesinado. [8]

Un concepto ms amplio de la clase trabajadora. Schafik

15. Fue un comandante de la guerrilla salvadorea, Jorge Schafik Handal, secretario general del Partido Comunista de ese pas, el primero en insistir en los 80, en que el nuevo sujeto revolucionario latinoamericano no poda ser slo la clase obrera, que en Amrica Latina haban surgido nuevos sujetos sociales revolucionarios.

II. Correlacin actual de fuerzas Cambio en el mapa de Amrica Latina

16. Todos sabemos que el mapa de Amrica Latina empez a cambiar radicalmente a partir 1998, cuando Hugo Chvez fue electo presidente en Venezuela. En pocos aos fueron electos candidatos progresistas o de izquierda en la mayora de los pases de la regin.

17. Estos gobiernos, a pesar de ser muy diferentes unos de otros, tienen al menos cuatro coincidencias programticas: la lucha por la igualdad social, la democratizacin poltica, la soberana nacional y la integracin regional.

18. Se cre as nueva correlacin de fuerzas que hizo que los Estados Unidos no pudiese maniobrar con completa libertad como lo haca anteriormente.

18. Pero, como era de esperar, nunca cesaron sus intentos por detener el avance de nuestros pueblos, intentos que han logrado algunos xitos temporales importantes en estos ltimos aos. Aprovechndose de las grandes dificultades econmicas producidas por la crisis mundial del capitalismo y la baja de los precios de las materias primas: se logr instalar a gobernantes ultra neoliberales en Argentina y Brasil y se est bloqueando el avance de la revolucin bolivariana.

20. Sin duda que la actual correlacin de fuerzas no es tan favorable como lo era en aos anteriores.

Disyuntiva

21. Exceptuando a Cuba que ms de medio siglo atrs eligi su camino al socialismo hoy nos encontramos en nuestra regin con un grupo de gobiernos de significativo peso econmico y poltico que adhieren abiertamente al neoliberalismo (entre ellos, Brasil, Argentina, Mxico. Colombia); otro grupo que , sin romper con las polticas neoliberales, pone nfasis en lo social (Uruguay, El Salvador); y otro grupo que est tratando de romper con las polticas neoliberales e intenta instaurar un modelo alternativo apoyndose en sus pueblos (Venezuela, Bolivia, Ecuador).

III. Papel de Chvez  

Audacia

22. Chvez fue el primero que tuvo la audacia de incursionar por este ltimo camino y para denominarlo decidi utilizar la palabra socialismo a pesar de la carga negativa que ella tena en ese momento, pero lo hizo agregndole una calificacin. Especific que se trataba del socialismo del siglo XXI diferencindolo as del socialismo sovitico del siglo XX, y explic que no se trataba de caer en los errores del pasado: en esa desviacin estalinista que burocratiz al partido y termin por eliminar el protagonismo popular.

Protagonismo popular

23. La necesidad del protagonismo popular era una de sus obsesiones y es el elemento que lo distancia de otras propuestas de socialismo donde el Estado es el que resuelve los problemas y el pueblo se limita a recibir los beneficios como una ddiva.

24. El dirigente bolivariano estaba convencido de que el socialismo no se poda decretar desde arriba, que haba que construirlo con la gente. Y entenda, adems, coincidiendo con Marx, que es a travs de la participacin protagnica como las personas crecen, ganan en auto confianza, es decir, se desarrollan humanamente y construyen una nueva vida.

Kropotkin

25. Siempre recuerdo el primer programa Al Presidente de carcter ms terico, del 11 de junio de 2009, cuando Chvez cit extensamente la carta que Pedro Kropotkin el anarquista ruso escribi a Lenin el 4 de marzo de 1920:

Sin la participacin de fuerzas locales, sin una organizacin de las fuerzas desde abajo, de los campesinos y de los trabajadores, por ellos mismos, es imposible el construir una nueva vida.
Pareci que los soviets iban a servir precisamente para cumplir esta funcin de crear una organizacin desde abajo. Pero Rusia se ha convertido en una repblica sovitica slo de nombre. [...] la influencia del partido sobre la gente [...] ha destruido ya la influencia de energa constructiva que tenan los soviets, esa promisoria institucin.
[9]

Chvez acua el trmino socialismo del siglo XXI

26. Podemos decir, sin duda, que el presidente Chvez fue quien acu el trmino socialismo del siglo XXI. Y decimos lo que acu porque ya algunos autores lo haban empleado aos antes como, por ejemplo, el socilogo chileno Toms Moulin en su libro: El socialismo del siglo XXI. La quinta va publicado en Chile en el ao 2000 [10] .

27. Consciente de la carga negativa que tena la palabra, se dedic desde entonces a explicar a su pueblo, en sus numerosas intervenciones pblicas, todos los beneficios que poda traer la nueva sociedad en contraste con la situacin que haba creado El capitalismo. Fue tan exitoso su esfuerzo pedaggico que segn encuestas realizadas antes de su muerte ya ms de la mitad de la poblacin venezolana prefiere el socialismo al capitalismo.

Qu entender por socialismo del siglo XXI.

28. Cuando usamos el trmino socialismo del siglo XXI estamos pensando en una sociedad humanista y solidaria, con pleno protagonismo popular. Una sociedad que ponga en prctica un modelo de desarrollo ecolgicamente sostenible, que satisfaga de forma equitativa las verdaderas necesidades de la poblacin y no las necesidades artificiales creadas por El capitalismo en su loca carrera por obtener ms ganancias. Una sociedad en la que quien decida qu, cunto y cmo producir sea el pueblo organizado.

29. Como veremos ms adelante, muchas de estas ideas recuperar el pensamiento original de Marx, sintticamente expresado en algunas lneas de El capital y expandido en obras posteriores.

30. Pero el lder venezolano no era un iluso como algunos podran pensar, saba que para materializar ese proyecto de sociedad tendra que enfrentar a fuerzas enormemente poderosas. Pero ser realista no signific para l caer en la visin conservadora de la poltica concebida como el arte de lo posible. Para Chvez el arte de la poltica era hacer posible lo imposible, no por simple voluntarismo sino porque, partiendo de la realidad existente haba que empearse en crear las condiciones para que sta cambiara. El entendi muy bien que para hacer posible en el futuro lo que en ese momento apareca como imposible, era necesario cambiar la correlacin de fuerzas tanto en el plano interno de su pas como en el terreno internacional. Y durante todo su gobierno trabaj en forma magistral para lograrlo, entendiendo que para construir fuerza poltica no bastan los acuerdos de cpula sino que lo principal es construir fuerza social.

31. Vislumbr muy bien que una sociedad alternativa al capitalismo implicaba, al mismo tiempo, una globalizacin alternativa a la globalizacin neoliberal. Nunca pretendi intentar construir el socialismo en un solo pas. Tuvo completa lucidez de que esto no era posible y por eso es que se preocup con tanto ahnco en crear una correlacin de fuerzas a nivel de la regin y a nivel mundial que facilitara su construccin.

IV. Una TRANSICIN a partir de la conquista del gobierno  

Pases avanzados

32. La interpretacin ms difundida del marxismo antes de la revolucin rusa sostena que el socialismo deba empezar en los pases ms avanzados, donde el propio capitalismo haba creado las condiciones materiales y culturales para ello, como lo planteaba el propio Marx en El capital: concentracin cada vez mayor de El capital en pocas manos que contrasta con una cada vez mayor socializacin del trabajo, gran desarrollo de las fuerzas productivas, aplicacin tecnolgica consciente de la ciencia, explotacin colectiva planificada de la tierra, entrelazamiento de todos los pueblos en la red del mercado mundial, y con ello el carcter internacional del rgimen capitalista, una clase [obrera] cuyo nmero aumenta de manera constante y que es disciplinada, unida organizada por el mecanismo mismo del proceso capitalista de produccin, una exacerbacin de la contradiccin fuerzas productivas/relaciones de produccin, el trabajo realizado en forma colectiva [11] .

33. Esta situacin debera conducir segn Marx a una toma revolucionaria del poder del estado, condicin sine qua non para hacer posible la expropiacin de los expropiadores llegndose a una forma de cooperacin de trabajadores libres y su propiedad colectiva sobre la tierra y los medios de produccin producidos pro el trabajo mismo. [12]

34. Esta idea de la transicin que nunca se dio ha sido un argumento usado en contra de Marx, pero ello slo refleja que quienes lo han enarbolado no conocan sus textos tardos dnde el pensador alemn modifica su visin inicial, insistiendo ms en las condiciones polticas de las revoluciones que en sus condiciones econmicas.

35. En 1877, en una carta a Sorge [13] vislumbra que el tiempo de la revolucin podra empezar esta vez en el Este dado que todo pareca indicar que iba a estallar la guerra ruso‑turca, y era previsible que el gobierno ruso saliera derrotado, lo que tendra graves consecuencias econmicas y polticas que afectaran la estabilidad de dicho pas.

36. Y Marx no slo vea la posibilidad de la revolucin en un pas atrasado, sino tambin la posibilidad de que a partir de la tradicin de propiedad colectiva en el agro ruso, se pudiese transitar desde la comuna hacia el socialismo sin tener que pasar por la experiencia de la agricultura capitalista. [14]

Transicin en pases atrasados

37. La historia demostr que Marx tena razn. El socialismo no empez a construirse en los pases de capitalismo avanzado y con una clase obrera industrial numerosa y experimentada, sino en pases de incipiente desarrollo capitalista, de poblacin predominantemente campesina, y con una clase obrera minoritaria.

38. Por qu ocurri esto as? Porque las condiciones polticas se adelantaron a las condiciones econmicas.

39. El estallido revolucionario ruso en febrero de 1917 fue considerado por Lenin como la primera etapa de la primera de las revoluciones proletarias engendradas por la guerra [15] . Segn l, fueron los horrores de la guerra imperialista y la enorme ruina en que estaba Rusia, las causas que engendraron la insurreccin proletaria rusa y que exigan dar pasos prcticamente maduros hacia el socialismo [16] .

40. Y, como ya decamos, algo semejante ocurri en Amrica Latina.

La va institucional al socialismo : Una transicin difcil

41. En nuestro caso el proceso de transicin se da en condiciones sociales muy diferentes a las imaginadas por Marx en El capital y aunque con algunas semejanzas tambin muy diferente a las de la revolucin rusa.

42. Chvez percibi tempranamente las particularidades de este proceso de transicin que se iniciaba en su pas y que sera el precursor de procesos semejantes en otros pases de Amrica Latina, entre ellas que como slo se haba conquistado el gobierno y no todo el poder del estado, ese trnsito deba empezar a realizarse a partir de un aparato de Estado heredado cuyas caractersticas eran funcionales al sistema capitalista, pero no lo eran para avanzar hacia el socialismo.

43. Sin embargo, contra el dogmatismo terico de algunos sectores de la izquierda radical, que negaban toda posibilidad de avanzar a partir de las condiciones sealadas anteriormente, la prctica ha demostrado que se puede utilizar este aparato como un instrumento que facilite la construccin de la nueva sociedad.

44. Pero esto slo es posible si se cumplen dos condiciones, la primera: que las instituciones estatales estn dirigidas por cuadros revolucionarios dispuestos a ir adoptando medidas que permitan ir transformndolas y, la segunda: que exista un pueblo organizado capaz de controlar su quehacer y presionar por esa transformacin.

Cambiar las reglas del juego

45. Pero debemos aclarar que ello no significa que el gobierno deba limitarse exclusivamente a usar el aparato heredado, es necesario que vaya simultneamente construyendo los cimientos de la nueva institucionalidad y del nuevo sistema poltico

46. Y un primer paso para ello es el cambio de las reglas del juego institucional. De ah la importancia de los procesos constituyentes que tuvieron lugar en Venezuela, Ecuador y Bolivia que plasmaron esas reglas en nuevas constituciones.

47. Pero, aunque no creemos que se pueda avanzar hacia el socialismo por la va pacfica o institucional sin pasar por un proceso constituyente, este tema no debe ser abordado en forma voluntarista. Slo tiene sentido impulsar procesos de este tipo cuando las fuerzas revolucionarias estiman que se puede lograr una correlacin de fuerzas electoral que permita que el proceso constituyente conduzca hacia los cambios que se necesita realizar. No tiene sentido impulsarlo si se va a terminar aprobando reglas del juego institucional que frenen los cambios.

48. Fue justamente por eso que la Unidad Popular en Chile no se decidi a convocar a una asamblea constituyente: no tena certeza de ganarla. Pero a m me surge una duda: qu hubiera pasado si hubisemos tensionado nuestras fuerzas y si hubisemos trabajado casa a casa con ese tema? Aqu es importante recordar que cuando la oposicin plantea la revocacin de mandato de Chvez, las encuestas le eran desfavorables, se corra el riesgo de que triunfara el SI opositor, pero l decidi aceptar el desafo y se puso en campaa para construir la correlacin de fuerzas que luego le permiti ganar.

49. Y por eso me pregunto, hasta dnde el generalizado malestar de los chilenos frente a la actual institucionalidad que tan brillantemente la juventud de mi pas ha sabido develar con sus luchas puede traducirse en una exigencia de una asamblea constituyente a la que ningn poltico ni legalidad alguna puedan oponerse, si a partir de ese malestar se logra realizar un trabajo de concientizacin casa por casa, aula por aula, centro de trabajo por centro de trabajo, en torno a ese tema?

Crear nuevas instituciones (misiones)

50. Adems de cambiar las reglas del juego institucional, es necesario buscar caminos inditos para lidiar con el aparato burocrtico heredado. Fue as como el gobierno revolucionario bolivariano, para poder atender a los sectores ms abandonados, decidi crear instituciones que pusiesen en marcha programas fuera de ese aparato. Ese es el sentido de las diferentes misiones sociales que se crearon en el pas para atender problemas de Salud, Educacin, distribucin de productos esenciales a ms bajos precios, etctera.

51. Por ejemplo, el aparato burocrtico del Ministerio de Salud que entonces exista no era capaz de atender a la poblacin ms humilde que viva en zonas alejadas o de acceso intrincado: los cerros de Caracas, los barrios populares de distintas grandes ciudades, los casero.

52. De dnde provena esa incapacidad?

53. Por una parte, del hecho que el personal mdico adscrito al sistema no tena disposicin para ir a esos lugares, su objetivo era ganar dinero, la mayora no tena realmente vocacin de servicio. Por otra parte, no estaban preparados para dar ese tipo de atencin, dado que su formacin era fundamentalmente como especialista y no de mdicos integral (mdico de familia), que es lo que se requiere para ese tipo de atencin (medicina preventiva).

54. Para superar estas debilidades del aparato de Salud heredado el gobierno de Chvez decidi crear la misin Barrio Adentro instalando consultorios mdicos en cerros, barrios y caseros, y, mientras se formaba a una nueva generacin de mdicos venezolanos para cubrir esas demandas, decidi solicitar la colaboracin de mdicos cubanos. El positivo resultado y la excelente acogida que ha tenido esta misin en el pueblo venezolano, ha hecho que hoy la oposicin est diciendo en sus campaas electorales que la mantendr, pero que la har mucho ms eficiente.

Transformar las instituciones heredadas (FFAA)

55. Pero desde el gobierno, no slo se pueden crear nuevas instituciones ms aptas para las nuevas tareas, sino que tambin se puede y se debe ir transformando las instituciones heredadas como las Fuerzas Armadas.

56. Y un factor que ayuda enormemente en este sentido es contar con una nueva constitucin que plasme en sus diversos artculos una nueva manera de ordenar la sociedad: un orden no al servicio de una lite sino de la mayora del pueblo, donde las riquezas naturales en manos de empresas transnacionales vuelvan a manos de nuestros estados; que oriente construir estados independientes y soberanos, y donde se propicien diferentes formas de protagonismo popular. Y como una de las funciones de las Fuerzas Armadas es defender el orden de su pas, al defender este nuevo orden, estarn, entonces, defendiendo el nuevo proyecto de sociedad y los intereses de la inmensa mayora de la poblacin.

57. Esto fue lo que ocurri en Venezuela. La nueva Constitucin se transform en el gran aliado del proceso, porque la defensa de la Constitucin no significa otra cosa que la defensa de los cambios iniciado por el gobierno de Chvez. Fue esa Constitucin la que permiti en el 2001 que la mayor parte de los militares venezolanos se declarase en rebelda y no obedeciese las rdenes de los altos mandos golpista que buscaban derrocar al presidente.

58. Por razones de tiempo no puedo exponer una serie de otras medidas que pueden ayudar a la transformacin de tan importante institucin del estado.

V. Otras Grandes tareas y los problemas encontrados  

Ir cambia
ndo las relaciones de produccin

59. Estos gobiernos pueden ir aplicando una estrategia coherente para ir cambiando las relaciones de produccin materializando la idea de Marx de que los productores de la riqueza social sean quienes deben tomar en sus manos los destinos de sta.

Qu entender por riqueza social

60. Pero qu entender por riqueza social? [17] Segn Marx, slo hay dos fuentes de la riqueza social: la naturaleza y el trabajo humano, siendo ste el factor ms decisivo ya que sin su intervencin la riqueza potencial contenida en la naturaleza nunca lograra transformarse en riqueza real. [18]

61. Marx nos advierte que adems del trabajo humano actual (trabajo vivo) hay que considerar el trabajo pasado, aquel incorporado en las herramientas, mquinas, mejoras hechas a la tierra y, por supuesto, los descubrimientos intelectuales y cientficos que aumentan sustancialmente la productividad social. Todos estos elementos son una herencia social, una riqueza del pueblo, que se transmite de generacin en generacin.

62. Pero, a quin pertenece esta riqueza o patrimonio social? El capitalismo, gracias a todo un proceso de mistificacin, nos ha convencido de que los dueos de esa riqueza son los capitalistas. El socialismo, en cambio, parte por reconocer que esos bienes, en los que est incorporado el trabajo de generaciones, no pueden pertenecer a personas especficas, ni a pases especficos, que son una herencia social que debe ser usada en inters de la sociedad en su conjunto y no para servir a intereses privados.

63. La cuestin es cmo asegurar que esto ocurra? La nica forma de hacerlo es desprivatizando estos medios y transformndolos en propiedad social.

De la propiedad estatal a la propiedad colectiva

64. Pero, propiedad social no es lo mismo que propiedad estatal. El paso a manos del estado de los principales medios de produccin muchas veces slo ha significado un cambio jurdico de propietario, pero el proceso de laboral ha sufrido muy pocas variaciones. Ha continuado la supeditacin de los trabajadores a una fuerza externa: la nueva gerencia ahora socialista. Se trata de una propiedad formalmente colectiva, porque el Estado representa a la sociedad, pero la apropiacin real todava no es colectiva.

65. Por eso Engels sostiene:

la propiedad del Estado sobre las fuerzas productivas no es la solucin del conflicto, pero alberga ya en su seno el medio formal, el resorte para llegar a la solucin.
Esta solucin slo puede estar en reconocer de un modo efectivo el carcter social de las fuerzas productivas modernas y, por lo tanto, en armonizar el modo de produccin, de apropiacin y de cambio con el carcter social de los medios de produccin. Para esto, no hay ms que un camino: que la sociedad, abiertamente y sin rodeos, tome posesin de estas fuerzas productivas, que ya no admiten otra direccin que la suya.
[19]

66. Direccin que para Marx no era otra cosa que el ejercicio de un control planificado y consciente [20]

La planificacin participativa: La forma en que la sociedad toma posesin de la riqueza social

67. Estos planteamientos de Marx y Engels fueron interpretado en los socialismos del siglo XX como la necesidad de que una autoridad central que deba fijar las metas y los medios para alcanzarlas, coordinando desde arriba todos los esfuerzos por construir la nueva sociedad. Esto deriv en una planificacin burocrtica que sola no tener en cuenta las necesidades de la gente.

68. El proceso de planificacin en el socialismo del siglo XXI debe tener un enfoque muy diferente. Debe ser un proceso eminentemente participativo, en que sea la propia gente la en sus lugares de habitacin y en sus lugares de trabajo lleve adelante el proceso.

69. Y es aqu donde me parece importante el aporte del economista ingls, Pat Devine. El distingue distintos niveles de participacin en relacin con los distintos niveles de propiedad social existentes, cada uno de los cuales estara definido por los grupos que se ven afectados por las decisiones que se toman sobre las cosas que se poseen, en proporcin al grado en que son afectados. [21]

70. De acuerdo a esta lgica, una panadera que produce pan y dulces para una determinada rea geogrfica una aldea rural, por ejemplo, cuyos trabajadores viven en dicha aldea y cuya materia prima proviene de agricultores de dicho territorio, debera ser de propiedad de esa aldea. No tiene ningn sentido que sea propiedad de la nacin.

71. En cambio, en el caso de una empresa estratgica como la del petrleo, sera un absurdo que el colectivo de trabajadores petroleros se atribuya la propiedad de esa riqueza que pertenecen a todos los habitantes del pas (o de la humanidad?). El excedente que all se produce no puede ser destinado nicamente a mejorar las condiciones de vida de sus trabajadores, sino que debe ser destinado tambin a nuevas inversiones en la empresa, a apoyar el desarrollo de las comunidades aledaas, y, al ser una riqueza de toda la nacin, una parte significativa de esos excedentes debe ser aportada al presupuesto nacional. La propiedad jurdica de esta empresa debera estar en manos del Estado en representacin de la nacin, el control del proceso de produccin debera estar en manos de los trabajadores de la empresa, pero el destino de los frutos obtenidos en el proceso de produccin una vez descontado lo que debe ir a inversiones necesarias para la reproduccin del proceso productivo y a retribucin por el trabajo deberan ser definidos por toda la sociedad.

72. Comparto con Pat Devine la idea de que los actores del proceso de planificacin participativa deben variar de acuerdo a los distintos niveles de propiedad. En el caso de la panadera, quienes se debern pronunciar acerca de cunto producir, con qu materia prima, con qu calidad, con qu variedad, a qu hora debe estar listo el producto, cmo distribuirlo, cunto invertir en el mantenimiento o ampliacin de la empresa, etctera, debern ser las personas que producen la materia prima empleada, las que trabajan en la panadera y las que consumen el pan y los dulces en dicha aldea.

73. Si bien los trabajadores petroleros deben de dicha entidad debern participar en la gestin del proceso de produccin de su empresa, en las decisiones en lo que se refiere a reinversin, ampliacin de las inversiones, comercializacin, y uso social del resto del excedente, deber participar toda la sociedad a travs de sus diferentes representantes o voceras y voceros.

74. Estamos convencidos de que el instrumento que permite que la propiedad que ha pasado jurdicamente a manos del estado y que es una de las caractersticas centrales del socialismo se transforme una propiedad realmente social, es el proceso de planificacin participativa, cuyas modalidades dependern del nivel de propiedad social de que se trate.

Estrategia para ir cambiando las relaciones de produccin

75. Si tenemos claro que cambiar las relaciones de produccin no significa slo pasar a manos del estado las empresas, que no se trata simplemente de un cambio jurdico, de traspasar la propiedad a otros dueos, en este caso el estado popular, entenderemos que no se trata de una tarea fcil. Cambiar las relaciones de produccin significa cambiar actitudes e ideas. [22] y estos cambios no pueden ser realizados de un da para otro. Se trata de un proceso complejo que requiere tiempo.

76. Es necesario, por lo tanto, elaborar una estrategia coherente para ir transformando las relaciones de produccin existentes en las nuevas relaciones que caracterizan al socialismo del siglo XXI. Los pasos y la rapidez con la que stos pueden implementarse dependen del punto de partida y de la correlacin de fuerzas con la que se cuente.

77. Aclarando esto, sintetizo aqu los pasos que segn Michael Lebowitz sera necesario dar en el caso de las empresas de propiedad estatal, en el caso de las cooperativas y en el caso de las empresas capitalistas.

a) Empresas estatales

78. Sin lugar a duda, la transicin ms fcil es la que se puede emprender dentro de las empresas estatales, ya que stas son formalmente propiedad de la sociedad en general y tiene como directiva explcita actuar en funcin de los intereses de esa misma sociedad.

79. En estas empresas se podra ir avanzando de la propiedad formal a la apropiacin real mediante:
a) la creacin en ellas de consejos de los trabajadores que permitan la participacin de los trabajadores en la gestin de la empresa;
b) la orientacin de su produccin a satisfacer las necesidades de las comunidades;
c) la apertura de libros y la total transparencia que nos permite a los trabajadores la contralora social y combatir el despilfarro, la corrupcin y el inters burocrtico;
d) la eleccin de gerentes que compartan esta a visin y que cuenten con la confianza los trabajadores;
e) el logro en ellas de una eficiencia de nuevo tipo, que al mismo tiempo que mejore su productividad, permita un cada vez mayor desarrollo humano de sus trabajadores (la puesta en prctica en ellas de una jornada laboral que incluya formacin de los trabajadores para que su participacin en la gestin sea realmente efectiva y no puramente formal) y que respete el medio ambiente.

80. Segn Michael Lebowitz es posible que empresas especficas que se guan por este tipo de polticas sociales puedan ser inicialmente no rentables, pero como se trata de polticas que pueden ser consideradas como una inversin social, toda la sociedad debera solventar su costo.

b) Cooperativas

81. Es necesario estimular a las cooperativas a superar su orientacin estrecha hacia el slo inters del grupo de cooperativistas. Cmo lograr esto? Una forma de hacerlo es ir desarrollando vnculos orgnicos con el resto de la sociedad.

82. Para ello es importante estimular:
a) el establecimiento de vnculos entre cooperativas para que stos lleven a establecer relaciones de cooperacin entre ellas en lugar de relaciones de competencia. En algunos casos se podra intentar integrar sus actividades directamente sin que stas estn separadas por las operaciones mercantiles.
b) Pero tambin es muy importante establecer vnculos entre cooperativas y las comunidades. Esta es la mejor forma de irse apartando de los intereses particulares de cada cooperativa y enfocarse en los intereses y necesidades de la gente.

c) Empresas capitalistas

83. Se podra ir transformando gradualmente las empresas capitalistas buscando diversas frmulas para que la actividad econmica de stas se subordine a los intereses del plan econmico nacional. Esto es lo que Michael Lebowitz ha llamado: la condicionalidad socialista.

84. Entre estas medidas podran figurar:
(a) la exigencia de transparencia, de libros abiertos para hacer posible la inspeccin de los trabajadores y las comunidades;
(b) la utilizacin de un sistema de precios e impuestos que las obligue a transferir parte de sus excedentes a otros sectores de la economa permitiendo la creacin de nuevas empresas o a mejorar los servicios sociales para la poblacin;
(c) el uso de la competencia con empresas estatales o cooperativas subvencionadas para obligarlas a bajar sus precios y reducir el monto de sus ganancias;
(d) la utilizacin de directivas gubernamentales que exijan que las empresas transformen la jornada laboral para que incluya la formacin y formas especficas de participacin de los trabajadores en la toma de decisiones respecto a la marcha de la empresa.

85. Pero, por qu las empresas capitalistas aceptaran tales imposiciones si pueden trasladarse a otros lugares en el mundo donde estos costos no existen? Podran estar dispuestas a hacerlo si en sus dueos primara la conciencia patritica, y si el gobierno revolucionario premiara su actitud de colaboracin en el plan de desarrollo nacional facilitndoles el acceso al crdito de los bancos estatales y asegurando la compra de sus productos a precios convenientes. O sea, el Estado puede utilizar su poder para cambiar las reglas del juego bajo las cuales sera posible la supervivencia de las empresas capitalistas.

86. Pero, si el objetivo del gobierno revolucionario es ir avanzando hacia una sociedad sin explotadores y explotados, por qu, entonces, realizar una estrategia para incorporar a las empresas capitalistas al plan nacional si stas siguen explotando a los trabajadores?

87. La razn es muy sencilla: porque el Estado no es capaz, de un da para otro, de asumir la gestin de todas esas empresas: no tiene ni los recursos econmicos, ni la experiencia empresarial requeridas. Jams debemos perder de vista, sin embargo, que las empresas capitalistas puestas en esta situacin van a intentar, constantemente, reducir el peso de dicha condicionalidad socialista. A su vez, el gobierno revolucionario, con la cooperacin de los trabajadores y las comunidades, va a tratar de introducir ms y ms caractersticas socialistas en esas empresas. Existir, por lo tanto, un proceso de lucha de clases en el que unos intentarn recuperar el terreno perdido volviendo al pasado capitalista y otros avanzar en la sustitucin de la lgica dEl capital por una lgica humanista y solidaria que permita a todos los seres humanos su pleno desarrollo.

88. En general, de lo que se trata es de ir avanzando hacia una propiedad cada vez ms social de los medios de produccin, sin negar el papel que puede jugar la pequea propiedad privada.

Poner en prctica un modelo de desarrollo que respete la naturaleza

89. Otra de las grandes tareas que tienen nuestros gobiernos es la de poner en prctica un modelo de desarrollo econmico que no se base en la explotacin indiscriminada de los recursos naturales como lo seala Marx en el El capital [23] , sino que vaya restableciendo gradualmente ese necesario metabolismo entre los seres humanos y la naturaleza.

Resolver la pobreza y respetar la naturaleza

90. Esta es una tarea nada fcil. El gran dilema que tienen por delante es cmo sacar a sus pueblos de la pobreza y responder a sus necesidades bsicas por siglos postergadas, y hacerlo respetando a la naturaleza. Pretender un crecimiento cero, como algunos proponen, para evitar el consumo de energa contaminante y sus consecuencias degradantes del medio ambiente, significara congelar las actuales desigualdades existentes entre los pases ricos y los pases pobres. Es muy fcil pedir a los otros que no crezcan cuando se tienen satisfechas las necesidades propias.

91. Consideramos que para que pueda darse un debate fructfero sobre este tema se debera partir por aceptar dos hechos: el primero, que el ser humano siempre ha tenido que extraer y que tendr que seguir hacindolo. El problema no es extraer o no extraer, sino cmo extraer para mantener un necesario equilibrio en lo que Marx denomin el metabolismo entre el hombre y la naturaleza. Los primeros habitantes del planeta extraan frutos de los rboles, peces de los mares, etctera, pero en esos tiempos y en siglos posteriores se extraa de la naturaleza pero, por lo general, de alguna manera, lo que se extraa regresaba a ella, mantenindose un sano metabolismo. El afn de lucro inherente al modo de produccin capitalista lo lleva, en cambio, a explotar al mxima a la naturaleza sin importarle los efectos que sobre ella tenga su actividad extractiva, destruyendo as el sano metabolismo que antes exista. Cada vez se extrae ms y se empiezan a agotar los bienes naturales, con todas las consecuencias que ello tiene para el cambio climtico.

92. El segundo hecho a tener en cuenta para poder iniciar un debate fructfero es que dueos de las riquezas naturales que estn en nuestro territorio: minerales, petrleo, gas, fuentes acuferas, reservas forestales, no son los habitantes de esos lugares. La existencia de petrleo en Venezuela y Ecuador, de gas en Bolivia, de cobre en Chile, es un don cado del cielo. Esas riquezas no fueron creadas ni por los pueblos originarios, ni por los trabajadores del petrleo o del cobre; esas son riquezas que pertenecen a la sociedad entera. Y si es as, debera ser entonces la sociedad entera la que debera pronunciarse acerca de si se extrae o no. Por supuesto que tambin hay que consultar a quienes viven en la zona, pero, al mismo tiempo, ellos deben entender que ah se juegan intereses que trascienden sus fronteras.

93. Si logramos un acuerdo sobre los dos puntos anteriores, de lo que se tratara, entonces, es de debatir acerca de propuestas concretas de cmo usar en el presente nuestros recursos naturales para ir avanzando poco a poco hacia un modelo econmico de desarrollo ecolgicamente sustentable.

94. No se trata, entonces, de decir no al desarrollo, sino de concebir y concretar modelos de desarrollo autnticamente humanos que satisfagan de forma equitativa las necesidades de sus habitantes sin poner en peligro la satisfaccin de las necesidades de las generaciones futuras [24] , una sociedad en la que quien decida qu y cmo producir sea el pueblo organizado.

95. En este sentido deberan avanzar nuestros gobiernos y se han dado algunos pasos significativos en muchos casos aunque todava quedan en gran medida en los enunciados, pero que, por lo menos, demuestran que hay una intencin de avanzar en ese sentido.

96. Un paso importante ha sido el uso de los recursos de los procesos extractivos para ir resolviendo los problemas de la pobreza, con lo que indirectamente se est contribuyendo a mejorar las condiciones del ambiente, porque en muchos lugares es la pobreza la que conduce a deteriorarlo. La tala de bosques para poder tener lea para cocinar y calentarse es uno de los ejemplos ms ilustrativos.

  La participacin popular en la defensa del medio ambiente

97. Como el desafo es enorme y las tentaciones son muchas me parece muy interesante que la Constitucin boliviana plantee que el pueblo organizado en lo que la Carta Magna llama "accin popular" puede y debe reaccionar contra cualquier violacin y amenaza contra una serie de derechos, entre ellos el del medio ambiente [25] y que, adems cree la figura de un tribunal especializado en jurisdiccin agroambiental (temas agrcolas, forestales, ambientales) [26] con autoridades electas por el pueblo en las elecciones sin precedentes de octubre de 2011.

Orientar las polticas considerando siempre El doble producto en toda actividad humana : Transformando la naturaleza y se transforma a s mismo

98. Hemos dicho que una de las caractersticas fundamentales del socialismo del siglo XXI es que no puede ser decretado desde arriba sino que tiene que ser construido por la gente.

99. Nuevamente aqu se recata el pensamiento original de Marx quien afirmaba que el trabajo no solo transforma a la naturaleza sino que, al mismo tiempo, transforma a la persona que ejecuta ese trabajo [27] : la aliena y tritura en el caso dEl capitalismo [28] y permite supleno y libre desarrollo, constituyendo ste el principio fundamental de la formacin social superior [29] .

100. El investigador canadiense, Michael Lebowitz, ha sido quien ms ha explorado en este terreno identificando la combinacin de desarrollo humano y prctica como el eslabn clave en Marx. Segn el autor [30] , toda actividad humana necesariamente da por resultado un doble producto: la transformacin del objeto de trabajo y la transformacin del trabajador mismo. [31]

101. Compartiendo plenamente sus planteamientos, yo he preferido hablar de un producto material (el objeto producido), y de un producto subjetivo (el cambio en la persona que realiza ese trabajo o esa prctica)

102. Y como anteriormente nos hemos referido a rol fundamental que otorgamos al proceso de planificacin participativa en la construccin del socialismo, quisiera usar este ejemplo para ilustrar la idea del doble producto. Cuando los habitantes de una comunidad elaboran su plan comunitario, esa actividad crea dos productos: un producto objetivo material: el plan construido en forma participativa, que es algo palpable porque est a la vista de todos, y, a la vez, un producto subjetivo, espiritual, que es mucho menos tangible, slo una mirada atenta logra descubrirlo: la transformacin de las personas a travs de esa prctica, su crecimiento humano

103. Se trata de un proceso educativo en el que quienes participan van aprendiendo a indagar las causas de las cosas, a respetar las opiniones de los otros, a entender que los problemas que confrontan no son exclusivamente de su calle y de su barrio, sino que estn relacionados con la situacin global de la economa, la situacin social nacional, inclusive con la situacin internacional. Aprenden que los problemas de cada persona y de cada comunidad deben examinarse dentro del contexto de la realidad de otras personas y otras comunidades y que quiz ellas tengan una situacin mucho ms difcil y ms urgente que la propia. Con todo eso se van creando nuevas relaciones de solidaridad, de complementariedad, que ponen el acento ms en lo colectivo que en lo individual.

104. Al participar en el proceso las personas se politizan en el sentido amplio de la palabra y eso les permite tener una opinin independiente que ya no puede ser manipulada por los medios de comunicacin predominantemente en manos de las fuerzas conservadoras.

105. Las personas involucradas en dicho proceso crecen humanamente, se dignifican, aumenta su autoestima, amplan sus conocimientos en aspectos polticos, culturales, sociales, econmicos, ambientales. Y lo ms importante, dejan de sentirse mendigando soluciones del Estado. Se sienten, por el contrario, constructoras de su propio destino.

106. Este producto subjetivo es lo que nunca tienen en cuenta los tecncratas. Prefieren documentos perfectos a los de menor calidad pero que tienen el mrito de haber sido hechos por la propia gente.

107. Creo que despus de esta explicacin podemos entender mejor por qu la participacin popular ocupa un papel tan central en el socialismo del siglo XXI. La participacin, el protagonismo en todos los espacios, es lo que permite a las personas crecer, ganar en auto confianza, es decir, desarrollarse humanamente.

108. Me parece interesante hacer notar que la Constitucin bolivariana aprobada por la Asamblea Constituyente del 1999, es quiz la nica en el mundo en relacionar explcitamente este protagonismo con el pleno desarrollo, tanto de la persona como del colectivo. [32]

109. Cun diferentes sera la situacin actual de Amrica Latina si nuestros gobiernos progresistas hubiesen tenido siempre presente en las polticas adoptadas este tema del doble producto; si en lugar de resolver desde arriba los problemas ms sentidos de la gente, la hubiesen convocado a participar en su solucin!

110. Por desgracia, muchas veces ha primado una visin tecnocrtica: si los cuadros tienen ideas claras y acertadas, para qu perder tiempo en discutir con la gente, lo que importa es presentar soluciones rpidas. Nunca se han preguntado acerca de cul podra ser el resultado subjetivo, humano, de las polticas implementadas. Tarde se han dado cuenta que sin esa participacin muchas medidas no han logrado la eficacia esperada y, lo que es peor, no han preparado a su pueblos para defender lo conquistado.

111. Para concluir y como decamos en el comienzo, el propsito de Marx en El capital fue exponer extensamente la lgica con la que funciona el modo capitalista de la produccin. Lo hizo despus de dedicarse muchos aos para investigar qu estaba ocurriendo en los pases capitalistas ms avanzados de su poca. Pero, como sabemos l reconoci que exista una diferencia entre la va europeo occidental y la va rusa. Nuestro propsito, como militantes revolucionarios latinoamericanos debera ser diferente. Deberamos ser capaces de desarrollar una va latinoamericana para la construccin del socialismo buscando soluciones sin las anteojeras del marxismo dogmtico.

112. Aunque los objetivos que nos proponemos alcanzar son idnticos a los que expone Marx muy brevemente en El capital, especialmente aquel que se refiere a la bsqueda del pleno desarrollo humano; se trata, sin duda, de una va original. Estamos obligados a inventar para no cometer los errores" como deca Simn Rodrguez. Sin embargo, para poder desarrollar una base econmica slida que permita ese pleno desarrollo humano, no podemos dejar de tener en cuenta la lgica del modo capitalista de la produccin descrita por Marx en su obra maestra y sus efectos en el mundo actual.


[1] . Carlos Marx, El capital Tomo I, Libro primero, Siglo XXI editores, Argentina, 1975, p.6.

[2] . Ibd., p.8.

[3] . Gran parte de las reflexiones sobre Amrica Latina que aqu se exponen han sido extradas de mi libro Un mundo a construir (nuevos caminos) escrito en 2013 y publicado en varios pases. Puede accederse a l en : en http://www.rebelion.org/docs/178845.pdf

[4] . El sector de los trabajadores sometidos a trabajos precarios, inseguros, y los marginados o excluidos por el sistema aumenta da a da. Disminuye la clase obrera industrial y minera, las grandes empresas estratgicas subcontratan muchas de las tareas que antes asuman reducindose as enormemente el peso de la fuerza laboral en los sitios estratgicos, muchos de los cuales pasaron a propiedad de capitales extranjeros.

[5] . Herbert Marcuse, El hombre unidimensional. Ensayo sobre la ideologa de la sociedad industrial avanzada, Ed. Planeta/Agostini, Barcelona, 1993 (1 ed. 1954) p. 39.

[6] . T. Moulin, Chile actual, anatoma de un mito, Ed. Arcis/LOM, Santiago de Chile, 1997, op.cit. p.105.

[7] . Op.cit

[8] . Ver carta de Marx a Engels del 10 febrero 1870 donde se refiere con gran entusiasmo al libro de Flerovski La situacin de la clase obrera en Rusia citando en ese idioma el siguiente texto de ese libro: En nuestro pas el proletariado es escaso; en cambio, la masa de nuestra clase oib rera consiste en destajeros cuya suerte es peor que laq de cualquier proletario. (Carlos Marx, Federico Engels, Carta sobre El capital Editora Poltica, La habana, 1983, pp.262-263).

[9] . La cita sigue: En el momento actual, son los comits del Partido, y no lo soviets, quienes llevan la direccin en Rusia, y su organizacin sufre los efectos de toda organizacin burocrtica.
Para poder salir de este desorden mantenido, Rusia debe retomar todo el genio creativo de las fuerzas locales de cada comunidad. [sigue la cita, pero yo me detengo aqu MH] Ver: http://dubardmac.pitzer.edu/anarchist_archives/kropotkin/kropotlenindec203.html

[10] . Lom Ediciones, Stgo. Chile, 2000. Sobre la polmica de quien emple primero el trmino ver artculo de Javier Biardeau, El nuevo socialismo del siglo XXI. Una breve gua de referencia , Aporrea, 2 abril, 2007. Ver: https://www.aporrea.org/ideologia/a32781.html.

[11] . Carlos Marx, El capital, Tom I, Vol. 3, Siglo XXI editores, Argentina, 1975, p. 953. Marx agrega: La concentracin de los medios de produccin de los medios de produccin y la socializacin del trabajo alcanzan un punto en que son incompatibles con su corteza capitalista. Se la hace saltar. Suena la hora postrera de la propiedad privada capitalista. Los expropiadores son expropiados.

[12] . Op.cit. p. 954.

[13] . Carlos Marx, Carta a Friedrich Adolph Sorge, Londres, el 27 de septiembre de 1877 en: Marx and Engels, Selected Correspondence; Progress Publishers, Moscow, 2a ed. Revisada y aumentada, 1965, p. 308. En: http://www.marxists.org/archive/marx/works/1877/letters/77_09_27.htm

[14] . Sobre este tema ver: Late Marx and the Russian Road, Marx and The Peripheries of capitalism Various authors Compilacin de autores editada por Teodor Shanin, Monthly Review Press, New York, 1983.

[15] . Lenin, Resolucin sobre el momento actual en II Conferencia (abril) de toda Rusia del POSDR (b) (24-29 abril de 1917), en   Obras Escogidas en tres tomos, tomo 2, Editorial Progreso, Mosc, 1960, p. 137.

[16] . Ibidem, p 138.

[17] . Michael Lebowitz tiene todo un captulo destinado a analizar este tema en su libro , The socialist alternative: Real Human Development, op,cit. Chapter 1: The wealth of people, pp. 31-45.

[18] . El trabajo deca Marx citando a William Petty, es el padre de la riqueza, y la tierra la madre. (2. Doble carcter del trabajo representado por las mercancas, El capital Tomo I.)

[19] . F. Engels, Del socialismo utpico al socialismo cientfico, en K. Marx y F. Engels, Obras escogidas en tres tomos, tomo 3, Editorial Progreso, Mosc, 1974, p. 153.

[20] . Marx imaginaba el proceso material de produccin alternativo al capitalismo como producto de hombres libremente asociados sometido a su control planificado y consciente (Carlos Marx, El capital, Tom I, Vol.1, Siglo XXI editores, Argentina, 1975, p.97) como una asociacin de hombres libres que [trabajan] con medios de produccin colectivos y [emplean], conscientemente, sus muchas fuerzas de trabajo individuales, como una fuerza de trabajo social. [...] El producto todo de la asociacin es un producto social. Una parte de ste presta servicios de nuevo como medios de produccin. [...] Pero los miembros de la asociacin consumen otra parte en medios de subsistencia. Es necesario, pues, distribuirla entre los mismos. [...] Su distribucin, socialmente planificada, regular la proporcin adecuada entre las varias funciones laborales y las diversas necesidades ( Op. cit., p.96). En el programa de Gotha Marx precisar ms las caractersticas que debe tener esta distribucin.

[21] . Podemos definir mejor la propiedad social como aquella propiedad que pertenece a los grupos que se ven afectados por las decisiones que se toman sobre las cosas que se poseen, en proporcin al grado en que los afecta. Tiene bastante en comn con el concepto de stakeholding. Siguiendo el principio de subsidiaridad que sostiene, por lo menos en teora, que en la estructura de gobierno de mltiples niveles de la Comunidad Europea, los propietarios sociales sern diferentes respecto al grado de generalidad y el alcance de las decisiones a tomar. Las decisiones tomadas en los niveles ms altos de generalidad involucrarn posesiones mayores y afectarn a una mayor proporcin de personas e intereses que las realizadas en los niveles ms bajos. En cada nivel, los propietarios sociales necesitarn negociar entre ellos para llegar a un acuerdo acerca del uso de las cosas que se poseen para que ellas satisfagan los intereses colectivos, los cuales habrn sido definidos por ellos mismos. (Pat Devine, Social ownership and democratic planning. Este artculo es una versin revisada de The political economy of twenty-first century socialism, Soundings, 37, Winter 2007, pp. 105-115. Sobre el tema de la planificacin participative ver su libro: Democracy and Economic Planning: The Political Economy of a Self‑governing Society, Polity Press, 1988.

[22] . Michael Lebowitz, Construir ahora mismo las nuevas relaciones de produccin en Venezuela, texto indito, 13 dic 2006. La mayor parte de las ideas que expongo a continuacin son desarrolladas con mayor profundidad en este trabajo.

[23] . Al crecer incesantemente la poblacin urbana [...] perturba el metabolismo entre el hombre y la tierra. [...] todo progreso de la agricultura capitalista no es slo un progreso del arte de esquilmar al obrero, sino a la vez en el arte de esquilmar el suelo [...]. La produccin capitalista, por consiguiente, no desarrolla la tcnica y la combinacin del proceso social de produccin sino socavando, al mismo tiempo, los dos manantiales de toda riqueza: la tierra y el trabajador. Marx, El capital, Tomo I, Vol.2, Siglo XXI editores, Mxico, 3a.Ed. 1975, pp. 612‑614.

[24] . Enric Tello, Economa en el camino hacia ciudades sostenibles, en Papeles de la FIM, No 8, Madrid, Espaa, p. 135.

[25] . Artculo 135. La Accin Popular proceder contra todo acto u omisin de las autoridades o de personas individuales o colectivas que violen o amenacen con violar derechos e intereses colectivos, relacionados con el patrimonio, el espacio, la seguridad y salubridad pblica, el medio ambiente y otros de similar naturaleza reconocidos por esta Constitucin.

[26] . Captulo Tercero. Jurisdiccin Agroambiental, artculos 187 al 190.

[27] . [...] Al operar por medio de ese movimiento sobre la naturaleza exterior a l y transformarla, transforma a la vez, su propia naturaleza. ( Carlos Marx, El capital, Tom I, Vol.1, Siglo XXI editores, Argentina, 1975, pp. 215-216).

[28] . En el Captulo XIII de El capital, dedicado a la maquinaria y gran industria, Marx dedica ms de 120 pginas a analizar los diferentes efectos que tiene el sistema capitalista en su etapa de reproduccin ampliada sobre la clase obrera. (Carlos Marx, El capital, Tomo I, Vol. 2, pp.451 a 613.

[29] . Carlos Marx, El capital, Tomo I, Vol. 2. Op.cit. p. 731. Ver tambin: [El trabajo] Desarrolla las potencias que dormitaban en ella [su naturaleza] y sujeta a su seoro el juego de fuerzas de la misma. [...] ( Carlos Marx, El capital, Tom I, Vol.1, Siglo XXI editores, Argentina, 1975, pp. 215-216).

[30] . Ver su libro: La alternativa socialista: el verdadero desarrollo humano, Primera parte, Captulo II. La produccin de los seres humano, Escaparate Ediciones, Chile, octubre 2012, pp. 51 a 66. El autor usa le trmino joint product que se usa en el lenguaje econmico. En castellano se tradujo por doble producto.

[31] . Op.cit., p. 55.

[32] . Aunque hay varios artculos de la Constitucin que se refieren a este tema, probablemente el ms completo es el artculo 62, donde se seala la forma en que este desarrollo se logra. All se dice que la participacin del pueblo en la formacin, ejecucin y control de la gestin pblica es el medio necesario para lograr el protagonismo que garantice su completo desarrollo, tanto individual como colectivo , sealndose a continuacin que es obligacin del Estado y deber de la sociedad facilitar la generacin de las condiciones ms favorables para su prctica .  Adems, el artculo 70 seala otras formas que permiten al pueblo desarrollar sus capacidades y habilidades: la autogestin, cooperativas en todas sus formas [] y dems formas asociativas guiadas por los valores de la mutua cooperacin y la solidaridad. ( Nueva Constitucin de la Repblica Bolivariana de Venezuela , Captulo IV: De los derechos Polticos y del Referendo Popular, Seccin Primera: de los derechos polticos. Gaceta Oficial 30 de diciembre de 1999, Caracas, Venezuela).

Ponencia de Marta Harnecker para la Conferencia Internacional "El Capital de Marx a los 150 aos de su publicacin: Reflexiones para el siglo XXI ", Atenas del 14 al 15 de enero del 2017, organizada por la revista marxista Theseis en colaboracin con la fundacin Rosa Luxemburg.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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