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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-06-2017

Un informe de Irdia, Novact y Fotomovimiento denuncia la violacin de los derechos humanos en la frontera hispano-marroqu
La violencia estructural en la Frontera Sur

Enric Llopis
Rebelin


Un espacio de excepcionalidad jurdica en el que se violan sistemticamente los derechos humanos y una de las fronteras ms violentas del mundo. El Centre per la Defensa dels Drets Humans Irdia, el instituto Novact y Fotomovimiento han publicado en abril de 2017, en colaboracin con el Ayuntamiento de Barcelona, un informe sobre la Frontera Sur entre los estados espaol y marroqu. El recorrido empieza por la ciudad de Nador, muy cerca del paso fronterizo melillense de Beni-Enzar. All los inmigrantes subsaharianos se ven obligados a vivir en los montes ante la hostilidad y el racismo. Las organizaciones de derechos humanos denuncian que no se les alquilan viviendas, padecen agresiones por parte de los vecinos y la represin de la polica marroqu. Entre 1.500 y 2.000 migrantes provenientes del frica negra se agrupan en una veintena de campamentos de Nador. Viven en la extrema pobreza, en tiendas hechas con slo plsticos y ramaje. Las personas entrevistadas por el equipo de Irdia, Novact y Fotomovimiento aseguran que en estos lugares han pasado hambre y enfermedades, por la humedad, el fro y la falta de agua.

El trabajo, que consta de un texto y un vdeo, se centra en los accesos terrestres a la frontera sur, aunque tal vez una posterior investigacin aborde las rutas martimas. Los investigadores han recabado informacin sobre el terreno y contactado con las organizaciones sociales que trabajan en Ceuta, Melilla, Nador y Tnger. En los campamentos de Nador se han constatado controles de natalidad, principalmente en mujeres vctimas de las redes de trata; abortos en condiciones precarias, casos de violencia sexual durante el desplazamiento y la presencia de menores (a partir de los pocos meses de edad). Todos los entrevistados aseguran haber sido vctimas de la violencia de la fuerzas de seguridad marroqu. La Plataforma Nacional de Proteccin de Migrantes de Marruecos ha denunciado 17 operaciones de incendio y destruccin de campamentos de inmigrantes entre julio de 2015 y marzo de 2016. A ello se agregan 175 casos de arresto durante 2016 (144 en Tnger, 12 en los bosques de Nador, dos en la ciudad de Oujda, tres en la frontera entre Marruecos y Argelia; y uno en Mekns, entre otros).

Elemento de gran fuerza material y simblica es la valla fronteriza. El informe de Irdia, Novact y Fotomovimiento se detiene en un intento de salto, fechado el 20 de marzo de 2017. Un grupo de jvenes cameruneses y guineanos, con edades comprendidas entre 16 y 23 aos, fueron capturados por las fuerzas auxiliares de Marruecos en un bosque prximo a Ceuta, en el contexto del franqueo de la valla. Los muchachos fueron desplazados en autobs hacia Casablanca. Los afectados llevaban vendas ensangrentadas en la cabeza, manos y piernas; en la cara mostraban evidencias de los golpes, varios tenan la pierna rota y dos, incluso mordeduras en las piernas, explica el documento.

No hay datos oficiales, pero a la luz de los testimonios recabados se da por hecho que tras cada salto se registran heridos, algunos de ellos de gravedad. Organizaciones de Nador comunicaron a los autores del informe que fracturas, cortes profundos y dolencias musculares son una consecuencia habitual. Adems se est aplicando un criterio de devolucin inmediata de los inmigrantes, lo que podra estar relacionado con criterios restrictivos de atencin mdica.

El informe dedica otro apartado a los mecanismos que engrasan el control de las fronteras. La UE destina abundantes recursos para que el pas magreb detenga los movimientos de poblacin. As lo expres el pasado mes de febrero el titular de Agricultura de Marruecos, Aziz Akhnnouch, en una entrevista a la Agencia Efe: Cmo queris (los europeos) que hagamos el trabajo de bloquear la emigracin africana y hasta la marroqu, si hoy Europa no quiere trabajar con nosotros? El correlato a estas palabras podra encontrarse en los testimonios de los migrantes en trnsito, a los que han accedido los autores del informe. Coinciden todos ellos en que las fuerzas de seguridad marroques aplican torturas o malos tratos a quienes capturan en su territorio o devuelven a la guardia civil. En el lado espaol de la frontera, es la citada institucin armada la que en la mayora de los casos se encarga del control. Adems de las 15 muertes ocurridas despus que la guardia civil realizara disparos en la playa del Tarajal (febrero de 2014), el documento informa de episodios de violencia en la valla, como golpes con la defensa para que los migrantes descendieran de la verja o empujones para que se cayeran. Tambin se califica de preocupante que la guardia civil permita que efectivos marroques entren en el permetro fronterizo del estado espaol, con el fin de realizar las devoluciones.

La vigilancia fronteriza mueve millones. Organizaciones como Amnista Internacional denunciaron que entre 2007 y 2013 la UE destin ms de 2.000 millones de euros al refuerzo de las fronteras, cifra que contrasta con los 700 millones de euros dedicados a mejorar la situacin de los refugiados. Se mencionan habitualmente compaas como Indra, dedicada al negocio del control fronterizo en ms de 2.700 kilmetros del territorio espaol. Otras grandes empresas que acceden a los contratos del Ministerio del Interior para la seguridad fronteriza son Dragados y Ferrovial.

La investigacin de Irdia, Novact y Fotomovimiento hace referencia a la situacin de los menores no acompaados en Melilla. Una de las fuentes citadas es el informe de 2016 de la asociacin Harraga, para el que se realizaron entrevistas con menores de edad. El informe recoge denuncias de episodios de violencia en los centros de acogida, razn por la que hay muchachos que prefieren vivir en la calle. Los menores entrevistados tambin criticaron las malas condiciones de los centros, en aspectos como la comida y la higiene. El informe de Harraga (2016) cifraba en 540 el nmero de menores no acompaados que viven en Melilla, de los que un centenar permanecen en la calle. Muchos se hallan en el entorno del puerto, y han denunciado casos de violencia policial. Adems, Harraga sealaba que 350 de los menores se encontraban en uno slo de los centros de acogida, el de La Pursima (este nmero es muy superior al del aforo del centro). Por otro lado, algunas fuentes han denunciado redadas policiales nocturnas, a las que en algunas ocasiones ha seguido la devolucin de estos nios en situacin de mendicidad, drogodependencia y existencia precaria- a Marruecos. Los menores no acompaados en situacin de calle constituyen uno de los focos principales del racismo en Melilla, concluyen fuentes que trabajan en el apoyo a los menores.

Documentar lo que ocurre en la Frontera Sur no resulta una tarea sencilla. Los autores del informe afirman que su trabajo se ha encontrado con las trabas de las fuerzas de seguridad espaolas y marroques. Otras organizaciones sociales y activistas tambin han denunciado en muchas ocasiones estas dificultades, debido a la represin policial. Un ejemplo entre muchos fue la multa de 1.500 euros impuesta a la asociacin Prodein, por los motivos de actos vandlicos y concentracin ilegal, cuando organizaron un acto con nios de la calle para despedirse de un compaero muerto en Melilla. El informe recoge tambin el caso de la fotgrafa ngela Ros, detenida en marzo de 2015 cuando trabajaba en el entorno de la valla melillense. Fue acusada de un presunto delito de trfico de inmigrantes. Un juez archiv posteriormente el caso.

Las porteadoras son tambin protagonistas de la vida cotidiana en la Frontera Sur. En su mayora mujeres y de nacionalidad marroqu, tienen edades comprendidas entre 35 y 60 aos y muchas de ellas viven en las zonas de Tetun y Nador. Las porteadoras trabajan por su cuenta o a cambio de una comisin. Se trasladan a Ceuta y Melilla para recoger fardos que pueden pesar 90 kilogramos, que despus transportan a territorio marroqu. Entonces entregan el fardo con las mercaderas al cliente (en caso de laborar por comisin pueden cobrar entre tres y cinco euros por fardo). Uno de los problemas radica en el diseo de los pasos fronterizos, que lleva invariablemente a las aglomeraciones y el hacinamiento. Adems, desde la apertura de los pasos a las seis de la maana hasta el cierre, las porteadoras intentan atravesarlos el mayor nmero de veces con el fin de redondear sus ingresos. En las zonas de Ceuta y Melilla donde trabajan estas mujeres, operan la guardia civil y las Unidades de Intervencin Policial (UIP). Uno de los puntos donde se produce mayor violencia policial es en los pasos desde territorio espaol a marroqu; los casos de violencia verbal son diarios y las agresiones fsicas muy comunes, seala el informe, que cita a organizaciones sociales.

En cuanto a los Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta y Melilla, Amnista Internacional seal en octubre de 2016 que se hallaban muy por encima de su capacidad. El CETI de Melilla albergaba a 979 personas, pese a que el aforo era de 796; el de Ceuta acoga a 631, aunque la capacidad era muy inferior, 512 plazas. El documento de Irdia, Novact y Fotomovimiento subraya ejemplos de arbitrariedad en estos centros, debido entre otras razones a la inexistencia de un rgimen sancionador. As, las sanciones aplicadas a las personas que se encuentran en los CETI son tomadas de manera discrecional por los funcionarios y efectivos de seguridad privada.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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