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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-06-2017

Viaje sentimental

Miguel Casado
El Norte de Castilla


Para desmitificar los relatos de viaje Laurence Sterne (1713-1768) usa su esquema y titula un libro suyo Viaje sentimental por Francia e Italia. As, toma de repente la decisin de cruzar el Canal de la Mancha y luego parece no ir a ninguna parte: se demora en Calais, se detiene en Pars y, cuando por fin va hacia Italia, atravesando el este francs, el texto se interrumpe de pronto sin explicacin, en medio de una escena que poda girar a lo ertico o proponer la comicidad de un enredo azaroso: el viajero ha de dormir en la nica habitacin de una posada rural con una dama y su criada, y pronto empiezan los equvocos. Viktor Sklovski (1893-1984) introdujo la lectura de Sterne en Rusia, a travs de sus intervenciones y artculos, en los aos posteriores a la revolucin de octubre; l, que haba sido compaero de los poetas futuristas en el periodo prerrevolucionario y lo seguir siendo, opta por escritores clsicos como Cervantes, Tolstoi o Sterne en ese tiempo de cambios decisivos, cuando se est formando el grupo de los formalistas y su concepcin literaria choca y a la vez atrae. De los tres citados, Sterne parecera el ms lejano a la realidad rusa del momento, con su sutil irona distanciadora, su capacidad para la micro-observacin y el micro-anlisis, su mundo frvolo y culto; sin embargo, tambin Sklovski elige titular Viaje sentimental la impresionante e imprevisible crnica de sus experiencias en la revolucin y la guerra.

Sera intil querer resumir el vertiginoso relato: la militancia en el Partido Socialista Revolucionario, de raz anarquista, y en los primeros soviets que impulsaron la revolucin democrtica de febrero de 1917; la misin en el frente de Ucrania, donde combaten rusos y alemanes, como comisario poltico; una nueva misin en Persia, entre un inverosmil mosaico tnico; las conspiraciones contra el nuevo gobierno bolchevique; la lucha, de nuevo en Ucrania, frente al ejrcito contrarrevolucionario blanco, ya durante la guerra civil. Experto en blindados y explosivos, herido dos veces de gravedad, toda su peripecia tiene un ritmo frentico, de modo que al lector se le mezclan las huidas y evacuaciones, los trenes de prisioneros. Una sensacin agotadora de guerra, miseria y hambre que se multiplican, una prdida como onrica en el laberinto de los bandos y los cambios de fortuna, de los mundos. En medio de ello, tambin, algunos pequeos ensayos, como el que esboza una lectura existencial y potica de Alexandr Blok o el que reconstruye la historia de los asirios, herederos de aquellos nestorianos de Asia Central que asumieron el mito medieval del Preste Juan. Y ese hombre de accin se rene con sus colegas, discute de mtrica o del estatuto de la poesa, publica sus primeros libros y arrastra siempre consigo las notas de trabajo para uno nuevo que habr de titularse Sobre la trama como manifestacin del estilo. Una figura literalmente extraordinaria.

Pero por qu Viaje sentimental? Sklovski lo termina en el exilio, entre Finlandia y Alemania; sali de Rusia en 1922 y pudo regresar a los dos aos y ya quedarse en el pas. Cuenta que el ttulo se lo sugiri, sin aadir palabra, un msico con quien comparta casa en Berln: "Ahora lo interpreto como una resistencia a vivir con los ojos cerrados". Ya Sterne intenta una tipologa de los viajeros, pero deja sin definir el tipo en que se retrataba, "el viajero sentimental"; el libro de Sklovski implica para el lector esa reiterada pregunta, una propuesta abierta de sentido.

Sterne haba anotado: "qu gran nmero de aventuras puede abarcar, en este pequeo espacio de vida, aquel cuyo corazn se interesa por todo", y sugiere as una respuesta: viaje sentimental supondra una opcin concreta de perspectiva, o mejor, tomar el punto de vista personal ese inters como nudo del relato. Desde ah, le parece que lo verdaderamente hermoso es el interior de las personas, y no los museos o monumentos, que decide no visitar durante su estancia parisina. Ms difcil parece adoptar esta perspectiva en una poca en que "la vida personal apenas tiene cabida"; Sklovski observa la coralidad de la conducta de los soldados ante una votacin en la que les va la vida (iniciar una ofensiva, elegir una tctica), su dificultad para reconocer la libertad. Y el vnculo entre ambos viajeros quiz sea su empeo por preservar en cualquier caso lo individual. Sklovski agranda los detalles mirndolos de muy cerca, ofreciendo una imagen fragmentaria y confusa de esa realidad que tambin lo es; dibuja una verdad concreta, local, con nombres propios, centenares de mnimas ancdotas. Una declaracin de principios: "en lugar de intentar hacer la historia, simplemente ser responsables de los hechos particulares. No es la historia lo que hay que hacer, sino una biografa".

Sin embargo, en el curso del libro, van tomando fuerza imgenes que atrapan, dejan fijo el punto de vista; as, tras recibir un balazo en el vientre durante el asalto a las trincheras alemanas: "Cuando se lleva a un herido a hombros en camilla, este no ve nada salvo los rboles o el cielo". O, tambin, la franja de cielo estrellado en lo alto de un granero donde se esconde de la Cheka. En esa percepcin, como en el rodar incontrolable de la fortuna, va creciendo la sensacin de absurdo. Y el optimismo vital que Sklovski se atribuye va quebrndose, perdiendo pie. Tiendo a leer el ttulo como forma de nombrar una sorda desesperacin, una conciencia de deterioro y crculo vicioso ante los hechos, de disminucin de energa propia y ajena; su juicio sobre Rusia es muy duro, casi irreparable. Pero tambin sobre s mismo: "Cuando se cae del cielo como una piedra no hay que pensar; y si se piensa, no hay que caer. Confund dos oficios. La vida no tiene densidad". Y se impone la melancola.

Vuelto a Petrogrado con su mujer, tras larga separacin forzosa; en plena efervescencia de la sociedad de estudios poticos creada por los formalistas, al llegar una noche a su casa con un saco de lea, ve las ventanas de su despacho demasiado iluminadas. Y decide no subir. Le buscaban por una delacin. Cruzar a Finlandia sobre el hielo. Haba definido Sklovski la irona como la fuerza necesaria y destructiva que constituye el arte, pero la distancia de Sterne ofrece algo extraamente protector, un delicado amparo. Y en ella se teja el hilo resistente de la literatura, el sentimiento de escribir.

 

Lecturas:

Laurence Sterne, Viaje sentimental por Francia e Italia. Traduccin de Jess del Campo. Oviedo, KRK, 2006.

Viktor Shklovski, Viaje sentimental (Crnicas de la revolucin rusa). Traduccin de Carmen Artal. Barcelona, Anagrama, 1972.

-"La conexin de los procedimientos de la composicin del siuzhet con los procedimientos generales del estilo", en: Emil Volek, Antologa del formalismo ruso y el Grupo de Bajtin. Traduccin de Emil Volek. Madrid, Fundamentos, 1992.

-"Eugenio Oneguin: Pushkin y Sterne", en el mismo volumen.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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