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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-06-2017

Las elecciones en Francia
De qu democracia representativa hablan?

Alejandro Teitelbaum
Rebelin


1. En el Captulo V de nuestro libro El papel desempeado por las ideas y culturas dominantes en la preservacin del orden vigente (editorial Dunken, Buenos Aires, 2015) escribamos:

Cada vez es ms evidente que el mito de la democracia representativa o democracia delegativa como la llaman algunos, se encuentra en estado de descomposicin avanzada. Dicha democracia consiste en que peridicamente los ciudadanos son convocados a elegir entre distintos nombres que figuran en las boletas electorales y optan por quienes creen previo lavado de cerebro sufrido durante la campaa electoral que sern las personas que representarn mejor sus intereses y opiniones, delegando en ellos sin limitacin ni control posterior algunos el poder de decidir sobre todo lo que puede afectar de una manera u otra su propia existencia... El voto ciudadano sufre el condicionamiento de la propaganda electoral vehiculizada por los oligopolios mediticos gubernamentales o al servicio de los sectores de la burguesa opositores al gobierno de turno, medios donde las propuestas alternativas de algunos movimientos de izquierda prcticamente no aparecen. Y el resultado electoral est tambin con frecuencia contaminado por la compra de votos y/u otras formas de fraude. No pocos ciudadanos pobres no se sienten en absoluto motivados para votar y tienden a abstenerse. Hasta que aparece una motivacin cuando se les propone que voten por determinado candidato a cambio de dinero o de un bono para hacer compras en un supermercado. Votando saben que no incidirn en absoluto sobre las polticas del futuro gobierno, pero por lo menos monetizando su voto podrn llenar una vez, aunque sea parcialmente, el carrito del supermercado. Por regla general, los elegidos harn lo contrario de lo que prometieron. Porque como piensan los polticos profesionales y algunos lo dicen en voz alta una cosa es hacer campaa electoral y otra muy distinta es gobernar. Hace ya unos cuantos aos que muchos ciudadanos han dejado de creer en este sistema y lo manifiestan abstenindose de votar (las cifras de abstencionistas son cada vez ms altas en todo el mundo) o declarando muy mayoritariamente en distintas encuestas su total desconfianza en los polticos y en los partidos polticos en general. Esto ltimo se refleja tambin en la cada vertical del nmero de afiliados a los partidos de todas las tendencias. Como sustituto a la partidocracia surgen movimientos heterclitos de indignados que terminan extinguindose o se organizan ms o menos horizontalmente sin reglas o con reglas ms o menos informales. Y pueden desembocar en un partido, como es el caso de Podemos en Espaa. La horizontalidad y la falta de reglas formales de funcionamiento claramente establecidas conduce a que el liderazgo lo asuman, con un consenso implcito mayoritario o unnime, los que se expresan y comunican mejor. Es el caso de Pablo Iglesias, diplomado en ciencias Polticas y en Derecho, con estudios realizados en Espaa y en otros pases europeos, profesor en Espaa y animador de emisiones de TV. El resultado es que el horizontalismo inicial se ha convertido en verticalismo de hecho. Y los disconformes con tal giro y con sus consecuencias polticas no tienen otra alternativa que buscar la puerta de salida. Como ocurre en la partidocracia tradicional. La conclusin se impone: hacen falta reglas claras formalmente establecidas que incluyan mandatos cortos, rotacin de los dirigentes, revocacin en cualquier momento, etc. Otro elemento que muestra la progresiva degradacin de la democracia representativa es el anlisis de la composicin social de los parlamentos la supuesta representacin popular donde nunca estuvieron representadas las clases populares, y en particular los trabajadores, en proporcin a su peso demogrfico. Y en los ltimos decenios la curva de dicha representacin es descendente hasta ser actualmente, en lo que se refiere a los trabajadores, casi nula. Las tasas ms altas correspondieron, en algunos pases, a los perodos en que los Partidos Comunistas tenan una bancada parlamentaria numerosa que inclua a muchos trabajadores y en que los partidos socialdemcratas tenan en sus filas una proporcin relativamente alta de trabajadores, lo que se reflejaba parcialmente en su representacin parlamentaria. Ahora los Partidos Comunistas estn reducidos a la mnima expresin y ha culminado el divorcio entre los partidos socialdemcratas y las clases trabajadoras. Por ejemplo en Francia, en la primera Asamblea Nacional de la posguerra, donde el partido Comunista tena 150 diputados sobre 522, los obreros y empleados representaban el 18,8% de los diputados, la tasa ms alta desde la creacin de la Asamblea Nacional en 1871. Ya en 1958 esa tasa haba disminuido al 4%, en 1967 subi al 9% y en 2012 era del 2%. Mientras que en la sociedad francesa los obreros y empleados constituyen casi el 50% de la poblacin activa [1].

Alrededor del 80% de los diputados franceses que entraron al Parlamento en 2007 y 2012 venan de las categoras superiores de la poblacin (industriales, jefes de empresas, profesiones liberales, cuadros superiores, etc.) categoras que constituyen entre el 13 y el 14% de la poblacin[2]. En el Parlamento Europeo sobre 766 diputados el 0,4% son obreros y el 1,4% empleados (http://geopolis. francetvinfo. fr/qui-sont-les-766-deputes- europeens-26227). En Argentina, el pico ms alto de presencia obrera en la Cmara de Diputados se alcanz en 1973 con el 6,7% y en 2010 era del 1 por ciento (http://www.icso.cl/images/Paperss/decimo.pdf). Un cuadro estadstico, tomado de encuestas realizadas por el Instituto de Investigacin de las elites parlamentarias de la Universidad de Salamanca, proporciona los siguientes datos del porcentaje de diputados de origen obrero o artesano en algunos pases de Amrica Latina: Argentina 2,2%; Bolivia 11,2; Chile 4,6; Uruguay 8,3 y Brasil 0,8% [3]. En Espaa, el 95% de los diputados electos en los comicios del 20 de diciembre de 2015 tienen nivel universitario (Partido Popular 99% , PSOE 96%, Podemos 88%, Ciudadanos 93% y otros llegan al 100%). Informacin publicada en El Pas (Espaa), pg. 19, el 27/12/2015. Se puede decir entonces que la tasa de representacin de las capas socio-econmicas en los parlamentos est invertida con relacin a la realidad social. Dicho de otra manera, las capas sociales ms ricas y menos numerosas estn sobrerrepresentadas y las ms modestas y numerosas estn subrrepresentadas. Hay pues, para el ejercicio de la funcin parlamentaria, un proceso de reclutamiento selectivo y de clase que pasa por las instancias polticas (tanto de derecha como de izquierda) y por los grupos corporativos econmicamente ms fuertes Cada vez aparece ms claro que en las condiciones del capitalismo contemporneo, monopolista e imperialista y en estado de crisis permanente, no ha quedado espacio alguno para la participacin popular en las decisiones, pues las instituciones estatales e interestatales son totalmente funcionales a la reproduccin y preservacin del sistema La capitulacin del gobierno Tsipras, que viol el mandato popular recibido en las elecciones, mandato confirmado en el referndum por una amplia mayora, es la prueba ms flagrante de que la llamada democracia representativa o delegativa e incluso una supuesta forma de democracia directa como es el referndum, se encuentran en estado de descomposicin avanzada. En cuanto al referndum, decimos supuesta forma de democracia directa porque en los referendos el pueblo vota pero no decide. Algo similar a lo ocurrido en Grecia aconteci en Francia en 2005: la mayora rechaz por referndum la adhesin al Tratado estableciendo una Constitucin europea pero el Gobierno hizo aprobar el Tratado de Lisboa por va parlamentaria en 2008. El Gobierno griego capitul ante un chantaje del ms puro estilo mafioso ejercido por la Eurozona en el inters exclusivo del capital financiero internacional. El Gobierno griego y las instituciones europeas con poder decisorio ignoraron totalmente la voluntad expresada por la mayora del pueblo griego en las elecciones y en el referndum y estn en camino de convertir a Grecia en una colonia del capital financiero y de las grandes potencias. Qued claramente demostrado quin tiene el poder real en las tomas de decisiones: el gran capital y las instituciones polticas a su servicio y no la ciudadana Una primera constatacin es que, mientras el sistema dominante cuenta con el consenso de las mayoras populares, es decir mientras stas aceptan la delegacin de la direccin del Estado en las clases explotadoras y en sus agentes polticos, el sistema puede permitirse los regmenes llamados democrticos y hasta progresistas, que son mejores garantes de la continuidad y estabilidad del mismo que los regmenes abiertamente dictatoriales. Cuando se acaba el consenso, se acaba la democracia representativa y se producen los golpes de estado y se instalan las dictaduras. Los anlisis de Marx y Lenin constituyen una herramienta indispensable para comprender los temas del Estado y de la democracia representativa y para situarlos en su contexto histrico, econmico y social. Lenin [4], al contrario de los tericos burgueses del Estado que consideran que ste est por encima de las clases y acta como rbitro entre ellas, dice que el Estado es un producto de la sociedad de clases y funciona como aparato de dominacin y represin de las clases dominantes sobre las clases subordinadas. Todos sus estamentos desempean esa funcin: las elites y la burocracia gobernante, el ejrcito, la polica, la magistratura, el sistema educativo, etc. A travs del Estado, una minora explotadora ejerce su dictadura sobre las mayoras explotadas. Aunque revista la forma de una democracia representativa. Escribe Lenin: Segn Marx, el Estado es un rgano de dominacin de clase, un rgano de opresin de una clase por otra, es la creacin del orden que legaliza y afianza esta opresin, amortiguando los choques entre las clases. Y ms adelante cita a Engels, quien escriba en 1891: En la repblica democrtica la riqueza ejerce su poder indirectamente, pero de un modo tanto ms seguro, y lo ejerce, en primer lugar, mediante la corrupcin directa de los funcionarios (Norteamrica), y, en segundo lugar, mediante la alianza del gobierno con la Bolsa (Francia y Norteamrica). Y contina Lenin: En la actualidad, el imperialismo y la dominacin de los Bancos han desarrollado, hasta convertirlos en un arte extraordinario, estos dos mtodos adecuados para defender y llevar a la prctica la omnipotencia de la riqueza en las repblicas democrticas, sean cuales fueren Dos frases que pueden escribirse hoy, sin cambiar una coma.

II. Las elecciones en Francia

Las recientes elecciones en Francia son un verdadero arquetipo, con ribetes caricaturescos, de la democracia representativa del Estado burgus contemporneo. Macrn, catapultado por el capital financiero con la complicidad de algunos lderes polticos del Partido Socialista y de la derecha tradicional y con el apoyo incondicional de los medios de comunicacin y de sus patrones, en la primera vuelta de la eleccin presidencial obtuvo el 32 % de los votos emitidos y el 16% de los inscriptos en el padrn electoral, pues hubo un 50% de abstenciones. En la segunda vuelta, donde se enfrentaron Macrn y Marine Le Pen del Frente Nacional, un tercio de los electores optaron por no votar ni por uno ni por el otro, ya sea abstenindose, votando blanco o nulo. Macrn gan cmodamente con el 66% de los votos positivos, motivados sobre todo por impedir el triunfo de la extrema derecha. En las elecciones legislativas que sucedieron a las presidenciales se presentaron 7878 candidatos de ms de una docena de partidos. 135 de ellos (el 2%) declararon como profesin obreros. Entre los partidos con alguna posibilidad de tener diputados electos, presentaron 7 u 8 candidatos obreros el Partido Comunista, el Frente Insumiso, el Frente Nacional y los Ecologistas. Los partidos de centro derecha y el Partido Socialista no presentaron ningn candidato obrero y En Marcha uno.

Todos los candidatos obreros, que ocuparon candidaturas en los distritos donde su respectivo partido tena menos posibilidades, fueron eliminados en la primera o en la segunda vuelta y el resultado es que en el nuevo Parlamento no hay NINGN diputado obrero. Pese a que constituyen el 20,5% de la poblacin activa de Francia[5].

En cuanto a la representatividad formal de los diputados se puede hacer el siguiente clculo: en la segunda vuelta votaron slo el 43% de los inscriptos (hubo un record histrico de abstenciones: 57%). Los ganadores obtuvieron en general en torno al 55% de los votos. De modo que se puede decir que los diputados representan el 25% del padrn electoral. En lo que se refiere a la representacin parlamentaria por partido, el sistema de eleccin uninominal por distrito produce resultados aberrantes: En Marcha de Macrn que en mejor de los casos representa un tercio del electorado tiene el 60% de lo diputados. La mayor parte de ellos pertenecientes al mundo empresario. Los medios de comunicacin destacan que los diputados de En Marcha provienen de la sociedad civil. Lo cual es cierto si nos atenemos a la definicin que dio Gramsci, siguiendo a Hegel y a Marx, de sociedad civil: el gran capital, los medios de comunicacin controlados por aqul, la parte de la intelectualidad y de las diferentes organizaciones sociales al servicio del sistema dominante, funcionando junto al Estado pero fuera de l como aparatos de dominacin econmica, hegemona ideolgica y control social. Hegel a veces la denominaba sociedad civil y otras, ms claramente, sociedad burguesa (brgerliche Gessellschaft). Lyon, 20 de junio de 2017.


Notas

[1] De quel milieu social viennent les dputs? Observatoire des inegalits, 2013. Cabe agregar que hace decenios buena parte de los principales dirigentes del PC francs eran de origen obrero. Actualmente no hay trabajadores entre sus cuadros dirigentes ni ocupando cargos electivos en representacin del PC. Vase en Le Monde Diplomatique de enero de 2015, Comment un appareil sloigne de sa base.

[2] Daniel Gaxie, Questionner la rpresentation politique. Universit de Paris I, Centre Europen de Sociologie et Science, en Savoir/Agir. N 31, mars 2015. Dmocratie

[3] Constanza Moreira, Entre la protesta y el compromiso. La izquierda en el gobierno. Editorial Trilce, Uruguay. 2009. pg. 117.

[4] Lenin, El Estado y la Revolucin, 1917.

[5] Nos remitimos a lo que escribimos ms arriba: Se puede decir entonces que la tasa de representacin de las capas socio-econmicas en los parlamentos est invertida con relacin a la realidad social. Dicho de otra manera, las capas sociales ms ricas y menos numerosas estn sobrerrepresentadas y las ms modestas y numerosas estn subrrepresentadas. Hay pues, para el ejercicio de la funcin parlamentaria, un proceso de reclutamiento selectivo y de clase que pasa por las instancias polticas (tanto de derecha como de izquierda) y por los grupos corporativos econmicamente ms fuertes

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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