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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-06-2017

Terrorismo malo y terrorismo bueno?

Eduardo Montes de Oca
Rebelin


El fantasma del terrorismo recorre el mundo. Sus zarpas asoman lo mismo en Gran Bretaa, Francia, EE.UU., que en Alemania y Australia, por mencionar unos pocos sitios. Y la cara ms denunciada en todo Occidente es la del Estado Islmico, que coloc a Al Qaeda en el plano de aprendiz de pirmano, haciendo a un sinfn de observadores arremeter contra el fundamentalismo entre los musulmanes, olvidando o aparentando olvidar que este florece en ms de un lugar del planeta.

Porque, a contrapelo de augures y nuncios, el fundamentalismo ha estado histricamente asociado a corrientes ideolgicas o religiosas que imponen el absoluto acatamiento de sus preceptos, establecidos en los libros sagrados o fundacionales, y que no admiten ningn tipo de rplica o interpretacin contextual o actualizada de su doctrina. Es decir, ha habido (hay) fanticos igualmente entre los seguidores de Hitler, que entre los del profeta Muhammad (Mahoma para los hispanohablantes) y los de Cristo (recuerdan la matanza de Oklahoma?).

Solo que los portaestandartes del capital globalizado ponen nfasis en el terrorismo de los moros, y exhiben rostro de circunstancia cuando alguien alude al terrorismo de Estado, ese que acude a armas biolgicas, qumicas, nucleares, y ha tomado corporeidad en Guernica, 1936; en Hiroshima y Nagasaki, 1945; y en Vietnam, Yugoslavia, Cuba

S, en Cuba, que no descansa en la ingente tarea de imputar a sucesivos gobiernos estadounidenses la condicin de ejecutor e impulsor de la variante de terrorismo de Estado, al promover dictaduras y golpes manu militari en todo el orbe, con la suspensin de los derechos constitucionales.

Cuba, la cual ha sido diana de esa modalidad, constituida por agresiones desde el triunfo de la Revolucin de 1959 y que incluyen, grosso modo, roturas de fbricas; averas en maquinarias; incendios en pueblos, caaverales, escuelas primarias, transportes urbanos, centros de salud pblica; destruccin del tendido elctrico y sabotajes a las plantas de esa energa, a tiendas de productos industriales, centrales azucareros; colocacin de bombas en centros sociales, hoteles; asesinato de civiles y militares; introduccin de vidrio molido y clavos al pan destinado a la poblacin; trfico de armas y explosivos; vertimiento de sustancias qumicas txicas en arroyos; infiltraciones ilegales en el territorio nacional; secuestro de aviones de vuelos comerciales, fumigacin agrcola; descarrilamiento de trenes; asaltos armados a comunidades; recopilacin de pertrechos para bandas

Algo ha agraviado de modo singular a estos isleos de alegra fcil y orgullo inclume que somos: las decenas, centenares de preparativos para segar la vida del Comandante en Jefe Fidel Castro, quien si siempre se salv fue por obra y gracia de la accin previsora y esmerada de los rganos de la Seguridad del Estado, el Minint, las FAR, y de la inmensa mayora de compatriotas en ese haz llamado Comits de Defensa de la Revolucin.

O sea que los cubanos, que nos pronunciamos tajantemente contra todo tipo de terrorismo, y nos solidarizamos con Gran Bretaa, EE.UU., Francia, Alemania, Australia, lo hacemos precisamente por haber sufrido en carne propia el flagelo desde el propio instante del triunfo del proceso que coart la hoja de asesinatos, torturas, desapariciones y la falta total de derechos humanos inherentes a una tirana aupada por Washington.

Washington, que, en muestra del peor de los terrorismos, nos impuso, desde abril de 1960, el bloqueo econmico, comercial y financiero ms extendido y asfixiante de la historia. Bloqueo que pretende causar hambre, desesperacin, y el consiguiente derrocamiento del Gobierno Revolucionario. Un cerco cuyo dao a la mayor de las Antillas se calcula sobre los 125 mil 873 millones de dlares. A este valladar contra el desarrollo summosle difamatorias campaas de prensa, y 681 acciones agresivas, probadas y documentadas, de resultas de las cuales han perecido 3 478 mujeres, hombres y nios. Otros 2 099 han quedado discapacitados. Ello, sin contar con los planes de invasin, no solo en Girn y la Crisis de Octubre.

Como colofn de esta poltica, reparemos en el reclutamiento, la direccin, el apoyo logstico y la utilizacin de mercenarios dentro de nuestro territorio por las administraciones yanquis, que no han cesado de obstruirnos el pleno disfrute de los derechos humanos y las libertades fundamentales a la vida, la paz, la libre determinacin, el despliegue econmico.

Sostengamos, sin temor a desmentido alguno, que si alguien dispone del aval suficiente para condenar la violencia, incluida la de Estado -y los fundamentalismos de cualquier laya-, ese alguien es precisamente Cuba, consciente de que el terrorismo no se escinde en bueno y en malo. Terrorismo es uno. Y punible.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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