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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-06-2017

Moreno en funcin de Correa

Sebastin Vallejo
El Telgrafo


Deber pasar todava bastante tiempo para que Lenn Moreno deje de ser visto, juzgado y apreciado en funcin de Rafael Correa. Lo cual es natural, en cierto sentido, despus de 10 aos seguidos de un gobierno cuyo estilo poltico se caracteriz por explotar la imagen de Correa, usndola como motor para reivindicaciones sociales, legitimacin y fuerza electoral. Diez aos de eso no se pueden olvidar en dos meses. Y, sin embargo, hay una fetichizacin de Correa que alimenta esta condicin. No solo que ser difcil que el discurso poltico deje ir a Correa, y que Correa salga del discurso poltico, sino que hay casi una fascinacin por creer que toda accin de Moreno es una respuesta a Correa.

En parte, es un resultado de la manera en que se desarroll la campaa presidencial de Moreno. Un Moreno que hizo la ronda con las bases, pero se olvid de hacerla con aquellos que compran tinta por barril. Si bien no se debe a los medios, ni tiene por qu deberse a ellos, son parte de la realidad y de la compleja manera en que se construyen, dentro del imaginario colectivo, las imgenes polticas. Querer cambiar esa dinmica de poder puede ser loable, pero no por eso se debe desconocerla.

Entonces permiti que sea ms Correa que Moreno el motor electoral, creando muchas incgnitas alrededor de Moreno, y dando espacio para que estos cuestionamientos sean interpretados como una sumisin a los planes de eternizacin en el poder de Correa.

Con esta antesala, parece que el propio Moreno, queriendo imponer su estilo propio mostrando sus cartas (demasiado tarde para manejar su imagen como presidente), decide establecer un discurso cuya base responda a las crticas de estilo con las que se manej el Ejecutivo en los ltimos diez aos. Ese fue su discurso de posesin. Pero, a partir de eso, Moreno no ha podido librarse de esa confrontacin discursiva y de estilo. Moreno, ante el pblico, no es su propia persona. Moreno no tiene plan, ni visin ni personalidad, sino que es una constante respuesta a Correa. Cualquier cambio en el aparato del Estado, en la configuracin de la burocracia, en la aproximacin a los movimientos sociales, a la oposicin, no es visto como una posicin de Moreno, por conviccin de Moreno, por los acuerdos a los que lleg Moreno, o por la visin independiente que tiene Moreno, sino como una manera de distanciarse de Correa, de responder a Correa, de enterrar a Correa.

El propio Correa no ayuda. Su activa presencia en las redes impide que Moreno pueda forjar su imagen poltica, como sujeto poltico autnomo. Correa termina por alimentar el fetiche de periodistas y ciudadanos, de opositores y guerreros digitales. Un fetiche que, en este punto, no distingue de posicin poltica. Alimenta a correstas y anticorrestas por igual.

No hay motivo por el cual la oposicin deje de alimentar ese fetiche. Sin duda, es la carta que les permite moldear el mensaje y atacar el nuevo gobierno. El nuevo gobierno todava no encuentra su ritmo y su voz para cambiar ese mensaje. Pero lo que sorprende es el empeo que se tiene desde AP, desde los propios partidarios, desde su bancada legislativa, por mantener viva la imagen de Correa rondando siempre lo que haga o diga Moreno. Sera un buen momento para dejar que Moreno sea su propia voz.

Entender, apoyar y criticar a Moreno por el mrito de su accionar, en funcin de s mismo, ms que un apndice a diez aos de Correa. Sera un buen momento para que, comenzando por los correstas, dejen a Moreno gobernar en funcin de Moreno.

Fuente: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/1/moreno-en-funcion-de-correa


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