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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-06-2017

Estados Unidos en ltimo trmino
Cmo crear un pas paria

Tom Engelhardt
Tom Dispatch

Traduccin del ingls para Rebelin de Carlos Riba Garca


Dejar Trump sentado un rcord para los libros de historia?

En su propia y catica manera, es maravilloso contemplarlo. Como corresponde a los sueos ms locos de nuestro presidente, podra incluso resultar un rcord que durara pocas, uno para los libros de historia. Despus de todo, l fue el candidato que lo intuy primero. Cuando quienes eran sus adversarios, al igual que los dems polticos de Washington, insistan todava en que Estados Unidos continuaba estando en lo ms alto, que no era una sino la nacin indispensable, la nica verdaderamente excepcional sobre la faz de la Tierra, l dijo algo diferente. Bas su campaa en la decadencia de Estados Unidos, en la creciente falta de excepcionalidad del pas, en su potencial calidad de prescindible. Se mont sobre la expresin otra vez como en hagamos que Estados Unidos sea grande otra vez dado que (eso estaba implcito) ya haba dejado de serlo. Y jur que l y solo l era la mejor opcin para que los estadounidenses, o al menos para quienes no eran inmigrantes y tenan la piel blanca, volvieran a vivir das mejores.

En ese sentido, l fue nuestro primer candidato de la decadencia; si eso no os dijo algo durante la campaa electoral, debera haberlo dicho. Se trata de un hecho incuestionable: l toc una fibra sensible, hizo sonar una campana.. Porque en el pas profundo era posible sentir una oscura realidad que no era palpable en Washington. El pas ms rico del planeta, el de mayor podero militar en la historia de... bueno, nadie, en algn sitio, en algn momento (o eso se nos dijo una y otra vez)... era incapaz de ganar una guerra, ni siquiera gastando billones de dlares del contribuyente; con la fuerza de sus armas, solo era capaz de extender el caos.

Mientras tanto, en casa, a pesar de tanta riqueza, a pesar de la abundancia de milmillonarios entre ellos, quien competa por la presidencia, a pesar del paraso corporativo habitado por Google y Facebook y Apple y dems, segmentos de este pas y su infraestructura estaban empezando a sentirse claramente tercermundistas (para usar una palabra de otro universo). Trump tambin lo sinti. Deca frecuentemente cosas como esta: Gastamos seis billones de dlares en Oriente Medio y no conseguimos nada... Y tenemos un sistema areo obsoleto. Nuestros aeropuertos son arcaicos. Nuestros ferrocarriles son vetustos. Y esto: Nuestros aeropuertos se parecen a los de un pas del tercer mundo. Y sobre la destartalada infraestructura del pas no podra haber estado ms acertado.

En algunos sectores, los trabajadores blancos y los estadounidenses de clase media de este pas sentan que el futuro ya no les perteneca, que tampoco sus hijos tendran las posibilidades que ellos haban tenido, que ellos mismos estaban cada vez ms lejos de tener las oportunidades que haban tenido. El Sueo Americano pareca estar adquiriendo un aspecto casi de pesadilla, ya que el valor real del salario medio de un trabajador no haba aumentado desde los setenta, ya que el costo de una formacin universitaria se haba disparado y el peso de la deuda educacional para los hijos con deseos de avanzar era asombroso, ya que la sindicalizacin estaba cayendo vertiginosamente y la desigualdad en los ingresos haba crecido como nunca en la historia... bueno, ya conocis la historia, la conocis muy bien. Fundamentalmente, para ellos la expresin Sueo Americano pareca ser cada da ms una marca registrada de la que alguien se haba apropiado.

Indispensable? Excepcional? Este pas? Ya no lo era ms. Por lo que estaban viviendo, ya no lo era.

Debido a eso, Donald Trump, se llev el premio mayor de la lotera. Accedi al Despacho Oval con casi el 50 por ciento de los votos y una base fervorosa por sus promesas de volver a hacer todo otra vez, en el estilo de los aos cincuenta.

El discurso promocional del multimillonario empresario fue extraordinario. Prometa un futuro de estratosfrico esplendor, de grandeza a escala histrica. Prometa mantener lejos a los malignos los violadores, los ladrones de puestos de trabajo y los terroristas, ponerlos detrs de un muro o incluso prohibirles que alguna vez viajaran a este pas. Tambin prometa establecer unas marcas increbles, unos rcords que solo un mega-empresario como l era concebible que pudiera conseguir, el tipo de marcas totalmente estadounidenses que este pas no vea desde haca mucho, mucho, tiempo.

Y muy pronto en la era Trump, parece como si en una puntuacin, al menos, l pudo entregar algo a los libros de rcords y regresar a los tiempos en que quienes registraban los actos de gobierno lo hacan rayando una placa de arcilla o un trozo de cera. En este punto, existe al menos la posibilidad de que Donald Trump pueda presidir la ms repentina decadencia de una potencia realmente dominante en la historia, una potencia que hasta hace poco se consideraba que estaba en la cima de la gloria. Podra resultar que fuera una cada muy prolongada. Es cierto que otra superpotencia de los tiempos de la Guerra Fra la Unin Sovitica se derrumb en 1991, en lo que fue la forma ms fulminante imaginable de dejar el escenario global. Aun as, a pesar de que el imperio del mal, como se le llamaba en esa poca, la URSS fue siempre la segunda, la ms dbil, de las dos superpotencias. Nunca se acerc a Roma, a Espaa o a gran Bretaa. En el caso de Estados Unidos, estamos hablando de un pas que hasta no hace mucho tiempo se vea a s mismo como la nica gran potencia que quedaba en el planeta Tierra, la superpotencia solitaria. Era la nica que se mantena en pie, triunfante en el final de una historia de rivalidad de grandes potencias que evocaba una poca en la que los grandes navos de guerra hechos de madera irrumpieron por primara vez en un mundo ms vasto y empezaron a conquistarlo. Se mantuvo sola en lo que, como a sus defensores les gustaba proponer en ese momento, el fin de la historia.

Aplicando el poder duro a un mundo fallido

Tal como lo percibimos, parece bastante posible que veamos al presidente Trump, en vivo, tweet tras tweet, discurso tras discurso, danza de las espadas tras danza de las espadas, intervencin tras intervencin, acto tras acto, en el proceso de desmantelamiento del sistema global de poder sobre todo, del poder blando y de las alianzas de todo tipo por medio de las cuales Estados Unidos hizo sentir su voluntad y se construy como verdadero rbitro mundial. Ya sea que sus polticas de Estados Unidos primero estn apuntando a la creacin de un futuro orden de autcratas, o petro-estados, o que sean apenas la expresin de sus libidinosos impulsos y odios secretos, quizs ya est teniendo xito en la tarea de desmontar el orden mundial de una forma que no tiene precedentes.

Pese a las creencias dominantes hoy acerca de la naturaleza del sistema que Donald Trump est desmantelando en Europa y otros lugares, este sistema era cualquier cosa menos tolerante o particularmente pacfico. Guerras, invasiones, ocupaciones, gobiernos debilitados o derribados, acciones brutales y conflictos de todo tipo se sucedieron unos a otros en los aos del esplendor estadounidense. Las administraciones que pasaron por Washington tuvieron una notable debilidad por los autcratas; en esto, nada se diferenciaban de lo que hoy hace Donald Trump. Por lo general, no tenan el menor respeto por la democracia, ya fuera en Irn, Guatemala o Chile; la voluntad popular pareca interponerse en el camino de Washington (es una irona de nuestro tiempo, como Vladimir Putin tuvo el placer de sealar recientemente, que el pas que se ha entrometido en ms procesos electorales, que ha debilitado y derribado gobiernos como ningn otro, est tan irritado por la posibilidad de que una de sus elecciones haya sido manipulada desde fuera). Para hacer valer su sistema mundial, los estadounidenses no tuvieron reparos en torturar, crear prisiones clandestinas, asesinar y emplear otras nefastas prcticas. En esos aos, Estados Unidos llev soldados a cerca de mil bases militares fuera de sus fronteras, un despliegue planetario como ningn otro pas haba tenido nunca.

No obstante, la cancelacin del acuerdo comercial transpacfico (TTP), la retirada del acuerdo climtico de Pars, las amenazas lanzadas hacia el acuerdo comercial NAFTA, el debilitamiento de la OTAN, la promesa de arancelar los bienes de importacin (y las potenciales guerras comerciales que podran acompaar a cada uno de estos acontecimientos) podran recorrer un largo camino en la direccin del desbaratamiento del sistema global estadounidense de poder blando y dominacin econmica tal como ha existido en estas ltimas dcadas. Si esas acciones y otras similares se hacen efectivas en los meses y aos por venir, dejarn solo un tipo de poder en el temblequeante poder militar duro estadounidense, y su sirviente, el poder encubierto en el que Washington particularmente mediante la CIA lleva tiempo especializndose. Si las alianzas de Estados Unidos se resquebrajan y su poder blando se convierte en uno demasiado irritable o tenso para seguir siendo aceptado como dominante, su enorme maquinaria de destruccin continuar intacto, incluyendo su formidable arsenal nuclear. Mientras, en la era Trump, es evidente la decisin de recortar los gastos de todo tipo en el mbito nacional, y volcar an ms dinero destinado a las fuerzas armadas, que ya estn financiadas a un nivel que no alcanzan combinadas las otras potencias importantes.

Si se tienen en cuenta los ltimos 15 aos, no es difcil imaginar qu es posible que suceda con el aumento del poder militar: el desastre. Esto es especialmente cierto cuando Donald Trump ha nombrado a un grupo de generales en los puestos clave de su administracin, unos generales que durante la ltima dcada y media combatieron las catastrficas guerras de Estados Unidos en todo el Gran Oriente Medio. No solo son absolutamente incapaces de pensar algo que no sea la aplicacin del poder militar, sino que enfrentados con la crisis de las guerras fracasadas y pases fallidos, de la proliferacin de grupos terroristas y el creciente nmero de refugiados en una vasta y decisiva regin, es evidente que solo son capaces de imaginar una nica solucin para cualquier problema: ms de lo mismo. Ms tropas, ms mini-invasiones, ms ataques areos, ms incursiones con drones... ms de lo mismo.

Despus de una dcada y media de ese tipo de pensamiento, ya sabemos perfectamente cual es el final: ms fracasos, ms caos y sufrimiento, pero sobre todo la incapacidad de Estados Unidos de aplicar con eficacia su poder duro all donde sea de una forma que no empeore las cosas. Dado que, adems, la administracin Trump est plagada de iranfobos empezando por un presidente que muy recientemente se reuni con la familia real saud en un intento de aislar y debilitar un poco ms a Irn, la posibilidad de que una versin militares primero de la poltica exterior estadounidense se extendiera an ms no hace ms que crecer.

Ese pensamiento basado en la idea de ms es tpico tambin del resto de los personajes que hoy ocupan posiciones clave en la administracin Trump. Ah est la CIA, por ejemplo. Se dice que por orden de su nuevo director, Mike Pompeo (claramente, un tipo que tiene el chip ms implantado en la mollera y un iranfobo de primer orden), se han cubierto dos cargos clave: un nuevo jefe de contraterrorismo y un nuevo encargado de operaciones en Irn (identificado recientemente como Michael DAndrea, un partidario de la lnea dura de la Agencia cuyo apodo es el Prncipe Oscuro). As es como Matthew Rosenberg y Adam Goldman del New York Times describieron hace pocos das su enfoque de ambos cargos: La nueva funcin del seor DAndrea forma parte de varios movimientos dentro del organismo de espionaje que indican un enfoque ms musculoso de las operaciones encubiertas con el liderazgo de Mike Pompeo, republicano conservador y ex congresista, dicen los funcionarios. Recientemente, la Agencia nombr tambin un nuevo jefe de contraterrorismo, quien ha adelantado una mayor latitud para atacar a los terroristas.

Para decirlo de otro modo: ms!

Qudese tranquilo el lector de una cosa: ms all de lo que Donald Trump consiguiera en su designio de desmantelar la versin estadounidense del poder blando, sus generales y agentes de espionaje manejarn hbilmente la parte poder duro de la ecuacin.

El primer anunciante del Estados Unidos en ltimo trmino

Si en relacin con la vertiginosa cada del sistema mundial estadounidense la presidencia Trump consigue un rcord histrico, con la poca disposicin que Donald tiene para compartir el mrito de algo, en ese logro sin duda tendr que hacerlo. Es verdad que los reyes, emperadores y tiranos, quienes detentan el poder mximo en un momento dado, prefieren quedarse con todo el crdito por los rcords conseguidos en su tiempo. Sin embargo, cuando miramos atrs, probablemente el presidente Trump ser recordado como quien diera el empujn necesario a una estructura que se tambaleaba. Sin duda, para entonces ser bastante claro que Estados Unidos, que en 1991 desaparecida la Unin Sovitica, que estaba en lo ms alto del poder de cualquier potencia, aparentemente en ese momento empezaba a avanzar hacia los xitos, aunque envuelto con su aura de autocomplacencia y triunfalismo.

De no haber sido por esto, Donald Trump no habra ganado las elecciones de 2016. Despus de todo, no fue l quien hizo que el interior profundo de Estados Unidos se sintiera cada vez ms tercermundista. No fue l quien gast billones de dlares en desastrosas invasiones y ocupaciones, guerras sin final, ataques con drones y operaciones especiales, reconstrucciones y deconstrucciones en un interminable guerra contra el terror que hoy ya tiene todo el aspecto de una guerra realizada para la propagacin del terror. No fue l quien creo la creciente desigualdad en este pas ni quien produjo todos esos milmillonarios en medio de una poblacin que se senta cada vez ms dejado en la estacada. No fue l quien subi las matrculas universitarias ni quien aument el nivel de deuda de los jvenes ni quien dej que las carreteras y puentes se viniesen abajo y los aeropuertos empezaran a parecerse a los del tercer mundo.

Si tanto el sistema estadounidense mundial como el nacional no hubiesen estado en descomposicin antes de la entrada de Donald Trump en escena, ese otra vez tan suyo no habra funcionado. Pensmoslo de otra manera: cuando Estados Unidos estaba de verdad en el apogeo de su predominio y poder econmico, los lderes estadounidenses no tenan necesidad de hablar continuamente de lo indispensable o excepcional que era este pas. Eso no se mencionaba porque era demasiado obvio. Algn da, un historiador puede utilizar esas mismsimas palabras dichas por algunos presidentes y otros polticos de este pas (y sus afirmaciones de que, por ejemplo, las fuerzas armadas de Estados Unidos eran la ms maravillosa fuerza de combate que el mundo haya visto en su historia) como un conjunto de indicadores cada vez ms defensivos para medir la decadencia del poder estadounidense.

Por lo tanto, esta es la cuestin: cuando lleguen a su fin los aos (o los meses? Trump, no ser acaso Estados Unidos un pas paria en lugar de la nacin ms excepcional del planeta? Ser todava ese otra vez el relato del ao, la dcada, el siglo? Acabarn siendo los ltimos paladines del Estados Unidos primero los primeros en anunciar el Estados Unidos en ltimo trmino? De verdad ser este un rcord para asentar en los libros?

Tom Engelhardt es cofundador del American Empire Project, autor de The United States of Fear y de una historia de la Guerra Fra, The End of Victory Culture. Forma parte del cuerpo docente del Nation Institute y es administrador de TomDispatch.com. Su libro ms reciente es Shadow Government: Surveillance, Secret Wars, and a Global Security State in a Single-Superpower World

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/176295/tomgram%3A_engelhardt%2C_the_making_of_a_pariah_nation/#more

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelin como fuente de la misma.



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