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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-06-2017

La colina de las viudas de Kabul, un mundo aparte

AFP


AFP / Rebecca Conway. La viuda Nawzi Fakiri (C), durante una entrevista con la AFP el 20 de marzo de 2017 en la colina de Zanabad, a 15 kilmetros al sudeste de Kabul

La primera se instal a finales de los aos 90. Para huir del oprobio y de la violencia contra las mujeres de su condicin, las viudas afganas han creado una comunidad aparte en una colina pelada de Kabul.

Con el tiempo los tentculos de la ciudad han alcanzado esta cima pedregosa a 15 kilmetros al sudeste de la capital convirtindola en un suburbio lejano. Pero para los vecinos sigue siendo "Zanabad", la ciudad de las mujeres.

La jefa de Zanabad, Bibi ul Zuqia (alias "Bibikoh"), falleci en marzo de 2016. Su hija mayor, Anisa Azimi, de 38 aos, ha tomado el testigo. Vive con su marido en la casa materna, una de las primeras a las que se llega por una pista llena de baches.

"Mi madre lleg aqu con nosotros (cinco hijos) en 2002", dice Anisa, sentada sobre unas alfombras y rodeada por una nube de nios. Por aquel entonces Anisa era una veinteaera soltera y sin perspectiva de futuro.

Su padre muri como consecuencia de las heridas causadas por un cohete y su madre se cas en segundas nupcias con un cuado, fallecido a su vez de una enfermedad.

Para sobrevivir, su madre "lavaba la ropa de los dems, pero alquilar una casa era demasiado caro. Aqu la tierra era libre", un lugar desierto.

Las viudas llegaron con sus maletas y sus penas, nadie se acuerda de cundo.

- "Seguro y barato" -

"Animaban a otras viudas a venir", cuenta Anisa. "La idea era reagruparse en un sitio seguro y barato". Y a su alcance, porque en Afganistn muchos se niegan a alquilar viviendas a viudas, con fama de no tener dinero y algunas de darse a la 'mala vida'.

Un puesto militar vigila la colina. "Est bien para protegernos", estima Anisa. Los talibanes no se encuentran muy lejos.

Por la noche, las mujeres construan a escondidas sus casas de adobe ayudndose las unas a las otras. Por el da, los policas ordenaban destruirlas.