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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-06-2017

Brasil
Temer, el abismo y despus

Atilio A. Boron
Rebelin


Una visita a Ro de Janeiro me dio la oportunidad de conversar con numerosos amigos, militantes sociales y colegas que participaron en el estupendo seminario internacional que organizara la Universidad Federal de Ro de Janeiro (UFRJ) junto con otras instituciones acadmicas, en conmemoracin del primer centenario de la Revolucin Rusa. De esos fructferos intercambios con mis interlocutores brota el siguiente diagnstico sobre la situacin brasilea, que me permito compartir con mis lectores.

A fines de agosto de 2016 una gavilla de bandidos del Congreso brasileo varios de los cuales ya estn en la crcel condenados por delitos de corrupcin- perpetr con la complicidad de la prensa canalla con la Red Globo a la cabeza- y con el auspicio de la clase dominante y de la embajada un golpe de Estado que presentaron a la opinin pblica como si fuera el resultado de un juicio poltico y depusieron de su cargo a la presidenta Dilma Rousseff. [1] Esta haba derrotado al candidato de la derecha dura en el balotaje de noviembre del 2014, Acio Neves, pero lo hizo en nombre de un gobierno que -en un acto que slo puede calificarse como suicida- haba desmovilizado y desorganizado al instrumento poltico que lo haba instalado en el Palacio del Planalto, el PT. Privada de ese apoyo Dilma no tuvo fuerzas para resistir el chantaje de los mercados y del partido derrotado en las urnas y a la semana de asumir su segundo turno presidencial tuvo que designar un gabinete en el cual los cinco principales cargos quedaron en manos de integrantes del equipo de Neves, lo cual no poda sino terminar por desmoralizar y desarmar ideolgica y polticamente quienes un par de meses antes haban ratificado su confianza en ella. La designacin del caverncola economista neoliberal de la Universidad de Chicago Joaqun Levy como ministro de Hacienda marc la total y definitiva sumisin de su gobierno ante el capital financiero. Por eso, cuando la asociacin ilcita que se haba apoderado del Congreso brasileo decidi eyectarla de su cargo nadie acudi en su auxilio y las calles y plazas de Brasil quedaron vacas. Un gobierno que haba sido electo por ms de 54 millones de brasileos fue incapaz de movilizar a unos pocos miles de sus partidarios para detener la conspiracin de los mafiosos sentados en las bancas parlamentarias.

Conclusin: la alianza poltico electoral que el PT sellara con los enemigos de clase, representados sobre todo por el PMDB (Partido del Movimiento Democrtico Brasileo, surgido en los aos de la dictadura y partido del por entonces vicepresidente Michel Temer) y con otras fuerzas polticas de la derecha representantes del agronegocio y los evanglicos ms reaccionarios; el continuismo (si bien con algunos atenuantes en materia de poltica social) del paradigma macroeconmico neoliberal instalado durante el gobierno de Fernando H. Cardoso y la ingenua ilusin de creer que por llegar al gobierno una fuerza poltica conquista el poder tuvieron el lamentable remate que era de esperar, y Dilma fue su vctima. Una verdadera desgracia, para el pueblo brasileo y para todos los de Nuestra Amrica. Desgracia que no fue el inexorable veredicto del destino sino producto de una acumulacin de gruesos errores y extravos polticos que arrancan desde el primer turno presidencial de Lula. Temas, por otra parte, archiconocidos, por lo que no viene al caso referirlos una vez ms en esta breve nota.

Dicho lo anterior, lo ms preocupante ahora es la ausencia de una alternativa poltica para poner fin a un gobierno tan reaccionario como el de Michel Temer. En principio Lula podra triunfar si se procediera a un llamado anticipado a elecciones directas, pero para eso se requerira una enmienda constitucional que un Congreso corrupto hasta la mdula no est dispuesto a aprobar. Recurdese que el zar de la industria frigorfica mundial, Joesley Batista, afirm haber comprado en los ltimos veinte aos la voluntad poltica de ms de 1800 dirigentes polticos entre senadores, diputados federales, estaduales, intendentes y concejales, y no fue el nico en hacer aportes para obtener favores legislativos o de las autoridades. Lo que se baraja entonces es la posibilidad de que se designe a un notable de la vida pblica brasilea para que concluya el mandato de la frmula Rousseff-Temer y se convoque a elecciones en octubre del ao prximo para elegir al prximo presidente. Hay algunos candidatos, pero el ambicioso Fernando H. Cardoso ya se autopostul, aunque su nombre suscite intensas polmicas y movilice viejos rencores en su propio partido, el PSDB (Partido de la Social Democracia Brasilea) y las dems fuerzas de la derecha. Claro que si la presin de la calle alcanzara inditas cotas de movilizacin popular no sera imposible que, ante el temor de un derrumbe de la frgil institucionalidad democrtica, los delincuentes del Congreso (no todos, porque obviamente hay unas pocas honrosas excepciones) podran ceder posiciones y habilitar el llamado a elecciones en los prximos meses. Menos probable sera una convocatoria para una nueva asamblea constituyente, tema tab para los gobiernos de derecha de Amrica Latina. Por supuesto que si tal cosa llegara a ocurrir el aparato judicial brasileo, socio inseparable de la derecha ms reaccionaria del pas, pergeara todo tipo de maniobras leguleyas para inhabilitar a Lula e impedirle postularse para ejercer cualquier cargo pblico en los prximos diez aos y, de ese modo, sacarlo legalmente de la competencia electoral. O sea, un golpe preventivo.

Suponiendo que el miedo a un desborde pre-insurreccional convenza a la pandilla del Congreso de otorgar luz verde a la enmienda constitucional y se autorice el llamado a elecciones presidenciales anticipadas, lo que quedara en pie, segn mis informantes, es la incgnita acerca de si Lula, en caso de ganar las elecciones, tratara de hacer algo diferente a lo hecho durante su gestin presidencial anterior o si se contentara con repetir lo actuado en el pasado. Porque si fuera para hacer lo mismo -y cometer los mismos errores que resultaron en la cada de Dilma: sometimiento al gran capital, desmovilizacin poltica y sindical, odos sordos a los reclamos populares- el resultado final podra ser una crisis peor an que la de estos das y la clausura, por mucho tiempo, de cualquier alternativa de izquierda. Tendra sentido un retorno de Lula si es que se propusiera desmontar el infernal predominio del capital financiero [2] , del agronegocio, de los sectores industriales paulistas agrupados en la FIESP, de la prensa canalla que envilece y envenena da a da a su pueblo y si, adems, redefiniera la insercin internacional del Brasil rompiendo su escandalosa dependencia neocolonial de Estados Unidos promovida por Temer. [3] En caso contrario su regreso al Planalto slo servira para agudizar las contradicciones que hoy desgarran a la sociedad brasilea. No sera exagerado extender este razonamiento tambin a un eventual retorno de Cristina Fernndez de Kirchner a la presidencia de la Argentina, tema sobre el cual ya nos ocupamos en su momento y volveremos a hacerlo prximamente. En ambos casos la pregunta pertinente es: retornar para hacer qu? Repetir lo bueno, en ambos casos, es urgente y necesario. Pero no lo es menos realizar una profunda autocrtica para evitar caer en los mismos desaciertos que provocaron, tanto en uno como en otro pas, desenlaces tan deplorables como la inesperada victoria electoral de Mauricio Macri o el incontestado golpe blando de Michel Temer.

La urgencia de encontrar una salida a la crisis es vertiginosa si se toma en cuenta que el nivel de aprobacin popular del presidente Michel Temer es inexistente en la medida en que oscila entre un 2 y un 4 por ciento y que los poderes fcticos que dominan Brasil ya han decidido soltarle la mano. [4] De qu lo acusan? No de ser un corrupto, delatado pblica e irrefutablemente por la grabacin del ya mencionado Joesley Batista. Eso es lo de menos. Su pecado ha sido su ineptitud para sacar las leyes que la derecha necesita: desmontar la legislacin laboral procedente del varguismo y el trabalhismo brasileo y de los mejores aos del PT restableciendo jornadas laborales de 12 horas e instalando la precarizacin del trabajo- y establecer un nuevo rgimen previsional que requerira 49 aos ininterrumpidos de aportes para acogerse al beneficio jubilatorio con lo que, de hecho, acabaran con la jubilacin como derecho para la enorme mayora de la poblacin brasilea, situacin que en los hechos ya existe en algunos pases de la regin. Pero sera injusto negar la saa antipopular del usurpador: logr aprobar una absurda e inviable- enmienda constitucional (la PEC 55) que congela el gasto pblico en educacin y salud por los prximos veinte aos, hasta el 2036, y al igual que su colega argentino est atacando sin piedad a las universidades pblicas algunas de las cuales padecen un retraso salarial de varios meses. [5] En un alarde de incompetencia la Cancillera brasilea, otrora considerada una de las ms profesionales del mundo, ofuscada por su patolgica obsesin por atacar al presidente Nicols Maduro cometi un error que sin duda figurar imbatible en el libro de records Guinness. Al referirse al inminente viaje de Temer a Rusia (programado para el 20-21 de Junio) el sitio web de Itamaraty anunci, textualmente, que el presidente se dirigira a la Repblica Socialista Sovitica de Rusia para entrevistarse con Vladimir Putin. La increble gaffe permaneci en pantalla durante 22 minutos hasta que un tsunami de burlas de los crticos del gobierno advirtieron a los funcionarios del ministerio de su grosero error y corrigieron la informacin. Un botn de muestra de la situacin que hoy permea en el gobierno.

El problema es que siendo Temer corrupto e intil no hay muchos con mejores credenciales que l, y por ahora se lo sostiene a la espera de la aparicin de un mesas de una clase dominante profundamente dividida y carente de una alternativa poltica viable y eficaz, capaz de obtener del Congreso las leyes que otorgaran sello legal a un retroceso en materia de derechos laborales, previsionales y sociales a la poca anterior al surgimiento del varguismo en los aos treintas del siglo pasado. Buena parte de los dirigentes de sus primeras lneas estn procesados o en la crcel. Por una cruel irona de la historia la nica opcin bien podra ser la de uno de los ex funcionarios de la CEPAL y (arrepentidos) fundadores de la teora de la dependencia y ex profesor de Metodologa Marxista en los cursos de la FLACSO de Santiago de Chile en 1967, Fernando H. Cardoso. Pero an cuando tal cosa ocurriera, el nivel de corrupcin del Congreso es de tal magnitud que para obtener una ley el eventual sucesor de Temer requerira poseer algo ms que la elegancia discursiva y la sutileza argumentativa de Cardoso. Tendra que reincidir en las tramoyas de rutina y re-editar las prcticas tradicionales del intercambio de favores y la compra de votos, y la situacin judicial y el clima de la opinin pblica no son para nada propicios para apelar una vez ms a tales estrategias.

Por lo tanto lo que parece avecinarse es el derrumbe del sistema poltico, ya seriamente debilitado y deslegitimado por el sinfn de denuncias y delaciones por actos de corrupcin y atribulado por una probable ofensiva popular de indita envergadura en el pas. El paro nacional del 28 de abril tuvo una resonancia como tal vez nunca antes en la historia brasilea, y se vienen nuevas convocatorias. Las fuerzas de izquierda poltica, incluyendo un sector del ala ms radical del propio PT (que haba sido marginada por Lula y por Dilma, pese a lo cual en el ltimo congreso del partido tuvo una actuacin deslucida que en nada contribuy a la necesaria autocrtica de la experiencia del gobierno petista) ms un enjambre de organizaciones sindicales (principalmente la CUT (Central nica de Trabajadores, dirigida por el PT) y la CTB (Central de los trabajadores y trabajadoras del Brasil, conducida por el PCdoB) y diversos movimientos sociales entre los que sobresalen el MST (Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra), los Sin Techo y muchos otros parecen estar dispuestos a librar la batalla decisiva contra el rgimen golpista y por la construccin de una genuina democracia. No obstante, all tambin se encuentra una divisin en el campo popular entre quienes tienen como prioridad garantizar la candidatura de Lula en el 2018 y los que pretenden, antes que nada (y desentendindose de ese tema) poner coto a la contrarreforma de la derecha. Es un debate muy complicado y es difcil saber como ser saldado. Lo nico cierto es que si estas fuerzas no ganan la calle nada cambiar en Brasil.

El temor de la burguesa brasilea y sus jefes en el corazn del imperio es muy grande, porque la pertinaz recesin econmica y la crisis de legitimidad que arrastra a toda la clase poltica, al empresariado, a los gobiernos estaduales y locales es de tal magnitud que las frmulas tradicionales del compromiso de las oligarquas partidarias y el jeitinho politiquero que todo lo resolva son dispositivos muy desgastados y demasiado dbiles, que difcilmente podran ser exitosos frente a una amenaza de la magnitud que tiene la que se yergue en la vereda de enfrente. Molecularmente se est constituyendo en Brasil lo que Lenin denominara una situacin revolucionaria: los de arriba ya no pueden seguir dominando como antes y los de abajo (por lo menos un sector importante de ellos) no quieren seguir siendo dominados. Que esta situacin desemboque en una salida revolucionaria requiere de una combinacin de condiciones objetivas y subjetivas que el revolucionario ruso jams conceba de manera mecnica o lineal, y que todo indica que an no parecen haber madurado lo suficientemente en Brasil. Pero, sin llegar al extremo revolucionario, el desenlace de la actual crisis podra producir una radical modificacin en la correlacin de fuerzas que hoy opone a burgueses y proletarios, estos ltimos definidos teniendo en cuenta las grandes transformaciones que el capitalismo contemporneo oper sobre la estructura y la morfologa del universo asalariado. [6] Ms all de esto, se impone aqu una vieja verdad: la solucin de la crisis poltica brasilea no brotar del rodaje de las instituciones del Estado, de los acuerdos parlamentarios o las sentencias de los jueces sino de la dinmica del conflicto clasista, del protagonismo de la calle. Es decir, de la movilizacin popular y la voluntad de lucha de las clases y capas populares resueltas a poner fin al ajuste y redefinir el rumbo de la sociedad brasilea. Slo ellas podrn resolver el endemoniado entramado de corrupcin, venalidad y latrocinio que caracteriza a la clase poltica brasilea. Tarea difcil, muy difcil pero no imposible. Ojal que las clases y capas populares tengan la clarividencia para discernir las vas de solucin a la crisis, la organizacin que convierta su fuerza potencial en fuerza poltica real, y el valor para lanzarse a esa necesaria empresa de transformacin revolucionaria y regeneracin tica que tanto necesita el gran pas sudamericano.

Notas:

[1] Para quienes tengan dudas acerca del protagonismo de Washington basta con recordar que quien se desempe como embajadora de EEUU a lo largo de toda la farsa del juicio poltico fue nada menos que Liliana Ayalde, quien tambin ocupara ese cargo cuando se fragu el golpe de Estado en contra de Fernando Lugo en Paraguay. Lo que se dice, una experta en demoliciones de gobiernos progresistas y en articular las coaliciones necesarias para garantizar el xito de sus planes golpistas. Regres a su pas una vez consumada la defenestracin de Dilma. Ahora es nada menos que la jefa civil del Comando Sur.

[2] Tngase en cuenta que en el ao fiscal 2016 el 43.9% del presupuesto federal de Brasil se destin al pago de los intereses y la amortizacin parcial de la deuda pblica. Consultar: http://www.auditoriacidada.org.br/blog/2017/05/31/panfleto-explicativo-consulta-nacional/ El endeudamiento del sector pblico y el pago de exorbitantes tasas de inters concretaron una fenomenal transferencia de ingresos a favor del capital financiero, enemigo jurado del gobierno petista.

[3] Un ejemplo: la invitacin de Temer a que EEUU participe, por primera vez en su historia, en un ejercicio militar conjunto en la Triple Frontera Amaznica (Brasil, Colombia y Per). La Amazona haba siempre estado celosamente resguardada de cualquier presencia estadounidense. Ya no ms. Ver http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-39826017 as como el texto de Silvina Romano y Amlcar Salas Oroo, Brasil y el Cono Sur en la Geopoltica Estadounidense, disponible en http://www.celag.org/brasil-y-el-cono-sur-en-la-geopolitica-estadounidense/

[4] El 2% lo asegura nossapolitica.net/2017/06 y el 4 % surge de una encuesta de Barmetro Poltico realizada por la Consultora IPSOS y que seala que el 92% de los entrevistados dicen que el gobierno avanza por un rumbo equivocado, el 75% lo califica como malo o psimo mientras que apenas un 4% asegura que es un gobierno bueno u ptimo.

[5] La "congelacin" es una medida absurda y ridcula. La poblacin total del Brasil en 2016 era de 206 millones de personas. En veinte aos ms se incrementar en casi treinta millones, llegando a 234 millones para los que habr que disponer de los mismos fondos congelados en materia de salud y educacin del ao 2016. Es decir, no ms escuelas ni hospitales ni dispensarios mdicos, y a repartir entre esta acrecentada poblacin los fondos que haba en el 2016. Lo que se llama una bomba de tiempo poltico. En lo que hace al retraso salarial los docentes y el personal administrativo de la Universidad del Estado de Ro de Janeiro (UERJ) estn recin ahora cobrando sus sueldos de marzo, y fraccionados.

[6] Sobre este tema resulta imprescindible consultar la obra de Ricardo Romero Laulln y Arantxa Tirado Snchez, La clase obrera no va al paraso. Crnica de una desaparicin forzada (Madrid:AKAL, 2016)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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