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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-06-2017

La juventud que no regresa a la tierra

Mnica Cisneros
Progreso Semanal


Cuando lleguen las vacaciones, Yaxelis sabr de antemano lo que le espera: la misma poceta del ro que conoce desde nia, alguna que otra escapada hasta Camagey, quizs el viaje a La Habana que dos veranos atrs le prometiera su hermana

Fuera de esos planes no tiene mucho ms que contar. Al da siguiente de que termine el onceno grado en la escuela pedaggica donde estudia, sus das comenzarn a desgranarse entre las labores hogareas y los innumerables shows de talentos con que DVD mediante llena sus ratos de ocio. Solo de tarde en tarde Yaguanabo, la pequea comunidad donde vive, se anima con alguna fiesta en el crculo social. Lo mismo puede decirse de los convites familiares: los jvenes son cada vez ms escasos en la zona, y a los viejos nadie se ocupa de celebrarles cumpleaos.

El temor de Yaxelis es que as sea hasta el final de su vida. Despus que me grade como maestra, qu voy a hacer? Cog esta carrera por no irme a trabajar al campo, pero no me imagino fajada con un aula hasta que me jubile, dice. Tampoco quisiera verse casada con menos de veinte aos, como su madre, atendiendo a varios hijos bajo la zozobra de las calamidades econmicas y los malos vicios del marido de turno. Aqu no hay ms nada que hacer, solo tomar, fajarse y parir.

Un camino de tierra, franqueado por densos marabuzales, es la nica va de comunicacin que une a Yaguanabo con el resto del mundo. Son cerca de diez kilmetros que llevan hasta la carretera, desde donde es posible viajar a la ciudad de Camagey (a 30 kilmetros de distancia). All deben realizarse prcticamente todas las gestiones, pues a Jimaguay, la cabecera del municipio, resulta casi imposible llegar.

En mala hora nos pusieron all, se queja Odalys, una lugarea que cuando llegu de visita esperaba por algn transporte para llegar hasta la capital de la provincia, y desde ah, trasladarse a Jimaguay para varios trmites legales.

Odalys desde hace casi dos aos intenta sin xito conseguir un subsidio para reparar su vivienda. Nada ms en pasajes debo haberme gastado como mil pesos. Y lo mismo le pasa a todo el mundo aqu, hasta para darle un aerosol a un nio hay que ir a Camagey!.

A Miguel ngel un susto con su madre enferma de cncer le demostr que en el campo no hay nada que buscar. Lo cuenta con un dejo de frustracin, pues en la finca que haba heredado de su abuelo tenan un pozo tremendo, que no se achicaba ni en la seca ms grande, y un buen pie de cra ceb. Todo eso lo vendi a precio de saldo, al primer comunitario que se le puso por delante. Entre los robos, la falta de crditos y los problemas del transporte, no tena sentido que me machucara yo y mi familia.

En su natal Ciego de Najasa, cuando caa la noche uno se quedaba incomunicado, sin telfonos ni cobertura de celular siquiera. Nada de eso me import mucho hasta el da en que mi madre se puso mala despus de unos sueros (citostticos). Lo que viv aquella vez no lo quera para mis hijos.

Los caminos que no conducen al campo

Desde 1982, la poblacin rural en Cuba ha experimentado un sostenido decrecimiento. Hace 35 aos los habitantes asentados fuera de las zonas urbanas representaban el 30,03 % de los nacionales; para 2015 esa proporcin haba bajado tanto desde el punto de vista porcentual (23,11 %) como en trminos absolutos, registrando una prdida de casi 385 mil personas (de 2 981 450 a 2 597 244). Aunque los ltimos resmenes anuales de la Oficina Nacional de Estadsticas e Informacin (ONEI) plantean una estabilizacin relativa de los registros, lo cierto es que el proceso ha ido acompaado con un envejecimiento absoluto de la poblacin, y por consiguiente, de la fuerza de trabajo disponible.

Un hecho incontrastable lo corrobora: de los 370 mil miembros de la Asociacin Nacional de Agricultores Pequeos, solo 52 mil (el 14,05 %) tienen menos de 35 aos de edad. A nivel absoluto, los datos de la ONEI apuntan a que la franja etaria ubicada entre los 15 y 39 aos de edad ha sido la que ha asumido la mayor parte del decrecimiento, con casi 340 mil censados menos (del 42,08 % de los pobladores rurales en 1982 al 35,16 % en 2012). Hacia 2012 unos 911 mil cubanos comprendidos entre esas edades vivan fuera de las zonas urbanas (cerca del 8 % de la poblacin total de la Isla).

Nuevas formas de incorporacin a la actividad agrcola, como la Resolucin 449 del Ministerio de la Agricultura (que favorece la entrega de tierras a desmovilizados del Servicio Militar), hasta ahora solo han conseguido resultados discretos (unos quinientos muchachos se sumaron por esa va a la produccin agropecuaria).

No es que el campo se est quedando sin poblacin, sino que esta se est envejeciendo y se tiende a concentrar en los poblados ms grandes o al lado de las carreteras, considera Yaqueln Urquiza, integrante del programa de Trabajadores Sociales en el municipio de Jimaguay. Incluso en ese territorio, el menos urbanizado de Cuba si se excluyen algunos de la provincia de Guantnamo, el fenmeno es tangible y con una tendencia ascendente. En muchas comunidades hemos pasado de gestionar el mantenimiento de escuelas o el transporte de embarazadas a los turnos mdicos, a atender el traslado de ancianos para los asilos o la habilitacin de comedores del SAF (Sistema de Atencin a la Familia). En los ltimos cuatro aos aqu tuvimos que cerrar tres escuelitas rurales por falta de matrcula y algunas comunidades se han quedado con cuatro o cinco familias, o hasta menos.

Ya en 2006, en su tesis doctoral, el profesor Arnoldo Oliveros Blet, del Centro de Estudios Demogrficos de la Universidad de La Habana, alertaba que el pas estaba ante un proceso de movimientos en la direccin de la poblacin rural dispersa a rural concentrada. A esa realidad se sumaba la disminucin considerable (a casi la mitad) de los nacimientos en zonas rurales () de casi 9 hijos por cada 100 mujeres en 1990 a un valor de apenas 4,3 por 100 (en el ao del estudio). La consecuencia ms directa de ambos fenmenos era la cada de la poblacin econmicamente activa orientada a las labores agropecuarias y el desarrollo de un flujo migratorio que las ciudades y poblados en la mayora de los casos no se encontraban preparados para asimilar.

Sentado en el portal de su casa en el reparto La Yaba, al sur de la ciudad de Camagey, pone el asunto en trminos de ganar o perder. Por esta casa yo pagu cinco mil dlares y despus me gast otros dos mil en ponerla a mi gusto; ese dinero lo saqu de la venta de mi finca, pero incluso si lo hubiera tenido, no me hubiera alcanzado para hacer all todo lo que necesitaba. Ahora estoy ms tranquilo. No es lo perfecto, pero en el pueblo las cosas siempre son ms fciles, digan lo que digan.

Fuente: http://progresosemanal.us/20170622/la-juventud-no-regresa-la-tierra/



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