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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-06-2017

Trump da marcha atrs con Cuba

Samuel Farber
Jacobin

La decisin de Trump sobre Cuba va a hacer un dao incalculable a la poblacin cubana y slo fortalecer a las fuerzas antidemocrticas en la isla


El 16 de junio, en el Teatro Manuel Artime -nombre de un lder de la invasin de Playa Girn de 1961- en la Pequea Habana de Miami, el presidente Trump anunci la derogacin parcial de las polticas de Obama para normalizar las relaciones econmicas entre los Estados Unidos y Cuba.

Trump dio a la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) treinta das para publicar las normas necesarias para impedir los viajes individuales no autorizado a la isla. Solamente los cubano-estadounidenses con familiares en Cuba y turistas de viajes en grupo, organizados por empresas con autorizacin gubernamental, podrn visitar la Isla.

Adems, Trump prohibi todas las transacciones de negocios con cualquier entidad asociada con los militares cubanos. Esta orden implica a ms de la mitad de la economa de Cuba, incluyendo muchas compaas involucradas en la industria turstica de la isla.

La derecha cubano-americana ha conseguido mucho menos de lo que quera de Trump, pero esta derogacin parcial, sin embargo, representa para ellos una victoria significativa: una fuerza poltica local relativamente pequea ha logrado acabar con la poltica de acercamiento de Obama, posponer indefinidamente el fin del bloqueo y la normalizacin de las relaciones.

Preparando relaciones

El proceso de normalizacin comenz a finales de 2014, ms de cincuenta aos despus de que Eisenhower rompiese relaciones diplomticas con Cuba e iniciase el bloqueo econmico contra la isla, cuando los presidentes Barack Obama y Ral Castro anunciaron la reanudacin de las relaciones diplomticas entre sus respectivos pases.

Evitando cuidadosamente cualquier violacin de la ley Helms-Burton de 1996, que fortaleci y extendi el bloqueo econmico, Obama procedi a firmar una serie de medidas que incluyen la eliminacin de lmites en el tamao de las remesas que se permite a los cubano-americanos enviar a sus familiares y la reanudacin de los vuelos comerciales regulares a Cuba.

El turismo segui formalmente prohibido, pero los estadounidenses podran visitar Cuba sin necesidad de obtener la autorizacin del Gobierno, siempre que cumplieran uno de los doce criterios establecidos por Washington. Una de esas categoras, viajar en apoyo del pueblo cubano, es aplicable casi a cualquier persona que, en circunstancias normales, habra sido considerado un turista.

Como Granma , el diario del Partido Comunista de Cuba seal, Obama no adopt otras medidas de flexibilizacin del bloqueo, como permitir a los ciudadanos de EE UU pagar tratamientos mdicos en Cuba.

A pesar afirm en mltiples ocasiones que el bloqueo econmico era obsoleto, Obama decidi no gastar su capital poltico en la difcil tarea de persuadir al Congreso derogar la Ley Helms-Burton. Sin embargo, en los ltimos das de su administracin, concedi una de las viejas peticiones del gobierno cubano suspendiendo la Ley de Ajuste Cubano de 1966.

Esta ley permita a cualquier ciudadano cubano permanecer legalmente en los Estados Unidos despus de llegar a suelo americano y obtener residencia legal plena un ao ms tarde. Los inmigrantes no tenan que demostrar que haban sido vctimas de persecucin poltica, que la legislacin sobre asilo poltico por lo general exige.

La suspensin de la Ley de Ajuste Cubano probablemente se mantendr dada la poltica anti-inmigracin de Trump y su visin del mundo xenfoba, pero puede ser una victoria prrica para el gobierno cubano. Durante dcadas, la emigracin sin cuotas a los Estados Unidos ha constituido una importante vlvula de seguridad frente al descontento interno.

Matemticas electorales

A diferencia de muchas de las decisiones de Trump, su derogacin de estas medidas no parece estar motivado por rencillas personales o intereses comerciales. Como inform el The New York Times, sus empresas gastaron 68.000 dlares en un viaje en 1998 para explorar oportunidades de negocios, en clara violacin de la ley estadounidense y prueba evidente de que el presidente, al menos entonces, no tena reparos en invertir en Cuba.

Trump explic su reciente decisin invocando violaciones de derechos humanos. Pero esta excusa es de risa a la luz de su reiterada afirmacin de que la poltica exterior de Estados Unidos debe promover los intereses nacionales no la defensa de los derechos humanos. Su elogio de los dspotas, de Rodrigo Duterte a Vladimir Putin , y la evidencia de que no permitir que la represin se interponga en el camino de un buen negocio, ilustran an ms su indiferencia ante este problema.

En su lugar, Trump bas su decisin en un clculo puramente electoral destinado a ganar el apoyo de la derecha cubano-americana, encabezada por el senador Marco Rubio y el congresista Mario Daz-Balart, cuyo padre y abuelo apoyado la dictadura de Batista.

Ambos polticos republicanos provienen de Florida, un estado muy disputado donde los cubano-estadounidenses representan ms del 5 por ciento del electorado. La derecha cubano-americana tiene un considerable poder poltico, como los muchos funcionarios electos de este origen demuestran. Asimismo tiene una influencia sustancial en los principales medios de comunicacin en el sur de Florida, incluyendo radio y televisin, as como en El Nuevo Herald, edicin en espaol del Miami Herald. Pero su influencia se ha deteriorado desde hace algn tiempo.

De acuerdo con las encuestas, un poco ms de la mitad del electorado cubano-estadounidense vot a favor de Romney en 2012, y un porcentaje similar a Trump en las elecciones de 2016. Una proporcin mucho mayor de jvenes votantes cubano-americanos es demcrata.

Adems, los resultados del vigsimo sptimo distrito del Congreso en Florida, en gran medida cubano-americano, representado por Ileana Ros-Lehtinen, la congresista cubano-americana ms veterana, sugieren un cambio notable en la actitud poltica de la comunidad.

Ros-Lehtinen gan la reeleccin con un margen de 54,9 a 45,1 por ciento, pero Hillary Clinton venci a Trump en el mismo distrito por veinte puntos, la mayor mayora en cualquiera de los veintitrs distritos republicanos del Congreso que Clinton gan en noviembre pasado.

La segunda mayor victoria de Clinton en un distrito republicano fue en el vigsimo sexto distrito de Florida, otra rea mayoritariamente cubano-estadounidense, representada por Carlos Curbelo. All, Clinton se impuso con un 57 a 41 por ciento.

Estos resultados sugieren una tendencia a la divisin del voto segn las elecciones, de manera que el apoyo a Ros-Lehtinen y Curbelo no es necesariamente seal de acuerdo con su poltica de derecha. Los votos a estos representantes pueden, en cambio ser muestra de agradecimiento por la ayuda de sus oficinas en el acceso a los servicios sociales o quiz de un sentido de lealtad a un conciudadano cubano.

El apoyo a la derecha cubano-americana puede seguir erosionndose a medida que ms inmigrantes recientes adquieren la ciudadana y se registran para votar. Estos exiliados, que provienen de estratos mucho ms pobres que los que llegaron en los aos sesenta y setenta, parecen ms preocupados por el bienestar de sus familiares en Cuba que con la poltica del exilio.

Por otra parte, como Alex Portes ha sealado, los cubanos que han llegado a los Estados Unidos desde 1980 - y que constituyen una mayora creciente en la comunidad - son apenas distinguibles en trminos socioeconmicos de otros inmigrantes latinoamericanos. De hecho, las encuestas de opinin pblicadas muestran que una mayora sustancial de la poblacin cubano-americana de la Florida apoya el acuerdo firmado por Obama y Castro.

Fuerzas asimtricas

Un nmero creciente de capitalistas americanos y la mayor parte de la prensa de negocios apoyan ahora flexibilizar el embargo cubano. La Cmara de Comercio de Estados Unidos viene impulsando desde hace tiempo la plena reanudacin de las relaciones econmicas.

El New York Times inform el 5 de junio que Engage Cuba, una asociacin de grupos empresariales, economistas y expertos en Cuba, estima que revertir las polticas de Obama le costara a la economa de Estados Unidos 6.600 millones de dlares y afectara a ms de doce mil puestos de trabajo en Estados Unidos.

Las comunidades rurales que dependen de la agricultura, la manufactura y sectores del transporte martimo, as como Florida, Luisiana, Texas, Alabama, Georgia y Mississippi - todos ellos estados que apoyaron a Trump en las elecciones de 2016 - seran los ms afectados.

Es poco probable, por lo tanto, que la agroindustria de la bienvenida a las medidas punitivas de Trump. Despus de todo, como Granma seal , estas empresas han ganado ms de 5 mil millones dlares en exportaciones agrcolas a Cuba desde 2001, cuando el Congreso otorg una excepcin al bloqueo. Este cambio de poltica convirti a los Estados Unidos en una de las principales fuentes de importaciones de Cuba, y la cifra habra aumentado mucho ms si el Congreso no hubiese estipulado que la entrega de los productos slo puede tener lugar despus de que las empresas estadounidenses hayan sido pagadas en efectivo.

Es revelador que la secretaria de agricultura de Trump, Sonny Perdue, expresase su apoyo a la reanudacin de las relaciones durante su audiencia de confirmacin en el Congreso el pasado mes de marzo. Perdue alent al Congreso a aumentar el acceso al mercado cubano para los productos agrcolas de Estados Unidos y aprobar medidas que permitiesen financiar las exportaciones agrcolas con crditos privados.

Su testimonio fue una gran sorpresa: cuando fue gobernadora de Georgia, Perdue encabez una delegacin agrcola a Cuba, al igual que numerosos polticos republicanos y demcratas, sobre todo del sur, medio oeste, y los estados montaosos.

Con slo once millones de habitantes y un territorio del tamao de Pensilvania, Cuba no est entre las prioridades estadounidenses. Los Estados Unidos estn mucho ms interesados en trabajar con China y otros pases ex comunistas en Asia y Europa.

Pero su proximidad, recursos naturales, y su educada fuerza de trabajo hacen que Cuba sea atractiva no slo para las empresas agrcolas, sino tambin para la industria del turismo. Otras empresas estadounidenses quieren reformar la pobre infraestructura de telecomunicaciones de Cuba o llegar a acuerdos con las prometedoras industrias farmacuticas y biotecnolgicas de la Isla.

La importancia econmica relativamente pequea de Cuba explica la asimetra entre las fuerzas que apoyan y se oponen la reapertura de las relaciones econmicas con la Isla. El apoyo a la normalizacin es generalizado - incluye a las grandes empresas, los polticos de ambas partidos, y el pblico en general - pero tambin es dbil.

A ninguno de estos grupos le preocupa lo suficiente Cuba como para tener una guerra con Trump sobre ella. Y mientras que la oposicin a poner fin al bloqueo es bastante limitada - confinada al bloque de poder de la derecha cubano-americana en el sur de Florida y Nueva Jersey - pero muy fuerte. El mantenimiento del embargo es la mxima prioridad de los conservadores cubano-estadounidenses.

Esto explica, por ejemplo, por qu Daz-Balart se comprometi a apoyar el plan sanitario de Trump, a cambio de una lnea dura sobre Cuba. Lo que podra llegar a ser una apuesta costosa, teniendo en cuenta lo impopulares que son los esfuerzos para derogar Obamacare, especialmente en un distrito como el suyo, que depende de los beneficios mdicos proporcionados por el gobierno.

A pesar de su relativa debilidad, sin embargo, las fuerzas que esperan normalizar las relaciones con Cuba parecen tener poca influencia en Trump para contrarrestar la presin de la derecha.

Mientras tanto, una serie de proyectos de ley bipartidista han sido presentados en la Cmara y el Senado para liberalizar el comercio con Cuba, especialmente en el sector agrcola. Otro proyecto de ley, tal vez el ms prometedor, se refiere al derecho a viajar a la isla.

El senador republicano Jeff Flake de Arizona y el senador demcrata Patrick Leahy de Vermont han propuesto una Ley para viajar a Cuba libremente, lo que eliminara las restricciones a las visitas tursticas a Cuba. Hasta ahora, cincuenta y cinco senadores de ambos partidos han respaldado el proyecto de ley.

El impacto en Cuba

La agresiva poltica de Trump contra Cuba, sin duda, afectar negativamente a la economa de la isla, especialmente a su sector turstico en auge. Al ao siguiente de las relaciones se reanudasen, 161.000 estadounidenses visitaron Cuba - casi el doble del nmero de los que fueron en 2014. Las cifras aumentaron an ms en 2016, cuando casi doscientos mil estadounidenses viajaron a la Isla.

Con el aumento del turismo de otros pases tambin, Cuba tuvo un rcord de cuatro millones de visitantes el ao pasado. (Como el destacado economista cubano Carmelo Mesa-Lago ha sealado, es imposible determinar las ganancias netas del pas gracias a esta creciente industria, ya que una proporcin sustancial de los bienes necesarios para sostener el turismo, en especial la alimentacin, son importados.)

El auge de los viajes de turismo, por desgracia, no ha aliviado las otras presiones econmicas que enfrenta la Isla.

La crisis en Venezuela ha hecho dao a la economa cubana, y el suministro de petrleo se redujo significativamente. La venta de servicios profesionales - incluyendo mdicos, enfermeras, maestros - ayud a mantener los ingresos despus de la cada dramtica de la industria azucarera, pero ahora muestra signos de debilidad tambin. Los beneficios del nquel, una importante exportacin de Cuba, han disminuido como consecuencia de la cada de los precios de las materias primas a nivel global. Como resultado de estos avances, el crecimiento del PIB de Cuba en 2016 fue negativo en un 0,9 por ciento. Es probable que las polticas de Trump depriman an ms el crecimiento.

La productividad es baja, y Cuba no tiene suficiente inversin de capital para mejorar y reemplazar sus equipamientos. La prohibicin de Trump de la inversin estadounidense en entidades asociadas con el ejrcito tendr un impacto directo en este sector de la economa.

Adems, la incapacidad del gobierno para introducir la prometida moneda nica, despus de diez aos de preparacin, ha contribuido a crear un clima de incertidumbre econmica.

Los salarios reales de los empleados estatales todava se sitan sustancialmente por debajo de los niveles alcanzados antes del colapso del bloque sovitico en 1989. Como resultado, aproximadamente el 65 por ciento de la poblacin depende de las remesas de los miembros de la familia y amigos en el extranjero.

Mientras que las nuevas medidas de Trump han dejado el flujo de remesas abierto, el declive econmico de la inversin extranjera y el turismo va a reducir an ms el nivel de vida de la isla.

Por desgracia, las polticas econmicas de Ral Castro es probable que slo empeoren las cosas. Desde que asumi el poder - provisionalmente en 2006 y formalmente en 2008 - Ral Castro ha orientado al pas hacia el modelo chino-vietnamita de capitalismo de Estado. Bajo este sistema, el gobierno conserva el monopolio del poder poltico a travs del rgimen de partido nico. Tambin controla los sectores estratgicos de la economa, como la banca, mientras que comparte el resto con capital privado, tanto nacional como extranjero.

Pero este ha sido un camino muy contradictorio, en el que el gobierno cubano ha tratado de hornear su pastel y comrselo tambin, y acompaa muchas de sus medidas de liberalizacin econmica con restricciones que limitan su eficacia con el fin de mantener su control poltico de la Isla.

Contra el imperialismo norteamericano

El hecho de que Donald Trump haya manipulado cnicamente el discurso de los derechos humanos para justificar su agresin econmica no disminuye la dura realidad de las violaciones regulares del estado cubano de las libertades civiles y polticas.

El actual gobierno ha cesado en gran medida la prctica de Fidel Castro de condenar a los disidentes no violentos a largas penas de prisin. En cambio, como Amnista Internacional ha sealado, utiliza menos condenas y ms cortas, intimidando a la oposicin con miles de detenciones de corta duracin cada ao.

Este cambio - junto con otras medidas importantes, incluyendo las reformas emigratorias de 2012, que facilitaron considerablemente la circulacin de los ciudadanos dentro y fuera del pas - es paralelo con la estrategia de Ral Castro de liberalizacin de la economa y la sociedad, sin democratizacin del Estado.

Las medidas recientemente anunciadas por Trump aumentan la probabilidad de una grave crisis econmica y poltica, y contribuyen a alimentar una mentalidad de asedio. Van a hacer un dao incalculable a la poblacin cubana y slo fortalecern a las fuerzas antidemocrticas en la isla.

La izquierda debera apoyar plenamente la normalizacin de las relaciones econmicas con Cuba, no slo por estas consideraciones prcticas, sino tambin porque estamos a favor de la autodeterminacin de todas las naciones contra la presin del imperialismo norteamericano.

Samuel Farber, historiador, se cri en Cuba. Autor de numerosos anlisis sobre la realidad poltica y econmica en la isla desde una perspectiva socialista crtica. Colabora regularmente en la revista marxista International Socialist Review. Su ltimo libro es The Politics of Che Guevara: Theory and Practice, Haymarket Books, Chicago.

Fuente: https://www.jacobinmag.com/

Traduccin de Enrique Garca Sin Permiso http://www.sinpermiso.info/ 



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