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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-06-2017

Aproximaciones a El siglo sovitico de Moshe Lewin
Notas finales sobre Gramsci, la revolucin y El Capital

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Las mujeres fueron una parte fundamental de la revolucin de 1917 al hacer historia junto a los hombres, no como espectadoras pasivas o cifras apolticas, sino como valientes participantes cuyo compromiso fue ms significativo debido al rechazo de la arraigada opresin que representaba. Ver la revolucin a travs de los ojos de las mujeres nos ofrece una lectura ms rica de lo que sigue siendo el movimiento histrico ms transformador de la vida de las mujeres.

Megan Trudell (2017)

Eso tiene que contar mucho entre los factores de mi inhibicin. A m me parece que la historia de Gramsci es la historia de una catstrofe. Por eso, entre otras cosas, no me puedo poner ahora a cultivar la moda Gramsci. Cmo va a haber esperanza de nada en la historia de una catstrofe? Uno puede tenerle mucho amor a Gramsci; yo se lo tengo, desde luego; es un figura muy digna de amor; pero no porque sea una perspectiva de xito del movimiento obrero, sino que como cualquier mrtir es digno de amor.

Manuel Sacristn (1979)

Estbamos en el fragmento 4 del clebre artculo del joven Gramsci sobre la revolucin y El Capital. La predicacin socialista, la propaganda poltica socialista, "ha puesto al pueblo ruso en contacto con las experiencias de los dems proletariados". Con estas palabras inicia Gramsci el penltimo fragmento de su artculo.

La predicacin socialista permite vivir dramticamente en un instante la historia del proletariado, prosigue, "sus luchas contra el capitalismo, la larga serie de los esfuerzos que ha de realizar para emanciparse idealmente de los vnculos del servilismo que hacan de l algo abyecto, para convertirse as en conciencia nueva, en testimonio actual de un mundo por venir". La praxis, la prctica social, como eje bsico. Lo de "hacan de l algo abyecto" no es, desde luego, la mejor expresin del artculo. Porque incluso esos lazos del servilismo que cita el autor de los Quaderni, sus consecuencias para la vida y las relaciones de las gentes,, no hicieron del mundo trabajador, "del pueblo ruso", algo abyecto.

La predicacin socialista ha creado la voluntad social del pueblo ruso, seala a continuacin. "Por que haba de esperar que se renovase en Rusia la Historia de Inglaterra, que se formase en Rusia una burguesa, que se suscitara la lucha de clases y que llegara finalmente la catstrofe del mundo capitalista", siguiendo un esquema manualesco que Marx pens estrictamente para el mundo occidental basndose en lo sucedido en Inglaterra. El pueblo ruso "ha pasado por todas esas experiencias con el pensamiento", aunque haya sido con el pensamiento de una minora matiza Gramsci, y ha superado, a un tiempo, esas experiencias. "Se sirve de ellas para afirmarse ahora, como se servir de las experiencias capitalistas occidentales para ponerse en poco tiempo a la altura de la produccin del mundo occidental".

Amrica del Norte, sostiene el joven Gramsci, "est, desde el punto de vista capitalista, por delante de Inglaterra, precisamente porque en Amrica del Norte los anglosajones han empezado de golpe en el estadio al que Inglaterra habla llegado tras una larga evolucin". Del mismo modo, el proletariado ruso, "educado de un modo socialista, empezar su historia partiendo del estadio mximo de produccin al que ha llegado la Inglaterra de hoy, porque, puesto que tiene que empezar, empezar por lo que en otros pases est ya consumado, y de esa consumacin recibir el impulso para conseguir la madurez econmica que, segn Marx, es la condicin necesaria del colectivismo", para el socialismo, para el comunismo.

Los revolucionarios mismos crearn, en la prctica y con su prctica, "las condiciones necesarias para la realizacin completa y plena de su ideal". Las crear, eso s, "en menos tiempo que el que habra necesitado el capitalismo". Las crticas que los socialistas y colectivos afines "dirigen al sistema burgus para poner de manifiesto sus imperfecciones, su dispersin de la riqueza, servirn a los revolucionarios para hacerlo mejor, para evitar esas dispersiones, para no caer en aquellas deficiencias". Gramsci no se engaa, ni engaa: "Ser al principio el colectivismo de la miseria, del sufrimiento. Pero esas mismas condiciones de miseria y de sufrimiento habran sido heredadas por un rgimen burgus". El capitalismo, otra conjetura singular de Gramsci, "no podra hacer inmediatamente en Rusia ms de lo que podr hacer el colectivismo". Y no solo eso: "hoy hara mucho menos que el colectivismo, porque tendra enseguida contra l un proletariado descontento, frentico, incapaz ya de soportar en beneficio de otros los dolores y las amarguras que acarreara la mala situacin econmica". Incluso desde un punto de vista general, desde un punto de vista humano absoluto, escribe Gramsci, sin pensar con una perspectiva de clase, " tiene su justificacin el socialismo en Rusia. El sufrimiento que seguir a la paz no podr ser soportado sino en cuanto los proletarios sientan que est en su voluntad, en su tenacidad en el trabajo, el suprimirlo en el menor tiempo posible". La historia real, ciertamente, fue por otro lado, recorri otros senderos, y el sufrimiento adquiri dimensiones que Gramsci no pudo prever.

Se tiene la impresin, concluye Gramsci su artculo, "de que los maximalistas han sido en este momento la expresin espontnea", incluso "biolgicamente necesaria" escribe Gramsci de forma sorprendente, "para que la humanidad rusa no cayera en la disgregacin ms horrible, para que la humanidad rusa, absorbindose en el trabajo gigantesco y autnomo de su propia regeneracin, pueda sentir con menos crueldad los estmulos del lobo hambriento, para que Rusia no se convierta en una enorme carnicera de fieras que se desgarren unas a otras", el ABC del sistema capitalista, de la civilizacin capitalista. Sin embargo y ciertamente, aos despus, la URSS se convirti, aunque no fue solo eso, en una enorme carnicera contra gentes y dirigentes polticos que no eran fieras. Nada de eso.

Por cierto, salvo error por mi parte, Gramsci no cita a Lenin en todo el artculo.

Conviene volver al libro de Lewin. De acuerdo. Pero antes, el ltimo desvo, no estara mal conocer las reflexiones sobre la revolucin de octubre de 1917 de un gran marxista egipcio, de Samir Amin.

Una recomendacin: Megan Trudell, "Las mujeres no fueron simplemente el detonante de la Revolucin rusa, sino el motor que la hizo avanzar. Las mujeres de 1917" < https://www.jacobinmag.com/2017/05/women-workers-strike-russian-revolution-bolshevik-party-feminism(Traduccin de Beatriz Morales Bastos)

En una entrevista reciente, Suzi Weissman preguntaba a Tariq Al por el legado de revolucin. Su respuesta:

Socialismo ms la democracia. Fue una revolucin socialista hecha antes de tiempo, aislado de Europa, mientras Alemania masacraba a los lderes de la clase obrera, Rosa Luxemburg, Karl Liebknecht, etc. Todos estamos de acuerdo que los bolcheviques se tuvieron que aislar. Hubo problemas. Por supuesto, que hubo graves problemas para el desarrollo posterior de la revolucin (tanto internamente como con los poderes externos) Fueron problemas tan graves que llego el ascenso del fascismo en Alemania. S la revolucin hubiera triunfado en Alemania como pensaban los bolcheviques (en la dcada de 1920) toda la historia de Europa habra sido diferente.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 


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