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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-06-2017

La Universitat de Valncia y Ediciones Ctedra publican La mstica de la feminidad, de Betty Friedan
Ama de casa, femenina y fiel esposa

Enric Llopis
Rebelin


Una dcada despus de escribir uno de los clsicos de la literatura feminista La mstica de la feminidad (1963)- la psicloga y activista Betty Friedan (1921-2006) echaba la vista atrs. Cuando el libro vio la luz en Estados Unidos, tal vez la mitad de las mujeres hubieran salido del hogar para trabajar. Un imperdonable pecado, por el que se sentan culpables. De ese modo ayudaron a pagar la hipoteca o saldar la deuda con la tienda de ultramarinos, pero erosionaban el ideal de feminidad, desatendan a los vstagos y ponan en cuestin la masculinidad de los esposos, segn la moral de la poca.

El texto de 470 pginas reeditado en 2016 por Publicacions Universitat de Valncia (PUV) y Ediciones Ctedra, con traduccin de Magal Martnez Solimn, tiene mucho de autobiogrfico: Toda mi vida me haba preparado para escribir aquel libro, confiesa Friedan. No se trata de una obra desconectada de la actualidad. El Informe Global de la Brecha de Gnero 2016 publicado por el Foro Econmico Mundial (Davos) sita a Islandia, Finlandia, Noruega y Suecia como las sociedades ms igualitarias entre hombres y mujeres en salud, educacin, oportunidades y representacin poltica. Estados Unidos ocupa la cuadragsimo quinta posicin.

En 1957 Betty Friedan escriba artculos en revistas sobre asuntos de poco inters. Aburrida de esta labor, traslad un cuestionario a sus antiguas compaeras de estudios, graduadas con ella en 1942. Le mova la inquietud por la separacin tajante entre el sufrimiento cotidiano de las mujeres y la imagen que de ellas se proyectaba en las revistas y las televisiones. La autora lo defini como un desgarro esquizofrnico. El artculo con los resultados del trabajo se lo rechazaron o censuraron en varias revistas. Pero continu conversando con psiclogos, socilogos, asesoras matrimoniales, directores de revistas femeninas, expertos en educacin familiar y principalmente mujeres, desde estudiantes hasta jvenes amas de casa y madres. Qu era aquello que inoculaba la culpa entre las mujeres en todo lo que no fuera ser una buena esposa y madre? La autora caminaba tras la pista de algo, que finalmente, despus de numerosas entrevistas, llam la mstica de la feminidad.

Las investigaciones cobraron forma de libro, terminado en cinco aos, aunque la previsin inicial era de uno. Para ello Friedan hizo uso de la Biblioteca Pblica de Nueva York, que por aquella poca abri una sala para que los autores pudieran disponer de una mesa, gratis, por periodos de seis meses. Mis mtodos eran los de una reportera en busca de una historia, apunta. Infatigable y entregada a la misin, puso nombre a ese malestar que ha permanecido enterrado y acallado en las mentes de las mujeres estadounidenses. Un malestar contra el que luchaban, en solitario, las mujeres de los barrios residenciales norteamericanos en las dcadas centrales del siglo XX. Pero nada se deca en libros, revistas y artculos especializados, dedicados a ensearles cmo se caza y conserva a un hombre, amamanta a un beb, se sortean los enfrentamientos entre hermanos, compra una lavadora, se es femenina y vitaliza el matrimonio. Lo contrario del patrn dominante eran las mujeres poco femeninas y neurticas, cuya infelicidad les mova a estudiar en la universidad, desarrollar una profesin o valorar la importancia de los derechos polticos.

Tambin autora de La segunda fase, La fuente de la edad o Mi vida hasta ahora, Betty Friedan recuerda que en 1956 la revista Life se congratulaba por el hecho de que las mujeres estadounidenses volvieran al hogar. El modelo se propagaba mediante vvidas imgenes: la mujer que se despeda de su marido con un beso junto a un ventanal o que llevaba a los nios al colegio en una ranchera. Aspiraba a ser madre de cinco hijos y una casa maravillosa. Friedan tambin destaca que cuando la filsofa Simone de Beauvoir public El segundo sexo, en 1949, un crtico norteamericano realiz el siguiente comentario: no tiene ni idea de lo que es la vida, y adems se refiere exclusivamente al caso de las mujeres francesas. Muchas asistieron al psicoanalista o al psiquiatra afrontar la situacin de malestar. Me siento tan avergonzada o debo de ser una neurtica sin remisin, decan en la terapia.

La mstica de la feminidad se somatizaba. Ampollas con hemorragia, malestar, nerviosismo y cansancio dieron lugar a fenmenos ms graves, como infartos, lceras, bronconeumonas e hipertensin. Segn Betty Friedan, la angustia emocional sin nombre se convirti en crisis psictica; en los aos 50 se produjo entre las nuevas madres-amas de casa un incremento extraordinario de las psicosis maternales, las depresiones desde leves hasta con tendencias suicidas y las alucinaciones postparto. En el texto de la Universitat de Valncia y Ediciones Ctedra, la filsofa y feminista Amelia Valcrcel, autora de Sexo y filosofa: sobre mujeres y poder y Feminismo en el mundo global, entre otras publicaciones, insiste en las patologas generadas por el modelo: Sus maridos no eran todos Rock Hudson, y las reuniones para practicar el ensamblado de tuppers y la compra de cosmticos Avon acababan por deprimirlas. Cocina, nios y cepillado diario y prolijo de pelo llenaban los hospitales de enfermas, con un sndrome antes no conocido. Valcrcel recuerda que la primera edicin de La mstica de la feminidad alcanz los tres mil ejemplares, aunque despus lleg a los tres millones. Es el libro de cabecera de la Tercera Ola del feminismo.

Una circunstancia excepcional era la de las actrices de xito. Frecuentaban las pginas de las revistas femeninas, pero tambin en este caso el patrn haba cambiado. De artistas con una psicologa compleja y carcter fuerte, con un halo de misterio que mezclaba alma y sexualidad (Greta Garbo, Marlene Dietrich, Bette Davis o Katherine Hepburn), se pas al objeto sexual de rostro aniado (Marylin Monroe y Brigitte Bardot); o a las series de televisin como I love Lucy (1951-1957)- protagonizadas por divertidas ama de casa. Las aspiraciones de la feminidad dominante se proyectaron en otras series como Embrujada.

Pero no slo se trataba de los medios de comunicacin de masas. La literatura psicoanaltica tambin difunda una imagen mutilada y patriarcal de la mujer. Betty Friedan recuerda alguna de las frases de Freud: El descubrimiento de su castracin marca un hito en la vida de la nia; se siente herida en su amor propio por la comparacin desfavorable con el nio, que est mucho mejor dotado. Al hilo de las ideas del mentor del psicoanlisis, autoras como Helene Deutsch escribi en 1944 que la pareja de identidades femenina-pasiva y masculino-activo se hallan en todas las culturas y razas. En muchas ocasiones la mujer se resiste a esta caracterstica que le dicta su naturaleza, y adopta comportamientos que sugieren que no est del todo satisfecha con su propia constitucin. Estas contradicciones daran lugar a un supuesto complejo de masculinidad.

Cules fueron las consecuencias de la publicacin del libro para la investigadora? En el eplogo Betty Friedan recuerda que se convirti en una leprosa en el barrio donde resida. La experiencia result muy dura: Prcticamente tuve que huir de mi propio jardn, invadido por la maleza, para evitar que me quemaran en la hoguera. En 1965 tena redactado un tercio del libro que sera la segunda parte de La mstica de la feminidad, con el fin de superarla. Nunca concluy el texto, pero s tena clara la idea medular: Necesitamos un movimiento poltico y social como el de los negros. La activista fue una de las promotoras de la organizacin NOW (Organizacin Nacional para las Mujeres). Reivindicaban la inclusin en la corriente principal de la sociedad norteamericana, con los mismos derechos y responsabilidades que los hombres. Uno de los ejes era el acceso a la independencia econmica, pero se trataba de ir ms all y cambiar las reglas del juego. Romper las barreras de gnero en el mbito laboral, en categoras como enfermera-mdico o secretaria-ejecutivo; la asignacin de un valor en dlares al trabajo domstico (pensin, seguridad social o prestaciones) y compartir con el hombre las tareas de crianza.

La psicloga e investigadora no escatima una reflexin sobre el rol masculino. Acaso no estaban los hombres muriendo demasiado jvenes, al reprimir temores y lgrimas y su propia ternura? Tena la sensacin de que los hombres no eran realmente el enemigo; eran vctimas como nosotras, padecan una mstica de la masculinidad anticuada que les haca sentirse incompetentes cuando no haba osos que matar. En diciembre de 1966 tuvo que declarar ante un juez en medio de un conflicto con las compaas areas. Todo empez porque las activistas denunciaron la discriminacin de gnero que supona prescindir de las azafatas al contraer matrimonio o cumplir 30 aos. En el da de la madre de 1967 organizaron un piquete ante la Casa Blanca, movidas por la consigna Derechos y No rosas. Protestaban porque el gobierno no estaba haciendo cumplir la Ley de Derechos Civiles que prohiba las ofertas de empleo discriminatorio. Betty Friedan menciona asimismo la gran jornada de huelga nacional de mujeres, convocada el 26 de agosto de 1970. Piedra a piedra hacia la conquista de la igualdad.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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