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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-06-2017

Ms all de los 140 caracteres

Jesus Gonzlez Pazos
Rebelin


Igual ya no est de moda leer y tampoco escribir. Y esto, aunque el metro o el autobs en las maanas nos pueden llevar an a pensar lo contrario cuando vemos a la gente ensimismada en sus pantallas de e-books y mviles. Sin embargo, lo que en realidad se va imponiendo cada da ms es la cultura de los 140 caracteres, como consecuencia lgica de la sociedad rpida, esloganizada y minimalista que vivimos. Pero tambin como reflejo y consecuencia de la reduccin del pensamiento crtico, que el sistema dominante tiene como evidente objetivo para hacer ms absoluta su prevalencia.

Cierto es que en estos ltimos aos se ha desarrollado, se puede decir as, un arte del reduccionismo y hay que reconocer que a veces en 140 caracteres se condensan verdades o cidas crticas y afiladas razones. Hay personas que han desarrollado una alta capacidad para transmitir mucho con pocas palabras; es de reconocer. Pero, la otra verdad es que cada da vivimos ms en base a los mensajes condensados y reaccionamos, para bien y para mal, en funcin de los mismos. Incluso las clases polticas, las tradicionales y las modernas, hoy se pliegan a esta nueva realidad y usan el tuit de forma continua para trasladarnos declaraciones, imgenes e ideas simples o, directamente, para la manipulacin informativa y el adoctrinamiento ideolgico. Exponente mximo de esto ltimo y de la cultura del reduccionismo es el actual presidente de los Estados Unidos, que prefiere este medio antes que exponerse ante periodistas y reconoce abiertamente que no le gusta leer. Aunque an no sabemos si es por haber desarrollado esa alta capacidad de comunicacin a travs de unas pocas palabras o es porque, realmente, no tiene nada inteligente que transmitir.

Y sin embargo, en estas nuestras sociedades altamente tecnologizadas, el mundo de las redes sociales y esa especie de nanomensaje que encierran las pocas palabras de los 140 caracteres, no lo explican todo. Hay realidades que necesitan ms espacio para hacerse explcitas, para activar nuestras emociones y razones. Para entenderlas y explicrnoslas para, a veces, combatirlas, a veces, aplaudirlas.

Porque de alguna forma, a travs de las palabras de un sms vamos homogenizando el pensamiento y el sentimiento. Vamos interiorizando sin alterarnos mucho que las guerras se llevan miles y miles de vida pero que se explican en esas escasas palabras; que las personas desplazadas y migrantes forzosas se cuentan por millones y que, a pesar de su invisibilidad, todas son peligrosas para nuestro modelo de vida. Asumimos, sin pensarlo demasiado y como algo inevitable, que las crisis econmicas traen recortes de derechos y hacen crecer brutalmente la brecha de la desigualdad. Asistimos, con distancia, al cambio climtico y a sus consecuencias directas traducidas en nuevas catstrofes y que todo ello traer ms empobrecimiento y explotacin, pero creemos verlo desde la distancia segura de la pantalla de nuestro mvil. Incluso podemos seguir sumando, mediante mensajes cortos, las decenas, cientos o miles de mujeres que son asesinadas en el mundo por la cultura patriarcal y machista y lo salvamos con un tambin reducido minuto de silencio. Firmamos electrnicamente peticiones contra la pena de muerte en Djibuti y luego otra para salvar al gato monts en la sierra de Cazorla sin saber qu ocurre en uno y otro lugar o dnde se ubican. En suma, recibimos flashes de realidad pero, sin entender y dimensionar esa misma realidad. O quizs, como afirma C. Rendueles, nos hemos acostumbrado a que el capitalismo discurra a travs de violentas contradicciones econmicas y polticas y, habra que aadir, tambin sociales y culturales. Y para asumir mejor esas contradicciones los tuits nos ayudan, con su reduccin de la complejidad de stas, a no pensar, no reflexionar demasiado en ello y pasar rpidamente la pgina de la vida.

Porque en este panorama, a veces desolador, a veces inexplicable, con sus grandezas y sus miserias, el sistema dominante si algo busca es precisamente eso ltimo, que no nos paremos a explicarnos, a buscar causas, no sea que encontremos a los responsables que, precisamente, manejan los hilos del sistema. Que igual que nos acostumbraron a consumir huracanes, guerras y otras calamidades en la pantalla del televisor mientras comemos y sin alterarnos en demasa, hoy a eso le sumemos, en la pantalla del mvil, corrupcin, recortes de derechos y programas de austeridad, migraciones o atentados de todo tipo, recogido todo ello en 140 caracteres y sigamos sin pararnos demasiado a pensar en por qu ocurre y quines son los responsables. Para ello, para que todo eso no nos afecte, el sistema nos dice a diario que nos pongamos de perfil, que corramos y dejemos pasar el tiempo para la reflexin basada en el razonamiento y el anlisis de todos los elementos que concurren ante una de estas realidades. De aqu que aunque conozcamos, hacemos como que no sabemos, que aunque miramos hagamos por no ver. Que asumamos ms fcilmente los 140 caracteres que los 8.000 de este escrito o de cualquier otro ms largo an.

Porque, como en los tiempos de la edad media europea, saber hoy sigue siendo peligroso para el sistema. Entonces se quemaron herejes y brujas, muchas de quienes en realidad atesoraban una sabidura diferente, profunda, peligrosa para el sistema dominante. El saber hoy activa la reflexin, la inconformidad y, quizs, la protesta y las ganas de cambiar el sistema por otro ms justo para las grandes mayoras. Por eso ya no queman en la hoguera, pero si nos corderizan para balar al mismo tiempo y de forma breve, sin estridencias.

Porque, es otro ejemplo, a base de tuits nos convencen que Venezuela es una de las peores tiranas del planeta, donde se violan diariamente los derechos humanos. Sin embargo, ninguno de esos tuits explica lo que realmente ocurre en ese pas. Tampoco cuestionan al mismo nivel de crtica el hecho de que Colombia sea una democracia, aunque en 2016 hubo 52 asesinatos (algunos informes hablan de 70) de defensores sociales, y que en los primeros cuatro meses de este ao, la cifra ya alcanz los 41. Tampoco los mensajes rpidos que nos bombardean criminalizando a Venezuela y convencindonos de que todos los das hay muertos en las protestas (aunque hasta hoy, de los 70 contabilizados la mayor parte cae del lado bolivariano y no del opositor), hacen lo mismo con Mxico. Esta es otra democracia incuestionada por el sistema, aunque solo en 2016 las muertes violentas alcanzaron la cifra de 23.000, y desde el ao 2006 se contabilizan unos 30.000 desaparecidos y casi 200.000 asesinatos; este pas hoy solo es superado por Siria en trminos de muertes violentas y hoy tambin es uno de los que abanderan las condenas ms duras al gobierno venezolano.

Y ante todo esto, un reciente estudio de la Universidad de Yale, que no se puede ni se quiere transmitir en 140 caracteres, seala que leer libros mejora las habilidades sociales, el sueo, reduce el estrs, frena el deterioro cognitivo y nos hace ms inteligentes. Habra que aadir a estas peligrosas conclusiones que adems, leer ayuda a reflexionar, a cuestionar el sistema y a generar alternativas al mismo. As, el hecho de la lectura se convertir en un arma cargada de futuro.

Pero todo lo anteriormente sealado no se puede entender como una condena al tuit, al mensaje corto. Al contrario, conscientes de sus capacidades, es posiblemente la combinacin de tuits y libros la que nos haga fuertes, crticos con la realidad, y tanto en lo individual como en lo social, para poder plantearnos mejor nuestra vida y la del colectivo del que somos parte. Porque los primeros permiten la transmisin rpida de la cotidianidad, de lo que acontece en cualquier parte de nuestro pequeo o gran mundo, pero tambin pueden ser reflejo de urgencia de la crtica y de la informacin necesaria. Y a pesar de esto, siempre ser necesario combinar, para que no quede en la nada lo anterior, con los datos desarrollados, el anlisis profundo o el conocimiento amplio de realidades para poder posicionarnos mejor y no como simples marionetas. Y cambiar as el mundo tambin desde, pero no solo, los 140 caracteres.


Jesus Gonzlez Pazos, Miembro de Mugarik Gabe.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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