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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-06-2017

La crisis de Catar, orgenes y consecuencias

J. Hawk / Daniel Deiss / Edwin Watson
South Front


La crisis actual en torno a Catar es el conflicto ms severo entre los estados rabes del Golfo desde el final de la Guerra Fra. Aunque estos miembros autocrticos de la OPEP, ricos en petrleo, han sido histricamente en su mayora aliados de conveniencia, unidos por por temores comunes (URSS, Sadam Husein, Irn, etc.), su desconfianza mutua nunca ha llegado al punto de exigir lo que equivale a una rendicin completa de uno de sus miembros. Varias caractersticas interesantes de esta crisis saltan inmediatamente la vista.

En primer lugar, la ruptura repentina y sin previo aviso de las relaciones diplomticas entre Arabia Saud y otras importantes potencias regionales, como es el caso de Egipto, por un lado, y Catar, por otro, a quien se le ha prohibido, adems, utilizar las rutas de transporte areo y terrestre que transcurren por sus territorios. No haba ninguna disputa visible entre Catar y sus vecinos, ni ninguna decisin poltica provocativa en los ltimos tiempos. Esto hace pensar que fue un movimiento premeditado y planeado por Arabia Saud y sus socios.

Aunque el papel de EEUU en esta crisis sigue siendo ambiguo, es poco probable que Riad haya emprendido algo tan drstico sin contar con Washington, ms an teniendo en cuenta que esta decisin se ha producido inmediatamente despus de la visita de Trump al pas saudita. Si bien el inquilino de la Casa Blanca permaneci silencioso al principio, finalmente manifest en Twitter su apoyo a Arabia Saud, a pesar de que EEUU mantiene una importante presencia militar en Catar.

La naturaleza de las acusaciones formuladas contra Catar es simple y llanamente extrema. Los jefes de gobierno de EEUU y Arabia Saud han acusado a Catar del peor de los delitos, a saber, apoyar al extremismo islmico violento. Trump ha llegado a decir que el cambio de poltica de Catar sera un paso importante para resolver el problema del terrorismo.

La naturaleza de la crisis sugiere que haba tensiones latentes desde haca tiempo y que ahora han salido abruptamente a la superficie. El enfrentamiento entre saudes y catares y la composicin del bando pro-saud dan a entender la existencia de varios elementos en juego.

La cada de los precios del petrleo en los ltimos aos no es el menos trivial de ellos. Las costosas guerras de Arabia Saud en Siria y Yemen no hacen ms que empeorar la situacin. Puesto que la principal actividad econmica de Catar se basa en el gas natural, cuya produccin est fuera del alcance de la OPEP, es posible que Arabia Saud quiera forzar a Catar, cuyo PIB per capita es el ms alto del mundo, a compartir parte de su riqueza con la fracasada monarqua saudita.

Esta drstica medida probablemente no habra sido necesaria si las ambiciones saudes y catares en Siria se hubieran satisfecho. Despus de todo, el objetivo era la construccin de oleoductos a travs del territorio sirio y la captura de sus yacimientos de petrleo a travs del ISIS, todo ello con la aprobacin tcita de la administracin Obama. Aunque el resultado de la guerra en Siria es todava incierto, est claro que los esfuerzos de Arabia Saud y Catar por expandir su riqueza a expensas de Siria han fracasado.

Los saudes estn tambin tratando de afianzar su dominio poltico en la regin, como parte del concepto de una OTAN sun. La poltica exterior independiente de Doha, que a menudo ha ignorado o incluso contradicho los intereses saudes en Siria y Libia, ha sido un obstculo para alcanzar ese objetivo. Por otra parte, la poltica independiente de Catar tambin parece ser la razn por la que pases como Egipto e Israel hayan apoyado los movimientos sauditas. Catar es un importante patrocinador de los Hermanos Musulmanes y de HAMAS, que son importantes enemigos de los gobiernos de estos dos pases, respectivamente.

La otra gran muestra de la autonoma de Catar ha sido su poltica con respecto a Irn, donde tambin ha estado en contradiccin con el enfoque de la lnea dura saud. Dado que la OTAN sun apunta directamente a Irn, si Riad consiguiera imponerse a la independencia catar, se afianzara como la potencia poltica dominante en la Pennsula Arbiga. La subordinacin y humillacin de Catar tambin servira como una advertencia a largo plazo para cualquier otra potencia menor del Golfo que quisiera seguir una poltica exterior independiente de Arabia Saud. La importancia de Irn en el conflicto entre Riad y Doha ha sido puesta de relieve por la decisin de Tehern de suministrar alimentos a Catar para superar el bloqueo saud y por el ataque terrorista de Tehern, que ha sido atribuido a Arabia Saud por las autoridades iranes. Tehern, adems, ha abierto su espacio areo a Qatar Airways y ha intensificado los esfuerzos no oficiales para atraer a Doha a su propia esfera de influencia.

Con todo esto en mente, la reciente visita de Trump a Arabia Saud, que culmin con una extraa y rutilante ceremonia, adquiere un nuevo significado. Aunque no sabemos todava cunto margen de maniobra est dando Washington a Riad en sus relaciones con Doha y cunta coordinacin y comunicacin hay entre las dos potencias, la conducta de Trump mientras estuvo en Arabia Saud tena probablemente la pretensin de mostrar que la monarqua saudita tiene la plena confianza de EEUU, aunque, evidentemente, Catar no ha prestado atencin a ese mensaje. Si la accin saudita diera como resultado que Catar retira su apoyo a los Hermanos Musulmanes y HAMAS, esto sera de ayuda para que EEUU restablezca parte de su hegemona en la regin. Adems, la neutralizacin de Catar podra traer a las guerras de Siria y Libia ms cerca de su fin, al eliminar a un actor importante que tiene un objetivo propio. Por ltimo, pero no por ello menos importante, Catar tambin goza de mejores relaciones con Rusia y Turqua que Arabia Saud, lo cual, sin duda, plantea temores adicionales en Washington en el sentido de que Rusia pueda disputar a EEUU la hegemona en Oriente Medio. La emergencia de un eje Rusia-Irn-Turqua-Catar, como resultado de la diplomacia rusa y de las propias ambiciones regionales de Ankara, es un escenario de pesadilla tanto para Riad como para Washington.

Todava no est claro si la administracin Trump ha obligado a Arabia Saud a emprender este curso o si Trump no tuvo ms remedio que respaldar y aceptar la lnea de accin saudita, con algunas adaptaciones para respetar los intereses estadounidenses antes mencionados. Por un lado, Trump podra haber utilizado fcilmente el mismo argumento que ha empleado contra los catares sobre su apoyo al terrorismo en contra de los saudes. Por otro lado, el poder del lobby saudita en Washington y la inexistencia de un poder delegado capaz de hacer con Arabia Saud lo que Riad est haciendo con Catar significa que los saudes no estn simplemente siguiendo rdenes de Washington.

Sin embargo, a la luz de la prxima visita de Trump a Polonia y de la participacin en la denominada cumbre de la Iniciativa de los Tres Mares, hay que contemplar tambin la posibilidad de que EEUU haya visto en Catar a un competidor no deseado en el mercado del gas natural lquido. Es cada vez ms evidente que EEUU va a seguir expandiendo su papel como exportador de hidrocarburos en el futuro, lo cual, lgicamente, supondr algn conflicto no solo con Rusia, sino tambin con Catar e, incluso, con Arabia Saud. Y tambin es cada vez ms evidente que al menos parte de esa expansin tendr lugar en Europa, es decir, en el mercado al que Catar esperaba acceder mediante su apoyo a los yihadistas en Siria y la consiguiente apertura de un camino para sus gasoductos hasta Europa.

El desencuentro entre EEUU y Catar parece haber tenido un serio impacto en los gobernantes de Doha que, temiendo que cualquier demostracin de debilidad pueda conducir a su derrocamiento e incluso la muerte, han decidido mantenerse firmes y empezar a buscar apoyos en fuentes poco ortodoxas. Ese proceso, a su vez, ha mostrado tanto la extensin del sentimiento antisaudita en la regin como los lmites de la influencia estadounidense. El presidente de Turqua Erdogan sali briosamente en apoyo de Catar y lleg a reafirmar la alianza militar turco-catar y el envo de tropas al pas del Golfo. Tambin Pakistn decidi enviar una fuerza militar a Catar. En su conjunto, estas acciones probablemente disuadirn cualquier aventura militar saud, que posiblemente contara con la cooperacin de facciones descontentas del ejrcito catar. En estos momentos, sera necesaria una intervencin militar de EEUU para acabar con el gobierno de Doha, pero Washington prefiere claramente hacer el trabajo sucio a travs de agentes interpuestos. Adems, no hay indicios de que exista intencin alguna de prohibir o bloquear el trfico de buques de carga de gas natural lquido de Catar. A pesar de que Egipto se ha unido a la coalicin anticatar, no ha bloqueado los buques que transportan gas catar a travs del Canal de Suez.

An as, los dirigentes de Catar estaban bastante preocupados y enviaron a Mosc a su ministro de asuntos exteriores para realizar consultas. No obstante, considerando que Arabia Saud respondi al apoyo turco a Catar expresando su propio apoyo a la causa kurda, hasta el momento solo verbal, parece que Rusia, Turqua y muchos otros pases de la regin no quieren ver a Catar de rodillas. Portavoces de las fuerzas armadas rusas han indicado que, mientras que la guerra en Siria ha disminuido sustancialmente en intensidad, los militantes apoyados por Catar y Arabia Saud se encuentran ahora en una situacin muy confusa, donde no est claro quin se supone que son sus enemigos: las fuerzas sirias u otros grupos rebeldes. Independientemente de cmo evolucione la situacin, es muy poco probable que Catar decida colaborar con los planes de Arabia Saud. Lo ms probable es que Doha se aleje gradualmente de las polticas sauditas y refuerce sus lazos con Turqua y, por lo tanto, indirectamente con Rusia e Irn.

Como nota final, hay que reflexionar sobre el hecho de que este es un enfrentamiento grave y potencialmente muy peligroso entre dos importantes aliados de EEUU. Considerando que tanto Catar como Arabia Saud son miembros del mundo libre (sic), del que EEUU es el lder indiscutido, el hecho de que unos pocos desacuerdos polticos entre ellos no puedan ser abordados ms que mediante bloqueos y amenazas de guerra no habla muy bien de la capacidad de Washington para seguir manteniendo su imperio. Aunque el conflicto entre Arabia Saud y Catar no tiene precedentes en cuanto a su intensidad, est lejos de ser el nico conflicto interno del mundo libre que EEUU parece incapaz de contener. Hemos visto el Brexit, la inminente UE de dos velocidades, los rifirrafes entre Turqua y la UE y Turqua y la OTAN, los fracasos del TTIP y el TPP y otros signos de la debilidad de EEUU. El uso de Arabia Saud contra Catar sugiere que Washington podra estar movindose hacia un modelo diferente de control imperial, a saber, uno basado en el divide y vencers entre sus propios estados clientes. A corto plazo, esto podra dar buenos resultados. Sin embargo, la conciencia de ser estados clientes de EEUU les est llevando a algunos a buscar la ayuda de Mosc, lo cual, a su vez, da pie al desarrollo de narrativas sobre la injerencia rusa, incluso en el caso de la crisis catar.


Publicado originalmente en: Qatar Crisis: Origins and Consequences, South Front, 22/06/2017

Traduccin: Javier Villate

Tomado de https://medium.com/diferencias/la-crisis-de-catar-or%C3%ADgenes-y-consecuencias-4816d5714c43 



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