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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-06-2017

La desigualdad sin caretas

Paul Walder
Punto Final


La economa chilena mantiene desde los ltimos tres aos una tasa de crecimiento inferior al dos por ciento anual, ritmo que con seguridad se extender durante este ao y con no pocas probabilidades el entrante. Un fenmeno que lleva consigo una cada en la produccin, en las exportaciones y el consumo interno, ms un deterioro en las condiciones laborales. Pese a ello, el capital y sus dueos en Chile gozan de otras estadsticas, con tasas de crecimiento que superan varias veces el escenario de la economa real.

El ao pasado, un ao de evidente estancamiento econmico, con una escasa expansin del PIB de slo 1,6 por ciento, la riqueza privada se expandi 7,7 por ciento.

Esta informacin, difundida la segunda semana de junio por The Boston Consulting Group, revel tambin que los activos financieros privados del pas sumaron en 2015 ms de 393 mil millones de dlares (como comparacin el PIB chileno alcanza a 240 mil millones anuales), entre los cuales se hallan los fondos de pensiones. Pero el dato ms relevante fue una nueva constatacin de la abierta y creciente desigualdad en la distribucin de la riqueza. El informe destaca que los 16.200 hogares chilenos (0,3 por ciento del total) que tienen activos por ms de un milln de dlares poseen instrumentos financieros por ms de 140 mil millones de dlares, o un 35 por ciento del total.

Este informe, que revela parte de la riqueza que posee el sector ms adinerado, confirma tambin el proceso de concentracin y desigualdad: mientras la economa en general no alcanza a crecer a un dos por ciento, su riqueza se expande mucho ms que el doble.

Durante esos mismos das el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) public el estudio Desiguales: Orgenes, cambios y desafos de la brecha social en Chile, que concluye en seis grandes nudos como los reproductores de la desigualdad. Esta investigacin es sin duda un documento relevante que confirma la desigualdad en Chile no slo en la distribucin de la riqueza, sino en extensos aspectos que conforman la vida social y cultural. Las relaciones sociales en Chile tienen como elemento conceptual y fundante la desigualdad y discriminacin. Aquella misma figura que revelan los nmeros y estadsticas econmicas se reproduce en amplios y profundos aspectos de la sociedad chilena.

En Chile la desigualdad no se limita a aspectos como el ingreso, el acceso al capital o el empleo, sino que abarca adems los campos de la educacin, el poder poltico y el respeto y dignidad con que son tratadas las personas. Esto afecta en mayor grado a las mujeres, la poblacin rural y de las regiones retrasadas, los pueblos originarios, y a personas de diversas minoras. Una condicin de pas que perjudica al desarrollo, dificulta el progreso econmico, debilita la vida democrtica, afecta la convivencia y amenaza la cohesin social, sanciona el informe. Una declaracin que es demostrada por el estudio y vivida de forma diaria por millones de chilenos.

Ingresos por 140 millones mensuales para el 1% ms rico

Una condicionante central de la desigualdad es la econmica. La generacin de riqueza en Chile que ha multiplicado su PIB durante las ltimas dcadas, ha conducido a niveles de concentracin otrora no imaginables. Hoy no es slo el diez o cinco por ciento ms rico el sector que concentra la riqueza, sino el uno por ciento. Esta es una dimensin no medida por las encuestas, pero s por los registros tributarios. En una evidencia de la pesada desigualdad, hoy el uno por ciento ms rico capta el 33 por ciento del ingreso que produce la economa nacional, en tanto el 0,1 por ciento se apropia de casi el veinte por ciento.

El ingreso promedio de este uno por ciento, afirma el estudio, se estima en ingresos por 140 millones de pesos mensuales antes de impuestos (y de 111 millones netos). No es que cada una de las 9.900 personas que conforman este 0,1 por ciento obtengan este ingreso lquido, sino que son dueas o accionistas de grandes empresas con altas utilidades. Y bajo la cspide de la pirmide, el resto del pas exhibe un pleno y absoluto contraste. Si entendemos un salario bajo como aquel que no logra satisfacer las necesidades bsicas de un hogar promedio, la mitad de los asalariados con jornada de treinta y ms horas semanales obtena un salario bajo en 2015, seala el PNUD.

A la desigualdad econmica comienzan a sumarse otros sesgos y formas de discriminacin. La principal es la de gnero. El 71% de las mujeres con enseanza media completa recibe un salario bajo por su trabajo, as como el 83% de aquellas con estudios medios incompletos. Incluso aquellas con estudios superiores del rea tcnico-profesional, o universitarios incompletos, enfrentan una probabilidad de 44% de obtener un salario bajo.

A la desigualdad que se origina en los bajos salarios se suma la que produce un sistema de pensiones que no provee los medios de vida requeridos para la vejez, afirma el estudio. Alrededor de la mitad de los jubilados percibe hoy una pensin inferior a un valor mnimo, definido en este trabajo como un 70% del salario mnimo.

Discriminacin en las relaciones sociales

A la contundencia de la disparidad en ingresos se le suma la social, que condiciona en Chile el trato cotidiano hacia los otros. Se trata de una de las expresiones cotidianas ms sensibles y menos estudiadas. En la encuesta PNUD de 2016, el 41% de la poblacin encuestada declara haber experimentado en el ltimo ao alguna forma de malos tratos, desde ser pasado a llevar, ser mirado en menos, ser discriminado o tratado injustamente. Consultadas las personas sobre las razones, la clase social (43%) y ser mujer (41%) aparecen a considerable distancia de todas las dems como las razones ms frecuentes de la experiencia de malos tratos. En tercero, cuarto y sexto lugares aparecen razones ntimamente ligadas a la posicin social de las personas: el lugar donde vive (28%), su vestimenta (28%) y su trabajo o ocupacin (27%).

Bajo estas mismas concepciones sociales y culturales se ha estructurado el espacio urbano. Las ciudades de Chile son tremendamente segmentadas y limitan real o virtualmente la libre circulacin. En la calle, y en funcin de la lgica de lo propio y lo ajeno, para aquellos pertenecientes a las clases bajas o sectores populares caminar por comunas de estratos altos implica someterse a un trabajo de ocultamiento y disimulo si no quieren padecer las sanciones diversas -y a veces implacables- que reciben aquellos que entran en terreno ajeno.

Datos de la encuesta PNUD muestran que la molestia frente a la disparidad se concentra en el acceso a la salud y la educacin, y en que a algunas personas se las trate con mayor respeto y dignidad que a otras. En una escala del 1 al 10, donde 10 indica mucha molestia, alrededor del 67 por ciento de la poblacin declara que le molesta mucho la desigualdad en esos tres mbitos (68 por ciento salud, 67 educacin, 66 por ciento trato no respetuoso).

Races de la desigualdad

La desigualdad en Chile tiene elementos fundacionales en la Colonia, con la asignacin de tierras que el gobierno colonial realiz a inicios del siglo XVII, y que tuvo por beneficiarios a los espaoles y sus descendientes blancos, en especial aquellos de mayor alcurnia o fama militar, afirma el estudio. Esta asignacin fue el germen de la clase alta tradicional chilena y de la hacienda, institucin que perdur tres siglos y en torno de la cual se estructur una sociedad rural estratificada entre patrones, empleados, inquilinos y peones.

Siempre hubo una lite econmica que concentr una parte significativa del capital y, por tanto, del ingreso. Ciertamente esta lite se ha renovado, tanto en su composicin como en sus fuentes de ingresos, y hubo perodos de mayor concentracin econmica que otros, pero siempre un nmero reducido de familias ha tenido la propiedad o el control de los activos productivos ms rentables, agrega. Un perodo de transformacin de la lite econmica chilena se dio durante el cambio de modelo econmico impuesto por la dictadura militar: el mapa de los actuales grupos econmicos en Chile est fuertemente influenciado por este proceso.

Por ltimo, la desigualdad socioeconmica en Chile ha tenido una connotacin tnica y racial. Las clases altas se configuraron como predominantemente blancas, mientras que mestizos e indgenas ocuparon un grado ms bajo en la jerarqua social, y negros y mulatos uno an ms bajo. Incluso hoy el aspecto fsico es un buen predictor de la clase social en Chile, lo que delata a una sociedad con escasa movilidad social, en la que han primado los prejuicios y la discriminacin en el acceso a las oportunidades.

Los seis nudos

Para el PNUD la desigualdad socioeconmica es un fenmeno multidimensional y dinmico, con diversos componentes que interactan. Pero su complejidad no impide delinear sus lmites y detectar aquellos nudos que ms influyen en su reproduccin en el tiempo.

Un primer nudo ejerce presin sobre el sistema econmico. La evidencia apunta a que un ncleo duro de la desigualdad en Chile es la existencia de circuitos de empresas de alta productividad, con trabajadores calificados que reciben mejores salarios y tienen empleos ms estables, y su contracara, empresas de baja productividad, bajos salarios, trabajadores menos calificados y alta rotacin. A esto se suma que las instituciones del mercado laboral, como los sindicatos y la normativa de la negociacin colectiva, que en pases ms igualitarios han tenido un papel importante en la reduccin de desigualdades, en Chile hoy son marginales por efecto de la legislacin basada en el plan laboral de 1979, que favorece a los empleadores mediante diversos mecanismos.

Un segundo nudo es un patrn en que el capital y los ingresos estn muy concentrados en un conjunto de grupos econmicos, cuya propiedad est en manos de un nmero reducido de personas. As es como las 75 empresas ms grandes del pas tienen ingresos por ventas que superan en cada una de ellas los mil millones de dlares anuales, y por s solas dan cuenta del 63 por ciento de las ventas del segmento de grandes empresas.

El tercer nudo es un Estado neoliberal insuficientemente involucrado en las tareas de redistribucin y provisin de seguridades para los ciudadanos, fenmeno que toma expresin en la desigualdad que sienten las personas en el acceso a derechos tan bsicos como la salud y la educacin. La accin estatal resulta muy insuficiente para revertir la elevada desigualdad de ingresos que caracteriza al pas: en la actualidad, el total del gasto en transferencias monetarias representa solo el 1% del PIB. As, el impacto redistributivo de transferencias e impuestos en Chile es muy bajo comparado con los pases de la OCDE.

Un cuarto nudo es la concentracin del poder poltico y la sobrerrepresentacin de los grupos de mayores ingresos en los espacios de toma de decisiones, hecho sufrido hasta el da de hoy por las polticas de la transicin y el sistema binominal heredado de la dictadura. En Chile el financiamiento de la actividad poltica ha sido una de las principales herramientas con que han contado los grupos acomodados para asegurar que sus puntos de vista se tomen en cuenta en los procesos polticos.

Segn datos del Servicio Electoral, en la eleccin parlamentaria de 2013 el total de aportes reservados y annimos a candidatos a senador represent casi el 58 por ciento del total de aportes. En cuanto a los diputados, representaron el 46 por ciento del total. En promedio los candidatos que lograron llegar al Parlamento recibieron 2,5 veces ms aportes reservados y annimos que quienes no obtuvieron un escao. Otro dato que confirma este argumento es la pertenencia a las lites en los cargos de representacin popular y de gobierno. Cerca del 75 por ciento por ciento de los ministros, el 60 por ciento de los senadores y ms del 40 por ciento de los diputados del perodo 1990-2016 asisti a colegios de lite, estudi carreras universitarias de lite, o ambas cosas.

Un quinto nudo lo conforma un sistema educativo cuya estructura altamente segmentada no permite asegurar la suficiente igualdad de oportunidades, en tanto un sexto nudo es la consolidacin de una serie de principios normativos que justifican y naturalizan las desigualdades existentes.

Seis grandes nudos que conforman finalmente un gran caldera a presin sobre la precaria condicin de pas.

*Publicado en Punto Final, edicin N 878, 23 de junio 2017.



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