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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-06-2017

Serie: Centenario de la revolucin rusa y del repudio de las deudas
Rusia: el repudio de las deudas en el ncleo de las revoluciones de 1905 y de 1917

Eric Toussaint
CADTM


22 de enero de 1905: Domingo sangriento en San Petersburgo

En febrero de 1918, el repudio de las deudas por el gobierno sovitico sacudi las finanzas internacionales y provoc una condena unnime por parte de los gobiernos de las grandes potencias.

Esa decisin de repudio estaba enmarcada en la continuidad del primer gran movimiento de emancipacin social que sacudi al imperio ruso en 1905. Ese amplio levantamiento revolucionario haba sido provocado por la conjuncin de varios factores: el desastre ruso en la guerra con Japn; la clera de los campesinos que exigan tierras, el rechazo de la autocracia, las reivindicaciones obreras El movimiento comenz por unas huelgas en Mosc en octubre de 1905, y se extendi como un reguero de plvora a todo el imperio, adoptando diversas formas de lucha. En el transcurso del proceso de autoorganizacin de las masas populares nacieron los consejos (sviets en ruso) de campesinos, consejos de obreros, consejos de soldados

En su autobiografa, Len Trotsky, que presidi el Soviet de San Petersburgo capital de Rusia hasta marzo de 1818, explica la detencin de toda la direccin del Sviet de San Petersburgo el 3 de diciembre de 1905 por la publicacin de un manifiesto en el que los miembros de ese consejo elegido llamaban al repudio de las deudas contradas por el rgimen del Zar. Explica tambin que este llamamiento de 1905 al no pago de la deuda acab por concretarse a comienzos del ao 1918, cuando los sviets aprobaron el decreto de repudio de las deudas zaristas:

A m me detuvieron al da siguiente de haberse publicado el llamado Manifiesto financiero, en que proclambamos que la bancarrota de la Hacienda zarista era inevitable, declarando categricamente que el pueblo victorioso no reconocera las deudas contradas por los Romanov. |1|

 
Trotsky (con un portadocumentos en sus manos) entre los miembros del sviet de Petrogrado de 1905, durante el proceso.

El manifiesto del sviet de los diputados obreros declaraba bien claro lo siguiente:

La autocracia no ha tenido jams la confianza del pueblo, ni ha recibido de ste mandato alguno. Decretamos, por tanto, que no hemos de consentir que sean saldadas las deudas nacidas de todos esos emprstitos emitidos por el Gobierno zarista, en abierta guerra contra el pueblo ruso.

A los pocos meses, la Bolsa francesa contestaba a nuestro manifiesto abriendo al Zar un nuevo emprstito de dos mil doscientos cincuenta millones de francos. La prensa reaccionaria y la liberal se burlaban de aquella amenaza fanfarrona que los Sviets dirigan a la Hacienda zarista y a los banqueros europeos. Pasado algn tiempo, el manifiesto cay en olvido. El mismo se encarg de aflorar nuevamente a la memoria del mundo, en momento oportuno. El derrumbamiento militar del zarismo fue acompaado por la bancarrota financiera del rgimen, que vena gastndose desde muy atrs. Al triunfar la revolucin, los Comisarios del pueblo, el 10 de febrero de 1918, decretaron que quedaban canceladas totalmente las deudas zaristas. Este decreto sigue en vigor
. |2|

Se equivocan los que dicen que la revolucin rusa viene a dejar incumplidas las obligaciones. Las suyas, no! La obligacin que contrajo ante el pas el da 2 de diciembre de 1905, con el manifiesto de los diputados obreros de Petrogrado, qued cumplida ntegramente el 10 de febrero de 1918. Y la revolucin puede decir con justicia a los acreedores del zarismo: De qu os quejis, seores? Bien a tiempo se os advirti!

En esto, como en otras muchas cosas, el ao 1905 no hizo ms que preparar el advenimiento del 17.

(Fuente: https://www.marxists.org/espanol/tr...)

En el libro titulado 1905, L. Trotsky describe la sucesin de acontecimientos que llev a la aprobacin del Manifiesto financiero con que el Sviet, rgano de la democracia revolucionaria, llamaba a rechazar el pago de las deudas contradas por el Zar.

Un amplio campo de actividad se abra pues ante el Sviet; en su derredor se extendan inmensos baldos polticos, que solamente hubiera sido preciso trabajar con el fuerte arado revolucionario pero faltaba el tiempo. |3| La reaccin, febrilmente, forjaba cadenas y poda esperarse, de hora en hora, un primer golpe. El comit ejecutivo, a pesar de la masa de trabajos que tena que realizar cada da, se apresuraba en ejecutar la decisin adoptada por la asamblea el 27 de noviembre 1905. Lanz un llamamiento a los soldados y en una conferencia con los representantes de los partidos revolucionarios aprob el texto del manifiesto financiero ().

El 2 de diciembre 1905 el manifiesto fue publicado en ocho peridicos de San Petersburgo, cuatro socialistas y cuatro liberales. He aqu el texto de este documento histrico:

El gobierno llega a la bancarrota. Ha hecho del pas un montn de ruinas, lo ha sembrado de cadveres. Agotados, hambrientos, los campesinos ya no estn en situacin de pagar los impuestos. El gobierno se ha servido del dinero del pueblo para abrir crditos a los propietarios. Ahora no sabe qu hacer con las propiedades que le sirven de garantas . Ni los talleres ni las fbricas funcionan. Falta el trabajo. Por todas partes vemos el marasmo comercial. El gobierno ha empleado el capital de los emprstitos extranjeros en construir ferrocarriles, una flota, fortalezas, en hacer provisin de armas. Al agotarse las fuentes extranjeras, los pedidos del Estado no se reciben ms. El comerciante, el gran proveedor, el empresario, el fabricante que ha cogido la costumbre de enriquecerse a expensas del Estado, son privados de sus beneficios y cierran sus despachos y sus fbricas. Las quiebras se suceden y se multiplican. Los bancos se derrumban. Todas las operaciones comerciales se han restringido hasta el ltimo lmite.

La lucha del gobierno contra la revolucin suscita perturbaciones incesantes. Nadie est seguro del da siguiente.

El capital extranjero pasa en sentido contrario la frontera. El capital puramente ruso tambin se esconde en los bancos extranjeros. Los ricos venden sus bienes y emigran. Las aves de rapia huyen del pas, llevndose lo que es del pueblo.

Desde hace tiempo el gobierno gasta todos los ingresos del Estado en mantener el ejrcito y la flota. No hay escuelas. Las carreteras estn en un estado espantoso. A pesar de lo cual, falta el dinero, incluso para la alimentacin del soldado. La guerra nos ha dado la derrota, en parte porque carecamos de municiones. En todo el pas son sealadas sublevaciones del ejrcito reducido a la miseria y hambriento.

La economa de las vas frreas est obstaculizada por el fango; gran nmero de lneas han sido devastadas por el gobierno. Para reconstituir la economa de los ferrocarriles, sern precisos cientos y cientos de millones.

El gobierno ha dilapidado las cajas de ahorro y ha hecho uso de los fondos depositados para el sostenimiento de los bancos privados y de empresas industriales que, con frecuencia, son absolutamente dudosas. Con el capital del pequeo ahorro, juega a la bolsa, exponiendo los fondos a riesgos cotidianos.

La reserva de oro del Banco del Estado es insignificante en relacin a las exigencias que crean los emprstitos gubernamentales y a las necesidades del movimiento comercial. Esta reserva ser reducida a polvo si se exige en todas las operaciones que el papel sea cambiado contra moneda de oro.

Aprovechando que las finanzas carecen de todo control, el gobierno acord tiempo atrs emprstitos que sobrepasaban en mucho la solvencia del pas. Mediante nuevos emprstitos, paga los intereses de los precedentes.

El gobierno, de ao en ao, establece un presupuesto ficticio de ingresos y gastos, declarando stos como aquellos por debajo de su importe real, a su voluntad, acusando una plusvala en lugar del dficit anual. Los funcionarios no controlados dilapidan el Tesoro ya bastante agotado.

Solo una Asamblea Constituyente puede poner fin a este saqueo de la Hacienda, despus de haber derribado a la autocracia. La Asamblea someter a una investigacin rigurosa las finanzas del Estado y establecer un presupuesto detallado, claro, exacto y verificado de los ingresos y los gastos pblicos.

El temor del control popular que revelara al mundo entero la incapacidad financiera del gobierno fuerza a ste a fijar siempre para ms tarde la convocatoria de los representantes populares.

La quiebra financiera del Estado procede de la autocracia, del mismo modo que su quiebra militar. Los representantes del pueblo estarn intimidados y obligados a pagar lo antes posible las deudas.

Tratando de defender su rgimen con malversaciones, el gobierno fuerza al pueblo a llevar a cabo contra l una lucha a muerte. En esta guerra, cientos y miles de ciudadanos perecen o se arruinan; la produccin, el comercio y las vas de comunicacin son destruidos de arriba abajo.

No hay ms que una salida: es preciso derribar al gobierno, arrebatarle sus ltimas fuerzas. Es necesario cerrar la ltima fuente de donde extrae su existencia: los ingresos fiscales. Esto es necesario no slo para la emancipacin poltica y econmica del pas, sino, en particular, para la puesta en orden de la economa financiera del Estado.

En consecuencia, decidimos que:

No se efectuar ninguna entrega de dinero por rescate de tierras ni pago alguno a las cajas del Estado. Se exigir, en todas las operaciones como pago de salarios y contratos, moneda de oro y cuando se trate de una suma de menos de cinco rublos, se reclamar moneda sonante.

Se retirarn los depsitos hechos en las cajas de ahorro y en el Banco del Estado, exigiendo el reembolso ntegro.

La autocracia nunca ha gozado de la confianza del pueblo y no estaba en modo alguno fundada en ella.

Actualmente el gobierno se conduce en su propio Estado como en pas conquistado.

Por estas razones decidimos no tolerar el pago de las deudas sobre todos los emprstitos que el gobierno del zar ha concertado mientras llevaba a cabo una guerra abierta contra todo el pueblo.

(Fin del Manifiesto)