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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-06-2017

El imperialismo hoy, sus dinmicas y manifestaciones
Venezuela, Pasos Catalans y Euskal Herria

Iaki Gil de San Vicente
Rebelin

Ponencia base para el debate sobre el mismo tema a realizar el 29 de junio a las 19H en el local de CSA "EL CARGOL" (C/ Menorca n 3 en el barrio de La Granja


Esa Faja del Orinoco es mucho ms que petrolfera, es la Faja Bolivariana del Orinoco Socialista

El PETRLEO ha sido hasta ahora un arma para dominar A LOS PUEBLOS. Nosotros planteamos el petrleo como arma para LIBERARLOS

 

Suramrica, con el petrleo que tenemos, con el gas que tenemos, con el pueblo que tenemos y la voluntad que debemos tener cada da ms grande de integracin, puede ser un polo petroqumico mundial, adems de un polo agrcola mundial (14-03-2006)

 

Hemos recuperado el manejo del petrleo y de la riqueza petrolera. Para qu? Para distribuirla, para sembrarla, para transformarla (2-06-2006)

 

Mirando desde un helicptero aquella inmensa extensin, les dije: Miren, aqu no se puede repetir el modelo petrolero del siglo XX; sacar y sacar petrleo, lanzarlo por oleoductos y aquellas tierras llenndose de ms miseria, de ms pobreza. NO! (13-01-2009)

 

El petrleo no es una riqueza de la burguesa ni del imperio; es una riqueza del pueblo venezolano para compartirla con los pueblos del mundo (15-02-2012)

 

Nosotros hemos recuperado la Independencia Nacional, y la independencia tiene su concrecin en hechos tangibles, uno de ellos es el manejo de nuestra poltica petrolera (22-08-212)

 

El Proyecto de la Faja Petrolfera del Orinoco es mucho ms que un proyecto petrolero, es un proyecto de desarrollo integral. Es petrolero, industrial, agrcola, agroindustrial, social. Socialista! (22-08-2012)

 

AA.VV: CHVEZ Y LA FAJA. A. Carquez Saavedra (presentador). Edit. PDVSA, Caracas 2014

  1. CRISIS POLTICA DEL IMPERIALISMO

  2. LA IMPORTANCIA DE EL CAPITAL

  3. EL NUEVO IMPERIALISMO

  4. LAS LECCIONES DE VENEZUELA

  5. EL SUB IMPERIALISMO ESPAOL

1.- Crisis poltica del imperialismo

Parece que los tcnicos en economa FMI, FED, BM, BCE, etc.- han decidido insuflar un poco de optimismo sobre el futuro inmediato de los negocios capitalistas, diciendo o insinuando que, por fin, se ve cerca la salida del tnel de 2007. Se aferran a ciertos indicios prometedores que aparecen en las economas imperialistas trmino cientfico-crtico elemental abandonado tambin por los reformismos-, los aslan y los magnifican, descontextualizndolos de la totalidad de la situacin mundial. Incluso han llegado a decir hace muy poco que los peligros ciertos de empeoramiento de la crisis afectan sobre todo a los llamados pases emergentes, por lo que las burguesas imperialistas pueden respirar bastante ms tranquilas.

Los tcnicos en economa son conscientes de la crisis de direccin poltica que azota a buena parte de los Estados imperialistas: Trump no es el nico caso. En sus recientes visitas, Trump se ha enemistado con todos, excepto con sus siervos ms masoquistas; est posibilitando una guerra comercial con Alemania y el Estado francs, fundamentalmente, y ha agudizado las tensiones en la OTAN, por no hablar de los brutales recortes sociales en EEUU y su provocadora poltica en el mundo entero. Su triunfalismo econmico ha fracasado en dos terceras partes. Algunos polticos yanquis estn boquiabiertos y desconcertados, otros piensan ya en como echarlo de la Casa Blanca, siendo por el contrario apoyado por el poderossimo complejo industrial-militar y el no menos poderoso lobby judo.

La burguesa britnica lleva varios aos cometiendo errores maysculos porque se ha roto su unidad de clase como se ha visto en el debate sobre el Brexit, lo que unido a otros problemas agudiza el estancamiento del pas. En Alemania, los lnder ms enriquecidos exigen reforzar el centralismo para no tener que pagar ellos ms que los lnder empobrecidos; la ultraderecha toma el poder del derechista partido AfD a la vez que se descubren redes nazis dentro del ejrcito alemn y Merkel se presenta como la lideresa de la UE con la ayuda de Macron. Es seguro que Merkel sabia con antelacin a junio de 2017 que Bruselas haba propuesto que la UE enve tropas a las regiones en los que estn en peligro los intereses europeos pudiendo hacer operaciones de alto nivel.

Los poderes subterrneos del Estado francs han tenido que crear de la nada un partido basado en la imagen televisiva y en el vaco ideolgico para salir del barrizal cada vez ms denso y pegajoso, lo que ha provocado una abstencin masiva, superior al 50% del censo. Adems, la corrupcin ya golpea a su primer gobierno an no estrenado. El centro reformista italiano en el gobierno se ha roto esta primavera, el racismo avanza y la burguesa ya piensa en adelantar las elecciones para otoo. Japn, despus del trompazo con Trump sobre el eje-asitico, sigue adelante con el Tratado comercial con el Pacfico, que quiere integrar a 11 pases, ahora que la economa japonesa goza de 15 meses de recuperacin, algo desconocido en los ltimos 120 meses, mientras se rearma intensamente en medio del auge del nacionalismo militarista. Y el Estado espaol? Sigue retrocediendo en la jerarqua imperialista, perdiendo estructura industrial y sumindose en el atraso tecno-cientfico y cultural.

La civilizacin del capital se sustenta en la irracionalidad inherente al valor de cambio, inherente al fetichismo de la mercanca, en la explotacin consustancial a la ley del valor y a la extraccin de plusvala. Esa irracionalidad estructural, esencial, puede ser mnima y transitoriamente controlada por los sectores menos obtusos de la burguesa mundial, los que en ese perodo poseen la hegemona imperialista mundial, logrando cortas fases de un muy inestable e incierto equilibrio en el filo de la navaja. Pero siempre, tarde o temprano, la irracionalidad de fondo inseparable de la propiedad burguesa vuelve a la luz exigiendo ms sacrificios humanos. La actualidad del comunismo, su necesidad vase Debates sobre comunismo, a libre disposicin en la Red- se sustenta en la inevitable recurrencia objetiva de la irracionalidad del capital.

Un ejemplo ms lo encontramos en las crisis polticas que azotan a las burguesas y aqu nos hemos limitado a unos pocos ejemplos- como efecto del agotamiento del orden imperialista que los EEUU impusieron en primera instancia en Bretton Wood y que fue remodelando posteriormente segn sus necesidades. La sinergia de problemas de toda ndole que lastran la acumulacin ampliada de capital en el ltimo medio siglo, sinergia que estall definitivamente en 2007, ha terminado desbordando la muy limitada racionalidad de la casta poltica burguesa en su conjunto.

Es en este contexto en el que intervienen las consoladoras palabras de los tcnicos en economa que aunque no ofrecen garantas serias de credibilidad si insuflan algo de nimo en unos crculos de poder que han visto fracasar a medio plazo todas y cada una de las medidas aplicadas desde comienzo de los 70 para abrir otra larga fase expansiva del capitalismo. El nico xito de la brutalidad neoliberal ha sido el de llevar al paroxismo la ley dialctica de la unidad y lucha de contrarios; por un lado, creando la ficcin del capitalismo bueno, perfecto, durante dos dcadas en las que intensific la concentracin y centralizacin de capitales hasta niveles insoportables: si en 2015 slo 8 personas tena ms riqueza que la mitad de la poblacin del mundo, a finales de 2016 esa inmensa iniquidad se concentr slo en 6 hombres, y a mediados de 2017 se centraliza y concentra en nicamente 5 criminales. Y por el lado antagnico, tal irracionalismo se ha generalizado a costa de postergar todos los problemas para comienzos del siglo XXI, cuando se han fusionado creando la crisis perfecta.

No hace falta decir que las fortunas de este quinteto criminal, ms las de una pequea escuadra de piratas que le sigue en el escalafn, estn esencialmente unidas al imperialismo occidental dirigido por los EEUU en sus decisiones estratgicas, al margen de sus rias familiares con euroalemania. La crisis de direccin poltica de este minsculo grupito responde a tres de los grandes efectos causados por el final del imperialismo que tuvo en Bretton Wood en 1944-45, en la derrota del patrn-oro bajo Nixon en 1971 y en el Consenso de Washington de 1989-90 sus momentos estelares. Los tres son: el fracaso en el aplastamiento definitivo de las resistencias de las clases y pueblos; el fracaso de la poltica de desintegracin y balcanizacin de Rusia y China Popular; y el fracaso en el inicio de otra nueva fase expansiva en el capitalismo occidental.

Adems de otros efectos, los tres fracasos citados se han vuelto contra el imperialismo que flota con el agua al cuello en el ocano de la inconmensurable masa de capital ficticio y de impagable deuda mundial que casi sumerge al planeta cada vez ms empequeecido y agotado: Quin se acuerda ahora del triunfalismo del final de la historia, o sea, del final eterno de la lucha de clases? Quin sigue afirmando que tras 1991 Rusia, China Popular y una larga lista de pueblos y Estados iban a convertirse en otros tantos patios traseros de Washington durante el eterno siglo americano que empezaba? Quin imaginaba entonces que el estancamiento de Japn desde la dcada de 1990 era debido a muchas de las caractersticas de la Gran Crisis de 2007 que an perdura?

Las burguesas occidentalizadas tienen razn para su histeria nerviosa, tanto ms cuanto que el eje euroasitico est integrando a Irn, es aplaudido por Siria, atrae a importantes sectores de Pakistn e India y a pases decisivos en Asia Central, tiene las simpatas de sectores sociales de Asia, frica y Nuestra Amrica, y empieza a aparecer como el defensor de Catar y de los pueblos humillados por Arabia Saud, los EEUU e Israel. Al margen de otras consideraciones que podramos hacer a este respecto, como la del mal menor relativo que el eje euroasitico supondra para muchos de estos pueblos en comparacin al mal mayor absoluto que es el imperialismo, etctera, s hay que decir que el miedo de Occidente frente al resto de la humanidad tiene cuatro grandes razones: la abrumadora desproporcin poblacional y de recursos; la tendencia al final de la dictadura del petrodlar y del ordenamiento internacional imperialista; el rpido aumento de la tecnociencia no occidental; y la lucha de clases interna a Occidente.

Una de las salidas del imperialismo es la de pactar con facciones burguesas no occidentales para romper la unidad del enemigo externo, algo parecido a lo que logr Kissinger azuzando al mximo las tensiones entre la URSS y China Popular en su tiempo, pero ya no estamos en el mismo contexto. Otra es la de apoyar fuerzas ultra reaccionarias con mtodos de todo tipo incluidos la logstica militar, la interaccin entre provocaciones fascistas y golpes internos y ayudas democrticas externas; en fin, lo que es imaginable dentro de la caja de los horrores que es la llamada guerra de cuarta generacin, sin olvidar el recurso a las guerras regionales y a toda serie de amenazas, presiones y crmenes siempre negados. Desde esta perspectiva es fcil descubrir la identidad de fondo que une a las estrategias imperialistas contra Siria, muy avanzadas ya, con las iniciales que se estn aplicando contra Venezuela.

En cuanto al orden interno a Occidente, la solucin la padecemos con el retroceso de las libertades, el ataque a los derechos sociales, la restriccin de la misma democracia burguesa, la militarizacin creciente, el auge del neofascismo, las cloacas que conectan los servicios secretos con determinados terrorismos islmicos Pero tambin la padecemos en otro sentido ms agresivo y peligroso: la aplicacin dentro de la UE y de los EEUU de las mismas estrategias y tcticas arriba descritas que se lanzan contra los pueblos no occidentales.

El cerco militar en aumento contra Rusia en el este de la UE, el apoyo pblico al fascismo ucraniano como punta de lanza de ese cerco tambin golpean moral y polticamente a la clase trabajadora europea. Ms an, el ambiente de guerra que se va extendiendo en el este europeo, unido a los recortes de las libertades con la excusa de seguridad o libertad azuzan los peores sentimientos conservadores de sectores sociales que, como en el Estado espaol, salen en defensa de su nacionalismo imperialista y en contra de los derechos democrticos de las naciones oprimidas, como veremos sucede en los Pasos Catalans y en Euskal Herria.

2.- La importancia de El Capital 

Dicho bsicamente, el imperialismo actual, la base objetiva de lo que acabamos de leer, es el decisivo criterio de la prctica que confirma la veracidad de la ley general de la acumulacin capitalista, expuesta por Marx en la seccin sptima, captulo XXIII del Libro I de El Capital, que viene a decir que cuanto ms se desarrolla el capital ms se desarrolla la alienacin; cuanto ms se desarrolla la riqueza de unos pocos ms aumenta la pobreza en la mayora; cuanto ms se desarrolla el potencial emancipador de la ciencia y de la tcnica ms aumentan los controles burgueses que frenan ese potencial. La ley de la acumulacin dice, en suma, que el crecimiento del capitalismo exige y conlleva el crecimiento de las fuerzas que pueden y quieren destruirlo. La lgica dialctica es imprescindible para comprender el decisivo calado histrico de esta ley: sin la dialctica materialista esta decisiva ley tendencial, como todas las dems, es incomprensible.

Ahora bien, esta ley slo muestra la tendencia a la agudizacin de las contradicciones, al margen de sus ritmos desiguales y combinados que dependen fundamentalmente de los resultados de la lucha de clases a escala mundial. En este sentido, el imperialismo actual tambin es el reflejo de la evolucin de las contradicciones analizadas sobre todo en el capto XX sobre la reproduccin simple y en menor medida en el XXI sobre la ampliada del Libro II de El Capital. No podemos extendernos aqu en los debates suscitados por los esquemas de reproduccin.

S nos interesa resaltar su importancia en lo que toca a la reproduccin de la fuerza de trabajo y, en su dinmica interna, a la explotacin del trabajo domstico de la mujer, en la permanente lucha del imperialismo para sobreexplotar a los pueblos, multiplicar la transferencia de valor, destrozar los sectores resistentes de las clases campesinas y obreras, del pueblo trabajador en su conjunto, con el terrible deterioro de las condiciones de vida de las mujeres, etc. La evolucin del imperialismo desde inicios del siglo XX conlleva el empeoramiento relativo de las condiciones de vida de la mujer trabajadora. Esta cuestin central, ya expuesta por el feminismo marxista en las dcadas de 60 y 70 del siglo pasado en base a la relectura de El Capital y en especial de su Libro II, es sin embargo ocultada por el feminismo reformista que huye espantado de cualquier alusin a la objetividad del imperialismo como una de las expresiones ms brutales del sistema patriarco-burgus.

La forma actual del imperialismo es, por tanto y adems de otras causas, tambin efecto de la sobreexplotacin de la mujer, y a la vez incrementa la explotacin patriarcal que es una de las que pueden garantizar el aumento de los beneficios en estos largos aos de estancamiento. Pero siendo cierto esto, debemos profundizar an ms en las fuerzas internas que dan forma al imperialismo actual: nos referimos a los cambios en la lucha de clases mundial, en las estrategias y tcticas de los grandes Estados capitalistas para contrarrestar la ley de la tendencia decreciente de la cuota de ganancia, expuesta en la seccin tercera del Libro III de El Capital.

Es sabido que Marx se centr en las seis causas ms generalizadas que contrarrestan esta ley tendencial:

  1. Aumentar el grado de la explotacin del trabajo, es decir y dicho en trminos sencillos, aumento del ritmo e intensidad del trabajo pero tambin de su tiempo manteniendo el mismo salario; aumento de la explotacin de la mujer en el trabajo invisible, domstico, etc., pero sin retribucin alguna, etc.; aumento de la explotacin infantil y de la tercera edad aunque sea sin salario, etc., o sea, sobreexplotacin de toda la fuerza de trabajo que de manera directa o indirecta genera plusvala y ganancia.

  2. Reduccin del salario por debajo del valor de la fuerza de trabajo, es decir, mantener los salarios por debajo del aumento del coste de la vida y del proceso entero de reproduccin y reciclaje tecnocientfico de la fuerza de trabajo, de modo que aumente la ganancia de la minora burguesa a costa del empeoramiento de la salud de la mayora popular: Marx dice que este es uno de los mtodos ms efectivos del capital para contrarrestar la tendencia decreciente de la cuota de ganancia.

  3. Abaratamiento de los elementos que forman el capital constante, es decir, bajar el precio de las tecnologas y de la ciencia aplicable a la produccin, as como de las infraestructuras, instalaciones, etc., de modo que el capital as ahorrado aumente directamente la ganancia ya que va a aumentar los salarios, ni los gastos sociales y pblicos, llamados tambin salario indirecto, diferido, etc., porque eso ya se ha descartados en los puntos 1) y 2).

  4. La superpoblacin relativa, es decir, aumentar el desempleo o mantenerlo alto para que, por un lado, puedan contratarse trabajadores con menor salario ya que estn acuciados por el paro que sufren; por otro lado, los trabajadores an en activo tengan miedo a perder su puesto si protestan o no rinden lo que se les exige por la abundancia de desempleados necesitados de un salario; adems, porque aumenta la facilidad para crear nuevas empresas sobreexplotando a trabajadores con salarios por debajo de la media, lo que tiende a aumentar la cuota media o general de ganancia.

  5. El comercio exterior que mediante el saqueo de otros pases, el intercambio desigual, la transferencia de valor o como quermoslo denominarlo ahora mismo, facilita dos cosas: una, abarata el capital constante, es decir, reduce los costos de produccin no dedicados a los salarios porque obtiene materias primas baratas; y otra, obtiene medios de subsistencia, alimentos, ropas, etc., a precios ms bajos lo que exime de tener que aumentar los salarios.

  6. Aumento del capital-acciones que tiende a crecer en la medida en que se acelera la acumulacin una parte creciente de ese capital busca beneficios ms fciles invirtiendo exclusivamente en el capital a inters. Marx avisa que no desarrolla esta cuestin en ese momento aunque luego se extiende en general en la larga y doble seccin quinta en la que bucea en el actualmente decisivo capital-ficticio. Treinta aos ms tarde, en 1894 y 1895 Engels desarrollar esta cuestin hasta donde se lo permite la expansin de la Bolsa.

Estas seis medidas eran las que ms se aplicaban hasta finales de la dcada de 1860, cuando el colonialismo estaba en plena fuerza como explic Marx en el capito XXV del Libro I de El Capital: la moderna teora de la colonizacin.

3.- El nuevo imperialismo

Segn la periodizacin que hizo Lenin El Capital se termin de escribir cuando empezaba el esplendor de la libre competencia, entre 1860 y 1880; la crisis de 1873 aceler el perodo pasajero de los crteles y en el comienzo del siglo XX aparecen las bases de los monopolios. En 1902 Hobson public su clebre estudio sobre el imperialismo abriendo una fructfera poca de estudio crtico de esta nueva fase del capital, estudio que confirmo su extensin y agravamiento. Le siguieron otros textos de Hilferding, Bujarin, Rosa Luxemburgo, Trotsky que analizaron el capitalismo en su conjunto aunque dando ms o menos prioridad a su actualidad imperialista.

Lenin escribi El imperialismo fase superior del capitalismo en 1916 como librito de lucha terica y poltica contra el reformismo en las condiciones de la traicin de la II Internacional, en un contexto de guerra mundial y bajo la dictadura zarista. Lo escribi en el exilio, aceptando la recomendacin del editor de que limara un poco el lenguaje para engaar a la censura. Su librito no aporta apenas nada especficamente nuevo excepto una sntesis de los dems, pero s su visin estratgica sobre por qu el imperialismo agudizaba la tendencia a las crisis y a las guerra. Lenin crea que la revolucin no estallara ni a medio plazo y que l no vivira para gozarla, pero s saba que la militancia deba formarse terica y polticamente para acelerar aquella lejana revolucin. Su enriquecimiento de la teora marxista del partido tena y tiene en esta visin estratgica una incuestionable verificacin histrica.

Lenin, como buen conocedor de la dialctica materialista, era contrario al uso de las definiciones: prefera los llamados conceptos flexibles que se enriquecen en la medida del movimiento de las contradicciones que reflejan. En el marco de la guerra de 1914-18, con las limitaciones del exilio y presionado por las necesidades de la lucha revolucionaria clandestina, elaboro su clebre definicin del imperialismo: 1) surgen los monopolios que concentran y centralizan la produccin a escala mundial; 2) surge el capital financiero y su correspondiente oligarqua al fusionar el capital bancario con el capital industrial; 3) la exportacin de capitales supera a la exportacin de mercancas; 4) los capitales monopolistas se asocian entre ellos creando poderes internacionales; y 5) las potencias imperialistas chocan entre s por el control del mundo.

Hemos analizado en otros textos vase el ms reciente de 2016: El Che del siglo XXI: Al imperialismo ni un tantito as a libre disposicin en la Red- la cuestin de en qu medida esta definicin leninista corresponde o no al enriquecimiento de las ideas de Marx y Engels sobre la ley del valor como fuerza irracional impulsora de las contradicciones capitalistas, y por tanto del imperialismo, o si se aleja de ella al sobrevalorar el poder del capital monopolista para dirigir esas contradicciones hacia sus intereses, as como parte de los cambios acaecidos en el capitalismo desde 1916 hasta ahora. El objetivo de esta charla-debate nos impone centrarnos en cambios concretos que luego analizaremos: Venezuela, Pasos Catalans y Euskal Herria. Sin embargo debemos encuadrar esas reflexiones en el contexto actual para, entre otras cosas, mostrar la incoherencia y ceguera del reformismo.

  1. La teora del imperialismo surgi para combatir a la socialdemocracia Bernstein, Kautsky- y a la burguesa. No fue una teora neutral y objetiva segn el positivismo, sino militante, ya en el mismo momento en el que Hobson denunci la inmoralidad del imperialismo. La gran fuerza de la aportacin de Lenin radica en advertir que el imperialismo multiplica las violencias, por lo que slo conocindolo podemos destruir el capitalismo, empleando la teora como arma revolucionaria en contra todas las formas de explotacin, opresin y dominacin, porque ya entonces todas ellas estaban condicionadas por la expansin imperialista en el mundo.

  2. Si en las dos primeras dcadas del siglo XX era imposible entender el mundo sin el empleo del potencial heurstico de la teora del imperialismo en su conjunto, con toda su riqueza de matices, ahora cualquier intento de analizar qu sucede y qu perspectivas surgen sin emplear esta teora actualizada no slo lleva al ridculo sino a la legitimacin directa o indirecta del estatus vigente, bien mediante los lagrimones indignados del reformismo, bien mediante la apologa del capital. Esto es debido a que tras un siglo de lucha de clases planetaria, la fbrica de ideologas burguesa ha modernizado las viejas tesis para que apuntalen el mismo sistema de entonces: senil y por eso ms peligroso en su desesperacin.

  3. El imperialismo ya no slo exporta capitales ni explota nicamente con el comercio sino que sobre todo obtiene plusvala directamente con las fbricas que l ha trasladado o montado all, en las minas y campos que se ha apropiado, en los servicios que ha montado para sus negocios, en la industria turstica, en la explotacin sexual, etc. Por eso mismo necesita ms y mejores fuerza poltico-militares, culturales, alienadoras, etc., para garantizar esa explotacin que afecta en primera medida a la mujer trabajadora para sobreexplotarla en todos los sentidos, tambin en la industria sexual patriarco-burguesa, etc. No es casualidad el que casi siempre sean las mujeres las que inicien las resistencias contra el saqueo de sus bienes comunes, recursos naturales y excedentes sociales acumulados. No es casualidad el que el capital refuerce el fundamentalismo religioso ms misgino y reduzca la educacin crtica y liberadora.

  4. El imperialismo actual asfixia an ms que el de entonces a los pueblos y continentes que exprime con la dependencia financiera, la deuda externa, el atraso tecnocientfico, el chantaje sanitario y alimentario, la amenaza militar, etc. Por eso necesita an ms a sus Estados-cuna especialmente al norteamericano y a bloques como la Unin Europea y otros, pero tambin a grandes reas regionales en las que los TTIP, CETA, TLC., y otras exigencias de libre comercio puedan tanto multiplicar la formas de desposesin e intercambio desigual que arruinan a los pueblos, como a invisibilizarlas bajo una densa maraa de subideologas sobre el desarrollo sostenible, el progreso mercantilizado, los DDHH burgueses, el ciudadano-emprendedor, la multiculturalidad hollywoodiense, caretas que ocultan la dictadura de la industria poltico-cultural imperialista estrechamente relacionada con los ejrcitos imperialistas.

  5. Adems, y lo que es fundamental para tener una perspectiva de futuro, el negocio financiero, los movimientos del capital-acciones por recordar a Marx- se hacen en su gran mayora entre Estados imperialistas o subimperialistas, marginando a los Estados dependientes que, si quieren acceder a capitales, deben claudicar ante sus condiciones. De este modo, se agrandan las distancias que separan al mal llamado centro o norte, es decir, al imperialismo, de los pueblos dependientes y empobrecidos. Las dbiles burguesas deben buscar entonces mejores ofertas financieras, y de todo tipo, en otras potencias al alza, en las del eje euroasitico, por ejemplo, lo que no hace sino acrecentar las presiones del imperialismo sobre esos pases y las tensiones entre burguesas proimperialistas y pro eje euroasitico en su interior. Para el imperialismo, todo vale en esta guerra por el control de mercados, de fuerza de trabajo globalmente explotable, de recursos vitales, de plazas geoestratgicas

  6. Por esto mismo el imperialismo necesita estrategias y tcticas disciplinarias poltico-militares ms eficaces en su adecuada interaccin de brutalidad e invisibilidad, de manipulacin meditica y de guerra psicolgica, buscando siempre el apoyo de sectores burgueses del pueblo que se quiere masacrar o domar. La dialctica de terrorismo y civilizacin, recordando al imprescindible Carlos Tpac, aparece aqu en su siniestra creatividad destructiva porque ella explica el surgimiento neofascista, de lumpen y grupos contrarrevolucionarios unidos a las cloacas de los Estados y burguesas colaboracionistas. Los servicios secretos del imperialismo tienen relaciones con ellos y con las mafias a las que vigilan y dejan actuar en la medida en que sus crmenes sean beneficiosos para el capital. De este infierno que tambin se extiende en las barriadas empobrecidas del imperialismo, surge el sicariato, las maras y grupos funcionales a la pedagoga del miedo.

  7. El imperialismo estrecha la vigilancia manipuladora del narcocapitalismo, la doble contabilidad, la sexo-economa, el trfico humano, la corrupcin, y toda serie de negocios bien asesorados e incluso bendecidos por hisopos, que depredan en las zonas grises y ambiguas de la legalidad burguesa, moviendo masas apenas cuantificables de dinero negro que puede ser empleado en cualquier forma de guerra sucia contra los pueblos rebeldes -la droga como arma de exterminio biolgico de la izquierda- y que una vez blanqueado es introducido en la legalidad capitalista. Pero aqu, como en todo, la lucha de intereses entre grupos cainitas del capital, beneficiados o perjudicados por estos negocios, determina su permisibilidad o su represin, siempre en un contexto propagandstico basado en la cnica doble moral inherente a la tica burguesa.

  8. Por ltimo, a diferencia del imperialismo de hace un siglo, en la actualidad han adquirido gran peso econmico pero sobre todo poltico-cultural y alienador los negocios de la mercantilizacin de las culturas e identidades de los pueblos. La conectividad a tiempo real agudiza la contradiccin irresoluble entre el potencial emancipador de las culturas populares que se resisten al capitalismo, y la lgica imperialista de la industria cultural burguesa. La desposesin de lo material es a la vez de lo cultural, sobre todo cuando es saqueo de los bienes comunes, de la sta como valor de uso inserto en el bien comunal. Hemos tratado parte de este tema en Breve historia del comunismo, a libre disposicin en la Red.

4.- Las lecciones de Venezuela

El imperialismo y la burguesa autctona quieren destruir la Venezuela bolivariana por dos razones fundamentales: una, la ms inmediata y visible, para expropiar a su pueblo los enormes recursos naturales que sern inmediatamente privatizados y sobreexplotados en aras de los EEUU y de esa burguesa rentista y vendida; y otra, para arrancar de raz todo recuerdo que pudiera quedar en las masas de Nuestra Amrica del proyecto del Bolvar antiimperialista de la Patria Grande entonces se enfrentaba al agnico reino espaol y a los imperialismos britnico y norteamericano. El capital teme hasta el desquiciamiento la posibilidad de que reverdezca en las condiciones actuales el mensaje y el proyecto histrico del Congreso Anfictinico de Panam de 1826 ya que su actualizacin nos llevara directamente al socialismo y luego a la propiedad comunista.

En determinadas condiciones sociopolticas, la fusin de los bienes comunes y de la cultura comunal en el imaginario popular, en la identidad siempre tensa de la nacin trabajadora, suele generar una fuerza consciente de masas difcil de ser sometida por la clase dominante y sus protectores internacionales. Las rebeliones andinas del siglo XVIII; la revolucin de Hait de finales es ese siglo y comienzos del siglo XIX; la nacionalizacin del petrleo por Crdenas en1936-38 en Mxico; las Tesis de Pulacayo de 1946 y la revolucin de 1952 en Bolivia; la reforma agraria y la declaracin del socialismo en la Cuba revolucionaria; la nacionalizacin del cobre por el Gobierno Popular de Chile en 1971; la ley de hidrocarburos de 2001 en la Venezuela chavista son algunas muestras del poder movilizador de la fusin entre cultura popular y bienes comunes, pero a la vez de la ferocidad permanente del imperialismo para volver a privatizar en su beneficio lo que los pueblos han recuperado para s con su herosmo.

En la debilitada memoria popular venezolana anterior a Chvez, latan muy tenuemente e idealizados los mitos heroicos de las rebeliones antiespaolas de mediados del siglo XVI dirigidas por el Negro Miguel y Guaicaipuro; tambin latan otras luchas posteriores como la revuelta del pueblo de Caracas contra la explotacin impuesta por la Real Compaa Guipuzcoana de Caracas en el siglo XVIII, o los recuerdo ya ms recientes de los tremendos sacrificios que arrostr el pueblo para expulsar a los espaoles. Todos y cada uno de los gobiernos burgueses desde la independencia formal se lanzaron a presentar Bolvar como un soador interclasista, amputndole su praxis revolucionaria y antiimperialista.

El caracazo de 1989, un estallido de justa ira popular contra la devastacin neoliberal, ense varias cosas: la burguesa rentista no quera industrializar al pas, slo pensaba en engordar a costa del pueblo; la izquierda no poda dirigir al pueblo por las sucesivas derrotas en los 60 y 70; y el pueblo trabajador, aun as, no estaba vencido aunque s desorganizado. La implosin de la URSS en 1991 debilit an ms a la izquierda que observ con sorpresa la frustrada sublevacin militar dirigida por Chvez en 1992. Para 1996 Chvez haba perfilado la Agenda Alternativa Bolivariana que empez a plasmarse en la Constitucin de 1999, un ao despus de acceder al Gobierno: desde ese mismo instante la burguesa comenz el acoso y derribo de Chvez y la aniquilacin del proyecto bolivariano.

La Ley de Hidrocarburos de 2001 confirm todos los temores del imperialismo, llevndole a organizar el golpe de 2002. Se encrespa entonces la lucha de clases interna en Venezuela y tambin las presiones externas por la trascendencia que va adquiriendo el proyecto bolivariano pese a sus ambigedades, incongruencias y contradicciones que no vamos a exponer aqu. Si nunca se ha podido entender la suerte de Nuestra Amrica al margen de los condicionantes estructurales que la hacen dependiente del capitalismo occidental desde el mismo 12 de octubre de 1492, de modo que yerran todos los anlisis que las minusvaloren o nieguen, esta incapacidad se multiplica si no se parte del hecho de que la agresin imperialista se recrudece an ms entre 2000-2005.

Una constante de todos los reformismos es analizar Nuestra Amrica y el capitalismo mundial sin recurrir a la teora del imperialismo o buscando ridiculizarla. Sin embargo, el recrudecido ataque a Venezuela slo tiene sentido lgico desde esta teora: el llamado paro petrolero de 2002-2003 fue un desesperado intento de golpe de Estado organizado por la burguesa rentista con el apoyo yanqui, derrotado por el pueblo. Las profundas medidas socioeconmicas, polticas y culturales de mejora de las condiciones de vida y trabajo que se tomaron en esos aos, y que afectaron a porciones de la propiedad burguesa, enfurecieron al capital internacional porque demostraron lo que poda hacer un Gobierno que tuviera voluntad poltica y apoyo popular: no deba cundir el ejemplo. Pero ms peligroso an para los EEUU fue el plan de Defensa Popular de Venezuela hecho pblico en mayo de 2004 que rompa la dependencia histrica de su ejrcito con respecto al Pentgono. La respuesta burguesa fue el revocatorio contra Chvez de verano de 2004, fracasado nuevamente.

Hasta ese momento, la revolucin bolivariana se haba limitado al interior de Venezuela aunque era innegable su ejemplaridad para las clases trabajadoras y pueblos explotados. Desde finales de 2004 se abre definitivamente el papel de vanguardia mundial de Venezuela al impulsar junto con Cuba y otros Estados la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Amrica (ALBA), que es mucho ms que una simple respuesta antiimperialista al rea de Libre Comercio de las Amricas (ALCA), ya que responde a un proyecto estratgico que engarza directamente con el Congreso Anfictinico de 1826. Por el lado contrario, el ALCA fue creada en 1994 por las presiones de los EEUU actualizando un proyecto similar elaborado en 1890. Como se ve, son dos lneas estratgicas antagnicas. A las pocas semanas de crearse el ALBA el imperialismo sufri otro golpe con la creacin del canal multimedia TeleSur en enero de 2005 y en ese mismo ao Chvez declaraba en el Foro de Sao Paulo que el socialismo era la nica alternativa al capitalismo.

Las limitaciones en cuanto al contenido socialista de la Agenda Alternativa Bolivariana de 1996, las cadenas estructurales que lastran a todo Estado dependiente con una muy dbil burguesa industrial y una fuerte burguesa rentista, etc., empezaron a pasar factura. En 2006 el Gobierno increment la poltica de endeudamiento internacional creyendo tal vez que el capitalismo no entrara ya nunca ms en una crisis petrolera como la de 1973. Para 2008 ya surgan aportaciones crticas de la izquierda revolucionaria incondicional en su apoyo a Chvez, aportaciones que iran concretndose con el tiempo pese a ser cada vez ms despreciadas y luego incluso denunciadas como provocaciones, por los sectores oficialistas que pugnaban por el control del PSUV, creado en 2007. En 2009 y 2010 la economa entr en crisis y se agudizaron los lastres de infraestructura productiva que padece todo capitalismo dependiente sujeto en mayor o menor grado al imperialismo. Hay estudios que indican que, en valores

Las citas de Chvez ofrecidas al comienzo de texto sobre la independencia socialista basada en la propiedad estatal del petrleo, que abarcan de 2006 a 2012, muestran la grandeza de su proyecto y su radical amenaza para el imperialismo, pero ese potencial liberador es sin embargo frenado por las contradicciones del movimiento bolivariano y por los ataques del imperialismo y de la burguesa rentista. Es imposible separar los ataques burgueses de los problemas internos al movimiento aislando lo poltico, de lo social, de lo econmico, etc., porque forman una totalidad. Al igual que es imposible separar el golpe blando en Paraguay en 2012 y la claudicacin del Frente Amplio de Uruguay, que se arrodillaba ante la pax americana, por ejemplo, de la estrategia de Obama para controlar pacficamente los vitales recursos hdricos de la Cuenta del Paran. En 2013 haba 36 bases militares oficiales yanquis en Nuestra Amrica, adems de los departamentos de comercio, inteligencia, defensa, cultura, anti-droga, ayuda humanitaria, etc., de todas las embajadas y restantes instituciones pblicas y privadas, ONGs y dems, de los EEUU, y la burguesa colombiana peda siete bases yanquis ms y la otanizacin de territorio.

Chvez dedic sus ltimos meses de vida, hasta marzo de 2013, al fortalecimiento del proyecto socialista, comunero, radical, dentro del bolivarianismo, como aquella intervencin en octubre de 2012 en la que declar que el dilema era Comuna o nada, recuperando la autocrtica de Engels y de Marx de 1875 de que el movimiento comunista en vez de emplear la palabra Estado deba usar la de Comuna. El discurso fue llamado el del golpe de timn. En ese mismo octubre Chvez haba ganado sus ltimas elecciones con algo ms del 54% de apoyo.

El fantasma de la derrota del referendo de 2007 reapareci tras su muerte aunque Maduro consigui la victoria electoral por muy poco en abril de 2013. La confluencia de problemas estructurales que los sucesivos gobiernos de Chvez haban intentado resolver ms los errores posteriores del gobierno de Maduro, sin olvidarnos de su escasa popularidad inicial, facilitaron que la derecha lanzara desde enero de 2014 en Mrida una guarimba bien organizada que se entendi a Caracas: las derechas mostraban sus bazas creyendo que la muerte de Chvez significaba la muerte del movimiento.

En 2014 se hunden los precios mundiales del crudo y de las materias primas. Para Nuestra Amrica es un golpe demoledor porque uno de los sostenes del llamado socialismo del siglo XXI en su versin reformista, era la creencia de que esos precios se mantendra e incluso subiran, por lo que se reforzaba la visin gradualista, lineal y mecnica, inherente a esa versin mayoritaria del socialismo del siglo XXI. No haba que presionar a las burguesas y menos an socializar sus principales propiedades porque las divisas energticas, supuestamente inagotables, garantizaban todas las polticas graduales de altas indemnizaciones econmicas pactadas por separado con las diversas fracciones burguesas convencindolas de que les resultaba mejor ser patriotas que ser agentes del imperialismo.

A la vez, profundas reformas socioeconmicas, polticas y culturales sostenidas por las divisas convenceran al pueblo de que el socialismo estaba a la vuelta de la esquina gracias al pacifismo electoral y parlamentario: era cuestin de tiempo y paciencia. No hace falta decir que semejante idealismo, estas creencias reformistas netamente socialdemcratas basadas en la ideologa positivista y mecanicista, chocan frontalmente con la teora del imperialismo. Este cuento de la lechera se hundi a la misma rapidez con la que se desplomaban los precios mundiales de las materias primas.

Obama no estaba dormido. A finales de 2014 anuncia severas restricciones a Venezuela que oficializa a comienzos de 2015 poco despus de un fallido intento de golpe de Estado dirigido por el entonces alcalde de Caracas. Los objetivos de Obama son claros: asfixiar ms su economa ya maltrecha, azuzar discrepancias entre los sectores internos de la boliburguesa, desanimar a los sectores menos conscientes de las masas chavistas, envalentonar a la extrema derecha y llamar a la unidad interna a la burguesa rentista. La boliburguesa se form creciendo entre los entresijos de las incongruencias y limitaciones de la Agenda bolivariana de 1996, respir aliviada con la derrota del referendo de 2007 que para ella supona un verdadero peligro, se reorganiz y engord en las corrupciones crecientes aunque se llev otro tremendo susto con el golpe de timn y la Comuna en el mismo octubre en el que Chvez gan sus ltimas elecciones. Al final se sinti con las manos libres con la enfermedad y muerte de Chvez.

No hay duda de que este cmulo de contradicciones aceler el desgaste del sector chavista nucleado alrededor de Maduro, que perdi la mayora parlamentaria en diciembre de 2015. Desde el inicio de 2016 la derecha prepara el que cree que ser el ltimo intento de aplastar la revolucin bolivariana, contando con la permanente intervencin yanqui que en 2016 alarga las restricciones a Venezuela hasta 2019. No es casual esta nueva agresin imperialista: el Departamento de Estado saba de la profunda crisis econmica, de la extensin del mercado negro, de la doble contabilidad, de la inflacin y de la deuda Hay estudios que sugieren que, en valores constantes, el PIB de 2016 era igual al de 2006.

Sin embargo, el pueblo bolivariano, pese a haberse desmovilizado en parte, sigue siendo una fuerza temible centralizada por un slido ncleo dispuesto a todo, tanto que sectores de la derecha que haban apoyado las guarimbas anteriores deciden no apoyar del todo la de 2017. Es un comentario generalizado el que la extrema derecha y los grupos fascistas compensan con su brutalidad militarmente organizada la debilidad de masas en sus ataques. Los golpistas airean por todos los medios la inminencia un golpe militar anti Maduro. Para agravar ms la tensin y aplicando las lecciones de manual de la pedagoga del miedo, a comienzos de abril de 2017 el Comando Sur del ejrcito norteamericano advirti que podra intervenir en Venezuela. De hecho, en mayo tropas yanquis, brasileas, peruanas y colombianas hicieron maniobras cerca de la frontera venezolana.

Frente a este peligro real, Maduro convoc en abril impresionantes muestras de apoyo y el ejrcito popular venezolano respondi en mayo con maniobras y con la integracin de helicpteros y aviones de caza comprados poco tiempo antes. Maduro no se rinde ante la gravedad de los ataques como si se rindieron sin pelear otros dirigentes progresistas y socialistas, aunque puedan y deban criticrsele determinadas decisiones y tardanzas que, desde luego, no vamos a repetir aqu porque lo decisivo ahora mismo es vencer al fascismo desde y para los intereses del pueblo trabajador, no de la boliburguesa, algunas de cuyas personalidades se han pasado al imperialismo y otras esperan a ver el resultado de la lucha de clases.

Ahora mismo se libra en Venezuela una lucha de clases entre dos modelos antagnicos de nacin. Por un lado, el avance a la independencia de la nacin trabajadora orientada al socialismo y la estatalizacin de las fuerzas productivas, con un proyecto estratgico de economa no dependiente ya del petrleo, no rentista sino productiva y autgena, integral e internacionalista. Por el lado contrario, el retroceso a la dependencia nacional burguesa hacia el imperialismo, con una economa rentista e inhumana. En la mitad fluctan sectores de la bolibuguesa que no quieren perder sus negocios y que oscilan entre ambos extremos decisivos, as como sectores populares y trabajadores desorientados.

La Asamblea Nacional Constituyente tiene el objetivo de aglutinar fuerzas de izquierda, centro-izquierda y democrticas para vencer electoralmente a la derecha, a la extrema derecha, al fascismo y al imperialismo, y, a partir de la nueva relacin de fuerzas, seguir avanzando hacia lo que ahora el grupo dirigido por Maduro interpreta como el verdadero proyecto de Chvez, viable en el contexto actual. Este matiz de la viabilidad tiene mucha importancia porque existen grandes proyectos econmicos de explotacin de recursos naturales, de coparticipacin de empresas mundiales, etc., que por sus efectos previsibles suscitan crticas de izquierdas incondicionales con el chavismo, del mismo modo que tambin se critica el debilitamiento real del golpe de timn a la izquierda propuesto por Chvez en octubre de 2012.

La Asamblea Nacional Constituyente ha sido inmediatamente rechazada por el bloque contrarrevolucionario que la califica de trampa antidemocrtica porque el proyecto actualiza un debate clsico ya incipiente en el comunismo utpico: qu democracia es ms democrtica, la directa, o democracia socialista, o la indirecta o democracia burguesa. La Comuna de Pars de 1871 demostr que la primera es cualitativamente superior a la segunda. Desde entonces la experiencia histrica es aplastante a favor de la democracia directa, consejista, comunal, sovitica, socialista o como queramos llamarla ahora, que la democracia burguesa, indirecta, mercantilizada, esclava del capital, tan esclava que goza malviviendo a los pies de reyes y del dinero.

La Asamblea Nacional Constituyente intenta compaginar en el mismo parlamento expresiones de democracia directa, la dirigida por los sectores de las clases explotadas, las mujeres, los pueblos originarios, con expresiones de democracia indirecta, burguesa, de la industria de la manipulacin meditica. Como decimos no es nada nuevo, una larga lista de textos revolucionarios debaten desde hace muchas dcadas las relaciones irreconciliables entre, por un lado, el proceso de contrapoder, doble poder y poder popular, y por el lado antagnico la representatividad indirecta otorgada por las y los oprimidos a los partidos en la democracia parlamentaria sujeta al dictado del capital.

La burguesa y el imperialismo quieren hacer fracasas el proceso constituyente para, as, justificar un salto definitivo en la estrategia del terror, hasta tomar el poder. Los pasos que siguen responden en lo sustantivo al manual clsico. Cometemos un error al creer que la guerra de cuarta generacin es totalmente nueva: muchas de sus bases raizales nos remiten a Zun Tsu, Tucdides, Jenofonte, Platn y as hasta llegar al Pentgono pasando por los fascismos sin olvidarnos del Plan Cndor, Allende, el Plan ZEN en el Estado espaol, etc. Desde luego que los ataques contra Venezuela tienen formas nuevas, pero la historia nos ensea mucho sobre su naturaleza profunda y sus expresiones recientes ms desarrolladas ahora mismo como son los casos de Siria, este de Europa, Catar

El pueblo bolivariano sabe que si gana la derecha se desencadenar una ola de terror asesino, devastacin social y exterminio de toda raz bolivariana de Patria Grande antimperialista. Conoce los retrocesos drsticos que quieren imponer las burguesas argentinas y brasileas tras haber retornado al gobierno. Conoce los crmenes permanentes en Honduras, la pobreza en Paraguay, el giro centro-derechista del Frente Amplio uruguayo, el encrespamiento de la lucha de clases en Colombia y sabe qu quiere Trump. La burguesa sabe que si gana el pueblo mantendr su vida pero perder algo ms importante para ella: su propiedad de las fuerzas productivas.

5.- El sub imperialismo espaol

Nuestra exposicin sobre el imperialismo actual sera reformista y superficial por ello mismo si no la aplicsemos al Estado espaol, aunque la falta de espacio nos impide matizar la diferencia entre sub imperialismo e imperialismo, obvia y apreciable a simple vista si comparamos el Estado espaol con los EEUU o con el euroimperialismo.

Segn investigaciones totalmente solventes, el capitalismo espaol retrocede en la jerarqua de potencias medias a escala mundial a pesar del triunfalismo histrinico del Partido Popular. Aqu radica una de las quiebras insuperables que minan el Estado nacional-burgus espaol desde su origen: ni quiere ni puede mantener la carrera mundial por la productividad del trabajo, carrera impuesta por la vigencia objetiva de la ley del valor: el PIB estatal ha retrocedido del 69,2% en 2008 al 61,9% en 2015, o sea 7,3 puntos tomando como base 100 el PIB anual estadounidense. Con respecto a la eurozona, el retroceso es an ms acentuado: del 93,3% en 2008 al 84,3% en 2015, es decir, 9 puntos de retroceso.

Cmo compensar esta prdida sin aplicar medidas de innovacin tecnocientfica, de potenciacin de la plusvala relativa mediante acuerdos con los sindicatos y fuerzas reformistas para lograr un sobreesfuerzo de las clases trabajadoras en beneficio del capital espaol renunciando a la lucha de clase? Con la sobreexplotacin interna y con el sub imperialismo. Por su castrada formacin histrica como clase, el grueso de la burguesa espaola prefiere ms el recurso a la plusvala absoluta que a la plusvala relativa. La primera se basa en la sobreexplotacin de la fuerza de trabajo mediante obsoleta tecnologa y muchas horas de trabajo, siempre bajo disciplinas laborales muy duras y reducidos derechos sindicales, sociales y democrticos, o sea ms en el palo que en la zanahoria. La plusvala relativa se basa ms en la zanahoria que en el palo, ms en la intensidad del proceso de trabajo con modernas mquinas que en las largas y agotadoras horas de trabajo.

Es cierto que en respuesta a la Gran Crisis, las burguesas menos obtusas buscan prolongar lo ms posible el tiempo de trabajo introduciendo a la vez la ms moderna tecnociencia, dependiendo de la lucha de clases el que lo logren o no. Pero la burguesa espaola opta mayoritariamente por el ltigo, por los negocios inmediatamente rentables como el turismo, los servicios, las energticas, etc., que por los que exigen planificacin racional a medio y largo plazo, aunque entre 2012 y 2016, segn fuentes oficiales, la economa espaola haya invertido un 30% ms que la europea en bienes de equipo. Simplemente se trata de la cclica reinversin en tecnologa media por agotamiento de las mquinas tras ms de un lustro de apenas inversin, y gracias a las medidas salvajes de reduccin de costes salariales y de derechos sociales y democrticos, de incentivaciones y de trampas legales.

Las investigaciones solventes indican que se est creando una ecuacin explosiva en el capitalismo espaol porque domina la precarizacin laboral, se han perdido dos millones de horas de trabajo a jornada completa con respecto a 2008 pero slo ha aumentado medio milln de jornadas a tiempo parcial en el mismo tiempo. Aumentan las horas extras no pagadas o pagadas en B, que no contabilizan oficialmente, etc., lo que hace que no se pueda combatir la deuda pblica porque las arcas estatales no recaudan suficiente. Junto a esto, el empobrecimiento social frena el consumo interno -(el 70% de las familias no se benefician de la mejora burguesa de la economa, el 50% de la poblacin paga con apuros la sanidad y la educacin, el capital financiero se ha quedado con 69% de las ayudas pblicas para intentar sacarles de una crisis que est lejos de ver la salida, segn informes oficiales, etc.)-, lo que multiplica la dependencia del exterior, del turismo, de la inversin extranjera, de las siempre exigentes ayudas de la UE, y de la industria militar muy unida al sub imperialismo y que espera pedido que pueden aportar el equivalente al 50% del PIB estatal.

Pues bien, es este retroceso en la jerarqua imperialista mundial del capitalismo espaol, as como sus debilidades estructurales internas (en 2014 la productividad del trabajo creci un 0,3%; en 2015 un 0,2%; y en 2016 un 0,5%; la pequea empresa estatal, hasta 10 trabajadores que explota el 40,5% del empleo generando el 28% del PIB, tiene sin embargo una productividad un 32% inferior a la pequea empresa alemana, que explota al 19,2% del empleo y aporta slo el 16% del PIB)- es el que explica adems de la sobreexplotacin interna, tambin su obsesin por multiplicar las ganancias obtenidas por el sub imperialismo, el que explica el papel del Estado espaol en las agresiones imperialistas que sufre Venezuela bajo la direccin estratgica de los EEUU.

Y es tambin el que explica la negativa histrica del bloque de clases dominantes a reconocer siquiera formal y aparentemente no ya el derecho a la autodeterminacin de las naciones que oprime y explota dentro de su propio Estado, sino ni siquiera ese flatus vocis que es el indefinido e indefinible derecho a decidir, que como derecho abstracto y metafsico tiene su vala pedaggica, pero que no es nada como derecho concreto y menos an como derecho socialista si no va unido a la prctica independentista y socialista del pueblo trabajador nacionalmente oprimido. La espantada pro espaolista de la inmensa mayora de Podemos excepto honrosos y minoritarios comunistas, rechazando en la prctica incluso este derecho abstracto de decidir y escorndose lo ms posible hacia el consustancial nacionalismo espaol del PSOE, es otro ejemplo del componente sub imperialista inserto en la progresa reformista estatal.

Pero las naciones trabajadoras de Galiza, Pasos Catalans, Euskal Herria, Andaluca no se enfrenta nicamente al sub imperialismo espaol y al reformismo que lo embellece, sino tambin a sus propias burguesas. El gran capital del Principat ha dicho desde hace aos que rechaza abiertamente el proceso soberanista, y presiona con sus enormes recursos a sectores de la mediana y hasta de la pequea burguesa para que tambin se oponga. El resto de las burguesas mal llamadas nacionales -si tal cosa existe en Galiza, Andaluca, Castilla- necesitan vitalmente al Estado espaol. Estas burguesas, la vasca por ejemplo, tambin obtienen sobre ganancias vitales participando en la explotacin del sub imperialismo espaol en el mundo, en Venezuela en concreto, y ahora busca exprimir tambin a Colombia. Es decir, la lucha de clases interna a las naciones oprimidas es a la vez lucha de clases externa contra el sub imperialismo de sus burguesas vehiculizado por el Estado espaol, el euro imperialismo y los EEUU: de aqu tambin su apopo incondicional a la OTAN y a la Unin Europea, monstruos de los que debemos independizarnos cuanto antes.

Por tanto, el pomposo y vaco derecho a decidir, aun siendo inicialmente pedaggico y movilizador, se convertir en un cepo frreo que inmovilice la cabeza y los pies de las naciones oprimidas sin stas no lo materializan en su contenido socialista, antiimperialista.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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