Portada :: Cultura :: Leer
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-06-2017

A cien aos del nacimiento del escritor paraguayo, se reeditan "Yo el Supremo" e "Hijo de hombre" y se publican los cuentos de "Encuentro con el traidor"
Augusto Roa Bastos, arte supremo de un gran novelista

Alfredo Grieco y Bavio
Revista


Uno de los efectos del boom editorial de la literatura latinoamericana de los aos 60 que este ao festeja su cincuentenario favoreci el nacionalismo capitalizador y monoplico. Para cada nacin ilustraba en los catlogos y en las libreras cosmopolitas, un novelista best-seller; preferentemente, unos pocos, con tendencia a concentrarse en un solo nombre, como una sola bandera luca en los mapas polticos coloreados del subcontinente. En el Urupabol, el Benelux de Sudamrica, a Uruguay correspondi Juan Carlos Onetti, a Bolivia acaso el hoy menos recordado Nstor Taboada Tern, a Paraguay, sin duda alguna, Augusto Roa Bastos, cuyo centenario y cuya vigencia festejan este mes de junio la lengua castellana y todas las lenguas, incluso, no sin renuencias de algunos de sus hablantes, el guaran.

Primer exportador mundial de energa elctrica y primer importador mundial de whisky, Paraguay es el pas americano que protagoniz ms guerras internacionales y civiles. En 2011, un presidente de un signo poltico nuevo, el obispo Fernando Lugo (derribado al ao siguiente por un golpe legislativo express) celebr el Bicentenario de una patria que se haba vuelto tambin ella monoplica. El 2% de la poblacin es dueo del 98% de las tierras, y en siglo y medio de historia gobern casi sin interrupciones mayores, con elecciones y dictaduras, el mismo Partido, el Colorado, el que gobierna hoy, el que haba liderado esa concentracin terrateniente despus de la guerra genocida (1864-1870) en que Paraguay fue derrotado por Brasil, Argentina y Uruguay con connivencia britnica.

Estas convulsiones y parlisis bicentenarias atraviesan como tema y problema constante, bajo y alto continuo, los cuentos, los ensayos y las grandes novelas de Roa Bastos: entre stas, Hijo de hombre (1960) y Yo el Supremo (1974) destacan por sobre las otras cuatro.

En Paraguay, pas oficialmente bilinge, nico del mundo donde la bandera tiene dos lados diferentes, el monopolio de Roa Bastos como representante literario exterior parece inconmovible. Con la lucidez sin desfallecimientos que la caracteriza, la crtica, poeta y narradora Montserrat Alvarez observa qu suscita y regurgita Roa a cien aos de nacido: un banquete de eptetos todos un tanto obscenos proferidos, para decirlo con la debida pompa, por referentes: nuestro ms profundo escritor / sublime artfice del verbo / trgico paraguayo de lceras recubiertas por fino papel / devoto artesano de la palabra / paraguayo universal / alquimista titnico del verbo / orfebre de la prosa cintilante. En un juego especular, Roa se mira en Paraguay, que se mira en Roa: una nacin, una obra.

El narrador Javier Viveros no contradice a la editora del Cultural del ABC Color, y dice a desde Asuncin: Decir que Roa Bastos es la figura seera de nuestras letras es menos un axioma que una verdad de Perogrullo. Nuestro supremo escritor es un faro que abri caminos a la literatura paraguaya, que la coloc en el mapa, en un lugar de preeminencia. Roa posey el castellano en un nivel en el que nadie lo haba hecho hasta entonces (tampoco despus de l). Solo alguien profundamente enamorado del lenguaje pudo ser capaz de firmar esa monumental obra de brillo cervantino y quevediano como sin dudas lo es Yo el Supremo. Concuerda Jos Prez Reyes, autor de Asuncenarios: Una vez que pase el trueno de su centenario habr que volver a las hojas, ir al origen de sus obras ms all del mito.

Un padre, un parricidio Con sobriedad, con atencin al detalle, Carla Daniela Benisz, especialista en el mbito cultural paraguayo, apunta sobre el autor centenario: En sus ltimos aos y ya cada la dictadura stronista, Roa Bastos fue una especie de divisor de aguas en el campo intelectual paraguayo. Su consagracin internacional y sus propias declaraciones polmicas alimentaron ciertos gestos parricidas por parte de algunos escritores paraguayos que vieron en l el ttem con el cual se deba confrontar. Cuando regresa al Paraguay en los primeros 90, Roa intenta participar activamente de la vida poltica de la transicin y para ello hace valer ese peso de escritor que se haba ganado fuera de su pas. En ese contexto, Roa realiza un balance pesimista del estado de la literatura paraguaya, que muchos escritores sintieron como una impugnacin personal. Sin embargo, ms all de ciertas ambivalencias intelectuales de Roa y su ajuste de cuentas personal, creo que hay ciertas discusiones que l despert y que la literatura paraguaya todava se deba. La principal es la de centrarse en el conflicto colonial como factor estructural de la cultura paraguaya y, en consecuencia, de su literatura.

Muchas de estas discusiones resume para el escritor paraguayo Ever Romn, a partir de un Congreso sobre la obra de Roa que la semana pasada sesion en la Fundacin Paraguay Cultura: Uno de los cuestionamientos que se dieron en el congreso fue que el mundo de Roa, el Paraguay rural de los aos 30, 40, no existe ms. Por lo tanto, el de ahora es otro pas. La gente ahora vive en las ciudades, engrosando los cordones de pobreza, o ha emigrado, pero por razones no solamente polticas, sino econmicas. Entonces, el pas escrito es el de la ciudad, el comercio, con sus dramas particulares y su sensibilidad especial. Y el exilio, tan importante en la actualidad como en la poca de Roa, tiene un carcter distinto. Ya no es el exilio poltico, sino que es econmico, los paraguayos emigran a causa de la miseria, o por alguna otra cuestin relacionada con la globalizacin.

De Yo el Supremo prepara la Real Academia espaola una edicin crtica de homenaje para este 2017, dirigida por la acadmica paraguaya Maribel Barreto. A pedido de , Susana Santos, heredera de David Vias en la ctedra de Problemas de Literatura Latinoamericana un la Universidad de Buenos Aires, y nica especialista de la Argentina invitada por la RAE para participar con un estudio crtico en esta edicin, caracteriza la singularidad de esta novela de dictador cuya primera edicin es argentina: El jueves 27 de junio de 1974 coincidieron en Buenos Aires la aparicin de la novela Yo el Supremo de Roa Bastos y la desaparicin del general Juan Domingo Pern, hasta entonces presidente por tercera vez de la Repblica que terminaba as una etapa histrica. En correlacin, El yo supremo significaba el inicio de una nueva literatura por su forma lingstica, filosfica e incluso poltica en la narrativa de Roa Bastos.

En Hijo de hombre, novela cuyo fondo es la Guerra del Chaco (1932-1935), en la que Paraguay derrot a Bolivia y cuya paz fue firmada en Buenos Aires, los problemas literarios que el autor enfrent, y a los que ofreci solucin original, tambin involucran al otro bando beligerante, y a la Argentina. Con la erudicin que caracteriza una obra de varias dcadas, la crtica y catedrtica boliviana Alba Mara Paz Soldn, comenta: Roa, escritor que responsabiliza de su escritura a sus lecturas, tiene que haber ledo una y otra vez los cuentos de Sangre de mestizos (1936) de Augusto Cspedes, el boliviano que public estos textos al ao siguiente de terminada la Guerra del Chaco. Esto mismo nos autoriza a hablar de una intertextualidad no solo referida al tema del conflicto blico sino tambin a ciertas imgenes presentes en cada uno de los autores que, aunque en su propio estilo, remiten unas a otras.

Por su parte, el narrador Mario Castells, a propsito de esta novela hoy reeditada, dirige nuestra atencin hacia otro escritor de fronteras, el uruguayo-argentino Horacio Quiroga: Como sabemos, Quiroga naci uruguayo; se radic en Buenos Aires pero escribi cuentos sobre la antigua regin guaran de Misiones, zona de frontera donde la muerte era un riesgo y un desafo cotidiano. No es difcil ver en la eleccin literaria de Quiroga a su precursor, Rafael Barrett, el que segn palabras del mismo Roa le ense a escribir a l y a los escritores paraguayos de su generacin. Roa toma el mtodo de Quiroga y se enfrenta a la lengua popular campesina de otra manera. Esto es muy claro si lo cotejamos con El trueno entre las hojas. Y por ltimo, y no menos importante, por la identificacin del letrado como traidor que se desprende de los personajes que fungen como lter ego de los escritores.

Desde la explosin del sesentista boom literario de Latinoamrica a los sollozos del crash con el Mercosur y el Nafta arrumbados, Roa Bastos ha transitado, fatal aunque no letalmente, el camino de toda carne. Autor de poderosas ficciones de personaje, tras morir l mismo acab por ser uno en la ficcin de sus compatriotas Cristino Bogado y Mnica Bustos. Deshizo as un camino borgesiano, y su figura, hoy centenaria, march de las novelas a las alegoras.

Reediciones

Yo el Supremo, Augusto Roa Bastos. Eterna Cadencia, 576 pgs. Prlogo de Josefina Ludmer.

Hijo de hombre, Augusto Roa Bastos. Eterna Cadencia, 416 pgs.

Encuentro con el traidor, Augusto Roa Bastos. Mil Botellas, 182 pgs.

Fuente original: https://www.revistaenie.clarin.com/revista-n/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter