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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2017

La Iglesia Catlica, como confesin, debera estar en la esfera de lo privado

Julio Anguita
El Economista


La imposicin de una medalla a una imagen de la Virgen en el Ayuntamiento de Cdiz ha desatado una polmica que ya es antigua en la Historia de Espaa. Son posibles unas instituciones pblicas laicas en nuestro pas? Creo que previamente conviene reflexionar sobre dos hechos.

La Iglesia Catlica constata da a da que los contenidos de su fe (dogma, vida sobrenatural, moral y liturgia) son de manera inexorable obviados en la prctica por parte de los que se autocalifican de catlicos.

Ante ello se ha enrocado en torno a tres ejes de actuacin. La sobreabundancia de actos religiosos de oropel: romeras, procesiones, actos castrenses y dems atavismos idoltricos. La prctica parasitaria de las arcas pblicas a travs de subvenciones, exenciones fiscales, inmatriculaciones, etc. Y en ltimo lugar ejerciendo una intromisin en los expedientes de los alumnos de primaria y secundaria a causa de las clases de religin y la validez de su puntuacin como si de otra asignatura se tratase.

Por otra parte, multitud de sedicentes militantes y cargos pblicos de la izquierda que olvidando la influencia de la Ilustracin en la gnesis de la izquierda, acogen en las instituciones a imgenes religiosas, participan en procesiones, romeras y otros fastos religiosos con la argumentacin de que la religiosidad popular debe tener acogida en las instituciones de un Estado que, precisamente, carece de religin oficial.

Pareciera como si la palabra popular fuese en s misma un salvoconducto para transitar por la inconsecuencia. Porque el problema en cuestin reside en la normalizacin del Estado de Derecho en el que las iglesias y las confesiones religiosas forman parte de la esfera de lo privado.

No se trata de expulsar de la legalidad, sino justamente lo contrario, situar a las iglesias en el lugar de las dems manifestaciones culturales, filosfica o filantrpicas. Es decir justamente en su sitio. Lo que ocurre es que la Iglesia Catlica espaola est muy mal acostumbrada tanto por tirios como por troyanos.

Artculo publicado originalmente en El Economista



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