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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2017

El sentido comn, la instrumentalizacin del miedo y la paz en Colombia

Cristian Camilo Barrera
Rebelin


A muchos sectores de Colombia y del mundo les sorprendi cuando el pasado 2 de octubre del 2016 el resultado mayoritario en las urnas por medio del mecanismo de consulta del plebiscito tuvo como ganador el No. La finalidad de esta consulta a la ciudadana en Colombia era indagar al pueblo sobre si estaba o no de acuerdo con el mecanismo jurdico y poltico que permita al gobierno colombiano acordar una serie de medidas a implementar con la guerrilla de las FARC-EP, en aras a dar fin a una confrontacin militar de ms de medio siglo, y con ello abrir los canales para una salida poltica a la disputa entre esta organizacin guerrillera y el Estado.

A partir de este momento, una parte importante del contexto socio-poltico del pas ha girado de manera reiterada y catica entorno a esta situacin. Ya que, por el hecho de que no se pudo dar va libre a la hoja de ruta que tenan calculado el gobierno y las FARC-EP para refrendar estos acuerdos y legitimarlos polticamente, el gobierno se vio obligado a inventarse una nueva estrategia jurdico-poltica para poder dar inicio a la implementacin, la cual ha sido hasta el momento actual bastante lenta, difcil, y sobre todo incierta.

Hoy, lo que se muestra en mayor volumen en los grandes medios de difusin de Colombia sobre este difcil proceso de implementacin, es el avance definitivo en el proceso de dejacin de armas por parte de las FARC-EP. Y precisamente, al indagar crticamente en el porqu de estos contenidos, en el tipo de mensajes que han construido los canales y medios comerciales de comunicacin, y en la matriz comunicacional que viene sosteniendo este tipo de mensajes impulsados por estas poderosas empresas de medios, fue que decid escribir estas reflexiones sobre el sentido comn.

Qu es el sentido comn y como se expresa hoy en Colombia?

No hace falta ser experto en temas de medios, marketing y publicidad para reconocer que en Colombia como en muchas otras partes del mundo, detrs de las grandes cadenas de comunicacin privadas hay influencias e intereses de empresarios, polticos y personas que representan diferentes sectores con amplia capacidad econmica e influencias en muchos asuntos del poder poltico. Por ello, la parrilla comunicacional que definen estos canales o medios no es neutral, sino que responde a una determinada visin y apuesta de mundo, de pas, y de sociedad.

Sin embargo, a pesar de lo evidente que sea la relacin entre los medios de comunicacin hegemnicos y de mayor difusin con los rganos de poder econmico y poltico, y de las reiteradas crticas y cuestionamientos que hacen algunos intelectuales y activistas a la manera como estas grandes cadenas trasmiten mensajes y contendidos que van moldeando determinada visin y comprensin de la realidad, lo cierto es que hoy estas grandes cadenas estn definiendo y orientando de manera intencionada y eficaz, el sentido comn de la gran mayora de la poblacin colombiana.

Recogiendo y parafraseando lo que planteaba el pensador Italiano Antonio Gramsci hace ms de 80 aos, podemos decir que la lucha por la hegemona es en ltimas la disputa por la administracin del sentido comn. Es decir, la hegemona como posibilidad de disputa no slo se materializa y se ubica en el control de las instituciones polticas existentes, sino que tambin la hegemona es e implica una disputa en los dems campos donde tambin existen formas y relaciones de dominacin no slo de tipo fsica, sino donde se gestan y reproducen relaciones de subordinacin y control moral e intelectual.

En ese sentido, los grandes medios de difusin de noticias en Colombia con sus mensajes, con el tipo de parrillas que construyen, y con la matriz comunicacional que definen, van cargando con determinados valores y juicios de valor a la sociedad colombiana: crean y moldean de manera intencionada mensajes y sentimientos en la conciencia y el sentir de quienes ven estos contenidos, ello para posicionar determinada concepcin del mundo como la ms vlida y convincente. Esta matiz comunicacional y el diseo de estos contenidos son elaborados y planeados a puerta cerrada, por medio de reuniones y acuerdos que realizan empresarios, polticos y directores de medios, all van ajustado y redefiniendo los consensos de clase necesarios para mantener su hegemona comunicacional. Lo anterior se refleja por ejemplo en la forma como se presenta la pauta publicitaria de estos canales, emisoras, y pginas web; la cual es comprada por estos empresarios y les resulta totalmente funcional a sus intereses corporativos. As mismo, este consenso de clase se refleja por medio del papel, el tiempo y el tratamiento que se le da mediticamente a algunos personajes de la vida poltica del pas, bien sea para posicionarlos, para justificar su accionar, o para no hacer visibles algunos de sus hechos oscuros. Finalmente, este consenso de clase se refleja en el estatus privilegiado que tienen algunos periodistas y directores de medios en las esferas sociales y polticas ms influyentes del pas.

Por lo anterior, se descube una distorsin de la realidad en tanto aquellos mensajes que reproducen estos medios hegemnicos es presentado en apariencia como el sentido comn de la totalidad de la sociedad colombiana, pero si se develan y reconocen las evidentes relaciones y consensos de clase que sostienen, financian y disean estos contenidos, queda claro que lo que all presentan estos medios no es otra cosa que la imposicin del sentido comn propio de la clase dominante a la totalidad de la sociedad colombiana. Es decir, los mensajes y los contendidos que presentan estos medios son propia y naturalmente la expresin del sentido comn de estos grupos hegemnicos, en tanto reflejan y plasman all sus visiones, intereses y valores. El hecho de que ostenten la propiedad y el control de estos oligopolios comunicativos les da la ventaja estratgica de transmitir a las clases populares todo tipo de mensajes para persuadirlos de su concepcin de mundo. E incluso, por el hecho de tener la propiedad y el control de estos medios han tenido la ventaja de en su momento poder abocarse la posibilidad de hablar a nombre del conjunto de la sociedad colombiana a nivel internacional, ya que los mensajes que presentan hacia afuera del pas, van generando imaginaros y formas de comprensin de la realidad que van distorsionadas por sus intereses.

El odio: ingrediente fundamental de la receta que cocina el sentido comn hegemnico.

Hoy la mayora de la sociedad colombiana mantiene un alto nivel de escepticismo y rechazo a la cuestin de la paz en Colombia. Resulta evidente que los medios de comunicacin tambin han sido determinantes para ello, en tanto se constituyeron en un instrumento de guerra de las lites en Colombia. Si revisamos nuestro pasado reciente vemos que el principal papel de los medios hegemnicos en Colombia fue el de orquestar un bombardeo meditico que dur ms de dos dcadas, por medio del cual se legitim la va militar, y donde se carg a una de las partes en la disputa con juicios de valor totalmente deshumanizantes y descalificadores, de ello se tuvo como resultado y consecuencia una sociedad ampliamente descreda y escptica de la cuestin de la paz. Es decir, la intoxicacin lingstica propia de la estrategia de los medios comunicativos hegemnicos para consolidar este sentido comn de la guerra, tuvo como su principal ingrediente al odio: las clases dominantes aprendieron e instrumentalizaron esta emocionalidad negativa para cargar valorativamente a un sector muy importante de la poblacin colombiana en contra de la guerrilla, de las bsquedas y salidas hacia la paz, y de la posibilidad de algn cambio en las estructuras polticas que de hecho hoy cojean, pero se resisten a cambiar.

Los grupos econmicos y polticos en Colombia han sabido aprovechar y ubicar la importancia estratgica de mantener y reforzar la hegemona comunicacional en Colombia. Sin dudas las cifras monetarias que se mueven diariamente para mantener y ampliar estas cadenas comunicativas son astronmicas, y es claro tambin que las clases dominantes estn dispuestas a seguir asumiendo este costo econmico en tanto saben que este es uno de los bastiones fundamentales que posibilitan y refuerzan el mantenimiento del orden y del estado actual del pas.

Sin embargo, quiero anotar y advertir lo arriesgado y peligroso que puede resultar para una sociedad y para la cultura poltica de un pas como Colombia el hecho de que el odio sea uno de los motores o el principal catalizador para la toma de decisiones polticas. Habra que recordar episodios del pasado de la humanidad donde a nombre del odio y como consecuencia de este se terminaron legitimando graves atropellos a las personas, a su dignidad, a sus vidas y al respeto de sus derechos fundamentales. No se puede negar el hecho de que si este sentido comn del odio se afianza, se podran ver en el futuro discursos donde a nombre del mantenimiento del orden establecido y con la bandera del odio en la mano, se podra quebrantar el orden legal y constitucional al pasar incluso por encima de lo que humana y jurdicamente se debera respetar y tolerar del otro. Este manejo discrecional del odio como ingrediente constitutivo del sentido comn impulsado desde un sector muy importante de las lites en Colombia resulta muy arriesgado para las garantas democrticas y las posibilidades de construir un pas decente y digno, ya que propiciar y generar niveles de polarizacin tan altos incluso podra terminar dando cabida a expresiones fascistas e irracionales. Con ello se estara llegando a un nivel de degradacin y descomposicin irreversible de las posibilidades de democratizar escenarios polticos y sociales al interior de la sociedad colombiana.

La paz en Colombia: Una cuestin influida por el sentido comn, pero en disputa.

A pesar del escenario adverso que se tiene en el pas para las apuestas realmente democratizadoras como consecuencia del posicionamiento tan agresivo y contundente del sentido comn hegemnico del odio, es claro que no se puede sentar una postura definitiva de resignacin y silencio, ya que por fortuna la hegemona siempre es y ser una cuestin en disputa. A continuacin, planteo algunos elementos que a mi criterio se deberan tener en cuenta desde todos los escenarios que tengan apuestas para la bsqueda de transformaciones democrticas y que estn en la disposicin de trabajar de manera colectiva y organizada por una disputa de la hegemona comunicacional a estos grandes medios comerciales, ello para construir otros sentidos comunes contra-hegemnicos y populares, que de manera progresiva debiliten y desmonten ese sentido comn hegemnico del odio vigente en la mayora de la sociedad colombiana.

1. Se debe avanzar en diagnsticos de experiencias, procesos y organizaciones que en el pasado hayan trabajado apuestas comunicativas o que en el presente tengan escenarios, espacios, o voluntad de trabajar lo comunicativo desde lo local y lo popular. Este diagnstico debe apuntarle como resultado inicial a afianzar un escenario de coordinacin de comunicacin popular y alternativa desde lo local.

2. Es necesario lograr el consenso y una suma de voluntades para definir y disear una estrategia comunicacional que reconozca y le d cabida a todas las expresiones y apuestas comunicacionales que existan en los territorios de Colombia. La nica condicin que debera tener este espacio es que las organizaciones y personas que decidan involucrase tengan claro que el horizonte organizativo no es otro que posicionar otras visiones y realidades sobre el sentido comn desde lo popular, lo cual permitira la construccin y diseo de otros relatos, la difusin de otras voces, la manifestacin de otras narrativas y el uso de otros lenguajes que permitan ir haciendo visible y viable una disputa por la hegemona comunicacional. Ello implicara ubicar como parte del horizonte poltico de esta suma de voluntades, la exigencia de democratizar y ampliar los escenarios de comunicacin de carcter pblico y comercial, ya que por las asimetras de poder existentes hoy en Colombia resulta sumamente difcil competirles a los grandes medios en trminos de difusin, cobertura y capacidad.

3. Luego de definir el diagnstico, de sumar voluntades y disear la estrategia comunicativa, se deberan emprender mltiples acciones y formas de trabajo que potencien lo comunicacional y propicien todo un campo de disputa por la hegemona. Para ello sera necesario crear y articular escenarios de formacin, investigacin y accin alrededor de lo comunicacional, esto para disear y construir mensajes con contenidos nuevos, que tengan afinidad y cercana con las personas, que representen y hagan visibles otras posibilidades para comprender y leer la realidad y posicionen otro tipo de actores, lenguajes e intereses. Esto sera en ltimas, una comunicacin para la emancipacin, que devele el enmascaramiento de la contraparte, en tanto estos nuevos mensajes permitan y tengan como objetivo humanizar a la parte estigmatizada de la sociedad, y de paso logre devolver a los sectores populares la esperanza y la utopa.

4. Es necesario pensar la nueva comunicacin desde lo popular en clave de pluralidad. El hecho de que se reconozcan las diferencias en trminos de las realidades, los contextos y las poblaciones que habitan en los territorios, permite ubicar la necesidad de que existan diferentes mecanismos comunicativos, diferentes cdigos, diferentes lenguajes y diversas formas de expresar mensajes de acuerdo a las posibilidades y particularidades que tenga que cada espacio geogrfico, cultura y tipo de poblacin. La comunicacin y el nuevo sentido comn desde lo popular en lugar de homogenizar, debe apuntarle a ampliar y fortalecer lo diverso y lo plural. Por ello, la construccin de nuevos sentidos comunes populares desde los territorios seguramente ir de la mano de nuevas posibilidades organizativas, de nuevas correlaciones de fuerzas, y en ltimas de un fortalecimiento de las capacidades polticas de las organizaciones; las cuales, al tener un escenario protagnico en la disputa por la hegemona comunicativa, tendrn un rol distinto en el escenario de la disputa poltica del pas.

La disputa por la hegemona comunicativa podra ser un punto de disputa, resistencia y victoria del movimiento popular en su lucha por la hegemona poltica. En el escenario actual disputar y ganar lo comunicativo es un logro estratgico. Al democratizar la palabra, y al ganar escenarios protagnicos de dialogo, encuentro y pensamiento, se habrn de configurar nuevas posibilidades para el campo popular como actor poltico que impulse transformaciones.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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