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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2017

Para acercarnos, para comprendernos. No para dividirnos ni golpearnos

Salvador Lpez Arnal
Rebelin

Presentacin de Derechos torcidos. Conversaciones sobre el derecho a decidir, la soberana, la libre determinacin y la Espaa federal, de Miguel Candel y Salvador Lpez Arnal, Vilassar de Dalt (Barcelona), El Viejo Topo, 2017


El denominado eje nacional y las temticas nacionalistas por encima de todo, siempre y en cualquier circunstancia. Confusin y lo para generar, abonar y conseguir ms lo y mucha ms confusin (y sus consecuencias: mayor hegemona poltico-cultural). Divisin de las clases trabajadoras. En Catalua y entre las clases populares de Catalua y las del resto de Espaa. Tensin permanente, ms tensin: diseada, pensada, planificada, trabajada, muy trabajada. Propagandas polticas irresponsables: rditos electorales y palante, siempre palante. Anticatalanismo por parte de unos, creciente antiespaolismo por parte de otros. Silencios, cegueras, mentiras, golpes bajos, comisiones del 3% (o ms). Eso s, slo en Madrid hay corrupcin. A Pujol, que se ha pasado un poco (pero ha robado a Espaa, no al pas!), se le conocer por su obra. Los Pujol-Ferrusola acompaan fielmente al patriarca. Derechos inexistentes, naturalizados como el aire o los Pirineos, pensados y formulados en cuidados laboratorios universitarios. Apuestas por choques de trenes, de alta o baja velocidad, con heridos entre los viajantes que no van en primera clase. Los de primera a resguardo. Como siempre. Cloacas institucionales (en plural, no en singular). Rutas sesgadamente trazadas sin apoyo democrtico tras la prdida de la apuesta el 27S. Apologa de la astucia y el engao. Interesadas, repetidas y ms que parciales miradas histricas. Intelectuales orgnicos al servicio de la causa, de las causas. Olvidos bsicos que hacen sonrojar a cualquier ciudadano informado. Revisiones de asuntos y acuerdos esenciales. Prdida de memoria de la cultura democrtica, republicana, solidaria y fraternal del antifranquismo. La guerra del 36 contra Catalua, contra los Camb o Porcioles por ejemplo. Madrid como insulto (de unos), Catalua como improperio (de otros). Lenguajes tensionados pensados para separar, para abonar diferencias mnimas. Lderes idolatrados con ininterrumpidas (y vacas pero efectivas) proclamas sobre fer pas o sobre Espaa por encima de todo. Banderas, ondeadas una y otra vez, que encubren negocios turbios, corruptelas varias y ansias ilimitadas de poder: el patio es mo, slo mo. La estelada como buena y nueva bandera de Catalua. La senyera ya no existe, es de nostlgicos, no de verdaderos catalanes, no de verdaderos patriotas. Procesos antidemocrticos de secesin unilateral presentados falazmente como netamente democrticos. Leyes electorales generadoras de mayoras que no son tales. Referndums secesionistas antidemocrticos presentados como defensa de la democracia. Lderes nacionalistas que se expresan como chulapos. Dudas, contradicciones, ambigedades, rupturas irresponsables de las tradiciones emancipatorias. Una izquierda, unas izquierdas que no estn a la altura de circunstancias. Incomprensibles vacilaciones en lo ms esencial en fuerzas que dicen ser de izquierdas. Durruti, y no slo l, con barretina. Todo vale, todos la han llevado. Quienes no desen son traidores.. Secesionistas que dicen ser federalistas, federalistas que no se manifiestan como tales, soberanistas que usan palabras mgicas para encubrir su verdadero plan de accin. Acuerdos y abrazos entre fuerzas polticas antagnicas. Sindicatos que se dicen obreros apoyando causas que no son suyas. Poltica -la que rige- del atrapalotodo. Regreso al pasado, lo sucedido con Banca Catalana como modelo: los procesos sobre el 3% son un ataque a Catalua! Uniformistas que, por supuesto, son tales y no estn dispuestos a aceptar ningn tipo de diversidad. Televisiones y medios de intoxicacin cultural e informativa, de aqu y de all, al servicio de las grandes causas patriticas. Las de unos y las de los otros. La contrarrevolucin permanente. Lenguajes que separan de entrada y ms, mucho ms de salida. Frases estudiadas para la historia: No hay revolucin democrtica en el mundo tan potente como la nuestra (Jordi Snchez, ANC). A los catalanes y a las catalanas, despus de 300 aos, se nos acab la paciencia (Neus Lloveras, AMI). El Estado espaol no no nos dividir, no lo han conseguido en 300 aos; no conseguir ahora dividir un pueblo y una nacin. No tienen suficientes recursos para acallar el grito de todo un pueblo El pueblo de Catalua no falla nunca (Jordi Cuixart, mnium Cultural). Nuestra revolucin democrtica se producir sin violencia y sin venganza. Todos los presentes lucharemos cada segundo hasta el ltimo septiembre (Salva Racero). El Espaa contra Catalua, el Espaa nos roba, el Espaa nos esclaviza, el Espaa nos impide ser catalanes, como axiomas indiscutibles; por parte de otros: Espaa va bien, Espaa es una gran nacin, Los cambios, todos los cambios, son irresponsables. Confusiones bsicas: nacin poltica y nacin cultural. Nacin implica estado, toda nacin, de cualquier tipo, debe tener su estado. Diferencias, diferencias, diferencias, ms diferencias. Izquierdas espaolas, que dicen defender una Espaa plural y federal, que no quieren or voces disidentes del secesionismo cataln y construyen, apoyadas en consejeros y amigos nacionalistas, relatos mticos sobre el pasado y el presente y las opresiones nacionales. Lderes catalanes que vuelven a hablar de prudencia y traiciones en celebraciones sectarias y olvidan nudos fundamentales de una historia en comn. Identidades nacionales sobrecargadas, marcadas y vividas como nunca antes, que hacen aicos principios nucleares, bsicos, de las tradiciones internacionalistas. Antes todo, catalans, catalans y catalans. Alianzas contra natura vividas como nacionalmente imprescindibles. Grandes familias de aqu y de all que siguen y siguen acumulando mientras las desigualdades se disparan, contemplando complacidas un espectculo que nunca daar sus intereses. Clanes familiares, modlicos durante dcadas en el conjunto del petit pas (con placas y estatuas en su honor, siguen siendo referentes para muchos), que esconden toneladas de corrupcin, manipulacin y negocios sucios. Madres Superioras de la Congregacin ordenando y mandnando. El Todo por la Patria guardiacivilesco, gritado y practicado por supuestas fuerzas de liberacin. Estrategias jurdicas poco democrticas al servicio de polticas que gritan y lardean de democracia. Pases catalanes, uniformemente pensados. Legtimos sentimientos ciudadanos manipulados para el da del gran golpe, de la gran ruptura, de una Arcadia que dicen feliz. Un viaje (secesionista) a taca. Historias, muchas historias inventadas en Institutos subvencionados como el de Nova Histria: Teresa de vila es catalana, tambin lo es Coln. La Catalua, toda ella antiborbnica, contra la Espaa, toda ella, borbnica. Todo (y siempre) para separar, nunca para unir. Mitos, mil veces repetidos, vividos como verdades histricas indiscutibles. Palabras y expresiones que suenan, resuenan y golpean una y otra vez: Espaa, Catalua, Madrid, Catalua, Estado espaol, Catalua, Nacin, sin aclarar nunca la nocin, de ms de mil aos. Som una naci. una nacin, siempre democrtica, de larga historia, una nacin que sigue oprimida, explotada y esclava... por Espaa y los espaoles. Grandes historiadores catalanes que hablan de distintos ADNs o memes irreconciliables entre catalanes y no catalanes. Reconocimientos, premios de historia, con presencia del gran corruptor y seora sin que nadie objete nada de nada. Es normal, es de los nuestros.

No es necesario continuar. De gran parte de estas temticas se habla en este libro de conversaciones con Miguel Candel, filsofo, traductor, profesor, activista, helenista y gramsciano, uno de los pensadores que, en mi opinin, mejor conocen la situacin poltica catalana y que con mayor coraje cvico y limpieza de mente y corazn, y sin intereses escondidos, se enfrenta a un problema agitado por unos y otros sin importar nada ni nadie (slo sus intereses y su voluntad ilimitada de poder), una temtica de largo alcance, y de profundas divisiones sociales, que merece -quin puede dudarlo?- nuestra consideracin, reflexin, compromiso, organizacin y accin. Con urgencia, plantando cara, sin esconderse, sin ocultar lo que se piensa y se quiere y debe decir. Para -esta es nuestra opcin- acercarnos unos a otros, con nuestras diferencias (generalmente secundarias) y nuestros numerossimos puntos en comn, abonando el sendero de comprensin la I y la II Repblicas. Sin falsas intersecciones vacas entre pueblos hermanos que aluden o se justifican en inexistentes ADNs biolgicos, histricos o culturales disjuntos, sin elementos comunes en lo ms esencial. Qu inmensa estafa! No para alejarnos, pues, ni para separarnos ni para distanciarnos definitivamente; no para gritarnos o golpearnos sino para entendernos mejor. No somos tan distintos ni tan homogneos; ni en el conjunto de Espaa ni en Catalua. Nuestras propias biografas lo confirman.

Catorce breves conversaciones (el ltimo, con alguna repeticin, intenta ser un resumen de lo ms importante): para intentar disolver confusiones y errores conceptuales, polticos e histricos; para comprender ms y mejor; para la solidaridad y la fraternidad entre ciudadanos y pueblos. Sin voluntad de poder, al servicio de las finalidades de unin fraternal de siempre.

Tanto Miguel Candel como el firmante de esta presentacin somos miembros de ASEC/ASIC (Assemblea Social de lEsquerra (izquierda) de Catalunya). Gran parte de las tesis, informaciones y argumentos aqu expuestos se han beneficiado de las discusiones mantenidas en el seno de esta federalista asociacin de la izquierda (no independentista) de Catalua. Ningn esfuerzo ser en vano. Referndum secesionista? No al derecho a dividir.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 



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