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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2017

La guerra de Yemen en tiempos de Trump

Mark Aguirre
El Viejo Topo


El primer ataque militar ordenado por Trump ha sido contra un pobre y pequeo pueblo de campesinos escondido entre las grises montaas del centro del Yemen.

A finales de enero tropas de elite del ejrcito de Estados Unidos atacaron al Ghayil, en la provincia de al-Bayda. Qassim al Rimi, el lder de Al-Qaeda en la Pennsula Arbiga, supuesto objetivo del ataque, se haba esfumado horas antes dijeron que haba habido un chivatazo. En el ataque, los soldados asustados por la resistencia masacraron a la poblacin de la pequea aldea. Adems de destruir 12 casas y exterminar los burros y ovejas de la comunidad murieron asesinados seis mujeres y 10 nios menores de 13 aos. Se desconoce el numero de combatientes que murieron en la refriega pero se sabe de la muerte de un oficial estadounidense y que uno de los helicpteros usados en la operacin fue destruido. No s s ser una premonicin, pero el primer ataque ordenado para hacer grande a America otra vez fue un autntico desastre1.

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La poblacin de al-Ghayil pertenece mayoritariamente a la tribu Qayfa. En Yemen la mayora de las veces los hombres tribales no se alinean en trminos territoriales sino sanguneos. Los jeques de esta tribu al-Bayda est dividida y es un frente de guerra tienen relaciones con los saudes; una relacin sellada por el dinero. Esta tribu pelea en la guerra de Yemen al lado del depuesto Presidente Hadi y de los Estados Unidos. Estos hombres tribales reciben como combatientes de la coalicin un salario mensual que los saudes pagan, aun sabiendo que Qassim al Rimi, el lder de Al-Qaeda en Arabia Saud la organizacin de Al-Qaeda en Yemen y Arabia Saud, estn unidas, est protegido por ellos. Mientras los saudes les pagan, sus aliados de Estados Unidos los atacan. El caos de la poltica en Oriente Medio est por todos lados. Un caos que aunque parezca paradjico tiene su lgica.

Est documentado que Al-Qaeda ha sido un instrumento de Estados Unidos y Arabia Saud, aunque obviamente no se reduce solo a ello. La usan a escondidas de su poblacin porque saben que esta no aceptara que apoyaran de alguna manera a grupos terroristas que luego atentan contra sus ciudades. Pero Washington, Ryad y otros gobiernos vienen aprovechndose desde hace dcadas de estos grupos de jvenes radicalizados. El nacionalismo rabe laico, enemigo histrico del Islam poltico, es tambin enemigo de las grandes compaas privadas petroleras occidentales que tienen a sus gobiernos en su nmina. Este doble juego entre policas y terroristas, basado en intereses comunes a corto plazo pero a la larga difcil de manejar, ha empezado a pasar factura en forma de ataques terroristas a ciudades y aviones de Europa y Estados Unidos.

Yemen lleg a mandar oficialmente a Afganistn a 3.000 guerrilleros reclutados en mezquitas o madrasas para luchar contra los soviticos de manera organizada por la CIA; combatientes que us despus el Presidente Saleh contra los socialistas del sur. Luego fueron dos mil islamistas a la guerra de Iraq, la mayora a luchar junto al lder de Al-Qaeda Abu Musab al-Zarqawi, cuya estrategia era enfrentar a los sunitas con los chitas. Estrategia tambin usada por las fuerzas ocupantes. Estos combatientes, financiados por los saudes y qatares, a su regreso constituyeron los cimientos que han formado Al-Qaeda en Yemen. Hubo cierta continuidad porque lograron entenderse entre las diferentes generaciones y fundaron en el ao 2009 la organizacin Al-Qaeda en la Pennsula Arbiga.

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La guerra actual del Yemen, que lleva ya ms de dos aos, empez con dos ataques de ISIS en Sanaa: el asesinato del periodista defensor de los derechos humanos Abdulkarim al-Jaiwani y el ataque suicida a dos mezquitas zaydes cuando estaban repletas de feligreses. Fue un salto en la historia de los rebeldes salafistas en Yemen. Hasta ese momento haban atacado a objetivos colonialistas: el Cole de la marina estadounidense, instalaciones petroleras, turistas. Ha sido la primera vez y la ltima que ISIS se ha responsabilizado pblicamente de atentados dirigidos contra civiles yemenitas, aunque se sabe que el Estado Islmico est operando en Taiz y Aden. Este terrorismo contra la poblacin apareci cuando los intereses del Estado saud lo requeran. Pero no son solo los saudes quienes lo dirigen. Una y otra vez diferentes servicios de inteligencia acuden al terrorismo en la regin cuando sus gobiernos no pueden conseguir sus objetivos con la diplomacia o la guerra convirtiendo al terrorismo en la tercera pata de su poltica. Para estos gobiernos los grupos terroristas a los que manipulan son la continuacin de la poltica por otros medios. Por eso los saudes protegen al lder de Al-Qaeda en Yemen. Pueden necesitarlo en el futuro si su guerra contra Yemen fracasa.

El caso en Londres de Bherlin Gildo, acusado de terrorista, es una muestra elocuente de lo que estamos hablando. Los fiscales abandonaron el caso cuando los abogados del acusado demostraron que la inteligencia britnica haba armado y asesorando al grupo en que militaba el acusado. El grupo armado estaba activo en Inglaterra y Siria. En el juicio los abogados preguntaron al juez si se poda mandar a alguien a la crcel por seguir la poltica del gobierno. No deba ir entonces tambin el gobierno a la crcel?, preguntaron al juez2. Los fiscales, avergonzados, retiraron el caso. No es el nico. En documentos desclasificados de la inteligencia estadounidense escritos en 2012 se da la bienvenida a usar a los salafistas (la corriente puritana wahabista del Islam saud que siguen el ISIS y Al-Qaeda) en Siria e Iraq3.

The Economist public recientemente un articulo sobre Yemen en el que documentaba cmo Al-Qaeda se ha ido fortaleciendo en los dos ltimos aos gracias a la poltica de guerra saud, una poltica que cuenta con el apoyo de Washington y Londres. Segn el artculo, Al-Qaeda en Yemen es ms poderosa que nunca4. Periodistas que han visitado el sur del pas dicen que las banderas de Al-Qaeda y las independentistas son mas visibles que las del gobierno del Presidente depuesto Hadi, l mismo nativo del sur. Viendo el resultado sobre el terreno, los ataques de los drones o las operaciones especiales militares que han causado la muerte a cientos de civiles durante la administracin Obama y que contina Trump parecen operaciones militares dedicadas al consumo interno: aparentar que se hace algo contra Al-Qaeda, ms que operaciones militares bien concebidas para debilitarla.

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Hay varias razones para este xito de Al-Qaeda. Una de ellas es que las tribus que luchan contra el gobierno huz-Saleh, sobre todo del sur del pas, como la tribu Qaifa, ven a los militantes de Al-Qaeda como sus aliados. Es importante para Al-Qaeda dado el carcter tribal de la sociedad yemen. Sin el consentimiento de las tribus ninguna organizacin puede moverse libremente y prosperar. Pero hay otras razones reveladoras de lo que venimos diciendo. Un estudio hecho sobre los objetivos de los bombardeos areos de la coalicin realizados por aviones saudes pero asesorados por militares ingleses o estadounidenses muestra que ninguno de ellos, y son cientos las salidas documentadas de sus aviones, ha sido dirigido directamente contra Al-Qaeda a pesar de que lleg a controlar Mukalla, el segundo puerto ms importante del Ocano Indico despus de Aden, durante un ao4. The New York Times inform incluso que Al-Qaeda gestionaba los ingresos del petrleo de Hadramout en nombre del Presidente depuesto Hadi5. Cuando los saudes permitieron a regaadientes Estados Unidos estaba en una posicin difcil cuando el The New York Times public la noticia a soldados de la coalicin de Emiratos Arabes Unidos sacar a los guerrilleros islmicos de la ciudad, Ryad solo lo autoriz con la condicin de que se dejara escapar a los guerrilleros de Al-Qaeda hacia los wadis aislados del interior.

Porqu al Presidente Trump le gustan los halcones saudes que apoyan a Al-Qaeda?

Esta poltica saud de fortalecer a Al-Qaeda es en cierta manera el reconocimiento de que la guerra contra Yemen est siendo un fracaso. La coalicin de los huzes con Saleh ha demostrado ser ms fuerte de lo que se pensaba. La mayora de los yemenes la apoyan a pesar del enorme sufrimiento la agresin saud est provocando segn Naciones Unidas la mayor crisis humanitaria que existe actualmente, el pas vive estos meses una epidemia de clera dantesca que est causando cientos de muertos porque ven al gobierno huzes-Saleh como la resistencia de una nacin frente a un poder externo. Las empresas de comunicacin suelen presentar a los huzes como un aliado iran o un Hezbolah en Yemen que amenaza a la seguridad saud. Pero es pura propaganda para legitimar la venta de armas millonarias a los agresores. Los huzes tomaron Sanaa contra la opinin de Irn, que le aconsej no hacerlo. En Yemen no hay tropas iranes o de Hezbolah, son el ejrcito nacional y las milicias tribales quienes resisten a los saudes bajo una poltica de defender a una nacin agredida injustamente.

Los halcones que se han hecho cargo del poder en Ryad, representados por el Prncipe Mohammed bin al Salman, a cargo de la defensa y los ingresos petroleros, pueden dar un paso mayor y mandar al grueso de su ejrcito a invadir Yemen, pero es una opcin cada vez ms difcil de realizar por su coste poltico y econmico. Un ataque a Hodeidah, el puerto del Mar Rojo por donde entran al menos el 80% de la comida y las medicinas importadas, llevara al pas al lmite y las consecuencias son impredecibles. Este escenario se ha hecho todava ms improbable debido al conflicto entre saudes y qatares que est debilitando a la coalicin. Doha ha ordenado a sus mercenarios pakistanes regresar a casa. Los estrategas militares saben que entrar es fcil. Lo difcil es salir y para ello se necesita construir una solucin poltica; cada vez ms difcil de lograr. Los hermanos musulmanes, cercanos a Qatar, encuadrados en Yemen en el partido del Islah, apoyaban a Hadi. Ahora es una incgnita lo que van a hacer. En esta situacin cualquier acuerdo poltico precisa incluir a los huzes y Saleh.

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Arabia Saud es un vampiro que se alimenta de petrleo. Ha anunciado que quiere diversificar la economa, pero de momento eso solo es un proyecto. El 90% de los ingresos del gobierno vienen del crudo. Del petrleo depende la vida extravagante de la masiva familia al-Saud, los salarios de dos tercios de los trabajadores saudes y todo el entramado de poltica exterior de injerencia e intervencin en asuntos ajenos. El gasto militar ha representado el 13% del PNB durante los ltimos seis aos. Arabia Saud se ha convertido en el mayor comprador de armas per capita del mundo. El mejor cliente de Inglaterra y Estados Unidos. Pero tambin ha financiado, gastando miles de millones de dlares, el wahabismo, principal instrumento ideolgico de la expansin saud, y se ha gastado otro tanto para comprar a las empresas de comunicacin que informan sobre Arabia Saud. Ante tantos gastos su superdependencia petrolera hace que cualquier turbulencia en el mercado de petrleo sea vital para sus intereses. Ryad necesita intervenir en l si no quiere ser afectada fatalmente por cualquier crisis.

Los halcones saudes necesitan a Estados Unidos para ello. En su guerra contra Yemen dependen de ellos para mover sus aviones, municiones, entrenamiento, refueling en vuelo y proteger las fronteras. Uno de las ltimas medidas de Obama hay una oposicin creciente en el Congreso a vender armas a los saudes haba sido bloquear una entrega de municin de precisin por su preocupacin con los ataques a objetivos civiles. Hay ms de 12 mil muertos, la mayora civiles, a causa de ellos. Una prohibicin que Trump levant rpidamente.

El Presidente Trump est haciendo ms caso a los militares que Obama cuando se trata de poltica de seguridad nacional. Esto significa menos diplomacia y ms bombas, incrementando el riesgo de una guerra total en la regin. De momento sigue la poltica de Obama de drones y operaciones especiales, aunque se han intensificado. Hay quien piensa que dada la relacin que el Presidente Trump est creando con el Principe Salman los Estados Unidos podran atacar directamente a los huzes. S esto ocurre el conflicto quedar fuera de control, pudiendo convertirse en el primer enfrentamiento directo entre iranes y saudes en una guerra generalizada.

En su viaje a Ryad era su puesta de largo diplomtica Trump anunci una venta de armas por valor de 110 mil millones de dlares. Hubo ms contratos econmicos, cerca de 270 mil millones de dlares, entre ellos uno con Exxon Mobil. En su visita Trump se hizo acompaar de Rex W. Tillerson, su Secretario de Estado. Tillerson es gran amigo de los saudes debido a que es un hombre del petrleo. Durante dcadas fue el jefe ejecutivo de Exxon Mobil. Tillerson conoce bien la regin. El problema es que la conoce desde la ptica de los intereses de las compaas petroleras. Al nombrarlo, Trump se haba comportado como el sirviente de los intereses petroleros, que en realidad es lo que ha demostrado al sacar a Estados Unidos del acuerdo climtico de Pars. Los intereses petroleros son parte de su coalicin reaccionaria.

Para qu quieren los saudes una Al-Qaeda fuerte en el sur de Yemen?

A finales de mayo un barco petrolero, el MT MUSKIE, con bandera de Estados Unidos, fue atacado en el estrecho de Bab al Mandab. La Fuerza Naval de la Unin Europea dijo que los atacantes dispararon granadas propulsadas por cohetes antes de llevar a cabo su asalto al buque. Los saudes acusaron inmediatamente a los huzes del incidente, pero el presidente del Comit Supremo Revolucionario de Yemen, Mohamad Ali al-Houzi neg toda responsabilidad de sus soldados y acus a Arabia Saud de fabricar el incidente.

El estrecho de Bab al Mandab, donde acaba el mar Rojo al sur del Yemen, es uno de los siete mayores embudos de transporte energtico en el mundo. Pasan cada da 3,8 millones de barriles de petrleo y el equivalente a 0,5-1 milln de barriles de gas natural. Un bloqueo significara un repunte inmediato del precio del petrleo, algo muy beneficiosos para los saudes, quienes se encuentran en aprietos financieros. El precio del barril del petrleo saud es muy competitivo, est por debajo de los 10 dlares. Cualquier aumento del precio del barril es muy lucrativo.

Un bloqueo del estrecho de Bab al Mandab tendra efecto en los precios, pero afectara muy levemente a las exportaciones petroleras saudes, a diferencia de lo que ocurrira con las de Irn y otros pases del golfo. Eso ayuda a entender, al menos parcialmente, las diferencias existentes entre Arabia Saudi y otros estados del Golfo Prsico. Un conflicto que afecta tambin al futuro de Yemen del Sur. Mientras la Unin de Emiratos rabes apuesta por un Yemen del Sur independiente, Ryad estara tentado de apoyar una divisin del territorio en sultanatos gobernado a la vieja manera colonial inglesa, territorio frtil para las disputas y la inestabilidad. Emiratos rabes Unidos ha desplegado miles de tropas en el sur a diferencia de los saudes; han entrenado a 30 mil yemenes como soldados de un ejrcito estatal; y han invertido 2 mil millones de dlares en proyectos para revivir la economa. Incluso ha llegado a participar en operaciones contra Al-Qaeda junto a las fuerzas especiales de Estados Unidos7.

Los saudes necesitan menos el paso por el estrecho que otros pases del Golfo, porque el oleoducto saud que une el este y oeste de Arabia, el Golfo con el Mar Rojo, atravesando la Pennsula Arbiga, ha empezado a ser operativo. Los grandes pozos petroleros saudes estn en zonas chitas del Golfo Prsico. Arabia solo necesitara para exportar el grueso de su petrleo que los estrechos de Ormuz y Bab al Mandab estuviesen abiertos. Podra embarcarlo en sus puertos del Mar Rojo. Pero sigue necesitando el paso de sus tanques petroleros por el canal de Suez. La buena amistad con Egipto es vital para sus intereses. Por eso cultiva sus relaciones con el Mariscal de Campo al-Sissi atacando a los Hermanos Musulmanes, que estn apoyados por Qatar. El desarrollo de la guerra de Siria est siendo una mala noticia para Ryad. El Presidente Bashar al-Assad parece estar ganndola, cerrando la salida de petrleo saud a Europa por oleoducto va Turqua o en barcos desde el puerto de Lattakia. La crisis con Qatar puede ser interpretada en esta clave. Su acercamiento a Irn podra facilitarle un futuro entendimiento con Siria, asegurndose el envo del gas Qatar tiene cuantiosas reservas a Europa a travs de su territorio. Egipto est cerrando el canal de Suez a sus barcos por su apoyo a los Hermanos Musulmanes.

La poltica militarista saud la nueva generacin macho rehusa establecer compromisos busca controlar por la fuerza las salidas del petrleo en la regin. Un objetivo estratgico por su alta dependencia de los ingresos petroleros. Es una de las razones que explican la guerra del Yemen y su apoyo a ISIS en Iraq y Siria. Los guerrilleros islamistas pueden daar cualquier oleoducto que atravesando Iraq y Siria llegase a Europa o al Mediterrneo, incidiendo en el precio y perjudicando a sus adversarios. En su frontera sur un gobierno de los huzes protegera el paso a travs Bab al Mandab de los barcos de Irn y de otros pases del Golfo que exportan millones de barriles cada mes por el estrecho. Esa es la razn del porqu Ryad necesita un Yemen bajo su control, o si fracasa una Al-Qaeda fuerte en el sur del Yemen. Es una poltica de piratas pero esa es la historia de la familia beduina de los al-Saud. No estn saqueando en su propio provecho el petrleo de su pueblo?

Notas:

  1. Ver Death in Al Ghayil, Iona Craig, The Intercept.

  2. Terror trial collapse after fears of deep embarrassment to security services, The Guardian, Monday 1 june 2017.

  3. Now the truth emerges: how the US fueled the rise of ISIS in Syria and Iraq, The Guardian, june 6

  4. In its third year of war, Yemen risk fragmentation, The Economist Apr 27th 2017.

  5. Ver What is happening in Yemen and how are Saudi Arabias airstrikes affecting civilian, The Guardian, The Date Yemen Project.

  6. Yemeni Bankers Get in Troubles Over a costumer, Al Qaeda, The New York Times. Nov 15 2016.

  7. Ver el articulo citado de The Economist.

Fuente: http://www.elviejotopo.com/articulo/la-guerra-de-yemen-en-tiempos-de-trump/

 



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