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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2017

El Sermn
Juan Goytisolo, compaero de viaje

Miguel Riera
El Viejo Topo


Sin la menor duda, sin Juan ni el Topo ni sobre todo Quimera habrian sido lo que fueron y todava son. En el Topo, por esa contagiosa capacidad que tena de irradiar tica y principios, de buscar complicidades, amn de escribir desinteresadamente para la revista.

En Quimera, porque se arremang como el primero, escribiendo y ayudando a que otros escribieran. De ambas revistas fue compaero de viaje. Pero empecemos por el principio.

No estoy seguro de que fuera as, pero as es como lo recuerdo. Un buen da, hace ya casi cuarenta aos, en el primer local que alberg a El Viejo Topo son el timbre de la puerta. A la persona que le abri, el visitante le coment escuetamente que era Juan Goytisolo, y que quera hablar con los responsables de la revista.

Aunque yo solo haba ledo por aquel entonces Seas de identidad, saba muy bien que se trataba de uno de los escritores espaoles ms importantes en lengua espaola, sino el que ms. Traducido a diversas lenguas, haba tenido ocasin de leer los ditirambos y loas que le dedicaban medios como New York Review of Books y otras revistas especializadas. Era impensable que una figura tan importante fuera a cruzar, as como as, el umbral del local en que unos cuantos jvenes trataban ingenuamente de salvar al mundo.

Pero ah estaba, con su seriedad habitual, diciendo con amabilidad que quera colaborar con la revista. Y sin cobrar.

Ah empez una larga amistad y una gran complicidad con las aventuras que hemos ido llevando a cabo en esta casa. Primero en El Viejo Topo, que no dejaba de visitar cuando llegaba a Barcelona desde su exilio parisino. Despus con Quimera, revista a la que dedic continuos esfuerzos, reclutando para la misma lo mejor de la literatura contempornea. Gracias a su complicidad, por las pginas de Quimera desfilaron Julin Ros otra pieza clave en el desarrollo de la revista, Cabrera Infante, Octavio Paz y, abierto el camino, Roa Bastos, Donoso, Fuentes, Monterroso, Vargas Llosa y tantos otros. Juan se implic tanto en Quimera que incluso, con la ayuda de Julin Ros y Jordi Dauder, salv de la desaparicin a la revista afectada por la quiebra sucesiva de varias distribuidoras latinoamericanas consiguiendo la donacin de obra pictrica algunas de gran formato de artistas muy importantes, obras con las que se organiz una gran exposicin en la sala Maeght de Barcelona. La pintura de Roberto Matta que ilustra la pgina 28 de este nmero es una de ellas. La coleccin acab en manos de la Caixa por cuatro cuartos, a pesar de que su valor era altsimo.

Aquellos eran tiempos en que Juan pasaba algunas semanas en Espaa, sobre todo en primavera y verano, aunque segua residiendo fundamentalmente en Pars. Se alojaba en la masia familiar de Torrentb, acompaado muchas veces de Monique y otros amigos que acudan a pasar unos das en aquel paraje.

Despus, ya en la segunda etapa del Topo, su aliento fue constante. Puede que suene a farol, pero Juan me deca a menudo que la nica cosa que poda lerse en Espaa era precisamente El Viejo Topo. No hace mucho me haba dicho que quera conceder su ltima entrevista la definitiva y quera que se publicase en nuestra su revista. Por desgracia, la entrevista no pudo llevarse a cabo.

Ciertamente, si hubiera que disear un prototipo del intelectual comprometido, sera buena idea tomar inspiracin en la persona de Juan. No fue perfecto (quin lo es?) pero fue honesto, una cualidad rara en nuestros das. Se senta bien con los humildes, odiaba la afectacin, la pompa, los discursos vacos.

Pocas personas conocen sus esfuerzos por luchar contra situaciones injustas concretas y en apoyo de los ms dbiles. Pondr solo un ejemplo: consigui arrastrarme hace ya bastantes aos hasta Valdemingmez, un lugar infernal en el que una barriada de barracas estaban construidas sobre una charca de purines de cerdo y junto a una montaa gigantesca de basura sobre la que trepaban los camiones. Todos los habitantes de la barracas sufran eczemas y toda clase de enfermedades ante la indiferencia de las autoridades, incluidas las sanitarias. Juan luch denodadamente para intentar sacar a aquella gente de all, aunque sin mucho xito. Pero l no se daba por vencido e incordiaba a todo aquel con mando en plaza al que tena acceso para intentar remediar aquel desastre.