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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2017

Ciudadanos del mundo, recuperad, frente al capital global, vuestras naciones y Estados!

Juan Jimnez Herrera
Rebelin


Por qu a los marxistas les gusta tanto el psicoanlisis: porque es lo nico que explica por qu la gente no ha hecho an la revolucin (Slavoj Zizek )

Las transformaciones fundamentales de la historia humana no las han protagonizado, en realidad, los seres humanos. El ser humano es, ante todo, un ser social y productor. En la produccin social, el ser humano, a pesar de su aplastante y, al tiempo, aparente consciencia de individualidad y autonoma de la voluntad, y, sobre todo, a media que aquella gana en complejidad, ms que sujeto del devenir histrico, es un objeto consciente de las estructuras sociales que ha ido forjando en su propia produccin individual y reproduccin como especie.

El ser humano, en su consideracin individual y aislada, no existe (la condicin social del ser humano implica una natural alienacin); es una robinsonada literaria y una falsificacin del imaginario burgus (de la animadversin del liberalismo haca el estado). La historia de la humanidad, tan pronto el ser humano abandona la primigenia y primitiva clula familiar y gentilicia, ya no le pertenece. La historia es, desde entonces, una sucesin de cambios en las estructuras sociales, espoleados por innovaciones tecnolgicas y cientficas, que, pese a ser a producto de individualidades creadoras, son, ante todo, condensacin, aunque vehiculada por la expresin individual ingeniosa de ciertas personalidades, del desarrollo y evolucin inmanente de los procesos estructurales.

Y, a cada estadio estructural, que no es sino orden y previsibilidad, le corresponden unas leyes de la racionalidad, que embargan y gobiernan, en un proceso contradictorio, las consciencias individuales. Y, slo cuando las estructuras, por largo e histrico tiempo, se anquilosan y, asimismo, desconciertan a las individualidades ms ingeniosas y desprecian las necesidades ms vitales de la masa de sujetos de la humanidad; slo entonces, esa racionalidad de las estructuras anquilosadas se torna en irracionalidad insufrible. Aun as, no basta con la indignacin proyectada de mil, ni de cientos de miles de individualidades; son necesarias y muchas ms de esas sublevaciones, porque son consecuencia inevitable de los procesos estructurales, pero no son suficientes.

Ni tampoco bastan cien genialidades. Las estructuras sociales (polticas y econmicas) slo hacen mutis en la historia de la humanidad cuando ya son incapaces de crear riqueza; pese a todo, slo fenecen, con feroz y prolongada resistencia, cuando agotan todas sus posibilidades, no tanto de redistribuir la riqueza como de generarla. Y, es ms, slo perecen a condicin de que, en su propia dinmica, otros elementos estructurales, que surgen en su seno, alteren su equilibrio y anuncien otra superior racionalidad.

En la racionalidad capitalista, el elemento estructural que, desde dentro, la va minando es el Estado Social y Benefactor, en el que el salario, como condicin vital, se ve, cada vez ms, desplazado por la estructura social o condicin poltica de ciudadano y las prestaciones sociales a l anudados. Tras ella se esconde la racionalidad y estructuracin socialista. La burguesa reniega del Estado Social porque en l vislumbra el fantasma del socialismo y el ciudadano de a pie slo puede reivindicar aqul si abraza a ste como la nueva racionalidad de superior rango.

Las estructuras son ciegas en su devenir y no saben cundo han de morir. La masa social y las genialidades son las que se encargan de poner fecha a esa incierta eventualidad.

Y el capitalismo crea riqueza por doquier. Pero llegar a un punto de estancamiento y agotamiento; cuando, habiendo alcanzado su plena expansin y expropiado a la gran masa de la poblacin, se vea incapaz de realizar el valor de la pltora de mercancas en que, inevitablemente, se materializa su produccin.

Los parasos fiscales, expresin contable de la riqueza no realizable de inmensos capitales, frente a las penurias de cientos o miles de millones de personas, son la expresin econmica y social de esa lacerante contradiccin. La expresin, a nivel poltico, an anda definindose.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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