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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2017

El estado como elemento del poder popular

Homar Garcs
Rebelin


Para muchos burcratas (incluyendo a aquellos que suelen presentarse como revolucionarios, de los cuales cabra un comportamiento de conformidad con los ideales expresados) lo que ms importa es rendir cuentas a sus superiores, olvidando -adrede- que le deben lealtad al pueblo que (directa e indirectamente) les delega su soberana. Ello no sera nada extrao, de estar conscientes que el funcionamiento del Estado es, en trminos amplios, contrario a los postulados democrticos y, en especial, respecto a las demandas ciudadanas de mayores controles, transparencia, efectividad y, ms recientemente, de protagonismo y de participacin populares.

El Estado, por tanto, tendr que convertirse en foco de la atencin, la reflexin y la accin de todo movimiento popular democrtico dispuesto a cambiar radicalmente las estructuras sobre las que existe el modelo civilizatorio (dominado por la lgica capitalista) en el cual se desenvuelve una gran parte de la poblacin global. El Estado burgus liberal -tal como lo concebimos en su forma actual- slo ha servido para empoderar elites que, en general, se mantienen abismalmente separadas de la gran masa de gobernados que constituye la mayora; asumiendo stas que todas sus decisiones son (y sern) incuestionablemente correctas y, en consecuencia, harto beneficiosas para todos, cosa que la clase subordinada ha de aceptar resignadamente por su propio bienestar.

En relacin a ste, habr que aprender a ser radicalmente innovador y revolucionario, sobre todo, en lo que concierne al ejercicio de la democracia por parte de los sectores populares organizados. De igual forma, es de esperarse (y de estimularse en su grado mximo posible) una comprensin crtica cabal de la realidad histrica que le ha correspondido en suerte vivir a los pueblos bajo las estructuras que legitiman el sistema de Estado burgus liberal, an en sus modalidades o expresiones ms democrticas y revolucionarias. Para las personas habituadas a percibir y a entender el poder desde una ptica altamente jerarquizada, resulta infructuoso cualquier intento por alterar (aunque sea en su mnimo aspecto) el sistema establecido. En tal caso, mostrarles y demostrarles que la soberana les es algo completamente inherente en vez de observarla como potestad plena del Estado y de tales elites implica, de por s, una accin revolucionaria y subversiva.

Sobre esta percepcin y conviccin generalizadas se legitima la hegemona de los sectores dominantes, por lo cual ha de cuestionarse, en un primer momento, su vigencia, develando su origen histrico. Logrado este propsito, nada raro sera (como ocurriera en el pasado) que, a la par de dicho cuestionamiento, surjan y se impongan posiciones que acaben por repetir los mismos esquemas que dieran nacimiento a esta hegemona, solo que esta vez se har en nombre de una presunta revolucin y de los derechos del pueblo. Frente a ello, se debe resaltar la potencialidad del carcter asociativo de toda comunidad, tanto en sus distintos grados de convivencia diaria como en la lucha por sus reivindicaciones, cuestin que estara amenazada por el nuevo Leviatn que comienza a erigirse en algunas naciones bajo el argumento de garantizarles a los ciudadanos un nivel mayor de seguridad y de vida tranquila. Dado este paso, podr afirmarse -sin mucho anlisis- que esto derivara, tarde o temprano, en una negacin total del tipo de poder que nos ha regido (y rige) a lo largo de la historia, independientemente de cual sea, o haya sido, su categorizacin u origen. As, al contrario de lo hecho por el poder institucionalizado y usufructuado por las oligarquas y los modernos feudos poltico-empresariales, cabe abarcar y darle espacios de autonoma a las diferentes expresiones plurales y heterogneas que identifican a los sectores populares, partiendo del compromiso y/o programa compartido para lograr una verdadera emancipacin, individual y colectiva. Todo aquello que configura el sistema de dominacin imperante debe, por consiguiente, cuestionarse y abolirse en funcin de la autodeterminacin de los pueblos; lo que exige crear y recrear -segn Amedeo Bertolo, colaborador de la prensa anarquista italiana,- sociabilidad, inventando, transmitiendo y modificando normas; institucionalizando un poder popular, o colectivo, en lugar de uno simplemente personalista u oligrquico.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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