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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-07-2017

Bolivia
El maz transgnico pone en riesgo variedades nativas

Noticias aliadas

El cultivo de transgnicos arrasa con comunidades, sistemas productivos y alimenticios locales.


Las colmenas se ubican en bosques alejados de cultivos agrcolas para producir un alimento no txico. / Cortesa de Osvaldo Soruco

Con la irrupcin indgena en diversos niveles del aparato estatal desde la llegada del presidente Evo Morales al poder en el 2006, promulg diversas leyes y normas para defender a la Madre Tierra. En lo referente al uso de transgnicos, su Constitucin Poltica aprobada en el 2008 seala expresamente en su artculo 255, II 8, la prohibicin de importacin, produccin y comercializacin de organismos genticamente modificados y elementos txicos que daen la salud y el medio ambiente. A este mandato se han sumado diversas leyes y decretos, con el mismo propsito proteccionista.

Pero, como seala una mxima popular en el pas, hecha la ley, hecha la trampa. Miguel ngel Crespo, director de Productividad Biosfera Medio Ambiente (PROBIOMA), organizacin no gubernamental fundada en 1990, afirma a Noticias Aliadas que el mejor ejemplo de la vulneracin de las normas es el caso del maz. Mxico afirma registra 69 variedades nativas de este cereal, que se ha convertido en parte de su identidad nacional. Sorprendentemente, Bolivia tiene 77 variedades nativas, pero esa biodiversidad se ve hoy gravemente amenazada con la introduccin de maz transgnico.

En mayo, la Plataforma Bolivia Libre de Transgnicos denunci la existencia de alrededor de 30,000 Ha de maz transgnico cultivadas por una colonia menonita en el municipio de Charagua, sur del departamento oriental de Santa Cruz, luego que en marzo un equipo de especialistas de la organizacin SOS Maz Bolivia tomara muestras en el Campo 20 de la Colonia Menonita Pinondi, detectando mediante pruebas de laboratorio la presencia de maz transgnico resistente al glifosato, herbicida catalogado en el 2015 por la Organizacin Mundial de la Salud como probablemente cancergeno.

Segn las normas bolivianas, nicamente el cultivo de soya puede utilizar semillas transgnicas, pero slo con un evento autorizado temporalmente. Sin embargo, ya se usan diversas variedades genticamente modificadas que no fueron autorizadas. La produccin soyera, basada en semillas transgnicas con aquiescencia oficial, ha inflado el agronegocio en forma creciente. Segn Crespo, el uso de variedades resistentes al glifosato y el empleo de este herbicida, han generado un crculo vicioso, promoviendo nuevas plagas y, por ende, nuevas demandas de agroqumicos.

Se ha puesto en el mercado una variedad que es resistente al tristemente clebre Paraquat usado en la guerra de Vietnam, al glifosato, al glufosinato y al 2,4-D. Este evento, en vez de optimizar las aplicaciones, promueve el uso indiscriminado de los cuatro herbicidas. Luego, cuando el suelo pierde fertilidad a consecuencia de este abuso, los dueos del negocio ofertan fertilizantes; hacen lo propio con los insecticidas, generando un incremento constante en la demanda de estos productos, con el consecuente impacto medioambiental, afirma.

Apicultura migrante
Sensores naturales de este crculo vicioso son las abejas, polinizadoras por excelencia. No slo voces provenientes de la comunidad cientfica dan la alarma.

Osvaldo Soruco, ingeniero agrnomo y apicultor de Santa Cruz donde se concentra la mayor produccin agroindustrial del pas, reconoce a Noticias Aliadas que no cuentan con estudios cientficos que comprueben algunos fenmenos en las abejas, porque hacerlos cuesta demasiado y nuestra asociacin de productores ecolgicos es reducida. Pero tenemos constataciones empricas. Por ejemplo, aos antes envibamos nuestras colmenas a campos de cultivo de girasol, como un alquiler temporal de las abejas, para que polinicen el cultivo; pero ahora no, pues cuando las retornamos, comprobamos que la poblacin de cada colmena disminuye significativamente y las dems sobrevivientes mueren en poco tiempo.

Y es que los insecticidas no discriminan; las abejas son vctimas del uso y abuso en los cultivos que utilizan paquetes completos de agrotxicos, muchos de ellos, como el Paraquat, ya prohibidos en otros pases. Esto nos ha obligado a hacer una apicultura migrante: debemos ubicar bosques en zonas alejadas de cultivos agrcolas; hasta all transportamos las colmenas para producir un alimento no txico, pero la frontera agrcola nos persigue, crece y debemos ir cada vez ms lejos, afirma Soruco.

El cultivo de transgnicos, sinnimo de monocultivo y de agricultura extensiva, arrasa tambin comunidades, sistemas productivos y alimenticios locales. Gizel Caballero, del Centro de Investigacin y Promocin del Campesinado (CIPCA), entidad fundada en 1970, destaca el caso de la provincia Guarayos, en el noroeste de Santa Cruz, tradicional hbitat de la etnia del mismo nombre. Por ley, las Tierras Comunitarias de Origen (TCO) espacios geogrficos que constituyen el hbitat de pueblos y comunidades indgenas donde mantienen sus propias formas de organizacin econmica, social y cultural no pueden ser vendidas ni cedidas a terceros, pero las ganancias rpidas influyen en la decisin de no pocos.

Las tierras son puestas en alquiler o se venden bajo cuerda; de esa forma, los indgenas originarios van saliendo de sus territorios para engrosar los anillos de pobreza en las ciudades; o para convertirse en peones agrcolas. Se observa en las comunidades la presencia de mujeres, sobre todo madres, y nios, seala.

Los derechos laborales tampoco resisten al avance de esa frontera agrcola. Caballero asegura que ms de 8,700 asalariados de la agroindustria venden su fuerza de trabajo sin proteccin laboral alguna. En el caso de la zafra de caa, se les paga 30.00 bolivianos [US$ 4.31] por tonelada cortada manualmente. El dueo de la propiedad tiene una relacin contractual nicamente con el intermediario; este, a su vez, contrata peones al margen de toda consideracin legal laboral.

Esta pretendida modernizacin de la agricultura a gran escala es un factor determinante de la inseguridad alimentaria. Datos oficiales confirman que el pas importa ahora ms alimentos que antes, porque su agricultura se orienta bsicamente a la exportacin y no a la satisfaccin de las demandas locales. Segn el Instituto Nacional de Estadstica (INE), la importacin de alimentos pas de $570 millones en el 2011 a $610 millones en el 2015.

Promover conciencia ciudadana
Lo cierto es que en Bolivia, a nueve aos de la aprobacin de su nueva Constitucin, que abra esperanzas de convertir al pas en un modelo de produccin endgena, respetuoso del medio ambiente y de su biodiversidad, el panorama es ya menos incierto: la batalla la vienen ganando de lejos las poderosas transnacionales del agronegocio. As lo confirma Reynaldo Daz, presidente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), quien reporta, basado en un informe del Servicio Internacional para la Adquisicin de Aplicaciones Agrobiotecnolgicas (ISAAA) un nuevo rcord del rea cultivada con semillas genticamente mejoradas, superando los 185 millones de hectreas en 19 pases en vas de desarrollo.

A este desolador panorama, Bolivia contribuye con aproximadamente un milln de hectreas de cultivos de soya transgnica, una superficie que no para de crecer. Salvo que, de cuando en cuando, la naturaleza se toma venganza, como en la pasada campaa cuando una persistente sequa hizo retroceder las cifras de produccin. Paradojas del monocultivo, los transgnicos reproducen tambin su propio lmite.

Ante esta manifiesta incapacidad de cumplir y hacer cumplir las leyes, surgen movimientos ciudadanos de accin. De manera precaria, sin apoyo ni incentivos oficiales, se ha organizado una Plataforma Agroecolgica, cuyos integrantes impulsan la agricultura orgnica, organizando ferias de productos limpios donde pueden y, generando informacin en redes sociales.

Como afirma Soruco, por ahora lo nico que les queda es mover la conciencia ciudadana para promover el consumo de alimentos limpios que relativicen el impacto de los transgnicos. Para ello, hemos desarrollado un protocolo de buenas prcticas agroecolgicas y un reglamento para certificar con un sello la calidad, que faciliten la valoracin de los consumidores, destaca el apicultor.

Fuente: http://www.noticiasaliadas.org/articles.asp?art=7437



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