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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-07-2017

El parlamento uruguayo se apresta a tratar el proyecto de rendicin de cuentas
Libertad de evasin

Emilio Cafassi
Rebelin


El parlamento uruguayo se apresta a tratar uno de los proyectos ms determinantes para el cumplimiento de las metas programticas del Frente Amplio (FA), como es el proyecto de rendicin de cuentas (conocido en buena parte del mudo como ley de presupuesto nacional) que el Poder Ejecutivo envi la semana anterior segn la mecnica formal prevista. Debido a ello, el jueves pasado, la Comisin de Presupuesto de la Cmara de Diputados integrada con la de Hacienda, recibi al ministro de economa Danilo Astori. Inmediatamente la oposicin sali a expresar su inveterada preocupacin por el gasto social y el virtual dficit fiscal. Segn el diario El Observador, el diputado del Partido Nacional Jorge Gandini sostuvo que la rendicin es engaosa porque lo que trae es financiamiento del gasto que se incrementa". Otro tanto hizo el diputado del Partido Colorado Conrado Rodrguez afirmando que "esta rendicin sigue estando desfinanciada". Nada que no se repita ante cada presentacin del presupuesto, ni que se diferencie de las concepciones universales de las derechas sobre el gasto social, que siempre consideran lastrado, cualquiera sea su monto, aunque debamos interrogarnos permanentemente por la calidad y eficiencia de la inversin social pblica.

Ms original resulta el cuestionamiento a la ley de inclusin financiera, conocida como de bancarizacin, que se col por la ventana en otro debate de la Cmara. El diputado Jaime Trobo del Partido Nacional sostuvo que en caso de llegar al gobierno, cambiar varias normas incluidas hoy en la ley de inclusin financiera para asegurar la libertad a los trabajadores () le devolveremos a los ciudadanos la libertad de hacer con su sueldo lo que quieran, tenerlo donde quieran y usarlo como quieran". Libertad que la ley no slo no constrie, sino que inversamente, asegura. Las causas de la subrepticia preocupacin por la libertad de los trabajadores y su vulnerabilidad ante la rapacidad bancaria, a la que se sum el anodino Partido de la Gente, queda exhibida con ms claridad en el spot de la Cmara de Comercio y Servicios del Uruguay (http://www.cncs.com.uy/que-es-la-ley-de-inclusion-financiera/). All se la cuestiona por obligar al sector empresarial a transparentar sus movimientos econmicos minando sus libertades individuales. Sus desopilantes ejemplos van desde la dificultad administrativa para pagar sueldos en diferentes entidades bancarias (ya que la ley concede al trabajador la libertad de elegirlas) hasta la cultura rural. Entre otros propsitos y mltiples beneficios, la nica libertad que la ley intenta restringir es la de evasin fiscal, un aspecto ntimamente conectado con los cuestionamientos presupuestarios con los que inicio este artculo. Aun suponindole sinceridad a la preocupacin por el dficit, el nivel de erogacin no es la nica causa a atacar ya que surge de la suma algebraica entre ingresos y egresos. El dficit no slo puede atacarse reduciendo inversiones (como en su momento populariz el ex candidato presidencial Lacalle con su alegora a una motosierra) sino tambin incrementando ingresos. El reflejo ideolgico condicionado sobre el gasto pblico, al modo del perro de Pavlov, se complementa con la omisin de inters recaudatorio, hasta sobre los impuestos vigentes. No slo resistirn una revisin de la carga fiscal empresaria, sino inclusive la captura de las actuales obligaciones fiscales evadidas. Los trabajadores no tienen ninguna posibilidad de evadir. Cuando un trabajador va por ejemplo a una carnicera y paga con billetes sin recibir factura alguna (cosa que protagonizo frecuentemente en comercios del interior) el Estado queda relegado de su doble funcin: recaudatoria y de control. Justamente lo que la ley pretende evitar es que el trabajador resulte cmplice de la potencial maniobra evasiva ajena, otorgndole adems el beneficio de una reduccin parcial del IVA y consecuentemente del valor de lo adquirido, incrementando su poder de compra.

Pero la ideologa subyacente a la defensa del dinero metlico, las monedas y billetes, es ms profunda, excediendo largamente los aspectos pragmticos y las mercedes de la picarda cuasi delictiva. La ideologa dominante considera al mercado al amparo de la intimidad, aun contradiciendo el componente patriarcal del que tambin es heredera. Porque el patriarcado inscribe al dinero (junto al lenguaje y al poder) como naturales de los circuitos pblicos masculinizados, mientras que los circuitos femeninos se despliegan en un mundo intimista, sentimentalizado, significado socialmente como subalterno, de remanso, privado de las caractersticas de productividad, poder organizacional y potencialidad cognitiva del primero. La compleja urdimbre ideolgica con la que el capitalismo invierte las esferas pblica y privada (por ejemplo formalizando y normativizando las camas de los ciudadanos y los derechos sociales y hereditarios que surgen del cumplimiento de sus normativas) impregna el sentido comn, haciendo indispensable desmontarla en sus secretos y remilgados pactos de sentido.

La delectacin por el soporte fsico del dinero (y su atesoramiento, intercambio y movilidad) en oposicin al soporte digital y su registro, no proviene del carcter flico que el formato digital tambin asegura, sino del anonimato que garantiza. En efecto, ambos son soportes del mismo signo de valor que es la moneda nacional (al igual que lo es del patrn dinerario actual en el dlar) pero los soportes materiales de la riqueza, modifican las caractersticas sociales del uso y distribucin de ella y hasta algunos rasgos ontolgicos. La intangibilidad no le quita materialidad y potencia. Las finanzas mundiales someten depredatoriamente al mundo en la prctica, sin mayor necesidad de soporte metlico ya que se estima que el 90% del dinero oficial internacional existe en formato digital y se transa mediante algoritmos y encriptaciones. Los trabajadores no pueden esperar otra cosa que beneficios de la inclusin, ya que no tienen nada que ocultar ni posibilidades de evadir, aunque quisieran. Mientras tanto, patriarcas y matriarcas con fortunas lquidas no ven en el soporte metlico otra cosa que la oportunidad para seguir negreando trabajadores y eludir obligaciones fiscales mediante el secreto de las transacciones entre ignotos. Dejar para otro trabajo el anlisis de los casos de Dinamarca y China que merecen ser tomados como ejemplo.

En un plano ms fctico, el argumento del costo digital es verdaderamente risible. Como si el dinero fsico careciera de l, con la necesidad permanente de reposicin de piezas por desgaste, su transporte y custodia, adems de las incomodidades y riesgos que conlleva su portacin o la morosidad circulatoria que le es propia. Pero si para algn segmento econmico-social carece de costos, es precisamente el del trabajador. La apertura de una caja de ahorro con una tarjeta de dbito (que permite comprar con ella, deduciendo algo del IVA) y realizar 5 extracciones y transferencias, tanto como consultas, es gratuita en la banca privada y pblica. Pero adems el estatal Banco Repblica se acerca al 50% de participacin sobre el total de la actividad que se reparten entre otros 10 bancos privados, agregando otras facilidades gratuitas, sin perjuicio de cuidar a los ms vulnerables de la usura de diversas empresas menores de servicios financieros extra bancarios.

Por ltimo, no quisiera dejar de mencionar el negocio privado de las monoplicas terminales de cobro llamadas posnet cuando en redes sociales circulan versiones que vinculan a un hijo del Presidente Vzquez con l, cosa que no he podido corroborar. En cualquier caso, creo indispensable el desarrollo de una doble tctica. Por un lado desmonopolizar el posnet mediante las alternativas tecnolgicas ya existentes como las lectoras de tarjetas mediante interfase con los celulares (del tipo mercado pago). Por otro, evitar toda intervencin privada en algo que tiende a la obligatoriedad y al ejercicio de un derecho, introduciendo a la empresa estatal de telecomunicaciones, Antel, en la implementacin monoplica del sistema en comercios e inclusive en particulares. Si no puede producir tecnologa propia, deber ser importadora exclusiva y comercializadora.

Si a la derecha le preocupa tanto el dficit fiscal, podran contribuir a reducirlo o inclusive transformarlo en supervit, con slo influir en sus acaudalados electores mediante alguna campaa de reclamo de honestidad cvica y fiscal.

O en su defecto, al menos llamarse a prudente silencio.

Emilio Cafassi. Profesor titular e investigador de la Universidad de Buenos Aires.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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