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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-07-2017

Liquidacin final

Ral Kollmann
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La Anses inform el viernes que no habr que presentar las pruebas de viudez, una delirante medida que alguien tom en algn escritorio cuando le dijeron que hay que reducir el rojo fiscal. Me alegra esta marcha atrs, que me confirma un alto funcionario de esa dependencia, ya que el comunicado es bastante confuso. La marcha atrs era lo nico razonable.

Mi mam Alicia (Lizzi), 103 aos, ciega, nunca se enter de que en su ltimo recibo de cobro de la pensin figuraba la leyenda: presentarse en Anses a actualizar datos de matrimonio o convivencia con el titular del que deriva la pensin.

Es que con mi hermana Evelyn decidimos no decirle nada porque iba a significar una especie de tsunami. A los 103 aos empezara a pensar, seguramente sin acordarse, dnde tiene guardada la libreta de matrimonio de 1938. O dnde est el certificado de defuncin de nuestro padre, muerto en 1968. Y, sobre todo, pensara que va a perder la pensin, que tendra que depender ms de nosotros, los hijos, que no iba a tener plata para mandar a comprar algo rico para invitarnos cuando la vamos a visitar a su casa o darle una propina a escondidas a una enfermera.

Me pregunto: los funcionarios no saben que nuestros padres o abuelos viven al borde del abismo? No digo slo por motivos econmicos, digo porque cualquier cosa que mueve el delicado equilibrio en el que viven se convierte en una catstrofe y ellos vulnerables por donde se los mire piensan que no podrn superar ese nuevo obstculo. Es obvio que mi mam por la ceguera hace dos aos que no sale de su casa no hubiera podido ir a Anses. Y ni hablemos de hacer una cola como las que vimos en la tele en los ltimos das en medio del fro. Ni siquiera los hijos, que batallamos para que esta larga sobrevida tenga algo de confortabilidad, merecamos que nos pusieran otra barrera ms.

Ya se ha dicho. Para que le den la pensin a mi mam, ella tuvo que presentar todo lo que le piden ahora: la libreta de matrimonio, el certificado de defuncin y seguramente verificaron los aportes que hizo mi pap por su trabajo durante todos y cada uno de los aos de su vida. Muchachos, busquen ustedes la documentacin, porque en algn lugar la tienen. Si hay una irregularidad, intervengan, pero verifiquen ustedes. Era una locura hacer ir a nuestros padres y abuelos.

Mi mam naci el 18 de mayo de 1914. Cuando tena 24, trabajaba en una cafetera de Viena como cajera. Pero Hitler anex Austria y le notificaron que deban despedirla por razones raciales. Emprendi la emigracin, junto a mi pap, sin saber ni una palabra de castellano y con 20 dlares en el bolsillo. Sus padres quedaron en la tumba del campo de concentracin de Auschwitz, adonde llegaron en un tren el 11 de octubre de 1944. Ese mismo da los mandaron a la cmara de gas. Y pese a no tener plata ni idioma ni la proteccin de sus padres, como muchsimos otros inmigrantes, se hicieron un camino aqu, lograron mandar a sus hijos a la universidad a la que ellos no pudieron ir y, adems, construyeron asociaciones, clubes e instituciones hermosas en las que nos criamos. A personas como mi mam y cientos de miles parecidos, que le pusieron semejante garra a la vida, no se las debe molestar ms. Ni con las pensiones ni con los medicamentos ni con recortes en el PAMI ni con aumentos de tarifas.

El gran escritor Petros Markaris, creador de novelas policiales que se dan durante la crisis griega, arranca Liquidacin Final con su personaje central, el comisario Kostas Jaritos, encontrando cuatro jubiladas muertas en un departamento. Dejaron una nota. La transcribo, sin comentarios.

Somos cuatro mujeres jubiladas, solas en el mundo. No tenemos hijos ni perros. Primero nos recortaron la pensin, nuestra nica fuente de ingresos. Despus tuvimos que buscar a un mdico privado para que nos recetara nuestro medicamentos, porque los mdicos de la Seguridad Social estaban de huelga. Cuando por fin conseguimos las recetas, en la farmacia nos dijeron que no servan porque la Seguridad Social les debe dinero y que tendramos que pagar las medicinas de nuestro bolsillo, de nuestra pensin recortada. Nos dimos cuenta de que somos una carga para el Estado, para los mdicos, para las farmacias, para la sociedad entera. Nos vamos, as que no tendrn que preocuparse por nosotras. Con cuatro jubiladas menos, mejorarn sus condiciones de vida.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/47409-liquidacion-final



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