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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-07-2017

Penalizacin & Mujer islmica
Irn prohbe la zumba y las fanticas se rebelan

Thomas Erdbrink
New York Times

Sobre la criminalizacin del cuerpo y la expresin deportivo-cultural de la mujer en Irn


A esas iranes que sacuden las caderas y el trasero al ritmo de las msica latinoamericana durante las clases de ejercicios de zumba, los clrigos musulmanes les tienen un mensaje: dejen de hacerlo. Es ilegal. Sin embargo, los fanticos de la zumba se estn negando a recular. En los ltimos aos, Irn ha experimentado una revolucin en los cuidados de salud con el surgimiento de gimnasios y clubes para estar en forma que se han abierto en muchas localidades.

Y, como pasa en muchos pases, la zumba, una clase de baile aerbico, ha atrado a una amplia gama de seguidores en Irn, especialmente entre mujeres que se renen un par de veces a la semana para hacer ejercicio al ritmo de las pistas de cantantes como Ricky Martin y Shakira, y aprovechar la rutina para adelgazar. Es divertido. Es positivo, coment Suni Nafisi, de 33 aos, una instructora de zumba que trabaja en un gimnasio en Tehern. Sin embargo, los ltimos das no han sido ni divertidos ni positivos en lo ms mnimo, admiti Nafisi. Un edicto emitido este mes por el jefe de la Federacin del Deporte para Todos, una institucin gubernamental que promueve los deportes y un estilo de vida saludable, prohibi las clases de zumba por ser contrarias a los preceptos islmicos.

Desde entonces, el telfono de Nafisi ha estado recibiendo los mensajes de aficionadas a la zumba que estaban deprimidas porque teman que sus clases se haban cancelado. Es como si hubieran legalizado el alcohol; todo el mundo habla de eso, dijo Nafisi, refirindose a la prohibicin del licor en el pas. Hasta su suegra llam desde California para preguntar si la zumba se haba acabado en Irn. Claro que no, dijo Nafisi con enojo. No detendrn a la zumba. Las reuniones para bailar y estar en buena forma son solo uno de muchos ejemplos de las tensiones entre la cambiante sociedad de clase media de Irn y quienes gobiernan al pas. Desde la revolucin islmica de 1979, los clrigos musulmanes chiitas han codificado en leyes cientos de regulaciones sobre el estilo de vida, cuyo propsito es mantener a los feligreses en el camino correcto.

En su mundo, actividades como beber alcohol, la socializacin entre hombres y mujeres, y el baile pueden ser vistos como pecados. Los pecados pueden debilitar a las familias, la piedra angular en la vida en Irn, as es que se ha decidido que estas tentaciones, y muchas otras, son ilegales, como una presin adicional para asegurarse de que no ocurran. Sin embargo, s suceden, porque la imposicin solo puede llegar hasta cierto punto en una sociedad que ha cambiado completamente en los ltimos 40 aos. Aunque los procesos legales pueden originar multas o hasta crcel, no son comunes. Hoy, muchos iranes no le hacen caso a la mayora de esos pecados porque dicen que esa decisin debera depender de los individuos.

En la prctica, esto significa que es frecuente que se toleren las actividades populares, pero proscritas como el baile del zumba, si se realizan semiocultas o con otro nombre. Yo he enseado zumba durante aos, not Nafisi. Pero en vez de llamarlo zumba, le puse ejercicios con msica, para que nadie lo notara. Otros nombres que se usaron para las clases son ritmo corporal, aerbicos avanzados y mumba. Luego, en una secuencia de acontecimientos que no son raros en Irn, otra instructora de zumba empez a llamar a sus clases por su nombre real hace cuatro aos. Cuando las autoridades no reaccionaron, muchas otras como Nafisi, siguieron su ejemplo. De pronto, se hizo libre, dijo. Quiz solo dej de importarles. Hasta este mes. En una carta, el jefe de la la Federacin del Deporte para Todos, Ali Mayd Ara, decidi que la zumba no es uno de los deportes aceptados.

El problema radica en que ejecutar movimientos rtmicos o bailar es ilegal, dice en su carta. La gente tom la carta como una prohibicin nacional. De pronto, alguien llega y dice que esto o aquello no est permitido, dijo Sepideh Heydari, de 33 aos, quien ha estado tomando clases de zumba durante dos aos. A m me gusta porque es divertido. Me siento feliz y mi espritu se anima cuando bailo, coment Heydari. Es probable que sea por eso que lo desaprueban.

De cualquier forma, Nafisi continuar con su horario de clases de zumba en Tehern, sin importar lo que puedan decir los clrigos o abogados. Tengo 40 alumnas; quieren hacer ejercicio, seal. Solo le pondr otro nombre a la clase.

Fuente: https://www.nytimes.com/es/2017/06/25/iran-prohibe-la-zumba-y-las-fanaticas-se-rebelan/



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