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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-07-2017

Democracia, terrorismo y medios
La batalla de la narrativa

Carlos Fazio
Rebelin


Bajo el signo de una violencia planificada, catica y desestabilizadora, desde hace 90 das se vienen librando batallas en Venezuela que exceden lo habitual. Detrs de la aparente lucha por la democracia −que enfrenta a partidarios de la democracia liberal representativa con quienes buscan profundizar la democracia participativa, directa y protagnica−, se vive una guerra irregular que utiliza formas de violencia hasta ahora desconocidas en el pas, cuyo objetivo es generar miedo y terror en la poblacin. Un terror paralizante.

Es un nuevo tipo de violencia o de accin directa con reminiscencias neonazis, practicada por pequeos grupos foquistas bien entrenados y disciplinados, que actan en cohabitacin con elementos del hampa, la delincuencia organizada, paramilitares, aventureros y desclasados, que cuentan con armas convencionales y caseras y recursos y una logstica no habituales en partidos u organizaciones polticas que arguyen luchar por la democracia y la defensa del orden constitucional. Adems de contar con una abrumadora cobertura meditica internacional.

Es una violencia distinta a la del golpe guarimbero de 2014, ya que en la actual coyuntura la ofensiva ultraderechista de la cpula empresarial (Fedecmaras), de las fracciones ms reaccionarias de la Mesa de Unidad Democrtica y la jerarqua de la Iglesia catlica local, e intelectuales orgnicos apologistas del golpismo, ha incorporado al factor paraco. Es decir, paramilitares y sicarios del narcotrfico colombiano ligados al uribismo, entre cuyas misiones est construir corredores fronterizos y promover operaciones extraterritoriales.

Asistimos, pues, a la irrupcin de una estructura paraco-malandro-terrorista que le arrebat la conduccin de la lucha callejera (las llamadas movilizaciones pacficas) a la direccin formal de la MUD, y cuyo resultado ha sido una nueva modalidad violenta de corte terrorista, enseada en los laboratorios de la guerra sucia del Pentgono y practicada y experimentada en Colombia en el ltimo cuarto de siglo.

Dnde estn los verdaderos responsables de la violencia fratricida? Quines entrenan a los terroristas? Quines los financian y les proveen las armas, los costosos equipos y la logstica que les permite operar durante meses?

Percepcin mata realidad

En la etapa, como antes en Colombia, Afganistn, Irak, Libia, Ucrania y Siria, el terrorismo est ganando parcialmente la guerra en Venezuela. Terrorismo es el uso ilegal, calculado y sistemtico de la violencia premeditada para inculcar o provocar miedo e intimidar a una sociedad o comunidad. Es una forma especfica de violencia. Como tctica, es una forma de violencia poltica contra civiles y otros objetivos no combatientes, perpetrada por grupos clandestinos, mercenarios o bandas organizadas.

El terrorismo no es un adversario sino tan slo una forma de violencia poltica que, en ocasiones, como sucede actualmente en Venezuela, sirve para edificar la arquitectura de una intervencin militar extranjera directa bajo fachada humanitaria.

Junto con la guerra psicolgica, las operaciones clandestinas de las fuerzas especiales y las guerras econmica, bactereolgica y electrnica, la prctica del terrorismo va escuadrones de la muerte o grupos paramilitares −como instrumentos principales de la guerra sucia−, es un componente clave de la guerra asimtrica.

Segn los manuales del Pentgono, la nocin de asimetra no alude a la perspectiva de un simple desbalance en la paridad de fuerzas con el enemigo, sino que supone una metodologa que emplea tcticas irregulares o no convencionales que permitan maniobrar con el menor costo poltico y militar posible al promotor o actor estratgico encubierto (el llamado liderazgo desde atrs).

Un elemento esencial para la eficacia del accionar terrorista son los medios. En una guerra no convencional, de desgaste, como la que tras bastidores libra Estados Unidos contra Venezuela, las verdaderas batallas se dan en el imaginario colectivo. El Pentgono da gran importancia a la lucha ideolgica en el campo de la informacin. Usa a los medios como arma estratgica y poltica en la batalla de la narrativa. Se trata de dominar el relato de cualquier operacin, militar o no. La percepcin es tan importante para su xito como el evento mismo () Al final del da, la percepcin de qu ocurri importa ms que lo que pas realmente.

Bajo la batuta de Washington, en el marco de un proceso tan dinmico como el venezolano tras la llegada al gobierno de Hugo Chvez en 1999, los grandes medios occidentales han venido trabajando en la desestructuracin de las bases del entendimiento colectivo y el sentido de pertenencia y de Nacin de un sector mayoritario de la poblacin. Y a travs de un cuidadoso y constante trabajo de socavamiento simblico, se dedicaron a bombardear el proceso de cambio radical de la sociedad mediante campaas de intoxicacin desinformativa. As, mediante la repeticin in extremis de determinadas matrices de opinin, la ms de las veces sustentadas en mitos, datos falsos y medias verdades, Estados Unidos y los medios cartelizados bajo control monoplico privado han logrado fabricar en el exterior la falsa percepcin de que en Venezuela existe una dictadura.

Pero un rgimen totalitario no permitira los agravios, los sabotajes, los actos vandlicos y los ataques a unidades militares y policiales, a centros industriales, a instalaciones gubernamentales y a servicios pblicos clave como el Metro o los 50 autobuses del Transbolvar quemados. Tampoco los aberrantes excesos de unos medios que operan como la principal oficina de propaganda de los terroristas y sus patrocinadores encubiertos.

En todo conflicto, la guerra meditica −tambin llamada de cuarta generacin−, es el prembulo de la guerra estratgica. En ese contexto, lo que cada da trasmiten los grandes corporativos mediticos no es la verdad sobre Venezuela. Lo que presentan como realidad CNN, OGlobo, Televisa, el Grupo Clarn, la BBC, Deutsche Welle, El Pas de Madrid, la Red de Diarios de las Amricas miembros de la SIP (Sociedad Interamericana de prensa) y otros oligopolios privados no es tal.

Aunque el enfoque de la cobertura noticiosa tiene que ver con la disputa por la hegemona (Gramsci), no se trata de un mero problema ideolgico o de clase. Junto con lo militar, lo econmico, lo cultural y lo espacial (el aspecto geopoltico y el control de territorios), el terrorismo meditico es consustancial a la llamada dominacin de espectro completo (full espectrum), nocin diseada por el Pentgono antes del 11 de septiembre de 2001.

Dado que el espectro es poltico, geogrfico, espacial, social y cultural, para imponer la dominacin se necesita manufacturar el consentimiento. Esto es, colocar en la sociedad sentidos comunes que de tanto repetirse se incorporan al imaginario colectivo e introducen, como nica, la visin del mundo del poder hegemnico.

La dominacin de espectro completo impulsada por Estados Unidos desde el Comando Sur, combina distintas modalidades de la guerra no convencional as como diversas estrategias y tcticas guerreras asimtricas con la finalidad de adaptarse a un escenario complejo: la Venezuela de Hugo Chvez y Nicols Maduro, que tras 18 aos de gestin gubernamental ha logrado forjar un nuevo sujeto histrico anticapitalista y antimperialista; una unin cvico-militar de nuevo tipo, bajo un liderazgo que debido a las circunstancias se ha venido creciendo y viene llevando a cabo un buen manejo tctico de la crisis.

El guerrero de Dios y la desobediencia civil

Volviendo al terrorismo, un caso reciente fue el tratamiento meditico de los ataques lanzados desde un helicptero contra el Ministerio del Interior y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), en Caracas, el pasado 27 de junio. Los hechos fueron protagonizados por scar Prez, inspector de la Brigada de Accin Especial del Cuerpo de Investigaciones Cientficas, Penales y Criminalsticas (Cicpc), quien tras despegar en un helicptero policial de la base La Carlota y sobrevolar la capital, dispar 15 balazos contra el ministerio y lanz cuatro granadas de origen colombiano y fabricacin israel contra el TSJ.

Inmediatamente despus de los ataques fue divulgado un video en Instagram, donde Prez se declaraba en desobediencia civil y junto a un grupo de militares y policas llamaba a un golpe de Estado contra el presidente constitucional Nicols Maduro. Los tripulantes del helicptero exhibieron una manta donde se lea: 350: LIBERTAD, en alusin al artculo de la Constitucin que seala que el pueblo desconocer cualquier rgimen, legislacin o autoridad que contrare los valores, principios y garantas democrticos o menoscabe los derechos humanos.

El canciller Samuel Moncada calific a scar Prez como un psicpata criminal que se hace llamar guerrero de Dios. Y conden el silencio de pases de la Unin Europea y la Organizacin de Estados Americanos (OEA) ante lo que catalog como acciones terroristas.

Algunos medios internacionales intentaron encapsular el hecho o lo presentaron como una operacin de bandera falsa. Otros lo exaltaron y glorificaron. En el momento de los ataques en ambos edificios pblicos haba poblacin civil. Y aunque no se registraron vctimas, por su naturaleza y los efectos que buscaba producir: prdida de vidas humanas (dado el armamento utilizado), coaccin psicolgica y temor en la poblacin, sendos actos pueden ser calificados como terroristas.

Como se dijo arriba terrorismo es el uso ilegal, calculado y sistemtico de la violencia premeditada para inculcar o provocar miedo e intimidar a una sociedad. Como tctica, es una forma de violencia poltica contra civiles y otros objetivos no combatientes. Se trata de una accin indirecta, ya que el blanco instrumento (vctimas que no tienen nada que ver con el conflicto causante del acto terrorista), con frecuencia seleccionado por su valor simblico o elegido al azar (blanco de oportunidad), es usado para infundir miedo, ejercer coercin o manipular a una audiencia o blanco primario, a travs del efecto multiplicador de los medios, que pueden ser utilizados adems como vehculos de propaganda para desacreditar y/o desgastar al gobierno.

A modo de ejemplo, Orlando Figuera fue apualado en la plaza Altamira, rociado con gasolina y convertido en antorcha humana por opositores de la MUD, y Barney Subero, oficial retirado de la Guardia Nacional fue retenido, torturado y asesinado en plena calle en Cabudare, por una banda opositora, ambos, por parecer chavistas.

Visto as, el terrorismo es ms que la simple violencia, que implica la presencia de dos partes, el agresor y la vctima. El terrorista necesita una tercera parte que pueda ser intimidada por el trato infligido a la vctima.

Huelga decir que el manejo del lenguaje aplicado a las palabras terror y terrorismo ha sido utilizado, en general, como un instrumento semntico por los pases poderosos de Occidente y los medios a su servicio. En ese sentido, el lenguaje que se utiliza no es para nada inocente: la palabra terrorismo es aplicada siempre al terrorismo del otro, mientras que el propio es encubierto mediante eufemismos. Por ejemplo, los luchadores por la libertad de Ronald Reagan en Nicaragua sandinista y los de Donald Trump en la Venezuela actual.

Aunque no tuvo implicaciones militares graves, el caso del helicptero pareci formar parte de la escalada golpista permanente contra Nicols Maduro. Aparece como un antecedente del plan opositor denominado Fase Final, que busca incrementar los ataques para caotizar la vida pblica e incrementar la violencia de cara a las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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