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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-07-2017

Es posible ganar la batalla poltica de la paz?

Horacio Duque
Rebelin


La batalla poltica de la paz no se est ganado. Por el contrario, los enemigos de la reconciliacin imponen con mucha audacia sus narrativas y argumentos.

No esta fcil la tarea.

Hoy por hoy, la batalla poltica por la paz presenta muchas dificultades y grandes obstculos.

Se perdi la batalla politica de la paz y es inevitable que la misma quede hecha trizas?, nos preguntamos.

La reciente encuesta de Invamer Gallup indica que una gran mayora de ciudadanos son muy escpticos con el Acuerdo de paz firmado entre Santos y la guerrilla. Poco le creen al mismo.

Para el 65,2 por ciento de los colombianos el proceso de paz con las Farc va por mal camino.

El 55% de los colombianos piensa que la implementacin del Proceso de Paz esta extraviada.

El 81% cree que del narcotrfico no se solucionar con el Acuerdo y que las estrategias de sustitucin de cultivos son una farsa.

El 72%, que no se va a establecer la verdad ni se va a reconocer los derechos de 8 millones de vctimas de la guerra.

Y el 64% de la gente piensa que las Farc le mamaran gallo a todo lo acordado.

Situacin que parece ir en contrava de la realidad, pues lo cierto es que las Farc hace mucho rato no hacen un tiro, tienen a toda su gente en las zonas veredales y ya pusieron a disposicin de la ONU como 7 mil armas que tenan en su poder.

Lo que de por si son grandes logros histricos.

Pero, Por qu el escepticismo de la gente?

Sera solo el resultado de las mentiras de Uribe, de su nuevo socio Pastrana y del aparato meditico del ultraderechista Centro Democrtico.

Algo de eso debe haber y su eficacia en la batalla por la opinin y la conciencia de la ciudadana se dej sentir en la derrota del plebiscito santista del pasado 2 de octubre del 2016.

El uribismo ha demostrado que su discurso y su avalancha de postverdades penetran holgadamente en el sentido comn de la sociedad, ese que permite explicar el mundo de la vida cotidiana de los seres humanos.

Pero, es solo eso?

No lo creo.

Hay otras explicaciones de mayor calado para la masiva incredulidad con la paz.

La primera es la grotesca manipulacin de la paz por parte del seor Santos para reencauchar el modelo neoliberal, ahora convertido al extractivismo minero depredador de la naturaleza y al agro negocio expoliador de las economas campesinas. La gente siente que la paz se convirti en una mampara para profundizar una organizacin econmica y social que ahonda la pobreza y miseria de millones de colombianos.

Santos utiliza la paz para perpetuar un sistema, que desde que se instauro con el gobierno de Cesar Gaviria en los aos 90, ha generado los mayores infortunios de amplios sectores de la poblacin.

La segunda es la implantacin de la corrupcin como rgimen de gobierno. El saqueo al Estado parece ser la base central del funcionamiento del Estado. Lo del Fiscal Moreno es otro episodio ms de esta larga cadena delincuencial que hace que el Estado, como lo dice la senadora Claudia Lopez, pierda anualmente cerca de 13 billones de pesos que van a parar a los bolsillos de los ms prominentes polticos del santismo, el uribismo y el pastranismo. Ms del 65% de los colombianos se marginan de los procesos polticos electorales y prefieren la abstencin como consecuencia de tal derrumbe tico de la poltica convencional. Por supuesto, tal apata invade la percepcin del denominado proceso de paz, as la narrativa oficial haga todas las maniobras mediticas y discursivas para hacernos creer que ingresamos al paraso.

La tercera es la poca credibilidad del seor Santos y de su gobierno. La desaprobacin de Chuky ya ha superado el 85%. Santos mont una cortina de humo con el tema de la paz para desviar la atencin de la gente respecto de la descomunal crisis econmica y social que sacude a Colombia reflejada en la recesin, el desempleo y la ampliacin de la pobreza. El Estado no tiene plata, no obstante la fantasa del Marco Fiscal de Mediano Plazo dado a conocer, para asumir los compromisos hechos en el Acuerdo de paz.

La cuarta es el fracaso de la implementacin de los pactos de paz por causa de la mentira, la corrupcin y el burocratismo del gobierno. Santos quiere hacernos creer que a punta de papel y de decretos-leyes daremos el salto a la construccin de la paz. Pero ni an as. Con solo ver la Ley de amnista es suficiente. No obstante tener 6 meses de expedida, miles de presos, encabezados por el lder guerrillero Jess Santrich, han debido recurrir, en las crceles, a la huelga de hambre para exigir su libertad negada por jueces torcidos que siguen aplicando la doctrina del enemigo interno. Ni se diga de los otros componentes pendientes de su implementacin que sern refundidos en el Congreso y en los Ministerios empeados en el bloqueo a la paz.

La quinta es el asesinato sistemtico de los lderes agrarios y sociales y de integrantes de las Farc. El neoparamilitarismo santista alimentado por el Ministro de la Defensa, se ha reorganizado y ejecuta un siniestro plan de exterminio de miembros de la sociedad civil.

La sexta es la arbitraria injerencia de Santos en los problemas de Venezuela alimentando la conspiracin terrorista de la ultraderecha que, obviamente, ocasiona grandes tensiones sociales, polticas y econmicas en la zona de frontera donde viven ms de 14 millones de colombianos. Como se le puede creer a la paz de Santos si al tiempo est promoviendo una guerra en un pas vecino.

Con tal panorama la batalla poltica de la paz est muy embolatada para sus defensores.

Sern necesarios grandes esfuerzos para revertir tal tendencia. Para hacer de la paz un acontecimiento histrico que convenza a millones de colombianos sobre las bondades de la terminacin de una oscura guerra y sobre las posibilidades que tenemos haciendo realidad los Acuerdos de paz y todos sus potenciales de transformacin sustantiva de la nacin.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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